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Language:
Español
Stats:
Published:
2020-04-30
Completed:
2020-08-18
Words:
19,502
Chapters:
4/4
Comments:
14
Kudos:
345
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29
Hits:
3,893

Estira y desea

Summary:

TRADUCCIÓN.

Harry está de regreso en Hogwarts ocupándose de sus propios asuntos cuando descubre que se encuentra mágicamente atraído hacia Draco Malfoy. Una y otra y otra vez.

Traducción de "Tug-o-want" de Cheryl Dyson.

Notes:

Esta es una traducción autorizada del fic de Cheryl Dyson (la amo tanto, es mi teacher adorada!) titulado "Tug-o-want", frase que es un juego de palabras de "tug-o-war" (estira y afloja) y "want" (deseo). Ergo, creí que el mejor título sería otro juego de palabras, así que pensé en "Estira y desea", espero que estén de acuerdo conmigo. :)

Este es un fic de "Octavo Año", que significa que los chicos están de regreso en Hogwarts después de la guerra para cursar su séptimo año perdido.

Chapter 1: Capítulo 1

Chapter Text

 

La primera vez que Harry lo sintió, estaba medio dormido en clase de Historia de la Magia. Comenzó en su estómago: un retortijón apretado que lo hizo sentarse de golpe, llamando la atención de Hermione y distrayéndola de tomar sus notas. Su amiga apenas sí arrugó un poco el entrecejo, pero Harry captó la pregunta tan fácil como si ella se la hubiese hecho en voz alta.

Él respondió de modo similar, negando con la cabeza. "No pasa nada, todo está bien." Se encorvó otra vez encima de su pupitre para probarlo, pero el extraño aleteo en su abdomen, justo debajo de su ombligo, sugería todo lo contrario. Harry se imaginó que se trataría de algún tipo de indigestión, pero esa leve esperanza murió rápidamente. En vez de eso, se sentía como un estirón, como si alguien tuviera agarrados a sus órganos internos y los estuviera reclamando como suyos. Alguien que los quería de inmediato.

¿Ahora qué?, pensaba Harry con molestia. Se suponía que todas las cosas raras que le habían pasado durante toda su vida, ya se habían terminado. Voldemort estaba muerto. Harry ya había cumplido con su hazaña heroica. Hogwarts estaba siendo reconstruido y todos ellos... Bueno, al menos, la mayoría de ellos, habían regresado a la escuela para completar sus ÉXTASIS. "Los de Octavo Año", los llamaban, aunque continuaba siendo el séptimo año para la mayoría de ellos. Estas eran las palabras de Hermione, por supuesto.

Un tirón, insistente. Harry oprimió una mano contra su abdomen. ¿Y si tenía un tumor? ¿Un regalo de despedida por haber sido un horrocrux? O algo nuevo. Una maldición. Harry continuaba teniendo un buen número de enemigos. Tomaría años capturar a todos los antiguos seguidores de Voldemort.

—Mañana estudiaremos al famoso herbologista, Beaumont Marjoribanks —anunció monótonamente el profesor Binns y, de inmediato, los alumnos comenzaron a salir en desbandada por la puerta. Harry se obligó a caminar, consciente del escrutinio de Hermione. Afortunadamente, ella tenía Aritmancia mientras Ron y Harry tenían Cuidado de las Criaturas Mágicas.

La mirada de hipogrifo de Hermione estaba clavada en Harry y éste fingió estar ocupado guardando sus garabatos de la clase. Por suerte, su falsa naturalidad pareció funcionar.

—Ya me voy, entonces —dijo ella—. Los veo después de clases.

—¡Nos vemos! Ven, Harry. Es un largo camino para llegar con Hagrid.

—Voy. —Harry no dijo nada acerca de la extraña sensación. La presión se redujo tan pronto como él comenzó a moverse en la dirección que el tirón parecía preferir. Aminoró pero no desapareció, convirtiéndose en un suave y constante picoteo. Pic, pic, pic.

Harry y Ron dejaron el castillo atrás y se dirigieron hacia la cabaña de Hagrid. Fue hasta que llegaron al camino que conducía al campo de quidditch, que el jaloneo incrementó su fuerza. Harry se detuvo y se giró.

¿El campo de quidditch?

—¿Qué sucede? —preguntó Ron.

—No lo sé. Necesito ir al campo de quidditch.

—¿Qué? ¿Por qué?

—No lo sé.

—Merlín, no te me pongas todo misterioso otra vez. —Ron negó con la cabeza y suspiró—. Pero, como sea. Vamos.

—No, tú ve a clases. Toma notas por los dos si es que acaso hay algo que valga la pena anotar. Esto no debería ser gran cosa.

—No debería. Conociéndote, esas podrían convertirse en tus últimas palabras, compañero.

—Sí, ya vete. —Harry le dio un leve empujón. Ron le hizo una señal obscena con una mano y se fue.

Harry se dirigió hacia el campo, moviéndose más rápido a cada paso que daba hasta que llegó el punto donde iba casi corriendo. El estirón se sentía como un ave salvaje atrapada debajo de su piel, luchando por escapar. Harry tomó una curva en el camino y se detuvo en seco cuando se encontró de frente con otra persona que venía en sentido contrario, corriendo sin aliento igual que él. No obstante, ahí era donde finalizaba toda semejanza entre ellos dos.

—Malfoy —dijo Harry, esforzándose para no mostrar perturbación en la voz.

—Potter. —Malfoy parecía distraído y apenas sí consiguió hacer una mueca muy leve.

Harry asintió con la cabeza a modo de despedida y se movió a un lado, pasando junto a Malfoy pero guardando una gran distancia. Malfoy hizo lo mismo y se alejó dando grandes zancadas. Harry dio cuatro pasos y, entonces, se giró para encarar a Malfoy, abriendo mucho la boca.

Malfoy también se había girado hacia él. Se veía atónito y había abierto los ojos de un modo que Harry no lo había visto hacerlo desde el incidente con el Fuego Maligno.

—¿Qué? —espetó Malfoy—. ¿Qué demonios?

Harry dio un paso tentativo hacia él. El tironeo en su viente brincoteó ansioso, peleando con la desagradable sensación que parecía haberse quedado en su estómago de manera permanente. Harry no podía ni hablar mientras recorría lentamente la distancia entre los dos.

—Escucha, Malfoy... —comenzó a decir, estirando una mano hacia el otro como si intentara calmar a una bestia salvaje. Cualquier oportunidad de culpar a Malfoy por lo que fuera que le estaba sucediendo quedó erradicada por la expresión de pánico que éste tenía en la cara.

—¿Qué es? —preguntó Malfoy señalándose hacia abajo—. ¿Qué es esto? —A Harry casi le dan escalofríos. Malfoy también debía sentirlo.

—¡No lo sé! ¡Comenzó solo!

—Si se trata de algún maldito hechizo mal ejecutado por ti...

—¡No fui yo! —Harry se acercó tanto como le fue posible. Parecía tener un agujero lleno de serpientes revolcándose en sus tripas, urgiéndolo a ir hacia donde estaba Malfoy.

—Como si fuera a creerte... —Malfoy levantó las manos en un gesto defensivo conforme Harry se acercaba a él más y más. Las manos de Harry se movieron irreflexivamente y, entonces, como si atrapara a una snitch, su mano agarró la de Malfoy.

Inmediatamente, el retortijón tirante dejó de sentirse. Harry soltó una exhalación y sus ojos se encontraron con los de Malfoy.

—¿Qué fue lo que hiciste? —susurró Malfoy muy bajito. Estaban parados tan cerca el uno del otro que Harry podía distinguir bien los diferentes colores de sus pestañas; no eran rubias blanquecinas como su cabello, sino que tenían toques de color oro y cobre. Hacían que sus ojos se vieran más vibrantes, más vivos.

—Yo no hice nada —insistió Harry. Espero a ver si la sensación regresaba. Después de todo, no había hecho nada más que tocar a Malfoy, aunque repentinamente estuvo demasiado consciente del hecho de que la piel de Malfoy estaba tibia y que su puño se sentía huesudo y casi frágil debajo de sus dedos.

—Voy a soltarte —decidió Harry, ya que Malfoy no parecía inclinado a moverse. Malfoy asintió.

Harry lo soltó y dio un paso atrás. Se miraron el uno al otro por un tenso momento.

—¿Sientes algo diferente? —preguntó Harry.

—¿Debería?

—¡No lo sé!

—Bueno, lo que fuera que esperabas conseguir, espero que ya hayas terminado.

Molesto, Harry iba a comenzar a gritarle al cretino, pero Malfoy se giró sobre sus talones y se marchó a toda prisa.

—Eso fue jodidamente raro —murmuró Harry.


Harry enterró aquel suceso extraño hasta el fondo de su mente y trató de olvidarlo, lo que funcionó bien durante unos tres días. Y entonces, la sensación de aleteo en su estómago regresó una mañana cuando salía de la ducha. Para cuando se hubo puesto un poco de ropa encima y salió corriendo a través de la sala común -gritándole a Ron un rápido "¡Vamos, estoy muriéndome de hambre!"-, las mariposas que sentía se habían convertido en avispas.

Bajó los escalones de dos en dos, ignorando el grito de Hermione, "¡Harry! ¡Espéranos!" No podía decidir si quería o temía encontrarse con Malfoy al final de aquella atadura mágica que tiraba de él hacia delante. ¿Cómo era que decía el viejo dicho? ¿Más vale malo conocido que...?

Se encontró con Malfoy en el rellano del tercer piso. Traía el cabello alborotado y estaba respirando agitado, como si hubiera estado corriendo. Seguramente eso había hecho todo el camino desde las mazmorras.

Antes de que Malfoy pudiera hablar, Harry lo tomó del brazo. No hubo ningún cambio y Harry frunció el ceño porque -lo que fuera que era aquello- definitivamente proclamaba que Malfoy era el objetivo. Malfoy soltó un gruñido y cubrió la mano desnuda de Harry con la suya.

Todo cesó. El mundo pareció silenciarse y Harry se dio cuenta de que había tenido un zumbido en las orejas que duró todo el tiempo que sintió el jaloneo. La ausencia del ruido y de la sensación tirante fue notorio e hizo que el sonido de las respiraciones agitadas de los dos chicos fuera más estridente en aquella quietud, hasta que escucharon risas y murmuros provenientes de algún lugar detrás de ellos.

Harry, con el rostro encendido, se separó bruscamente de Malfoy y se quedó parado en silencio mientras un grupo de chicas de Ravenclaw pasaba caminando a su lado. Harry no reconoció a ninguna de ellas. Seguramente eran de tercero o cuarto.

Cuando miró hacia un lado, Malfoy ya se había ido.


Aquella noche, Harry se despertó sobresaltado con un grito en los labios. Se contuvo de soltarlo justo a tiempo. Los dedos de la mano izquierda le estaban ardiendo. El dolor fue atenuándose mientras él sólo se quedaba mirando a la oscuridad, el corazón latiéndole furiosamente. Pensó que podía ser el remanente de un sueño, pero se sentía demasiado real. Un conocido aleteo en el estómago lo sacó de la cama. Se puso su bata y luego la capa de invisibilidad encima. Los dedos le pulsaban conforme bajaba las escaleras con rumbo a las mazmorras.

Casi había llegado a la entrada de la sala común de Slytherin, cuando se tropezó con Malfoy. Harry estiró un brazo y se sostuvo del otro mago para no caerse.

—¿Potter? —siseó Malfoy.

—¿Qué pasó? ¿Por qué me arden los dedos? —Harry se retiró la capucha de la capa para que Malfoy pudiera verle la cara, pero no el resto de su cuerpo.

—¿Te arden? —Malfoy sonaba sorprendido.

—Sí. —Harry levantó la mano izquierda y entonces la movió hacia delante. Tocó el rostro de Malfoy, sólo para silenciar el convulso y molesto clamor en su abdomen.

Malfoy se movió hacia atrás.

—Deja de hacer eso. Blaise me retó a echarme cera caliente en los dedos.

Harry lo miró incrédulo.

—¿Y tú creíste que era buena idea?

—Como si tú nunca hubieras aceptado un reto —resopló Malfoy—. O quizá no lo has hecho.

—Por supuesto que lo he hecho. ¿Qué estás haciendo acá afuera?

Malfoy le echó un vistazo a la entrada de su sala común.

—Sentí... Sentí cómo te asustabas y asumí que vendrías corriendo hasta acá como el tonto que eres. Veo que no me equivoqué.

Harry no estaba seguro de qué era lo que lo perturbaba más, si el hecho de que él podía sentir lo que Malfoy sentía, o lo contrario.

—Bueno, esto se está poniendo cada vez más raro. Necesitamos descubrir de qué se trata, ya que parece estar empeorando.

—Estoy de acuerdo. Encuéntrame mañana en la biblioteca después de desayunar.

—¿En la biblioteca?

—Sí, Potter. El sitio donde guardan los libros.

—¡Yo sé lo que es! —Harry tuvo que recordarse que estaba parado en las mazmorras hablando con un completo imbécil—. Bien. En la biblioteca. Mañana. Buenas noches.

Se colocó la capucha de nuevo y se marchó escaleras arriba.


Ellos dos podrían estar en la biblioteca juntos, pero definitivamente no estarían juntos. Malfoy le había dado a Harry una mirada apaciguadora en el momento en que éste había entrado al recinto, y con los ojos le señaló una mesa en el rincón más alejado, hacia donde Harry se dirigió. Malfoy estaba sentando cerca del centro de la biblioteca con Parkinson y otra chica de Slytherin.

La mesa a donde Malfoy lo había mandado tenía varios libros abandonados encima. Harry se sentó y tomó uno de ellos. No estaba seguro de qué hacer si Malfoy planeaba ignorarlo todo el tiempo. Había sido suficientemente difícil zafarse de Ron y Hermione a pesar de que éstos dos siempre querían desesperadamente "tiempo a solas".

Malfoy se levantó y caminó hasta pasar junto a Harry, obsequiándole una mueca desdeñosa mientras tanto. Un pequeño papel doblado giró encima de la mesa y Harry rápidamente lo cubrió con su mano, tapándolo de la vista.

—Qué material de lectura tan interesante, Potter —se burló Malfoy sardónicamente y desapareció entre las estanterías.

Harry cerró el libro que había estado no-leyendo y miró la portada. La magia durante la menstruación: ¿Tu ciclo afecta tus hechizos? Harry lo arrojó lejos con un mohín de horror. Puso las manos debajo de la mesa y desdobló la nota de Malfoy.

"Biografías mágicas. Sección M", era todo lo que decía.

Harry frunció el ceño y trató de recordar en dónde estaban guardados los libros biográficos. ¿En el nivel superior pasando los libros de lenguas extranjeras y los de recuentos históricos, quizá?

Tomó una ruta diferente a Malfoy, sintiéndose clandestino y casi travieso, como si estuviera encontrándose con un novio secreto. O novia, se corrigió rápidamente. Merlín, ¿de dónde había venido ese pensamiento?

Consiguió encontrar a Malfoy sin perderse. Malfoy estaba apoyado de espalda contra la esquina de una estantería muy ornamentada, golpeteando su varita contra su mano en un gesto impaciente.

—Eres increíblemente lento —le dijo. Harry se encogió de hombros—. Como sea, ya que estás aquí, necesitamos encontrar libros que hablen de maldiciones de vínculos mágicos, tantos como nos sea posible. Ya hice una lista. Ten, así evitaremos trabajar doble. —Malfoy partió un pergamino a la mitad y le pasó uno de los pedazos a Harry.

—¿Estás seguro de que se trata de una maldición?

—¿Tú estás disfrutándolo?

—Bueno, no, pero...

—Precisamente. Es una maldición. Necesitamos descubrir cuál es, y luego deberemos determinar quién la conjuró, y entonces necesitaremos removerle a esa persona todos los órganos internos con un poderoso y potente hechizo.

Harry pensó que quizá debería decir algo acerca de que eso último era un tanto inapropiado y que probablemente ocasionaría que los expulsaran del colegio, pero en vez de eso, lo que hizo fue levantar la mano y tocar el dorso de la de Malfoy. La expresión vengativa en la cara de Malfoy desapareció y fue reemplazada por un gesto de enorme sorpresa.

—¿Qué estás haciendo?

—No lo sé. Quizá si nosotros, ya sabes... si nos tocamos más frecuentemente, podríamos prevenir que suceda esta cosa... esta cosa tirante.

Malfoy sonrió presuntuoso.

—Creo que lo que tú quieres es manosearme.

Harry se sonrojó y retiró su mano con brusquedad.

—Tocarte un poco la mano difícilmente es un manoseo.

—Me pregunto si un manoseo podría incrementar la cantidad de tiempo entre episodios.

—¿Qué? —Harry realmente no quería ni pensar en manosear a Malfoy, especialmente cuando estaba así de cerca del dichoso imbécil.

—No te pongas histérico, Potter, simplemente estaba teorizando en voz alta. Dios mío, tu cara se ha puesto roja. ¿Hablar de manosear a alguien ofende tus sensibilidades mojigatas gryffindorescas así de mucho? ¿O es que acaso tienes una secreta curiosidad?

Malfoy se acercó un paso.

Harry se retiró tan rápido que sus hombros golpearon la estantería que estaba al lado contrario. Malfoy lo siguió, luciendo evidentemente depredador. El pulso de Harry se aceleró conforme Malfoy se acercaba más y más.

—Sí has estado pensando en eso, ¿verdad, Potter? Es difícil no hacerlo cuando estás en un dormitorio lleno de chicos guapos... aunque no hay muchos de ésos en Gryffindor, tengo que concedértelo, pero tienes que haberlo pensado una vez o dos. ¿Has estado fantaseando con tocar a un chico sexy? ¿Metiéndole mano para agarrarle su erección? ¿Has pensando alguna vez en follarte a uno? ¿Te has imaginado que alguien te chupa la polla? ¿Alguna vez has besado a un chico, Potter?

Malfoy estaba cerca, demasiado sofocante. Harry apenas sí podía respirar, mucho menos podía pensar mientras el corazón le pulsaba salvaje dentro del pecho. La mirada de Malfoy era provocativa e intensa. La vista de Harry bajó hacia los labios de Malfoy y luego regresó a sus ojos, y Harry de pronto temió que aquel gesto pudiera ser interpretado como una invitación.

Aparentemente, así fue. Las pestañas de Malfoy se cerraron, cubriendo su mirada tan intensa, y su aliento se sintió tibio contra la cara de Harry. Harry quería escapar, pero no parecía poder moverse. Todo, hasta el tiempo mismo, parecía haberse quedado suspendido, dependiendo de la boca de Malfoy conforme éste eliminaba la distancia que los separaba.

Los labios de Malfoy tocaron los suyos, apenas un roce ligero como pluma, apenas una provocación. Continuaba siendo impactante, como si todo aquello que Harry había creído sobre él mismo diera una voltereta y cayera partiéndose en mil pedazos, y luego se reparara a sí mismo en el pequeño espacio de tiempo que había entre un latido de su corazón y el siguiente.

Malfoy se alejó, pero sólo unos milímetros, como si estuviera esperando a ver qué era lo que Harry hacía. Harry exhaló entrecortadamente y se armó de valor en vez de sensatez, abandonando todo asomo de prudencia. El beso fue más firme en esa ocasión, y en definitiva fue mayormente iniciado por Harry. Era atemorizante, como si se hubiese arrojado desde la orilla de un abismo. Estaba medio esperando que Malfoy lo empujara lejos con una risa sardónica y luego corriera al dormitorio de Slytherin a contarles a todos que Potter era un maricón.

Pero no hubo ningún empujón. El beso fue seco, tibio y suave, diferente a todos los besos anteriores que Harry había experimentado y, a pesar de eso, fundamente era lo mismo. Los labios, Harry se dio cuenta, eran sólo labios, y los besos eran besos, variando sólo en intensidad emocional según la persona con quien estuviera besándose, y... El análisis bastante clínico de Harry se derrumbó cuando sintió la lengua de Malfoy rozar sus labios, y una fiera y abrumadora llamarada de algo brotó desde el centro de su ser.

Abrió la boca y la punta de su lengua tocó levemente la de Malfoy. Harry se estremeció, sus terminales nerviosas tintinearon y se crisparon. Ese era territorio desconocido; estaba nadando en la oscuridad.

El ruido de alguien carraspeando ocasionó que Harry brincara tan violentamente que se golpeó la nuca contra la estantería. Asustado, buscó la fuente del sonido y notó que Malfoy se movía hacia atrás, deslizándose como una sombra. Joder, oh joder, oh joder, alguien acaba de atraparme besando a Draco Malfoy. El histérico pensamiento atravesó su cerebro y el pánico se multiplicó cuando Harry identificó a la mirona: era nada menos que Pansy Parkinson, quien no parecía nada contenta.

Harry huyó a toda prisa. Ni siquiera se molestó en mirar a Malfoy: no tenía deseos de añadirle más ridículo a su ridiculez. Pasó junto a Parkinson como un rayo y casi se escapaba de la biblioteca, pero recordó que la razón por la que estaba ahí continuaba siendo válida, y quizá todavía más que nunca bajo la luz de la última perturbadora tendencia. Así que, lo que hizo, fue arrojarse a la silla y sentarse ahí, oprimiendo las palmas de sus manos contra sus muslos.

Uh, pensó cuando su corazón dejó de amenazar con ahogarlo y regresó a su lugar habitual en el pecho, pues Harry juraba que lo había sentido subido hasta la garganta. Eso fue interesante. Aquella vaga idea era posiblemente la subestimación del año.

Se le quedó viendo fijo al pedazo de pergamino que tenía en la mano; estaba parcialmente arrugado. Les lanzó un vistazo a Malfoy y a Parkinson cuando éstos regresaron a sus asientos. Parkinson estiró el cuello y miró a Harry de modo muy desagradable. Malfoy parecía más tranquilo que nunca y ni siquiera volteó hacia donde estaba él.

Harry regresó sus ojos a la lista de libros y trató de concentrarse.

Compendio de maldiciones comunes y la manera de neutralizarlas

Maldiciones y contramaldiciones

Males de ojo para desafortunados

Aguantándose las ganas de mirar de nuevo hacia la mesa donde estaban los Slytherin, Harry se levantó de la silla y fue a coger algunos libros. Localizó los dos primeros de la lista y se preguntó si debía buscar los demás para evitar regresar a la mesa, pero él sabía que ni siquiera habría terminado de leer ni la mitad de uno de ellos cuando se llegara la hora de dejar la biblioteca. Cuando regresó a su mesa, vio que Malfoy y las dos chicas ya se habían ido. Harry empujó el libro de la magia menstrual para alejarlo de él, dejó caer los otros libros e hizo un valiente esfuerzo para tratar de encontrar un encantamiento vinculante potencialmente adecuado. Era difícil concentrarse cuando su mente continuaba vagando hacia Malfoy y el beso. ¿Estaría ya Malfoy contándoles a todos lo que había pasado entre ellos? ¿Le mandaría una lechuza a El Profeta con la historia de que a Harry Potter le gustaban los hombres?

Harry gimió y dejó caer la cabeza sobre el libro, dándose un par de buenos golpes por si acaso.

—¡Señor Potter, pare con ese golpeteo infernal de una buena vez! —La voz de madam Pince fue un susurro ruidoso, mucho más molesto que la frustración silenciosa de Harry, al juzgar por las miradas curiosas que la gente le dirigió a él. Harry sólo asintió y continuó hojeando el libro.

¿Qué haría si semejante artículo aparecía en los periódicos? No sería la primera vez que lo sometían al ridículo público. Por supuesto, las relaciones entre personas del mismo sexo no eran un gran problema en el mundo mágico, por lo que ser llamado marica no le acarrearía el mismo veneno como lo haría en el mundo muggle. En todo caso, sólo dañaría la expectativa que todos parecían tener de que algún día él se casaría con Ginny y tendría una weasleyciana cantidad de niños con ella. Los mayores reproches seguramente serían de parte de los Weasley.

Harry aspiró una honda bocanada de aire para tranquilizarse y se puso de pie. No había manera de evitarlo. Tenía que contarles lo que estaba pasando a Ron y Hermione.