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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-07-01
Updated:
2026-07-03
Words:
2,511
Chapters:
4/?
Kudos:
6
Hits:
109

Entre seda y acero.

Summary:

Superman debilitado por Green Kryptonite y capturado por la seductora, peligrosa villana conocida como The Whip, quien durante su estadía descubre su identidad secreta. Lo mantiene debilitado, descalzo y desnudo.

Chapter Text

Madrugada. Metrópolis. 

Clark respiró hondo, tratando de calmar los latidos de su corazón. El sol que se filtraba por las ventanas rotas era su única salvación; incluso esa luz indirecta y difusa del amanecer empezaba a acariciar su piel a través de las aberturas de la gabardina, enviando un sutil pero reconfortante cosquilleo de energía a través de sus venas. No era suficiente para recuperar el vuelo o la invulnerabilidad, pero la debilidad extrema y las náuseas de la kryptonita finalmente empezaban a disiparse.

Analizó la situación en el vestíbulo. Los dos guardias estaban de espaldas a él, vigilando la entrada principal. Estaban fuertemente armados, y cruzar el espacio abierto del vestíbulo sin ser visto era imposible. Además, Clark seguía descalzo y vistiendo únicamente la gabardina de satén oscuro de The Whip, lo que limitaba drásticamente sus opciones de pasar desapercibido si lograba llegar a la calle.

De repente, un crujido en el techo del vestíbulo llamó su atención. Una vieja tubería de agua, corroída por los años de abandono, goteaba justo encima de un panel eléctrico medio desmantelado. 

Clark sonrió levemente. Sus superpoderes no habían regresado del todo, pero su intelecto y su capacidad de observación seguían intactos. 

Recogió un trozo de escombro de concreto del suelo de la cabina del ascensor. Apuntando con cuidado, lo lanzó con la precisión que solía tener en los campos de béisbol de Smallville. El trozo de piedra golpeó con fuerza la tubería debilitada. 

¡Crack!

La tubería se fracturó por completo, liberando un chorro de agua a presión directamente sobre los cables expuestos del panel eléctrico. Al instante, una violenta ráfaga de chispas azules y amarillas estalló en el vestíbulo, acompañada de un fuerte zumbido y el estallido de las pocas bombillas que aún funcionaban.

—¡¿Qué demonios?! —gritó uno de los guardias, cubriéndose el rostro ante el destello.

—¡El transformador está colapsando! ¡Cuidado! —exclamó el otro, retrocediendo instintivamente hacia la calle para evitar las chispas.

Aprovechando la confusión, el ruido y la densa cortina de humo que comenzó a formarse por el cortocircuito, Clark se deslizó fuera del ascensor. Manteniéndose agachado y pegado a las sombras de las columnas del vestíbulo, avanzó con rapidez felina hacia una salida de emergencia lateral que los guardias habían descuidado.

Empujó la barra de metal de la puerta de escape. Para su alivio, cedió sin hacer ruido. 

Clark salió al aire libre, encontrándose en un callejón estrecho y húmedo del distrito industrial. El aire fresco de la mañana golpeó su rostro y, al levantar la vista, los primeros rayos directos del sol de la mañana lo bañaron por completo. 

Cerró los ojos por un segundo, dejando que la calidez solar penetrara en sus células. Sintió cómo la fuerza regresaba a sus músculos como un torrente de agua fresca, disipando los últimos restos del veneno verde. Sus heridas invisibles sanaron, su postura se enderezó y la pesadez en su pecho desapareció. 

Superman estaba de vuelta.

Sin embargo, un vistazo a su vestimenta actual le recordó que aún tenía un problema bastante peculiar. Llevaba puesta una gabardina de mujer ajustada, estaba completamente desnudo debajo de ella y descalzo en medio de un callejón de Metrópolis. 

Antes de que pudiera decidir su siguiente movimiento, el sonido de una ventana abriéndose violentamente en el piso superior del edificio resonó en el callejón. Clark miró hacia arriba.

Allí, asomada a la ventana de la habitación de donde él acababa de escapar, estaba The Whip. Aún vestía su sensual babydoll de encaje negro, con el cabello dorado revuelto por el sueño, pero su rostro ya no tenía la expresión burlona de la noche anterior. Estaba furiosa. Al ver a Clark en el callejón, miró fijamente la gabardina que él llevaba puesta y una sonrisa fría y peligrosa volvió a dibujarse en sus labios.

—¡Clark! —gritó ella, su voz resonando en el callejón con una mezcla de rabia y diversión—. ¡Te queda muy bien mi gabardina! Pero no creas que vas a escapar tan fácilmente de mí. ¡Esto no ha terminado!

Clark no se creía en esta situación, todo comenzó ayer por la parte cuando fue capturado por ella por la culpa de la Green Kryptonite.


Continuará...