Chapter Text
La fría noche me acariciaba los pies, las distantes y repentinas sirenas irrumpieron en mi oído.
Giré mi cabeza y vi montañas de libros en mi escritorio, semanas de aprendizaje, años de conocimientos.
Todo reducido a un paquete
—Mañana, todo lo que he hecho llegará a su fin.
—Para dar paso
a mi venganza.
Me levanté y el reflejo de la luna pintaba mis paredes.
Me tallé los ojos, aún en la oscuridad podía sentir el cansancio en ellos.
Miré al frente, buscando en las arrugas de la pintura mi calendario.
—Mañana es 29 de febrero, mierda es mi cumpleaños.
Tomé mi celular y busqué entre las notificaciones mi pedido.
—Nada aún.
Me dejé caer entre el remolino de sábanas y cobijas.
Tocando las texturas aún tibias.
—Mhm… Solo espera unas horas más, Jose.
Estiré mis brazos atrapando mi almohada entre ellos antes de hundir el rostro en la tela.Solo entonces el cansancio abrazó mis ojos sintiendo como se evaporaba la realidad y sus colores.
Dando paso a la abrigadora oscuridad para descansar.
Pero estaba acostumbrado a que esta misma respondiera
Te veo.
Sé que me buscas.
Pero no me puedes alcanzar.
—Yo no quiero alcanzarte, quiero destruirte.
¿Cómo puedes destruir algo que es parte de ti?
Estoy adentro de ti, Jose.
—No me importa.
Claro que no pero la verdadera pregunta sería ¿Hay algo que de verdad te importe a ti?
Riiing.
La alarma me sacó del sueño.
Le di un golpe tirándola al suelo y apagándola.
—Porquería
Vi las cortinas y acaricié las telas entre mis dedos.
Sintiendo como la luz del sol iluminaba mi piel.
—Buenos días, supongo.
Me levanté arrastrando conmigo las sábanas cayendo al suelo.
Tomé mis jeans de mi silla y me los puse junto con mi cinturón, siempre a la altura de la cadera.
Levanté las sábanas y las tiré de regreso a la cama.
Tomé de mi armario un par de botas de casquillo y unos calcetines.
Vi el despertador boca arriba mostrando la hora.
—Siete y media, no sabía que había regresado a la preparatoria para despertarme tan temprano.
Me até las agujetas y tomé mi celular del escritorio.
—Aún nada.
Alguien tocó la puerta.
—Adelante.
La puerta se abrió suavemente.
—¿Cómo está mi sobrino favorito?
—Buenos días, tía y estoy bien.
—¿Solamente estás bien?, ¿No estás emocionado?
Miré al piso.
—Supongo.
Ella se acercó.
—José, sé que no es fácil, pero al menos quisiera que tuviéramos un bonito día.
—Tal vez.
Sentí lentamente sus brazos intentando rodearme únicamente cubriendo mis costados.
—Feliz cumpleaños mi gordito.
—¡Oye!
Su risa opacó el silencio mientras la abrazaba.
—No estoy tan gordito.
—Un poquito
Dijo separándose y pellizcando mi mejilla.
—Sabes, aún recuerdo cuando estabas chiquito.
—Tía
—¿Qué tiene?, Tengo todo el derecho de avergonzarte cada vez que creces, además no todos los días cumples diecinueve años.
Suspiré.
—¿Oye y Carol?
—Fue al supermercado a comprar los ingredientes para tu pastel.
—Tía, no es necesario hacerlo…
Me puso un dedo en los labios.
—Silencio, José Antonio. Será tu cumpleaños, pero esta sigue siendo mi casa, y si yo quiero hacerte tu pastel desde cero, lo voy a hacer.
—Está bien.
Salió del cuarto directo a la cocina.
Sentí vibrar mi celular en mi bolsillo.
Lo saqué y vi la notificación.
Estimado cliente:
Buenos días, le informamos que lamentablemente su pedido ha sufrido un grave retraso, debido a condiciones adversas a las esperadas el transporte de su paquete fue localizado por última vez antes de caer a un hollow.
Si desea un reembolso puede comunicarse con servicio al cliente.
Apreté mi celular sintiendo cómo me temblaba el ojo.
—Tranquilo, simplemente puedo salir, entrar y recuperarlo yo.
Y entonces desde la cocina mi tía habló.
—¡Ah! y José ni se te ocurra escaparte por ahí, porque te juro que dejaré de hablarte una semana y tiraré todas tus cosas a la basura.
Suspiré y aventé el celular a la cama.
—Γαμώτο
