Chapter Text
Vive, Robin
¿Tenía sentido?
Imagenes de Franky llegaron a ella: sonriendo, bailando, tomando cola, con esa pose rara suya, gritando "¡Súper!". Estaba hecho de metal, se suponía que no era un ser vivo pero, todo ese tiempo que pasaron juntos, aquel androide pareció tener más vida que nadie. Encendió el corazón de la bruja, luego de que este estuviera apagado durante tantos años. La hizo sentir tantas cosas que nunca había experimentado antes, ni siquiera cuando vivía con su familia ¿Un ser que supuestamente no debía sentir la había hecho sentir a ella? Sí, y quería sentir y vivir muchas cosas más con él, mas ya no se podía.
Sin su familia, sin Saul, sin la investigación, con el mundo queriendo extinguir su existencia, sin Franky ¿Qué sentido tenía seguir viviendo ahora? Hacía tanto tiempo que esos pensamientos sobre la muerte no invadían su mente, desde que el androide había llegado a su vida, obtuvo esperanza. Ahora que él no estaba ¿Qué fue de esa esperanza? los pensamientos llegaban con mayor fuerza, como dagas.
No obstante, nadie tenía que decírselo. Ella misma sabía que, al igual que Saul y su familia, Franky también hubiera deseado que Robin continuara viviendo ¡Que tuviese una super vida! Además, seguía sin estar completamente sola, aún tenía a ese fiel compañero que siempre la acompañó durante todos esos años. Debía proteger a Chopper, quien estaba igual de destrozado que ella por lo sucedido.
La explosión de magia, que ni la misma Robin esperaba ni comprendía, les dio la oportunidad. Estaba demasiado agotada, pero tenía que sacar fuerzas de dónde sea para huir con el dragoncito. Sin embargo, pese a la prisa que tenían, algo los detuvo a mitad del jardín. Un objeto brillaba en medio del césped y, al fijarse, notaron que se trataba de la naríz de Franky. Sin saber por qué, la bruja la recogió y la empuñó con fuerza en su mano, sus brazos temblaban.
Retomaron su carrera. La mujer nunca antes había corrido tan rápido sin usar siquiera un hechizo, ni parecía que no tuviera energía. Sus piernas se movían solas, veloces, como si intentaran huír no solo del gobierno, sino de su propio dolor, de su soledad, de ese vacío, de esa punzada en su pecho, de su corazón despedazado, del mundo mismo. Chopper volaba a su lado, agitando las alas con desesperación, las gotas saladas caían de sus ojos hasta el suelo, como gotas de lluvia. Ninguno de los dos visualizaba su entorno, solo avanzaban. Tenían la mente nublada, no terminaban de procesar lo que había ocurrido ¿¡Cómo pudieron ser tan estúpidos!?
Al menos cuando llegaran al basurero podrían detenerse a tratar sus sentimientos, descansar, darle una buena despedida a Franky o negarse a despedirse de él, lo que fuera. Estarían en su espacio, su hogar, rodeados de lo que el androide había hecho para ellos, atesorando sus recuerdos.
O no.
La imagen que encontraron fue impactante. La pesadilla seguía.
El olor a quemado inundó sus fosas nasales, todo estaba hecho cenizas. Las enormes montañas de basura, la casa y el fuerte de entrenamiento que Franky les construyó. Todo se redujo a cenizas, no había más que rastros de un intenso incendio en el suelo ¿¡Ese había sido el plan del gobierno!? ¿¡Destruir su hogar mientras peleaban con ellos en el palacio!? ¿¡Qué ganaban con eso!?
Robin terminó de romperse.
Sus piernas temblaron, terminó arrodillada, dejando salir todo su dolor y sufrimiento. Fluía en lamentos que salían desde el fondo de su garganta, en las gotas saladas que caían por sus mejillas como cascadas. Chopper se acercó lentamente a su lado, la cubrió con sus alas como si la abrazara con estas, se frotó contra ella, la llenó de lamidos. Pero el dragoncito también estaba hecho un mar de llanto, su pequeño corazón se retorcía. La azabache extendió como pudo su temblorosa mano derecha hacia él y lo acarició suavemente, con ternura. De esa forma ambos se consolaron mutuamente. Mientras, la mano izquierda de la bruja seguía empuñada con fuerza, guardando lo único que les quedaba de su amigo.
Entre las lágrimas y el cansancio, Robin poco a poco se quedó dormida. El dragoncito la contempló con tristeza, sabiendo que lo que más necesitaba ella en ese momento era descansar. Ahora que nuevamente eran solo ellos dos estaba más decidido que nunca a protegerla. Pese a que a él igual le dolía, que en el fondo deseara volver a bailar con el androide y proteger a Robin juntos. Ahora debía hacerlo él, y lo haría por Franky también.
Se estaba mentalizando, cuando notó los árboles del bosque agitarse de forma extraña, no era el viento, una sombra salió de entre ellos. Chopper inmediatamente se puso alerta, con su usual posición de ataque. Las garras enterradas en el suelo, el lomo erguido, la mirada afilada y amenazante, gruñidos saliendo de su boca. La misteriosa sombra se acercó a él hasta tomar forma, sus latidos se aceleraron.
— Oh, hola, amiguito.
Robin abrió los ojos lentamente, la luz del sol la cegaba, le dolía la cabeza, se sentía del asco. Se incorporó lentamente, con el ceño fruncido, cubriéndose el rostro con el brazo derecho, en lo que su mente se ubicaba en el tiempo y el espacio. Ahí estaba, en ese terreno baldío que alguna vez estuvo lleno de basura, que alguna vez fue su hogar, y ahora no había nada, estaba sola.
¿Estaba sola? Sí, ¡Realmente estaba sola!
¿¡Dónde estaba Chopper!?
Giró su cabeza de un lado a otro con desesperación, esperando ver al dragoncito en alguna parte, pero no había rastro de él. Su respiración se agitó ¿Cómo podría quebrarse aun más un corazón que ya estaba roto? Eso era lo que le faltaba, que le arrebataran lo único que le quedaba, lo único que percibió como algo seguro todos esos años. Su mejor amigo, su compañero inseparable, incondicional, esa tierna criatura que tanto la había apoyado, que siempre la acompañaba, que le alegraba los días con sus bailes ¿Qué sería de su vida sin Chopper? Ella no podía soportar tantas pérdidas.
Sí había decidido vivir para proteger a Chopper, hacerlo también por Franky ¿Ahora qué sentido tenía? ¿Qué le quedaba? No había más que vacío. Terminaría seca de tanto llorar esos días.
Se quedó ahí tirada por un tiempo, luego guardó la naríz de Franky en su bolso de cuero, se levantó y se dispuso a vagar sin rumbo. El estómago le retumbaba por hambre ¿Valía la pena buscar algo para comer? Parecía muerta en vida, sus orbes azules carecían de brillo, su lacio cabello negro era un erredo. Y así andó todo el camino hasta el vertedero que rodeaba la metrópolis, tal vez alguien ahí la mataba y acababa con su sufrimiento.
— Dereshishishishi — la risa simplemente salía. Las personas la miraban extraño, con más miedo de lo usual, ella los ignoraba — dereshishishishi.
Las horas pasaron, la noche volvió a caer, y Robin seguía como alma en pena, caminando y riendo. Sí logró comer algo, media galleta rancia que encontró por ahí ¿Y si estaba dañada y la terminaba intoxicando?
Ni se dio cuenta de que sus pies la regresaron a lo que alguna vez fue el basurero ¿Caminó en círculos? ¿Inconscientemente quería regresar? ¿Inconscientemente esperaba encontrar algo diferente? ¿Tal vez esperaba que todo fuese una pesadilla y al regresar todo estuviese como antes, con Franky y Chopper ahí? Pero no, el sitio seguía vacío.
Suspiró y volvió a caer al suelo. Cerró los ojos, deseando desaparecer ¿Habría un hechizo para eso?
De repente, percibió una sensación familiar. Una piel áspera acariciando su piel, una lengua lamiendo su rostro. Abrió los ojos con sorpresa.
— ¿¡Chopper!?
Sí, ante ella estaba el pequeño dragón, acariciandola, consolandola, como siempre había hecho. Robin sintió como si el alma le regresara al pecho. Abrazó a su amigo con fuerza, para retenerlo, para que nunca se volviera a ir de su lado, disfrutando de su calor.
— ¿¡Dónde te metiste!?
Él la siguió lamiendo, y se mantuvieron ahí por varios minutos. Hasta que el mismo Chopper se movió, intentando separarse, por lo que ella lo soltó. El animalito la miró fijamente, con esos grandes ojos marrones, parecía querer decirle algo. Luego se volvió a acercar, no para otro abrazo o caricia, sino para jalar de la túnica de la bruja con sus dientes ¿Qué hacía? Con su cabeza y una de sus alas señaló hacia el bosque, parecía desesperado. Seguido a eso, comenzó a correr hacia los árboles. Robin se levantó con dificultad y fue tras él, lo más rápido que pudo.
— ¡Espera, Chopper! ¿Por qué me guías hacia el bosque?
La mujer se internó en la arboleda, el cambio de ambiente fue casi instantáneo. El radiante verde, el olor, todo era diferente, más puro, más vivo, más mágico. Hacía muchos años que ella no iba a ese lugar, desde ese trágico día de su niñez, cuando conoció a Chopper. El ambiente no había cambiado nada a como era en ese entonces.
Aunque no tenía tiempo de contemplar nada, porque el dragoncito se escurría con rapidez entre los árboles y ella lo seguía. Hasta que se hallaron en una oscura cueva, tuvo que usar su magia para desprender una luz en su mano y así iluminar el lugar.
— Svet
Era una pequeña esfera luminosa que desprendía un brillo violáceo, se sentía como si palpitara en su palma, como si estuviera llena de vida. Gracias a esa luz no perdió de vista a Chopper, quien se interaba en lo profundo de la cueva.
— ¿¡A dónde vas!?
Anduvo tras su amigo durante un buen tiempo. Y de repente, el suelo bajo sus pies ya no parecía de roca, se sentía liso, metálico. Examinó su entorno y notó que las paredes de roca también pasaron a ser de metal, de pronto habían luces y varios artefactos hechos por el hombre. Su expresión se llenó de asombro y confusión.
— ¿Qué es esto? — miraba a todos lados sin entender, cuando se dio cuenta de que había perdido de vista al dragón — hey, Chopper ¿Dónde estás?
Continuó avanzando, y empezó a escuchar murmullos, pasos ¿Había gente ahí? Siguió hasta que los visualizó. Por alguna razón el sitio parecía una estancia, con muebles, una mesa, computadoras y otras cosas. Y no solo había humanos, sino también criaturas mágicas ¡Eran criaturas mágicas conviviendo con humanos! Unas cuantas haditas revoloteando por el aire, brillando. En el sillón se encontraban una chica de cabello castaño rojizo, junto a un muchacho azabache de pecas. Sobre los hombros del pecoso estaba una majestuosa ave encendida en llamas ¿¡Era un fénix!? Y al lado de ellos se hallaba otro pelinegro, con un sombrero de paja en la cabeza, sentado en el lomo de un unicornio ¿Qué hacía esa gente ahí? ¿Quienes eran? ¿Por qué Chopper la guió hacia ellos? ¿Y ahora en dónde se había metido?
— ¡Oh, hola! ¡Tú eres la bruja, ¿Cierto?! ¡Increíble! ¡Haz un hechizo! O espera ¡Hay una luz que brilla en tu mano! ¿Eso es un hechizo? ¡Es super genial!
De la nada ese chico con el sombrero bajó del unicornio, se acercó a ella y comenzó a hacerle todas esas preguntas. Sus ojos brillantes y la enorme sonrisa le hacían creer que era honesto e inofensivo.
— Ah, sí, es un hechizo de luz, pero ¿Sabes quien soy?
— No la molestes, Luffy, deja que llegue Sabo a explicarle todo. Y hola, un gusto en conocerte Robin, yo soy Ace, él es mi hermano Luffy y ella es Koala, bienvenida — intervino el pecoso, prosiguiendo a presentarse a él y a los demás.
La bruja estaba más confundida que antes, si es que eso era posible.
— ¿Cómo sabes mi nombre? — frunció el ceño — ¿trabajan para el gobierno?
— ¿Crees que el gobierno trabajaría con criaturas mágicas? — cuestionó la castaña rojiza, jugueteando con las hadas en el aire.
Robin suspiró.
— Es verdad....
Se escucharon pasos a lo lejos, y apareció un hombre rubio de traje elegante. Junto al recién llegado venía Chopper, quien corrió a frotarse en la pierna de su amiga, ella se agachó a acariciarlo. Ya había deshecho el hechizo de luz.
— Aquí estás ¿Por qué me trajiste aquí con ellos?
— Bienvenida, Robin — el recién llegado hizo una reverencia — somos "El ejército revolucionario", enfrentamos al gobierno por la liberación de la magia, mi nombre es Sabo.
Robin intentó procesar la información. Era difícil, porque esos días le habían sucedido demasiadas cosas, aún le pesaba lo de Franky, lo de su hogar, sus sentimientos eran un caos ¿Y de pronto ese cambio de entorno con personas nuevas y una organización que no conocía? Era demasiado, muy abrupto, muy repentino.
— ¿Cómo es que saben quien soy y por qué Chopper los conoce y me guió aquí? ¿Fueron ustedes quienes se llevaron a Chopper de mi lado anoche? — la molestia en sus orbes azules inspiraba temor.
— Todo tiene una explicación. En realidad siempre estamos pendientes de todo lo que pasa en la ciudad, sobre todo si tiene que ver con el gobierno. Y sobre por qué tu amiguito dragón está con nosotros y te guió hacia acá, lo entenderás mejor cuando lo veas, sígueme — el rubio le hizo una seña con la mano, antes de darse la vuelta y volver a internarse en la cueva.
Chopper jaló otra vez de la túnica de la bruja, y después siguió a Sabo. Ella no tuvo más opción que ir tras ellos, llena de incertidumbre. No dejaba de contemplarlo todo con gran impresión a medida que caminaba, hasta que llegaron a otra habitación. Robin quedó pasmada al ver lo que había frente a ella, se trataba de Franky. Claramente se encontraba en el mejor estado, había grietas en varias partes de su cuerpo, como evidencia de que lo armaron muy improvisadamente. Pero ahí estaba él, casi completo. El corazón de la bruja dio un salto antes de acelerar sus latidos. No lo podía creer ¿Estaba soñando? Se acercó lentamente y acarició la estrella azul en su brazo, en verdad era él.
— Franky.... — susurró. Una muy leve sonrisa se formó en sus labios.
Chopper maulló y meneó la cola felíz.
— Tenemos un contacto infiltrado en el palacio de Pangea, él logró reunir todas las piezas y nos las mandó. Aquí nuestros expertos lograron armarlo lo más rápido que pudieron, fue algo complicado y se que no hicimos un gran trabajo — explicó Sabo — aunque le falta una pieza.
La mujer miró con atención el rostro de su querido androide, entonces se apresuró a sacar la pieza que tenía guardada en su bolso, la observó por unos segundos.
— Quiero ponersela, pero está muy alto.
— Oh, cierto — el rubio consiguió una silla y se la dio a Robin.
Ella acomodó el pequeño mueble frente a Franky para subirse ahí. Quedó cara a cara con el androide, contempló mejor sus facciones, las acarició con cariño, sonriendo nuevamente. Y finalmente colocó la naríz en su sitio.
— ¿Así simplemente? ¿No necesita pegarse, soldarse o algo?
— Creemos que cuando le apliques energía todas las piezas se unirán y volverá a la normalidad.
— Energía.... magia.
La bruja no podía dejar de ver la cara de Franky, la atraía como un imán, lo había extrañado demasiado. Así que, mientras fue llevando lentamente su mano hacia el pecho del androide, también se iba acercando más al rostro de este. Sus labios chocaron con la boca metálica de Franky, justo cuando dejó salir su poder mágico hacia la fuente de energía. Una corriente eléctrica recorrió el cuerpo de Robin, su pecho se encendió, al mismo tiempo que se encendieron los ojos del contrario. Sentía como si el corazón se le fuese a salir del pecho.
— ¡Super!
Ahí estaba, la expresión que tanto extrañó, con esa voz robótica que sus oídos añoraban escuchar. El androide se movió, listo para hacer su típica pose. Mas el movimiento sacudió la silla, haciendo caer a Robin. Por lo que Franky no llegó a hacer la pose; en cambio, sus grandes brazos de metal sostuvieron a la bruja en el aire, como una princesa.
Ella soltó una risa burbujeante. No lo podía creer ¿Cómo esos fríos brazos metálicos podían transmitirle tanta calidez? ¿Cómo sus emociones cambiaron tanto de un día a otro? ¿Cómo el regreso de Franky la aliviaba en sobremanera? Y eso no significaba que dejara de pesarle lo que pasó antes, aún tenía muchas cosas en qué pensar. Obviamente no había sanado del todo y sus sentimientos eran un revoltijo. Sin embargo, en ese momento aquello no importaba tanto, porque su querido androide estaba ahí, y su carga se hizo un poco más liviana.
— Oh, ten más cuidado — mencionó Franky.
Chopper aleteó y subió hacia donde estaba Robin, sobre los brazos del robot. Se frotó y lamió a sus dos amigos, agitando su cola con felicidad, maullando. La mujer volvió a reír, y acarició con dulzura al dragoncito.
— Gracias por traerme a él, Chopper, eres el mejor.
— ¡Super adorable! — el androide puso con cuidado a la bruja sobre el suelo. Chopper también bajó, y siguió frotandose en la pierna de ella — es super lindo verlos, pero tengo muchos datos que procesar y mi sistema anda algo lento ¿Fui destruido y me volvieron a armar? ¿Estamos en alguna parte del bosque? ¿Tú me besaste? ¿Qué pasó exactamente?
— Es difícil de explicar.
— Los dejaré solos para que conversen y procesen bien entre ustedes lo que está pasando. Más tarde hablamos, les explicaré lo que no entiendan y decidiremos cómo proceder. Ahora tengo que hablar con el jefe — comentó Sabo antes de retirarse.
— Gracias.
Fue una conversación complicada, mucho que hablar y comprender, sentimientos encontrados y alborotados. No obstante, nada de eso fue realmente un problema, porque estaban los tres juntos otra vez, conectando como familia ¿Y qué más importaba?
La gran mano de Franky cubrió el rostro de Robin, como si quisiera acariciarla.
— ¿En serio pensabas en morir?
El dragón ronroneó, apoyando el cuestionamiento del androide.
— Creía que ya no me quedaba nada, hasta pensé que Chopper se había ido, y con todo lo que pasó en el palacio me costaba pensar cómo seguir con la investigación. Al final el gobierno siempre ha querido exterminarme, borrar mi existencia, para ellos mi vida es un pecado, un crimen ¿Y qué sentido tenía ya? — su mirada se perdió en la distancia.
— ¿Le ibas a dar la razón al gobierno? Bueno, se que debió ser doloroso, pero escuchame: vivir no es ningún crimen, tú mereces vivir y ser felíz, más que nadie.
— ¿Aunque esté sola?
— Siempre aparecerá alguien, aunque tome tiempo. Ahora tenemos a este grupo raro de revolucionarios. Y tú siempre nos super tendrás a Chopper y a mi — el dragoncito maulló — mira que intentaron destruirme y no pudieron, super regresé a ustedes — rió — digo, para el gobierno mi existencia también es algo indebido ¿Y qué?
— ¿Desde cuándo te volviste un intento de robot sabio? — volvió a reír.
— Ustedes dos llenaron mi memoria y mis datos — sonrió — no nos podemos rendir, vamos a super callarle la boca al gobierno. Nuestra existencia no es ningún error. Aunque es verdad que fuimos super tontos e imprudentes ahí, por eso terminamos super mal.
— Creo que nos confiamos mucho porque nos sentíamos demasiado bien estando juntos, nos sentíamos invencibles. Ahora hay que pensar mejor las cosas y ser más cautelosos, yo realmente tampoco me quiero rendir — revisó en su bolso y sacó la libreta con la investigación de su familia — me falta tan poco para completarla, el sacrificio de mi familia no será en vano.
— ¡Así se súper habla! — Chopper gruñó — el gobierno no nos puede detener ni separar.
Todo se aclaró entre Robin, Franky y Chopper. Luego les dieron algo de comer, la bruja con sus sandwiches, el dragón con su algodón de azúcar, y el androide reponiendo energías con algo de cola. Después de descansar y revitalizarse, finalmente tuvieron su reunión con El ejército revolucionario, para aclarar todas sus dudas.
— En realidad llevamos mucho tiempo siguiendo el rastro y queriendo reclutarte, Robin, pero sabíamos que preferías hacer las cosas a tu manera. Lamentamos no haberte ayudado en tu batalla del otro día, no pudimos predecir lo que pasó. Pero aún no es tarde, nosotros tenemos muchos planes, tus conocimientos nos serían de mucha ayuda para derrocar al gobierno, así como las habilidades de Franky. Y nosotros podemos ser de mucho apoyo para que logres terminar tu investigación ¿Qué dicen? ¿Se unirán a nosotros? — propuso Sabo.
Bruja, dragón y androide intercambiaron miradas y sonrisas cómplices.
— Lo haremos.
Esta aventura es solo una parte de una historia mucho más grande, sobre cómo un grupo de marginados lucharon por la libertad de la magia en este universo de ciencia tecnológica. Robin, Chopper y Franky jugaron un papel muy importante que logró cambiar el mundo, y este fue solo el comienzo, su comienzo.
