Chapter Text
Pov de Samantha:
Muchas personas me han criticado por seguir siendo así pero…podrán ellos tener 50 y yo 70 pero siempre serán mis pequeños bebés.
Por eso como cada cierto tiempo decidí venir a ver que mi querido Naser se esté cuidando como es debido…siempre ha sido muy distraído y trabajador por lo que no me sorprendería que de no ser por mis visitas se la pase trabajando hasta desmayarse por el hambre.
Quizás exageré con eso último pero…simplemente no. No me puedo dejar de preocupar por mis niños, en especial por lo que pasó hace 6 años… en el instituto Volcano. Cambiaron tanto, pensé que las cosas iban a mejorar gracias a ese muchacho pero entonces…
Céntrate Samanta.
Lo miro y mi corazón se aprieta. Ese hombre frente a mí, con su bata de hospital, sus manos cansadas y sus ojeras profundas, sigue siendo mi hijo. Mi niño distraído, el que se quedaba dormido en el sofá con un libro de anatomía encima. Ahora, en cambio, está sentado frente a mí.
—Naser… —digo su nombre con suavidad, como si fuera frágil.
Él alza la mirada, sorprendido por mi tono.
—Mamá. Me da gusto verte, Pero sabes que no es necesario que me traigas la comida puedo pedir algo.— Dijo mi hijo apenado
—No,no, Nada de eso jovencito estás muy delgado, ¿seguro que no estás enfermo? — Interrogo no muy convencida.
—Mamá, estoy bien. De verdad —
Lo dice, pero sé leerlo. Sé ver detrás de esas palabras. El cansancio, la duda, la soledad.
—No tienes que ser fuerte todo el tiempo —susurro, casi para mí misma.
Él sonríe, apenas, y baja la cabeza. Esa sonrisa es su rendición silenciosa.
Siento un impulso casi animal de tomarle la mano, de recordarle que no importa la edad ni los títulos, yo estaré allí. Pero me contengo; aprendo a dejarlo ser adulto.
Entonces le dejé su comida para que la guardara pero cuando me quise ir…vi algo que me dejó paralizada…e hizo que mis alas se abrieran de par en par y mis garras salieran sin quererlo.
Entonces volteé y frente a mí estaba…ese muchacho que cambió tanto la vida de mis niños…tanto para bien…como para mal…Miles de pensamientos inundaron mi mente en esos momentos…muchos de ellos nada bonitos…por alguna estaba completamente abrigado en pleno verano…
Pero en cuanto quise ir a encararlo…vi algo que me desarmó por completo y me derritió el alma…en sus brazos cargaba una adorable criaturita de piel morena…y entonces me fijé mejor en el muchacho.
Incluso si no sé nada de él, es obvio que ha pasado por mucho, no solo es más grande si no su mirada es distinta…ya no es aquel chico enclenque y temeroso que Ripley disfrutaba intimidar.
—también me sorprendió la primera vez que lo vi mamá.— Dijo Naser melancólicamente.
—¿Y se puede saber porque no dijiste nada de esto?— eso hizo que él se frotaba la cabeza.
siempre hizo eso desde que era un niño.
—Buenooooo desde que Lucy regresó te has visto más calmada y no quería perturbar esa Paz, perdón mamá — Se disculpó el Ptero apenado.
Quería reprocharle eso pero tenía razón Desde que mi princesa fue a hacer su gira siempre tuve un nudo de preocupación por ella y desde que regresó este nudo se ha ido en su mayor parte.
Creo que nos lo quedamos viendo demasiado tiempo, porque nos dimos cuenta de que él nos vio en sus ojos, solo vi curiosidad acompañada de nostalgia y de una cálida sonrisa.
Después de lo que Moe nos contó lo que pasó, no esperaba esa reacción y menos que él empezará a caminar hacia nosotros.
—Hola Samantha— dijo en un tono suave pero firme si no fuera porque lo conocí antes pensaría que es una persona diferente de aquel muchacho nervioso que ví la primera vez.
—Cuanto tiempo sin vernos…— Dije seriamente.
—Si bastante…— Respondió el humano.
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Nos sentamos en una esquina tranquila de la cafetería. El sonido de Naser jugando con los cubiertos y las conversaciones ajenas se filtraban. Mientras que la pequeña, en los brazos de su padre, jugaba con el peluche de un simio… perdóname Jesús raptor Pero se parecía demasiado a Spears. Mientras Anon le acariciaba el cabello con una ternura que no esperaba ver en él.
Por un momento, lo observé en silencio. Ese gesto, esa suavidad, me hicieron olvidar todo lo que pasó. Era casi absurdo pensar que el mismo chico que alguna vez llenó de caos nuestras vidas ahora podía mirar así… con tanta paz.
—Has cambiado mucho —dije finalmente, rompiendo el silencio—Nunca pensé que te volvería a ver —dije, sin rodeos.
Él me miró con una calma que casi me irritó.
—Yo tampoco, sinceramente. Pero la vida tiene un sentido del humor extraño , El tiempo y ella... Me hicieron cambiar — Dijo el humano.
Sus palabras fueron simples, pero sentí el peso detrás de ellas. Crecimiento y algo de… culpa.
Naser los observaba con una mezcla de tristeza , enojo y confusión. Era claro que, pese a todo, aún le guardaba afecto por su fugas amistad. Yo… no podía negarlo. Parte de mí se sentía aliviada al verlo así, vivo, tranquilo, con algo por lo que luchar.
—¿Extraño? —arqueé una ceja—. Así llamas a lo que pasó en el instituto. Tienes suerte de que ella esté aquí y que eso ya sea pasado.
Naser me tocó el brazo, como pidiendo que no siguiera, pero no podía. Había querido decirle tantas cosas pero.... Eso ya no valía la pena.
Anon suspiró. No se defendió, no se disculpó, solo se tomó un segundo para mirar a su hija.
—Eso —dijo finalmente—. En lo que hice. En lo que causé —
Sus ojos se encontraron con los míos, y no vi al chico nervioso del instituto. Vi a un hombre.
La pequeña humana soltó una risa, pura e inocente, y me bastó ese sonido para decidir que, al menos por ese día, dejaría que el pasado descansara.
—Veo que la cigüeña te ha tratado bien— Dije mientras señalaba a su hermosa criaturita.
—S-si…se llama Charlotte, saluda hijita— dijo Anon alegremente.
—Hoggga— balbuceó la niña inocentemente.
Creo que me va a dar un coma diabético…estás de suerte.
—Hola pequeña… Dije enternecida.
—Em…Anon…oí que te metiste al ejército— intervino mi hijo.
—S-si…me metí como conductor de tanques pero cuando descubrí que iba a ser padre me cambiaron a mantenimiento y pues no me quejé ni un poco — dijo Anon resignado.
—¿Por qué no? — Preguntó Naser confundido
—Cuando solo te preocupas por tí, la vida es simple. Tus acciones son rectas y claras, no hay temor por las consecuencias hacia otros ¿A quién le importa?... Pero Cuando…— Trató de explicar el Humano.
—Tu hija...— dije
—Si... Ella es mi todo, creo que ya entiendo un poco por qué Ripley era así de agresivo. Que alguien entre a la vida de tu niña sin previo aviso y empiezo a cambiar todo, bueno supongo que yo también me molestaría.— dijo Anon pensativa.
—¿Y cómo está su mamá?— Pregunté curiosa.
Anon bajó la mirada. Sus hombros se encogieron, y se escuchó un leve suspiro que no intentó ocultar. Era obvio que no quería hablar de eso.
—E-em bueno…es complicado ¿Sabe?— Dijo el humano incómodo.
—Pues no lo hagas complicado— Dije autoritariamente.
— Las cosas con Hannah son…particulares— Dijo apenado.
—¿Ajá?— Pregunté expectante Haci que se llama Hannah.
—Digamos…que esta señorita fue un feliz accidente diría Rob Boss— Explicó el humano.
— Oh ya veo. Debió ser una gran sorpresa— Dije sorprendida.
— Quise asumir la responsabilidad— Dijo el Humano orgulloso.
Naser abrió mucho los ojos y sonrió—Honestamente me sorprende. Pensé que te desentenderias
Tome su mano para calmarlo…porque también tengo sentimientos en contra de el…pero este no es el momento.
—Ganas no me faltaron pero…el problema no era el embarazo…si no a quien embaracé…no había forma física en la que me pudiera esconder de su papá— Dijo Anon abrumado y sonriendo.
—¿Pues a quién embarazaste o qué?— Preguntó mi hijo curioso.
—La hija un teniente… el encargado de mi base— dijo el humano con algo de pena y nervios.
Ambos nos quedamos impactados este niño sabe cómo encontrar los problemas
—Siempre tomando las mejores decisiones— Dijo Naser Sarcásticamente
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Algo me dice que eso también iba para el mismo…porque sigue atado a Naomi.
—Y bueno…¿Qué la trae por aquí Señora? — preguntó el humano entonces.
—Lo mismo que a ti jovencito, la necesidad de ser un padre responsable velando por el bienestar de mi bebé — Dije tranquilamente.
—Ajem…¿Por qué trajiste a tu hija, está enferma? — preguntó mi hijo rojo de vergüenza.
—No, simplemente vine a un chequeo de rutina, pero está perfectamente bien — Dijo Anon con calma.
y así nos quedamos hablando un rato, aunque parece que todo se fue al caño cuando sin querer mencioné el nombre que usaba mi pequeña princesa pirata.
—M-me gustaría seguir hablando pero la señorita de aquí es muy exigente…y será mejor que la lleve a casa pronto…emmm Naser ¿me la detienes por favor?— Dijo el humano apenado.
—Creo que es mejor que se encargue mamá— Dijo Naser mirándome.
—Está bien yo me encargo— Dije mientras me inflaba el pecho y la tomé entre mis brazos.
Entonces el humano abrió su mochila y sacó un arnés para ponérselo.
Charlotte balbuceó algo y le tocó la mejilla. Vi cómo su expresión se suavizaba instantáneamente.
Y, maldita sea… no pude sostener mi enojo.
Pero de repente sentí algo raro en mi cara…y me di cuenta que la pequeña, quien probablemente nunca había visto un dinosaurio en su vida, trataba de tomar mi hocico con sus suaves manitas…
No podía dejar de mirarla atentamente…no sé si era su mirada llena de inocencia o el hecho de que era la primera vez que veía una pequeña humana.
—Bien fue un placer verlos pero creo que me voy a retirar— dijo Anon mientras tomaba a la bebé y la aseguraba con cuidado en el arnés.
—Espera…Anon— Dije de repente.
—¿Qué pasa?— Preguntó el humano curioso.
—Sabes que una sonrisa no va a borrar las cosas, que tendrás que hablar de eso— Pregunté tensa.
—L-lo voy a pensar…mi número es el mismo…nunca lo cambié — DIjo Anon tenso
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. .
Pov de Anon:
Fue mejor de lo que esperaba. Menos mal que tenía a Charlotte conmigo.
Pensé que luego de ver a Naser un par de veces y este no hacer nada, que se habían olvidado de mí. Aunque bueno, debería agradecerle a Jesus Raptor, si es que existe, porque no estuvieran ni
Ripley ni Fang ahí, habría sido mucho peor.
Pero bueno, eso ahorita no me importa y dejó de hacerlo hace mucho. Ahorita solo me importa mi hijita y su "madre".
Tras un rato de estar
manejando, finalmente llegué al complejo departamental donde estaba mi residencia, regalo de mi "suegro".
Todo esto pasó tan rápido que aún no termino de procesar. Primero me entero que voy a ser papá, con una mujer que hace ver a Naomi como un puto sol. Y como si a la vida no hubiera terminado de cagarse en mi puta cabeza, me terminaron enviando a este hervidero de mierda para criarla en un ambiente "seguro", considerando la cantidad de dinosaurios que viven aquí, en especial los que parece que todavía se acuerdan de mí y tal vez me la tienen jurada.
El portón metálico se cerró con un golpe suave. cargaba a Charlotte en su arnés; ella dormía profundamente.
Recuerdo cuando mi suegro me dio esta casa. No estaba en posición de decir que no.
Entré a la casa con cuidado, temiendo despertar a la pequeña. El silencio era denso, apenas roto por el tic-tac del reloj de la sala.
Hannah estaba sentada en el sofá, con los codos apoyados en las rodillas y la vista perdida en algún punto del suelo. Sus dedos jugaban, nerviosos, con la costura del pantalón.
—Ya estamos en casa —murmuré, intentando sonar cálido.
Hannah levantó la vista apenas.
—¿Qué dijeron los doctores?
—Todo está bien —respondí caminando lentamente para no sacudir a la niña— Solo fue un chequeo de rutina. Charlotte está sana—
Hannah asintió sin mucho entusiasmo.
—Me alegra… supongo —dijo con voz apagada.
Respiré hondo y me senté en la esquina del sofá, aún con la niña en el arnés.
—Hannah, ha sido un buen día para ella. Podrías… aunque sea verla un momento— Dije apenado.
Hannah se movió, algo aburrida
—No puedo ahora mismo… —susurró—. Mira, guapo, lo intento, pero... no siento esa conexión madre e hija de la que tanto hablan, Anon —
—Lo sé —dije con calma— . Pero eres su mamá. Aunque solo la mires, eso para ella es enorme—
Hannahbajó la cabeza, soltando un pequeño bufido —No quiero, no ahora —
suspiré y extendí la mano, entrelazando sus dedos con los de ella.
—Nadie te pide perfección. Solo estar. Poco a poco— Dije comprensivamente.
La mujer me vio a los ojos, tal vez intentando buscar algo que no había y, sin levantar la vista, habló.
—Tal vez… cuando se despierte—
Asentí y me levanté, sintiendo el peso cálido de Charlotte. Caminó despacio hasta la habitación de la niña.
La habitación estaba en penumbra, iluminada por una pequeña lámpara en forma de estrella. Los peluches se apilaban en un rincón y la cuna blanca esperaba en silencio.
Dejé a Charlotte en el colchón suave. La niña murmuró algo en sueños, giró la cabeza y siguió durmiendo. la arropé alisando las sábanas y acaricié su frente.
—Duerme, mi pequeña guerrera —susurré, inclinándome para besarla en la frente.
Pero esos pensamientos volvieron a molestarme…ahora que ella saben que estoy aquí, tarde o temprano, tendré que confrontar
consecuencias inesperadas …parece que me espera un largo camino por delante pero ahora…ya no estoy solo.
