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Chapter 2: Come back.

Summary:

¿Qué carajo es un Stiles?

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

2017.

Helado de pistache.

Deja de ser oscuridad.

Helado de pistache.

Helado.

Pistache.

Desorden.

Ruido.

Luz.

Stiles.

Stiles.

Stiles.

¿Qué carajo es un Stiles?

 

+

 

La oscuridad era desconcertante. Miró a todos lados antes de darse cuenta de que estaba en una cama y el escozor en su mano se debía a la intravenosa que tenía, todo el cuerpo le dolía, como si hubiera pasado demasiado tiempo en la misma posición y a la vez estaba ansioso por moverse. Las persianas eran gruesas, pero por los bordes se colaba en poco de luz, dándole a entender que era de día y era más que obvio que estaba en un hospital.

¿Qué hacía en un hospital?

Había alguien dormido en una posición nada cómoda sobre el sofá que había pegado a la pared. El chico se veía tan cansado que no quería despertarlo, pero necesitaba respuestas a sus preguntas.

—Disculpa— su voz sonaba rasposa y extraña, como si hubiera estado mucho tiempo sin usar. El chico se removió, pero no despertó. Lo intentó más fuerte— ¡Disculpa! —ahora sí, el chico dio un bote en el sillón y en cuanto logró enfocarlo se puso de pie.

—¿Derek? —preguntó el chico, no se veía demasiado grande y tenía unas ojeras pronunciadas enmarcando sus ojos castaños.

—¿Quién eres? —el gesto del chico se descompuso y de repente parecía diez años más viejo.

—Médico— el chico se mordió el labio— iré por una enfermera. 

—Espera— musitó— ¿por qué estoy aquí? —el médico comenzó a moverse nervioso en su lugar.

—Alguien vendrá a explicarte todo en unos minutos, no tardaré— el chico se dio la vuelta y en ese momento Derek reparó en su ropa, llevaba unos jeans, tennis blancos y una sudadera azul sobre una camisa de cuadros también azul, un médico no se vestiría así.

El chico salió de la habitación y Derek ya no pudo preguntarle, tendría que esperar a que otra persona viniera.

Una persona que si parecía médico (llevaba la bata y estetoscopio) entró por la puerta, seguido de una chica que reconoció de inmediato. Cora, su hermana.

El médico se presentó como Ian Hoult, especialista en neurología. Y en cuanto se hizo un poco hacia atrás, Cora se acercó con lágrimas en los ojos y lo abrazó. un abrazó tímido que él correspondió pasando su brazo libre por su espalda.

—¿Por qué estoy aquí? —preguntó. Cora miró al médico antes de alejarse.

—Tuvo un accidente de auto— sus ojos se abrieron como platos, no recordaba nada al respecto —sufrió un trauma severo que lo tuvo inconsciente siete meses.
Derek se quedó un blanco.

—¿Estuve en coma? —el médico asintió y miró a Cora, tratando de descubrir la broma.

Ian le pidió que se recostará de nuevo, necesitaba revisarlo. Derek obedeció, completamente aturdido ante la información.

—¿Qué es lo último que recuerda? —Derek se mordió el labio, pensando.

—La empresa… tenía que viajar a Beacon Hills para encontrar una nueva sede —sus ojos se abrieron demasiado de nuevo— ¡la reservación del vuelo! —se levantó tan abruptamente que casi golpea a Ian, que estaba revisando su respiración, por fortuna el médico se hizo hacia atrás, colocó una mano en el hombro de Derek y lo hizo recostarse.
—No te preocupes por eso, hermano, Laura y yo lo solucionamos— Derek se pasó una mano por la cara.

A Derek no le pasó desapercibida la mirada que compartieron Cora e Ian.

—Necesito hacerle más análisis antes de dar un diagnóstico— Ian lo miró— te vamos a llevar a varias partes del hospital, por favor trata de relajarte— Derek asintió y Cora tomó su mano.

—¿Siete meses? —susurró.

—Los peores siete meses de mi vida— confirmó Cora.

—Lo siento tanto— musitó y los ojos de su hermana volvieron a llenarse de lágrimas— yo…

—Estuvo fuera de tu control, Der, no tienes por qué disculparte— Derek miró al techo.

—¿Quién era el chico que estaba en mi habitación? —Cora se tensó— ¿Cora?

—Era un conocido, hablaremos de eso después de tus análisis.

Un par de enfermeros llegaron y cambiaron a Derek a una camilla, para que fuera más fácil trasladarlo. Al salir de la habitación, un sollozo lo hizo tensarse, recostado como estaba no podía ver a nadie en el pasillo, así que levantó la cabeza y encontró al chico que había estado en su habitación cuando despertó, llorando. Había estado abrazando a otro chico, más bajo que él y con el cabello casi rubio. Ambos se separaron y el chico de cabello castaño se limpió las mejillas y le dirigió una tímida sonrisa. ¿Por quién estaba llorando? ¿Estaba llorando por él? Derek quiso pegarse en la frente, era un pensamiento demasiado narcisista hasta para él.

Derek se sintió cohibido y desvió la mirada.

—¿Quiénes son ellos Cora?

La chica iba al lado de la camilla, detrás del enfermero para no estorbarle.

—Son unos conocidos.

—¿Tuyos? Porque yo en la vida los he visto— la chica suspiró y asintió.

—Sí, Derek, son amigos míos.

—Uno de ellos se veía muy afectado, ¿qué hacía en mi habitación? —Cora apretó su mano y pensó unos segundos antes de responder.

—Necesitaba salir y le pedí que se quedara contigo.

—¿Son solo amigos? —Cora soltó una risa incrédula y demasiado seca para ser sincera.

—Solo amigos, Der, él… tiene a alguien muy especial.

Oh.

—Si tú lo quieres de esa manera, ese chico se lo está perdiendo— Derek apretó su agarre y vio como Cora se limpiaba una lágrima.

“El sol se ocultó y la luna no hizo su aparición, dejando a las estrellas a su suerte”

 

+

 

Tanto ajetreo lo tenía agotado. Lo metieron en una máquina para hacerle una resonancia, le sacaron sangre, chequeo de reflejos, examen de la vista… A Derek nunca le habían gustado los hospitales. Eran demasiado tétricos y no había nada de calma. Se supone que un paciente debería estar tranquilo y con tanto ruido alrededor no era posible.
Cuando por fin lo regresaron a su habitación, Laura estaba esperándolo ahí, con su médico, junto a Isaac, Camden y Boyd y los otros dos chicos amigos de Cora.
El chico que había estado llorando y fue a la primera persona que vio al despertar, estaba jugueteando con un anillo entre sus dedos, anillo que llevaba en una cadena de plata alrededor del cuello. Los anillos se usan en las manos, ¿Por qué lo llevaba ahí?

Derek comenzaba a sentirse incómodo bajo el escrutinio de todos.

—Entonces…— comenzó.

—Entonces— repitió Laura— Derek, ¿lo último que recuerdas es tu viaje a Beacon? —Derek asintió con seguridad— ¿En qué año estamos?

—2012— respondió. Todos miraron al médico.

—Los análisis no muestran daño cerebral— el médico se acercó a él— padece amnesia post-traumática.

—¿Qué? —susurró— ¿cómo? No es posible —miró a Laura, la chica asintió— ¿Qué año es?

—2017— Derek tragó con fuerza.

—¿Cuándo fue el accidente?

—En Abril— en ese momento lo único que existía para Derek era Laura— estuviste siete meses en coma, hermano— eso era algo que ya sabía.

—No puede ser, yo— su voz se rompió— ¿me estás diciendo que no recuerdo cinco años de mi vida?

—Sí— confirmó la chica y Derek lo sintió como una bofetada. Miró a todos en la habitación, los amigos de Cora se habían alejado, quedando casi en un rincón de la habitación. Si solo eran amigos de su hermana, ¿por qué se veían igual de afectados?

—¿Qué hacen ellos aquí? —preguntó mirando hacia ellos. Derek notó como todos se tensaron y el castaño parecía haber recibido un golpe— ¿Quiénes son en realidad? —El chico rubio dio un paso y parecía a punto de hablar, pero el castaño lo tomó del brazo.

—Somos amigos tuyos Derek, y de Cora y básicamente de todos aquí —respondió el chico de la sudadera azul— pero no nos recuerdas e Ian nos pidió que no te saturáramos de información— Derek frunció el ceño y miró el colgante del chico, era un anillo que tenía un grabado por dentro y por fuera. Asintió antes de volver a hablar.

—Perdón por olvidarte— susurró— a ambos —jugueteó con las mantas— ¿cómo se llaman? —el chico castaño tragó con fuerza.

—Mi nombre es Jackson— respondió el rubio y señaló al castaño— él es Stiles.

Derek se quedó quieto un segundo, Stiles… Stiles le sonaba de algo.

¿Qué es un Stiles?

—¿Stiles es tu nombre? —preguntó. Stiles esbozó una triste sonrisa.

—Así me dicen, mi nombre es complicado.

—¿Cuándo nos conocimos? —el chico se tensó y miró hacia Laura, que asintió.

—En 2012.

—¿Y cómo nos conocimos? —inquirió con curiosidad, Stiles, Stiles, la palabra se repetía tanto en su mente que le empezaba a doler la cabeza.

—En el centro comercial— respondió con cautela. Derek sabía que no le estaba contando la historia completa, pero el dolor lo distraía lo suficiente.

—¿Entonces solo somos amigos? ¿No hay nadie importante que esté olvidando? —todos negaron— puff, entonces han sido cinco años algo solitarios— Camden se acercó a él y comenzó a relatarle un par de cosas que tal vez necesitara ayuda para recordar.

Vio salir de la habitación a Stiles, Jackson y Laura, que le dio un apretón al dejarlo con los demás.

¿Por qué sentía que algo estaba mal?

 

+

 

—No se lo voy a decir— gruñó Stiles por quinta vez en el pasillo.

—¡No puedes negarle cinco años de su vida, Stiles! —exclamó frustrada Laura.

—¡No se los voy a negar! — se defendió— esperaremos un tiempo, para ver si recuerda.

—¿Y si no lo hace? — inquirió más calmada la chica. Stiles dejó caer la cabeza contra la pared.

—No lo voy a obligar a quererme— susurró.

—No lo harás, Sti— musitó Jackson— él te quería antes, apuesto a que aún lo hace, solo que no lo recuerda.

—¿Y si jamás recuerda que me quería? ¿Y si jamás recuerda esto? —sacó el collar de su camisa, llevaba la argolla de matrimonio colgada porque de esa manera no debía quitárselo ante las emergencias del hospital.

—Lo enamorarás de nuevo, Stiles— respondió Laura— pero creo que deberías decírselo, decirle que están casados y que sí está olvidando a alguien muy importante.

¿Por qué no se pudieron conocer un poquito antes? Tal vez, de esa manera lo recordaría.

¿Por qué no iba con él en el coche esa noche?

¿Por qué no alargó el beso de despedida esa fatídica noche? Lo hubiera hecho de haber sabido que no lo volvería a hacer en siete largos meses… y él había sido optimista, esperando que Derek no tuviera muchas secuelas y si las tenía le duraran poco tiempo.

Pero él sabía bien que un coma de más de tres semanas era malo, ni mucho menos decir de uno de sietes meses, y la memoria… solo Dios sabía que tan dañada estaba.

Si hubiera alargado ese beso tal vez lo habría obligado a no ir a la oficina… tal vez lo hubiera logrado convencer…

Su vida se había convertido en demasiados tal vez.

En demasiadas preguntas… sabía que no había manera de evitarlo, como él siempre había dicho: jamás sabrían la razón por la que sucedieron, pero lo habían hecho y solo podía intentar vivir con las consecuencias.

No dejar que la oscuridad lo consumiera.

 

+++

 

—No es bueno saturar de información a Derek, no hay que forzar sus recuerdos— era la tercera vez que decía lo mismo Ian. Stiles solo asintió en su dirección, de todos los que estaban ahí era el único que lo entendía, por el infierno que lo sabía. Había pasado largas noches platicando con Ian sobre las posibles secuelas de Derek, pregúntenle a sus ojeras.

Cora estaba empecinada en decirle todo a Derek, contarle sobre esos años que no recordaba, pero Stiles siempre respondía que no, no podía hacerle eso a él. No podía obligarlo a quererlo. No quería.

Porque Derek no lo recordaba y decirle todo sobre su relación implicaría obligarlo a estar junto a él “por su propio bien”. Stiles lo amaba demasiado para hacerle eso. Él esperaría el tiempo que fuera necesario para volver a estar juntos, esperaría a que los recuerdos de Derek regresaran y en el camino lo enamoraría de nuevo. Eso sí era algo que haría.

Pero, ¿y si Derek nunca recordaba? O ¿nunca lograba enamorarlo de nuevo?

Ya lo había hecho una vez, pero sabía los cambios que podía sufrir una persona con amnesia.

Stiles sintió sus ojos escocer mientras volvía a escuchar el ajetreo a su alrededor. Llevaban meses discutiendo lo mismo y la situación comenzaba a ser agonizante, para él y sus sentimientos. Alguien pasó un brazo sobre sus hombros y lo apretó. Jackson.

No hubiera podido sobrevivir todo esto sin el apoyo de su mejor amigo.

Jackson le dio una sonrisa de apoyo antes de sacarlo de la oficina de Ian. Todos sabían su opinión al respecto y siendo Stiles el marido de Derek su decisión tenía un poquito más de peso que el resto.

No le dirían nada a Derek, Stiles no lo permitiría, por ahora.

 

+

 

—Me ha preguntado por su hogar— comentó Laura— si hemos limpiado su departamento— Stiles sintió su corazón estrujarse— le dije que después hablaríamos sobre eso.
Cora lo miró con una ceja enarcada al puro estilo Hale.

—Dile que compró una casa en Manhattan, sacaré mis cosas por ahora y él se irá a nuestra casa.

—Tu habitación está disponible Sti— añadió Jackson. Stiles le dio una sonrisa agradecida, siempre había tenido su cuarto en la casa de Jackson e Isaac, por lo menos en lo que él encontraba un departamento.

—¿Y dejar a Derek solo? Ni de chiste— Cora se cruzó de brazos

—Obviamente no puede estar solo, alguien tendría que irse con él.

—Se irá a mi loft, le diremos que comenzamos a vivir juntos y así sería más fácil para él, estar con alguien de su familia— sugirió Cora. Más bien sonaba como una afirmación.
Stiles la miró largo rato antes de suspirar.

—Júrame que no le dirás nada.

—Solo si él pregunta— Stiles bufó.

—En ese caso, llámame— Cora alzó la barbilla— por favor, quiero ser yo quien se lo explique si recuerda.

La mirada de Cora se ablandó y asintió.

—De acuerdo.

—Gracias— susurró y cerró los ojos.

Necesitaba dormir, desesperadamente, necesitaba que su mente dejara de hacer tanto ruido y le permitiera descansar. Pero en las circunstancias en las que estaba, era casi imposible.

 

+++

 

“No debería llorar, pero lloro. No debería romperme, pero me rompo”

 

La sensación de calor era apabullante. Sentía que se asfixiaría como no lograra salir de ahí. Corría y corría tratando de encontrar la salida, pero a su alrededor solo había oscuridad y al frente una enorme pared blanca. Corría hacia una pared. Una pared que no parecía la salida, sin embargo, su instinto le decía que podría serlo.

Se estrelló contra ella, tratando de atravesarla, sin conseguirlo. Miró con atención la pared. Había alguien detrás de ella, pero no se distinguían sus facciones, era un hombre, de eso estaba seguro por completo. Un susurro se escuchó en el lugar y miró asustado a todos lados.

¿En dónde carajos se encontraba?

—Miec…

—Vamos puedes hacerlo mejor.

Una risa se escuchó y Derek detuvo su caminar. Esa risa… esa risa le gustaba.

—Una vez más, Der… sí te sale, no es tan complicado.

—No puedo, tu nombre es difícil.

—¿Ahora entiendes por qué me puse ese apodo?

—¿No puedo decirte solo así en la boda?

¿Boda?

—No, Der, tienes que decir mi nombre por lo menos una vez, el resto del tiempo puede ser solo…

¡¿Puede ser solo qué?!

Los susurros dejaron de escucharse y Derek miró alrededor de nuevo. Seguía viendo la silueta de alguien a través de la pared, completamente quieto.

—¿Quién eres? —lanzó la pregunta al aire.

Solo el silencio le respondió.

La sensación de no poder respirar lo hizo irse de rodillas al suelo, con una mano en el pecho. Vio la pared resquebrajándose, y cuando estaba a punto de revelarse la persona al otro lado cerró los ojos. Los párpados le pesaban en demasía.

Cuando pudo respirar de nuevo abrió los ojos, esperando ver a la persona que estaba detrás de la pared, pero solo vio el techo de la habitación y la intravenosa en su mano.

Había sido un sueño. Un sueño de algo o alguien importante, dejó que una lágrima corriera libre por su mejilla.

¿A quién estaba olvidando?

Cora se encontraba dormida en el sofá que había en la habitación, consideró despertarla, pero no sabía cuántas noches la chica llevaba sin dormir bien.

Suspiró y se acomodó más contra la mullida almohada. Se hundió un poco más en ella y la sensación que le embargaba le estrujo el corazón. Esa era SU almohada. Esa sensación reconfortante no se la daría una almohada de hospital.

Alguien la había llevado para él.

Necesitaba respuestas. Pero ya.

 

+

 

Eso no podía ser una respuesta.

—No sé a quién más olvidaste, Derek, todos los que conocen y has tenido estrecha relación hemos estado aquí.

A Derek le sonaba a excusa, pero Cora tenía un punto en eso, ya todos habían estado ahí, tal vez él conocía a alguien más y no se los había presentado, incluso podría tener una relación y como ellos no lo conocían, no había estado ahí.

¡Tenía que hacer lo posible por recordar! Podía haber alguien ahí afuera sin saber qué había sucedido con él. Preocupado.

Pero y ¿si no había nadie?

Sintió la impotencia recorrerlo y volvió a hundirse en la almohada. Seguro había sido Cora quien la trajo.

 

+

 

—Hey, Lyds— la pelirroja le dio un beso en la mejilla y se sentó en la silla frente a él.

—Stiles— la chica tomó la carta y la inspeccionó antes de mirarlo de nuevo— ¿cómo va todo? ¿recordó?

El castaño negó con la cabeza y se hundió en la silla. Lydia lo observó con escrutinio.

—¿Se lo dirás? —Stiles negó de nuevo, su voz demasiado débil para emitir cualquier sonido.

—¿Jamás? —inquirió de nuevo. Stiles la miró a los ojos y respiro profundo.

—Debería, sé que debería, pero me asusta que piense: ya estuve con él, me quería y me trataba bien, ¿para qué busco más?

—Stiles— dijo con seriedad la pelirroja— tú, yo, Cora, Laura y el mundo sabemos que Derek no es así y…

—Era— le interrumpió.

—¿Era? ¿A qué te refieres?

—La pérdida de memoria puede cambiar a una persona Lyds, su forma de ser, de expresarse, ¡hasta de pensar! Sus ideologías pueden ser diferentes ahora Lyds, incluso podría ser heterosexual, porque no recuerda que le gustaban los hombres.

Lydia estaba indecisa entre soltar una carcajada o mantener la mueca preocupada que sabía que tenía.

—Eso sí realmente lo dudo.

—Si no recuerda como era, no puede ser la misma persona— resopló el castaño.

—Recuerda hasta el momento en que fue a Beacon ¿no? —Stiles asintió— empieza desde ahí, en teoría es el mismo del que te enamoraste, eso no ha cambiado.

Lydia vio como los ojos de su amigo se llenaban de lágrimas.

—¿Y si se lo dices y dejas que él decida? —Stiles le miró con confusión y ella resopló— cuéntale todo, pero dile que él puede hacer lo que quiera con ello, no lo obligarás a estar contigo, puede conocer más gente si quiere, puedes tratar de enamorarlo de nuevo— se encogió de hombros, como si todo fuera muy sencillo y no pudiera creer que su amigo no se había dado cuenta.

—Lo consideré, pero no sé si sea lo mejor.

—Creo que lo mejor para él, Stiles, es que se lo digas— el chico asintió y miró por la ventana.

Lydia resopló, sería una tarde muy larga.

 

+

 

—¡Aun no es tiempo, Cora! —la exclamación de Stiles llamó su atención.

Derek se sentó en la cama y jaló el soporte que llevaba su intravenosa. Se acercó a la puerta, que Laura había dejado entre abierta al salir y se asomó.

—Tienes que decírselo, Stiles— respondió su hermana— ya ha preguntado y tuve que darle largas, sé que no me creyó, pero ya no insistió.

Vio al chico hacerse hacia atrás y recargarse en la pared, tomando entre sus manos el anillo que llevaba colgando.

—Fue su idea, ¿sabías? —alzó el anillo hacia Cora— en varias ocasiones lo dejé en casa porque tenía cirugías y él dijo que llevándolo así no tendría que quitármelo, siempre que estuviera dentro del traje, claro— su hermana soltó una risa.

—Mi hermano siempre tan ingenioso— la chica negó con la cabeza y Derek sintió que el suelo se movía.

¿Él y Stiles eran algo? Más importante, el anillo solo podía significar dos cosas, o estaban comprometidos o estaban casados -ninguna de las dos situaciones era mejor que la otra-.

—¿Le dirás? —susurró la chica, no lo suficientemente bajo para no la escuchara. Stiles negó.

—Aún no es tiempo y…

—Entonces, ¿cuándo? —refutó ella. Stiles suspiró y Derek lo miró con intensidad, indeciso ante salir o quedarse ahí, escuchando a hurtadillas.

—No quiero...— comenzó el castaño.

—Obligarlo a que te quiera, si ya me lo has dicho—Cora se pasó una mano por la cara.

—No sabes la cantidad de veces que imagine que despertaba del coma y en todas ellas su amnesia no me abarcaba, no incluía el tiempo juntos, había considerado esta posibilidad, pero negaba a creerla o pensar demasiado en ella por miedo a que se cumpliera y sucedió, justo esa opción es la que se presentó como secuela y no sé que hacer— el chico miró al suelo y tomó aire, Derek se preguntó cómo podía decir todo eso sin casi respirar— no sé cómo decirle todo o como irlo soltando porque sé que será apabullante para él y tampoco quiero que sufra, no fue su culpa y no lo merece.

Cora solo lo observó unos minutos, mientras el chico trataba de recomponerse de su arrebato. Se acercó y lo abrazó, Derek se sorprendió ante el gesto, ya que su hermana prefería evitar el contacto físico, pero el chico parecía necesitarlo, ya que se aferró a ella como si en cualquier momento pudiera desaparecer. Como lo único que conocía había hecho.

Derek respiró profundo antes de salir de la habitación, Stiles se merecía un descanso de todo el agobio al que se había sometido por su causa.

—No me obligarás a nada, pero quiero saber toda la verdad de nuestra historia— soltó en cuanto salió al pasillo.

Stiles se congeló entre los brazos de su hermana y Cora volteó a verlo con ojos desorbitados.

Derek sabía que no se veía amenazante en su bata de hospital, con pantuflas y la intravenosa, pero los dos chicos se veían aterrados.

 

+++

 

La cara de Derek era un poema. Stiles se reiría si no estuviera tan preocupado por su reacción. Habían esperado a que le dieran el alta, después de mucho rato tratando de convencer a Derek, y después de pedirle a Cora que lo llevara a su casa, la casa que era de ambos, le dijo todo. Absolutamente todo. Sin darse cuenta ya había anochecido para cuando terminó de contarle que estaban casados, se conocieron en Beacon y todo lo relevante en esos cinco años. Desde su traslado a Nueva York para el manejo de la empresa hasta su boda. Stiles también había recibido la oferta de trabajar en un hospital de Manhattan, habían pedido expertos en el área y el remplazo que llegó a Beacon era bueno, dejaba el pueblo en buenas manos.

—¿Tú llevaste mi almohada a mi habitación? —fueron las palabras de Derek, ¿de todo lo que había dicho era lo único que le importaba?

Stiles asintió con cautela.

—No duermes bien sin ella— dijo quedito, con miedo a asustarlo.

—¿Puedo ver tu anillo? —Stiles miró hacia abajo, donde Derek señalaba, había comenzado a juguetear con su argolla, como siempre que hacía cuando estaba nervioso. Se pasó la cadena por la cabeza y se lo entregó.

Derek la tomó con cuidado y la vio detenidamente. Stiles pensó que podría explotar de ansiedad.

—Un dólar por tus pensamientos— musitó cuando habían pasado cinco minutos y Derek no había dicho palabra, seguía observando la argolla con atención, como si fuera una bomba a punto de explotar.

—Perdón— susurró Derek— perdón por no poder recordarte— levantó la vista y conectó su mirada con Stiles, tenía los ojos anegados en lágrimas— se ve que eres un chico increíble y debí quererte mucho— a Stiles no le pasó por alto el debí, en tiempo pasado— pero no puedo recordar, yo no…— Derek comenzó a llorar y Stiles no sabía que hacer.
Después de tomarse dos segundos para analizarlo se acercó con cautela a él y le paso un brazo por los hombros, Derek se derrumbó contra él y Stiles sintió las lágrimas empapando su hombro y parte de su cuello. Tragó el nudo que se había formado en su garganta.

—Lo solucionarás, siempre lo haces.

—¿Y si no puedo? ¿Y si nunca recuerdo que te quería? ¿Y si nunca recupero mis memorias?

—Harás nuevas, si me permites haremos nuevas memorias. Déjame volverte a enamorar.

—¿Y si no lo logro? ¿Si no logro enamorarme de ti? ¿De recordar que estamos casados? ¿De hacerte feliz?

—Te dejaré ir, eres libre de irte cuando quieras Derek, no te obligaré a estar junto a mí, a que me quieras como antes —Su voz sonaba fuerte, pero por dentro se estaba rompiendo en pedazos.

—¿Y si quiero quererte, pero algo no me lo permite?

—Lo arreglaremos, siempre lo hacemos.

Derek suspiró contra su cuello y ambos se relajaron. Stiles comenzó a pasar las manos por su cabello y el pelinegro se dejó hacer, aun sostenía la argolla de Stiles cuando se quedó dormido.

Stiles se permitió relajarse y al poco rato cerró los ojos.

Durmió como no lo había hecho en meses.

 

+++

 

Tener que reintegrarse al trabajo fue complicado, su cabeza aun daba vueltas ante cada persona que le presentaban y con la que había trabajado por años. Su situación en la casa (aun no podía llamarla suya, por más que Stiles insistiera) no era mucho mejor. El chico -su marido, ni más ni menos- le había dicho que él podía irse y dejarle la casa completa para él, Cora o Laura o quien quisiera podría acompañarlo, tenían suficientes habitaciones, él se había asegurado de ello. Él la había construido. Su corazón se encogía cada vez que pensaba que él había hecho esa casa, para que vivieran los dos, juntos, porque eran pareja.

Ahora no recordaba nada de eso, ni viendo los planos que él mismo había hecho. Había decidido quedarse con la esperanza de recordar algo y también para no dejar a Stiles más tiempo del que ya lo había hecho. El chico no lo merecía.

Miro la taza de café frente a él, con el ceño tan fruncido como si lo hubiera ofendido gravemente. La taza no le había hecho nada, ni Stiles, ni la lluvia la noche del accidente, ni el mundo.

Nadie tenía la culpa de su pérdida de memoria. Ni siquiera él.

Jamás sabría el por qué.

Derek se tocó la cabeza ante el punzante dolor que lo asaltó, esa frase la recordaba, alguien se la había dicho, no era suya.

Suspiró, esperaba que sus recuerdos volvieran, pero sería mejor con imágenes que acompañaran a las frases, no solo palabras sueltas al aire.

 

+++

 

—Tiene que ser una broma— musitó al ver el memo en sus manos.

Llevaba dos semanas a cargo, de nuevo, de la empresa y justo ese día llegaba un transferido de la sede de Phoenix. Él no estaba en condiciones de enseñarle a alguien como era el trabajo, no tenía tiempo ni ganas y para su mala suerte él se había ofrecido para enseñar a los nuevos como era el ritmo en Nueva York, mucho más agitado que en el resto del país, ya que ahí se llevaban a cabo todos los trámites importantes y las revisiones de cada nueva construcción.
Se llevó dos dedos al puente de la nariz y lo masajeó. Sus pensamientos lo llevaron a Stiles.

El chico lo trataba normal -tan normal como podía ser su situación- siempre había cautela en su mirada y nunca lo tocaba, ni por error, ni para pasarle la taza humeante de café ni el cereal. Básicamente solo se veían por las mañanas y a veces en la noche, si Stiles no tenía turno nocturno en el hospital. ¿Cómo le hacían cuando todo era “normal”? ¿No discutían por no verse? Derek se estaba quedando en la habitación de invitados y básicamente vivían como compañeros de casa, le recordaba un poco a la época que compartió departamento con Laura. Eso sí, el chico le prestaba especial atención cuando hablaban y Derek se reía sin querer de las ocurrencias que decía. No recordaba reírse tanto con alguien en los últimos… Oh. Seguramente lo había hecho con él, Stiles lo había logrado, solo que no lo recordaba.

Un recuerdo de cabello enmarañado, piernas enredadas y un placentero escozor en su espalda lo distrajo. Tal vez cuando se veían no se soltaban, casi literalmente.
Los toques a su puerta lo distrajeron lo suficiente para devolverlo a la realidad.

—Pase— dijo y espero a que la persona entrara.

Un chico alto, de cabello rubio cenizo y unos ojos impresionantemente grises entró. Derek se quedó un blanco por unos segundos. Era devastadoramente atractivo.
Derek aclaró su garganta antes de hablar.

—Tú debes ser James— el chico le estrechó la mano que Derek había estirado en su dirección.

—James Caan, mucho gusto, señor Hale.

—Llámame Derek, ni mis empleados me dicen señor— el chico asintió.

Comenzaron a hablar de lo que James tendría que hacer en la empresa, que básicamente eran las revisiones y gestiones de los aspectos financieros antes de pasárselos a él. Era casi lo mismo que hacía en Phoenix.

Derek se sentía extrañamente cómodo con ese chico, sin querer había comenzado a preguntarle sobre su antiguo hogar y si estaba satisfecho con su traslado.

—Si no quisiera estar aquí no habría pedido el cambio a esta sede— Derek le frunció el ceño y James se encogió de hombros.

—Vamos por un café y me cuentas más sobre eso— Derek tomó su saco y se puso en pie, el chico lo imitó.

Ambos fueron hasta el elevador y James no se callaba por un segundo, siguió relatándole todo sobre su estadía en la oficina de Phoenix. Curiosamente Derek le encontraba parecido con alguien, como si ya hubiera tratado con una persona igual de ruidosa, pero desafortunadamente no lo recordaba.

Al llegar a la cafetería de la oficina, que estaba en el primer piso, se quedó observando la lista de helados. Olvidando por completo su café.

Helado de pistache.

Miró el letrero durante segundos que se le hicieron eternos, como si esas tres palabras fueran algo de vital importancia.

La voz de James lo sacó de sus cavilaciones y pidió un café expresso.

Cuando iban de regreso en el elevador dejó a James en el décimo piso y él siguió hasta el último. El resto de la tarde se le hizo realmente tedioso y no podía esperar a llegar a casa para dormir.

No se sorprendió al encontrar desierta la casa, Stiles había pegado un post it en el refri diciéndole que tendría turno de noche. Cenó y no perdió tiempo en llegar a su cama.

Esa noche soñó con el centro comercial de Beacon Hills y helado de pistache.

 

+++

 

Stiles se detuvo en el umbral. Laura miró hacia atrás cuando el chico había dejado de hablar. Miró en la dirección que Stiles veía y sintió su mandíbula caer el suelo.
Su hermano estaba platicando animadamente con alguien, mientras comían en la cafetería de la oficina.

Ella había quedado con Stiles para comer ese día porque quería hablar de un par de cosas sobre su relación y el avance que estaba teniendo con Derek. En palabras del chico, su hermano aún no se enamoraba, pero estaba teniendo un avance, parecía que Derek confiaba en él.

Todos esos intentos y meses podían irse por la borda al ver la expresión de alegría de Derek. Laura solo lo había visto así antes, con una persona.

Con Stiles.

Pero en todo este tiempo no se había mostrado así de feliz.

Volteó a tiempo de ver a Stiles salir casi corriendo del lugar. Ella fue tras él, sin correr para no llamar la atención. Lo alcanzó en la entrada del gran edificio que pertenecía a su familia.

—Suéltame Laura— dijo en voz baja y un escalofrío recorrió su mano cuando lo apretó con un poco más de fuerza.

—Puede que no signifique nada, Sti— el chico volteó, con una máscara de indiferencia que hasta ella lastimaba.

—Lo mira como me miraba a mí— su voz sonaba estrangulada, como si estuviera tratando de no llorar— nunca lo había visto así con nadie Lau— una lágrima se escapó de sus ojos y Laura lo abrazó.

Comenzó a acariciar el cabello castaño mientras el chico sollozaba en su hombro.

—Voy a pedir la separación— susurró cuando se separó de ella.

—¿Qué? No puedes hacer eso.

—Claro que puedo, dadas las circunstancias, legalmente puedo hacerlo.

—Él no lo permitirá.

—No se enterará hasta que ya este hecho, no lo obligaré a estar junto a mí y sé que Derek no me lo dirá pronto, no hasta que esté seguro de lo que siente por ese chico, porque es más que obvio que siente algo por él.

—Jackson, como su abogado, se lo dirá, tiene qué, no es ético hacer algo así a sus espaldas.

Stiles se pasó un mano por el cabello en gesto desesperado.

—Hablaré con Lydia, como mi abogada me asesorará y hará llegar todo con Jackson— Laura trató de tomarlo del brazo— no puedo estar aquí Laura, no puedo seguir en esa casa haciéndome ilusiones de algo que jamás pasará, no puedo seguir enamorándome de él, solo ha cambiado en algunas cosas y ¡carajo! Me he enamorado de cada una de ellas y es como si me enamorara del nuevo Derek y sigo amando al anterior.

Laura lo miró unos segundos. Y sacó unas llaves de su bolso.

—Puedes ir a mi departamento, la habitación de invitados está limpia y arreglada— Stiles las tomó y le dio una sonrisa agradecida— tienes que hablarlo con él Sti, no te vayas solo así.

—No creo que haya mucho que decir— dijo y dio media vuelta.

Laura lo miró con tristeza antes de entrar al edificio de nuevo.

 

+

 

—Lo miras como me mirabas a mí, Derek— sintió una opresión en el pecho ante esas palabras.

Al llegar, había encontrado a Stiles metiendo un par de cosas en cajas, algunos retratos y libros y cuando le dijo lo que había visto en la cafetería sintió que el mundo se tambaleaba, como si la Tierra se hubiera salido de su órbita. No quería que se fuera, de alguna extraña manera lo necesitaba, algo en su interior se lo gritaba.

—No es justo ni para ti, ni para mí ni para él— Stiles seguía acomodando algo en el interior de la caja— y no puedo seguir aquí viendo todo esto— el chico se limpió la mejilla antes de levantar la mirada.

—No quiero que te vayas— Derek había estirado una mano hacia él.

—¿Eso cambiaría algo? —susurró sin moverse ni un ápice. Derek no supo que responder.

Stiles arrastró dos maletas que había al lado del sillón y acomodó las dos cajas, una sobre otra. Pasó a su lado sin mirarlo, llevándose las maletas y metiéndolas en el coche azul eléctrico que le pertenecía, regresó por las cajas y Derek lo tomó del brazo antes de salir. Se miraron a los ojos por segundos y Derek deseó recordar todo en ese instante, no quería dejarlo ir, no así, pero no había nada que pudiera decir para detenerlo, nada que no fuera una mentira.

—Encontrarás a alguien que te complemente, Derek— susurró y depositó un beso en su mejilla— hablaré con Jackson sobre el divorcio, no tienes que preocuparte por eso.

Vio al chico irse, sintiendo una sensación de malestar en el interior.

Tú me complementas, quiso decir, interiormente lo gritaba, pero ¿cómo decirlo si no podía recordarlo?

 

+++

 

Había salido a correr, necesitaba olvidar su nefasta situación sentimental. Necesitaba ser libre, aunque sea por unos minutos.

Cuando sus pulmones ardieron y exigieron que se detuviera se quedó observando la pista frente a él. Correr en Central Park era genial. Había ciertos caminos que eran poco transitados y le daban la calma que su mente le negaba.

Todo estaba bien hasta que lo vio. Jamás podría olvidar a ese chico, aunque quisiera.

Era el mismo que había visto con Derek, sacándole sonrisas que tenían su firma Stilinski, pero ya no eran para él. Ahora tenían la firma de cualquiera que fuera el apellido del chico.

Stiles ignoró el dolor en sus costillas y corrió como si su vida dependiera de ello, directo al departamento que estaba compartiendo con Laura.

 

+++

 

—Derek— canturreó James desde la cocina. Derek se levantó del sofá y se acercó.

—¿Qué sucede? —preguntó.

—¿Café? —Derek frunció el ceño. Asintió y volvió sobre sus pasos, mirando hacia las escaleras.

La imagen de James en su cocina no parecía correcta. No se sentía bien, como si estuviera ocupando el lugar de alguien que si era adecuado ahí. Aun se preguntaba cómo había llegado el chico hasta ahí. Sabía que era su culpa, él fue quien le ofreció quedarse en la casa, después de la cena que tuvieron, a causa de la torrencial tormenta que se desató.

Él había dormido en la habitación principal y James en la de invitados, algo se sentía incómodo al pensar en el rubio de diferente manera.

James lo llamó para que desayunaran y Derek parecía estar en piloto automático, respondiendo con monosílabos y asentimientos. El rubio parecía ofuscado, pero no había dicho nada al respecto.

Extrañamente, James le recordaba a alguien.

Después de que Derek le insistiera, lo más educadamente que pudo, a que el chico se fuera, subió a su habitación. La habitación que anteriormente había compartido con Stiles.

No había curioseado en el lugar desde que Stiles se fue y solo había pasado su ropa al armario y sus artículos de aseo personal. Fuera de eso no había nada más ahí.

Abrió los cajones de la encimera, con la esperanza de encontrar algo que le permitiera quitarse esa sensación molesta del pecho. Lo que vio lo dejó helado.

Había un par de folletos de agencias de adopción y una solicitud a medio elaborar, llenada con su letra, con la fecha de marzo de 2017. Un mes antes de su accidente. Tragó con fuerza y siguió rebuscando en el cajón. Hasta el fondo, detrás de otro bonche de papeles había una cajita negra. Derek la abrió y encontró una argolla igual a la de Stiles, solo que esa tenía en su interior un símbolo celta, muy parecido al triskel que él tenía tatuado en la espalda y que había visto en el interior de la argolla de Stiles, junto a ésta había una notita, y Derek reconoció la letra como suya.

¿Te casarías conmigo? Podía leerse a la perfección.

Derek la miró por lo que le parecieron horas hasta que un punzante dolor en la cabeza lo azotó y un torrente de imágenes llegaron a su mente.

Sus recuerdos, los estaba recuperando.

Se levantó con prisa de la cama, pero tuvo que volverse a sentar ante el mareo que lo asaltó.

Necesitaba hablar con Stiles.

 

+

 

La ducha después de correr había sido tan reconfortante que Stiles se sintió en paz por primera vez en semanas.

Salió con una toalla en la cintura y con otra se secaba el cabello de camino a su habitación. Ese era su día libre y Laura no se encontraba.

Justo por eso le extrañó el ruido de llaves en la cerradura y cómo alguien entraba. Se quedó de pie a mitad del salón, sabía que no era un ladrón, porque ¿qué ladrón tenía llaves de la casa que robaba?

La respiración se atascó en sus pulmones al ver a Derek entrar.

El pelinegro también se detuvo a medio camino del salón, viéndolo fijamente.

—Tu tatuaje— dijo después de recomponerse. Stiles miró hacia su cadera, donde el símbolo celta del triskel estaba.

Derek alzó la mano y le mostró su argolla.

—Mi anillo tiene grabado tu tatuaje y el tuyo el mío— Stiles asintió con cautela.

—Fue tu idea— murmuró.

—Lo sé— Stiles lo miró con confusión— lo recuerdo.

Sintió sus ojos abrirse como platos y dio un paso hacia atrás, Derek no bromearía con eso ¿o sí? Al menos no el Derek que él conocía y del que se enamoró.

—Recuerdo todo Sti, absolutamente todo— se adelantó un paso— recuerdo que te amaba y sé que te amo, estoy seguro y sé que me enamoré de ti en estos meses.

Stiles recortó la distancia entre ellos y tomó su rostro entre sus manos.

—¿Lo haces en verdad? —Derek asintió.

—Me di cuenta de que James me recordaba a ti, inconscientemente y hoy no he podido seguirlo viendo y después encontré esto— levantó la argolla— y todo regresó a mí— Stiles soltó una risa de alivio mientras un par de lágrimas caían de sus ojos.

—De haberlo sabido te lo hubiera enseñado antes.

—Nos hubiéramos ahorrado todo esto— Derek depositó un beso en su frente y lo abrazó— joder, se siente tan bien.

Stiles se permitió abrazarlo, hundir el rostro en su cuello y sentir que todo estaba bien ahora.

Depositó un beso debajo del lóbulo de su oreja, ahí donde sabía que a Derek le encantaba y lo apretó un poquito más fuerte.

—No sabes cuánto te extrañe.

—No puedo hacerme una idea— susurró Derek y se separó un poco de él para mirarlo a los ojos— tengo doce meses que recuperar y me gustaría empezar ahora— Stiles lo miró con una ceja levantada sugerentemente.

—¿Ahora, ahora?

—Ahora—afirmó.

—Estamos en casa de tu hermana.

—Sé que no volverá hasta dentro de un par de horas.

Stiles se mordió el labio y lo condujo a la habitación que estaba ocupando, dejando caer su toalla en el proceso.

Derek besó toda la piel a la que tuvo acceso y Stiles se lo permitió.

Un gemido necesitado salió de su garganta cuando Derek, por fin, besó sus labios. Porque lo había extrañado, porque después de todo, siempre lo arreglaban, ninguno dejaría que todo se rompiera entre ellos sin luchar todo lo que pudieran, porque sus corazones hacían uno solo, latiendo por los dos, de nuevo.

 

“El tiempo rescata lejanas esencias, ilumina oscuros rincones del pasado y enciende el relámpago de la memoria.”

Notes:

Pues tenía ganas de hacer un memory loss au y vi la oportunidad perfecta con este fic C:
Espero les haya gustado leerlo, porque yo ame escribirlo *inserte un corazón azul* *porque amo los corazones azules*
Un beso, M.

Notes:

Pues este trabajo está dedicado a mi amiga Ana, que me pidió un fic donde ellos fueran amigos y uno le rompiera el corazón al otro, pero me agradó más la idea de que ambos lo hicieran y al final pudieran arreglarlo.En fin... Me gustan los finales felices xD
Espero les haya gustado leerlo, ya saben, me encantaría leer sus comentarios y si quieren dejar kudos adelante :)
Un beso, M.