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Be my dream now, be the peace by my side

Summary:

La prisión del árbol de plata es un lugar muy solitario, oscuro y vacío. No es sorpresa que los límites entre la conciencia y la realidad se difuminan entre sí, después de todo, que no es la realidad mas que un sueño muy vivido.
Shadow Milk, "sueña" con extraños momentos que nunca vivió, mientras su mente se fragmenta y reintegra recordando lo que fue alguna vez.

O en otras palabras:
Shadow Milk sin saberlo se materializa como espíritu en la vida real, mientras el piensa que tan solo es un sueño. Piensa que su sueño es una historia en donde Pure Vanilla es el protagonista.

 

Actualizaciones impredecibles, pero ójala sean rápidas.

Notes:

Estoy escribiendo tan rápido como puedo. Esta historia ya esta planificada y ya tiene un final.
La historia se basa en Shadow Milk, si esperan ver a Shadow Milk y Pure Vanilla al principio, lo siento, pero Pure Vanilla recién toma protagonismo en el capitulo 4. Paciencia.
No suelo poner advertencias, y en lo general no me gustan, solo pondre advertencias si es realmente necesario, pero no creo que lo sea.

Chapter 1: Capítulo cero: lo negro

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Un sonido intermitente que nunca terminaba y nunca terminaría, pero también: era el silencio sordo que tratamos de no escuchar cuando estamos solos, así sonaba las raíces, el árbol, la prisión a la que estaba sometido.

Las partículas de luz y miseria bailaban alrededor de las almas de los prisioneros, recordándoles lo que habían perdido. Érase hace ya mucho tiempo que habían perdido sus cuerpos, y hacía el mismo tiempo, estaban encerrados allí.

Las raíces del árbol eran un lugar oscuro para existir, al menos en alma. Sus antiguos cuerpos quedaron atrás, debajo de los grandes tenedores de plata de las brujas, nunca recuperables aunque lograran salir.

Allí, en esa oscuridad ensordecedora, no debería haber nada, pero la mente de los habitantes del abismo podían sentir y ver lo que su mente añoraba o despreciaba, para bien o para mal. Ahí, en donde el tiempo no existía más que los propios pensamientos, su mente sin cuerpo podía tomar todo control de la realidad.

Era de vital importancia mantenerse aunque sea un poco cuerdo, porque el traicionero subconsciente podría tomar las riendas, y arrastrarte a realidades ilusas de amor o completo dolor.

Era la sexta vez en poco tiempo (según su percepción) que los gritos del abismo se hacían tan fuertes que no le dejaban meditar en paz. Shadow Milk estaba harto, no podía soportar que Eternal Sugar siguiera gritando como si estuviera sola en este cuchitril de prisión.

Tomó un poco de aire y se preparó.

“¡¡¡CÁLLATE!!!”, gritó a la oscuridad vacía Shadow MIlk. El vacío se quedó en silencio.

“Mucho mejor, ¿ves?, no era tan difícil. ¿No es así amigo?”. El peluche de Shadow Milk no respondió, de hecho, se quedó más congelado que antes.

Shadow Milk miró expectante durante un minuto, pero el peluche mantuvo su cara perfectamente cosida sin un ápice de reacción.

“¡...Bah! No me entiendes”, y le pegó un manotazo al peluche, salió volando lentamente mientras Shadow Milk le seguía con la mirada. Shadow Milk había invocado ese pequeño peluche con mucho esfuerzo, y así era como le pagaba, con indiferencia.

“No te necesito”, declaró, por si las dudas. Se cruzó de brazos mientras veía al peluche cada vez más lejos. Miró a la izquierda: negro, miró a la derecha: aún más negro. Ya nisiquiera se veía el peluche, el negro se lo había comido.

“Supongo que me quedaré aquí”, cerró los ojos, levitando en la negrura. “Para siempre”, susurró antes que la oscuridad lo comiera.

Tal vez en ese momento, algo cambió, no lo sabremos nunca. Tal vez fue el cruel reconocimiento de que estaba solo, o tal vez fue la realización de que era probable que nunca fuera a salir de allí, pero sea lo que sea, provocó un cambio.

Al principio fue un leve sismo, imperceptible por sí mismo, pero después de las réplicas, se daría cuenta muy tarde del terremoto que remeció su existencia, y también, caería en cuenta de las consecuencias de los sismos y del terremoto, y las grietas que había producido en sí mismo, quedando al descubierto el fondo tierno he impoluto que una vez creyó enterrado y perdido para siempre.

 

Los ojos le picaban como nunca en mucho tiempo, le costó abrirlos, se sentían lagañosos y pesados. El frío era un hecho, pero al mismo tiempo había una calidez a su alrededor. Fue segador por un momento, pero un gran sol de mediodía le abrazó y le alumbró la cara, ¿pero qué era esto?, ¿dónde estaba, y por qué estaba este espantoso sol?, y así, era un sol tan brillante y amable lo que lo iluminaba.

Miró buscando oscuridad, pero solo se vio solo en una gran prado verde y vivo, hasta más allá del horizonte. Todo era muy bello, demasiado bello. Esto debería estar quemado en llamas, ni cuando estaba ‘vivo’ y servía para las brujas vio un paisaje tan horriblemente bello como el retratado.

La suavidad del sol le bañaba la cara, sus piernas se mimetizaban con la hierba alta, y con las palmas de sus manos podía sentir el rocío del pastizal. Una asquerosa sensación de tranquilidad le creció del pecho, pero también un rechazó paralizante.

Arranco las briznas de pasto violentamente, y las saco, y las saco, dejándolas revoloteando en el viento. La rabia se le escapaba por los poros y ni así podía negar cuánto le gustaba este lugar, ni tampoco negar lo ridículo que se sentía bajo el sol sin nada a lo que esconderse, pareciendo patético como siempre fue y será.

Esta belleza no era para él y de hecho, ni siquiera le gustaba este lugar, yo tengo que destruir este lugar, yo tengo que oscurecerlo, y yo tengo que corromperlo, y yo…

Un pájaro pió…

Y yo…

El viento cantó…

Y yo…

Y su conciencia se perdió con la brisa.

Un minuto de admiración no vendría mal. Se quería ir, y sí, era absolutamente horrible, pero ya estaba ahí. Probablemente su mente le estaba pasando una mala pasada, mostrándole lugares tan hermosos que nunca tuvo la posibilidad de ver porque en realidad no existían.

No habría lugar en la oscura Tierrapan para un lugar tan vivo y tranquilo, no al menos cuando él vivía.

Sus manos dejaron de maltratar el pasto, y sus piernas se relajaron sobre el campo. Se permitió admirar lo lindo del lugar.

Sus ojos miraron tranquilamente, aparentemente indiferentes, ya no con rabia. Su figura se mezcló con el paisaje, y por unos momentos, pareció ser parte del mismo, con su pelo siendo mecido por el viento, y sus ropas siendo pellizcadas y enredadas por la hierba.

Se dejó ser.

Un momento solamente.

Después de todo, no pertenecía.

 

De la oscuridad, surgió el lamento, surgió la culpa, surgió la crueldad, reclamando lo que es suyo. La tierra húmeda, se hizo pegajosa y oscura, miró y sus dedos trataban de sacar el misterioso fluido que no le dejaba separarse los dedos. Intentó pararse, pero tampoco pudo, el pasto se convirtió en algo gris y pantanoso, atrapandolo sin poder él resistirse.

Unas manos surgieron de la oscuridad, y se posaron en su cara. No se resistió, después de todo, la oscuridad ya era su hogar, y el campo no fue más que un juego, una ilusión patéticamente hermosa.

Se dejó ser.

Para siempre.

Después de todo, pertenecía a la oscuridad.

Fue comido, y se ahogó nuevamente en la cruel realidad. Sobresaltado abrió los ojos, y de nuevo se hallaba en el mismo lugar de siempre. Se alivió, ese sueño tonto solamente confundía su mente, haciendole querer cosas que nunca quiso ni necesito. Estaba bien solo, no necesitaba un estupido paisaje lindo para ser el mejor. Él ya era mejor, se dijo, mientras una semilla de añoranza se plantaba en su corazón.

 

Poco después los gritos reanudaron, mas Shadow Milk no dijo nada.

Notes:

Perdón por la mala ortografía, sobre todo con los signos de puntuación. Tengo una crisis porque uso comilla para dialogo, con gramatica española, así que sí, perdón. Tambien disculpa por la reiteración, a veces lo hago a proposito y otras veces no.