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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-02-03
Updated:
2025-05-26
Words:
254,789
Chapters:
80/?
Comments:
18
Kudos:
165
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12
Hits:
4,581

Accidentally My Companion [Español]

Summary:

Después de que Arturo desobedeciera a su padre y recuperara la flor Mortaeus para curar a Merlín, las frenéticas súplicas de Arturo para salvar a Merlín llevaron a un malentendido que convenció a Uther de llevarle la flor a Gaius.

Ahora todo lo que Arthur tiene que hacer es explicarle a Merlín por qué Uther cree que son amantes.

Y aunque Uther apoya la relación, exige que se mantenga en secreto. Pero en su paranoia, Uther malinterpreta cada interacción inocente entre los dos como algo mucho más íntimo, para vergüenza de todos los involucrados.

Y entonces los caballeros comienzan a aparecer...

Notes:

Chapter 1: El Malentendido

Notes:

Iniciamos con el primer arco:

¿Qué pasa cuando le dices a tu padre accidentalmente que eres gay y estás enamorado de Merlín y él los empareja intensamente? Lo haces realidad.

¡Disfruten!

Chapter Text

—Por favor, padre —dijo Arturo a través de los barrotes—. Déjame darle a Gaius la flor. Ya lo tengo y es lo único que puede salvar a Merlín.

Su padre hizo una mueca. —No entiendo por qué arriesgaste tu vida por un sirviente. Eres un príncipe. Tu vida vale mucho más que la de él.

—Está muriendo porque bebió ese veneno para salvarme la vida.

—Sólo consigue otro sirviente.

—No puedo simplemente conseguir otro Merlín, padre.

—Sé que te salvó la vida, Arturo. Dos veces ahora. Por eso lo elegí como tu sirviente en primer lugar. Pero hay muchos otros que estarían igualmente dispuestos a dar su vida por ti.

—No es sólo eso. Él es más para mí que un simple sirviente o mi... protector. —Arturo hizo una mueca al pensar en el escuálido Merlín con cota de malla blandiendo una espada. Probablemente dejándola caer—. Que es una palabra que no describe nada bien a Merlín —añadió.

—Siempre te escucho quejarte de cómo desempeña sus funciones, por lo que sería fácilmente reemplazado por alguien más capaz.

—Merlín es muy capaz.

Uther lo miró fijamente.

—Lo suficientemente capaz para lo que me importa —murmuró, mirando hacia otro lado.

—¿Qué es exactamente él para ti que pasas por alto su ineptitud y arriesgas tu vida por él?

—Él es... —Arturo quería decir un amigo, pero sabía que su padre no toleraría la amistad con un sirviente. Sería otra razón más para que su padre quisiera a Merlín muerto.

La mandíbula de su padre se apretó. —No puedo ignorar que elegiste desobedecerme y te arriesgaste por algún humilde...

—Padre —gruñó Arturo.

La voz de su padre se elevó mientras continuaba, —… campesino que no logra mantener los estándares adecuados de…

—¡Padre, por favor!

—… ¡La corte de Camelot! —espetó su padre—. Dije que no y permanecerás en esta celda durante la próxima semana mientras consideras tu deber hacia la corona. —Su padre giró sobre sus talones y empezó a alejarse.

La última esperanza de Merlín se estaba alejando. Arturo no podía simplemente rendirse. Se negó a aceptar la decisión de su padre. Estaba mal. Merlín merecía algo mejor.

Arturo agarró los barrotes de su celda. —¡Por favor padre! Él es… —Buscó en su mente una palabra que no fuera amigo—. Él es mi compañero. No puedo perderlo. Así no. —Su voz se quebró mientras luchaba por contener las lágrimas. No podía llorar delante de su padre—. No cuando tengo la oportunidad de salvarlo.

La bilis subió a su garganta cuando su padre volteó con los ojos muy abiertos.

—¿Tu qué? —preguntó Uther con incredulidad, su voz apenas audible incluso en el silencio de las mazmorras.

Pero la táctica de Arturo parecía haber funcionado. En lugar de irse, Uther se quedó congelado mientras miraba a su hijo, esperando una respuesta en lugar de hablar por él. Entonces Arturo continuó,

—Sabía que no lo aprobarías, pero no puedo dejarlo morir. ¡Padre, te lo ruego! Tenme en el cepo durante una semana o mantenme aquí en los calabozos durante un mes; no me importa. ¡Pero por favor, déjame salvarlo! No puedo soportar perderlo.

—Pero él es tu sirviente. Y un hombre. —Uther hizo una pausa, haciendo una mueca antes de sacudir la cabeza—. No es que puedas realmente llamar a Merlín un hombre —dijo con desdén con un gesto de la mano.

Arturo se encogió ante lo cerca que los pensamientos de su padre coincidían con su propia imagen poco halagadora de Merlín como un luchador incompetente. —Solo porque no sea caballero no lo hace menos hombre. Y no veo porque ser hombre cambia el hecho de que es mi compañero.

—Asumí que preferías a las mujeres.

Arturo frunció el ceño. Él raramente interactuaba con mujeres además de Morgana, sirvientas y nobles extranjeras, y no creyó haber mostrado jamás una fuerte conexión con ninguna de ellas. Morgana era probablemente la más cercana, pero se habían ido distanciando a medida que crecían y sus expectativas y responsabilidades iban por caminos separados.

—Si lo hiciera, supongo que prefiero compañeros hombres —dijo Arturo pensado en sus caballeros, inseguro de a dónde iba esta conversación.

— Supongo que ayudaría a evitar escándalos si estuvieran juntos y solos tan a menudo.

Su padre tenía razón al decir que decidir hacer amistad con una mujer haría que la gente cuestionara sus intenciones. Pero Arturo la tenía difícil siguiendo la lógica de su padre. ¿Por qué hablaban de mujeres? Estaban hablando de Merlín.

—Lo admito, es discreto y pocos pensarían en siquiera sugerirlo —su padre continuó. Arturo supuso que ser amigo de su sirviente podría considerarse discreto, como se esperaba de él. Si su padre estaba tan en contra de que sea amigo de alguien de clase baja, la discreción era importante.

—Y sé que puedo confiar en él con mi vida. Lo ha demostrado una y otra vez.

—Te ha mostrado la lealtad más extraordinaria —Uther asintió—. Sin mencionar que se evita por completo el riesgo de un bastardo.

Arturo ahora sí perdió el hilo de la conversación. ¿Pasar tiempo conmMerlín evitaría que dejara a una mujer embarazada? ¿Su padre se estaba volviendo senil? —Cierto… —dijo Arturo, sin querer contradecir a su padre cuando parecía considerar dejar vivir a Merlín.

Uther miró a su hijo, pareciendo buscar algo que lo ayudara a decirdir. Arturo no estaba seguro de lo que su padre esperaba ver. El momento se alargó. Arturo mentalmente le gritó a su padre que se decidiera. La vida de Merlín se desvanecía a cada segundo. Apoyó su frente contra una de sus manos que seguían agarrando los barrotes de su celda y respiró hondo, luchando por mantener la paciencia mientras su padre decidía.

—¿Te hace feliz?

Arturo levantó la cabeza para mirar a su padre a los ojos.

¿Su padre ahora le preguntaba por su felicidad? Arturo esperaba ira y disgusto, no empatía. Pero eso le dio esperanzas a Arturo.

—Sí —insistió—. Más que nada.

—Has estado de mejor ánimo desde que ha estado sirviéndote.

Su padre miró la antorcha junto a la celda por varios momentos antes de que Arturo se impacientara.

—Por favor, padre.

Uther hizo una mueca, pero no dijo no. Arturo espero, agarrando los barrotes hasta que sus nudillos se volvieron blancos.

—Bien —dijo Uther calmado.

—¿Qué?

—Dije bien, Arturo —su padre dijo en un suspiro.

El agarre de Arturo en los barrotes perdió fuerza. —¿En serio? —No podía recordar la última vez que su padre tomó una decisión que no iba directo al beneficio del reino. Era como si su padre volviera a complacer los deseos de la infancia de Arthur. Un tiempo en el que no podía decirle que no a Arthur. —¿Lo salvarás?

—Sí. Le llevaré tu flor a Gaius. Seguirás teniendo a tu amante.

¡Merlín iba a vivir!

Espera. ¡¿Mi qué!?

Finalmente entendió la razón la que su padre mencionó su preferencia a las mujeres. Contradecir la suposición de su padre era decir que se sentía más atraído por los hombres que las mujeres. Hombres como Merlín. Y en este caso, Merlín mismo.

La expresión de su padre se endureció, como si tratara de sacudirse el sentimentalismo no característico. —No me molestará que tengas a un sirviente chupándote la polla para evitar que te escapes o engendres bastardos.

Arturo se sonrojó ante la vulgaridad de su padre mientras su mente le ofrecía una sorprendentemente agradable imagen de la sugerencia. Algo que nunca había considerado antes. Un sonriente Merlín, gateando sobre sus manos y rodillas para acercarse a la erección mañanera de Arturo.

Arturo despertó de esos pensamientos cuando su padre lo apuntó con un dedo enla cara. —Sin embargo, a cambio de mi generosidad harás algo por mí.

Lo que sea que fuera significaría a Merlín vivo. —Dilo.

—Te casarás con la mujer que yo escoja en un año. Y darán un heredero. Esos son mis términos para permitirte tener al chico.

—¡Acepto!— Arturo gritó tras los barrotes. —Mientras tenga a Merlín, puedo manejar un matrimonio por conveniencia. —Después de pensar en algunas de las mujeres que habían desfilado por el castillo, se corrigió, —Siempre y cuando no la encuentre repulsiva.

—Si rompes tu promesa y rechazas lo que considero una pareja adecuada, te lo quitaré.

La sangre de Arturo de heló. Así como así, el empático padre fue remplazado por el despiadado rey una vez más. —Entiendo, padre. Ahora, por favor, dale esta flor a Gaius. Inmediatamente. —Se lo tendió y su padre le permitió dejarla en sus manos—. Salva a Merlín por mí.

—Lo haré, hijo mío.

—Gracias —susurró, descansando su frente contra los barrotes.

Su padre caminó hacia las escaleras y se detuvo, mirando la pequeña flor. —Podrías haberme dicho sobre esta relación antes, habría dejado que fueras por la flor. Enviaría hombres para ayudarte.

—¿En serio?

Uther volteó y se encontró los ojos de Arturo. —¿Para salvar a alguien que amas? Por supuesto, Arturo. Solo… la próxima vez… háblame.

Para salvar a alguien a quien Arturo amaba. ¿Amaba a Merlín? Quizás no de la manera que su padre le pedía. Pero se encontró más cerca de Merlín y confiando en él más que la mayoría. Más que nadie si fuera honesto consigo mismo. Eso tenía que significar algo.

—No le habría dicho que bebiera de esa copa si hubiera sabido lo que realmente significaba para ti —añadió Uther.

Arturo susurró, —Gracias.

Su padre asintió una vez y se alejó.

Arturo contuvo las lágrimas mientras veía a su padre subir las escaleras, mirando de nuevo la flor apretada entre sus dedos.
Merlín tenía una oportunidad.

¿Valió la pena salvar a Merlín para que su padre creyera que era gay y estaba enamorado de su sirviente? Sí, se dijo Arturo. Arriesgaría a que todo el castillo creyera que estaba durmiendo con su sirviente si eso significaba que Merlín viviría.