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Till tiene un gato negro.
El día que lo encontró era tarde y la noche habia superado el dia; iba de vuelta a casa despues de la escuela con la vista pegada al suelo, pendiente a no hundir los pies en los charcos mas profundos de agua que se formaban en la acera y sus manos se aferraban al paraguas sobre su cabeza para no empaparse por la lluvia torrencial que desde hace unas horas inundaba Seúl.
Till tiene un gato negro, es pequeño y muy callado o eso le parecía.
Susurraba maldiciones frustado, aunque espero casi una hora fuera de la escuela con la esperanza de que el agua se apaciguara, pero mientras mas tiempo pasaba solo parecía aumentar su intensidad y cuando la noche ya reclamaba su espacio, suspiró derrotado y se resigno a regresar a su hogar empapado de pies a cabeza a pesar de la chaqueta que siempre cargaba puesta, una bufanda que su madre guardo en su bolso sin preguntarle y la sombrilla transparente que le prestaron y que por cierto nunca devolvió.
En el momento en que se la ofrecieron insistió miles veces que no era necesario y rechazó el objeto, pero sin decir una palabra y una suave sonrisa en el rostro dejaron el paraguas apoyado sobre su pierna y quien se la dio se retiró sin decir una palabra, siguiendo su propio camino hacia un auto estacionado en la acera.
Justo ahora, mientras temblaba por el frío, respiraba agitado por la velocidad de su caminata y formaba una bruma de aire frente a sus labios y casi toda su ropa estaba mojada agradecia que ese chico no le hiciera caso, hubiese sido aun peor si no llevara paraguas.
Las gotas de agua chocaban contra los techos de las tiendas y el suelo de las calles resonando un ruido seco en cada golpe.
Sentia el chapoteo de sus medias mojadas dentro de los zapatos y el moco acumulandose en su nariz y maldijo con mas fuerzas al aceptar que hiciera lo que hiciera se resfriaría.
Lo unico que queria llegar a casa, tomar un baño caliente, hundirse en su cama y que su madre le prepare una sopa caliente.
Till ni siquiera recuerda por qué tiene un gato negro.
Un pequeño y rapido borrón pasó por encima de su vista, provocando que alzara la mirada de los charcos en el suelo y se detuviera en su andar atento a como la mancha oscura se escondía detras de los contenedores donde las tiendas cercanas dejaban la basura.
El gato de Till es inteligente.
Superado por la curiosidad se acercó al lugar entrecerrando sus ojos para identificar correctamente el cuerpo oscuro sobre las bolsas de basura, cuando supo que era un gato le entristecio entender que el temblara tanto por el frío fue de ayuda.
Una mueca de dolor apareció en su rostro y con cada segundo que pasaba su expresión se entristecia mas al reconocer a la pobre criatura encogiendo su cuerpo para conservar el calor. Odiaba recordar en lo horrible que era el invierno para los animales callejeros, lo llevaba al borde de las lágrimas.
El gato de Till era inteligente porque, de lo contrario nunca habria sido el gato de Till.
Impulsado por su idiotez o lo que su madre llamaba su noble y amable corazón, se acerco lento y con cuidado al animal, desenrrollando lentamente su bufanda y atento a no ahuyentarlo.
No estaba dispuesto a abandonar al gato, no despues de verlo en ese estado seria incapaz vivir en paz consigo mismo. Quizás porque era estúpido o por lo decía el mismo que le presto el paraguas: "Eres una buena persona."
Una punzada en su estómago lo obligó a cerrad los ojos y desviar la mirada por un segundo aun con la bufanda extendida sobre su mano libre (ya que con la otra aun sostenía el paraguas) al notar como detrás de la del mas pequeño habia otro felino de un color gris oscuro y tendido en el suelo, claramente muerto.
Se detuvo unos segundos conteniendo el nudo en su garganta y el sentimiento de tristeza que le provocaba la escena.
No sabía que le destrozaba mas, si ver a un animal muerto o que aun en ese estado el mas pequeño se aferraba a su cuerpo para robarle el poco calor que le quedaba, si es que no llevaba horas ahi.
Supiro y abrió lentamente los ojos ya mas calmado y obligó a su cerebro a desechar toda idea dolorosa sobre el destino del gato mayor y sobre que pasaría con el pequeño si no hacia algo.
Till inhalo y exhalo lo mas callado que pudo preparado a cualquier reacción del felino, acomodó la bufanda sobre su mano derecha quedando como un guante y siendo lo mas precavido que jamas habia sido en su vida camino hacia la criatura para tomarla del lomo y alzarla y para su sorpresa no mostro alguna señal de temor o resistencia.
—Ay cosita...
Exhalo el aire que no sabía que contenia al no sentir ninguna intención de huir, sentir su cuerpo tan calmado y frío contra el suyo le aliviaba y preocupaba en partes iguales, presionó con mas seguridad para avanzar hacia la siguiente parte.
—Descuida, descuida
Murmuró tembloroso enrrollando al animal con la bufanda, cuidadoso de no lastimarlo y susurrando palabras de aliento, para ambos.
El pequeño tardo en orientarse sobre el origen del calor y la separación entre el y el suelo y apenas lo hizó maulló con todas sus fuerzas, agudo y escandaloso.
El peliplata saltó preocupado por el ruido y se apresuro a consolar al animal, arullandolo contra su pecho con mas confianza ahora que estaba totalmente arropado por la tela a excepción de su carta.
—Ya, ya shh shh no te hare nada, pero mira como estas empadado y helado. No puedes decirme que no se siente mejor
Empezó a dar saltitos en su lugar como si cargará a un bebé, atento al estado de la criatura que pasados unos segundos los maullidos disminuyeron progresivamente.
Till soltó una suave risa llena de cariño y ternura al ver al gatito pegarse a su cuerpo, como un instinto natural de buscar el calor.
—¿Ves? Estas bien
Jaló el cierre de su chaqueta para abrirla y movió al gato con cuidado hasta pegarlo a su pecho y cerrar de nuevo su chaqueta para que fuera mas fácil cargarlo sin el miedo a que se cayera o resbalara.
Cuando se convenció de que el animal estaba bien reafirmó el agarre sobre el paraguas y caminó lo mas rápido que pudo sin caerse y esquivando a la gente para regresar a su hogar.
Till tiene un gato negro que aún no sabe lo que es confiar.
Se detuvo frente a la puerta de su apartamento con su ropa y la punta del paraguas recogido contra el suelo goteando agua y empapando el suelo pero, lo que ahora le importaba estaba en su pecho asi que agachó su cabeza observando la carita adormilada del gato y casi, casi se siente mal por tener que hablarle con fuerza pero era necesario si querian que saliera bien.
—Escuchame, mamá no me dejara quedarme contigo asi que no hagas ruido en lo que encuentro una solución ¿Okey?
No obtuvo ninguna respuesta, quizas en serio estaba dormido y si era asi mejor para ambos porque no entendió sus palabras, estaban perdidos.
Alzó su mirada y apretó sus labios con determinación pasando la llave por la cerradura, debía entrar rapido y sin rodeos. No recordaba si su madre estaba o no, pero el plan era entrar rapido diria que el clima fue un asco y que se ducharia de inmediato para no resfriarse, lo bañaría y despues lo escondería en su cuarto.
¡Era el plan perfecto!
Si esa bola de pelos no fuera un traidor.
Con la puerta entreabierta y los nervios comiendoselo vivo analizó el perímetro y al no ver a nadie empujo la puerta disimulando lo mejor posible el bulto que tenia en el estómago. Si, bajo al gato de su pecho porque el ahi no tenia nada y en caso de que le pregunten (y en serio esperaba que no) diria que era el dobladillo de la chaqueta.
Se detuvo en la entrada y lo mas rapido que pudo tiro su bolso al suelo, el paraguas a la cesta y se quito los zapatos con la cabeza alta y revisando el entorno, buscando a su madre y sonrió victorioso al no ver a nadie.
—Parece que mamá no ha llegado tienes suerte —Murmuro emocionado y dispuesto a avanzar a su cuarto, la zona segura.
Quizás si no fuese tan distraído, habria notado el segundo par de zapatos y el otro paraguas que estaba en la cesta.
—¿Quién tiene suerte?
Till brincó por la voz femenina a unos pasos de el y derrotado giro lentamente hacia ella, con la mejor sonrisa que podía dar cuando fue atrapado con las manos en la masa.
Io frunció el ceño y se cruzo de brazos en su lugar, exigiéndo una explicación.
—¡Mami! —Exclamo el peliplata con sus labios temblando por la severa mirada de la mujer sobre el y tratando de sonar lo mas dulce y cariñoso que podía incluso rozando lo forzado.— Pues verás, eh...yo, tengo mucha suerte por bueno...
Unos agudos y cada vez mas intensos maullidos agudos y interrumpieron a Till, provocando que se callara con una mueca de urgencia y la mayor alzara una ceja confundida hacia su hijo que al verla rió nervioso.
La mujer bajó lentamente su mirada hacia el estómago de su hijo que se removia de formas antinaturales y al entenderlo suspiro, cubriendo sus ojos con su mano.
Estaban muertos, ambos.
El menor desvió la mirada de su madre y deslizó el cierre de su ropa para liberar su bufanda y al gatito que no paraba de llorar.
—¿Qué dijimos sobre el ruido? Shh shh ya, ya.— Regaño el chico en un susurro, arrullando a la critura contra su pecho para que dejara de llorar.
Io suspiro con fuerzas bajando su mano de su rostro, dejando una mueca derrotada y cruzara los brazos de nuevo.
—Till —Inicio la mujer escandalizando al mencionado que alzo su mano libre hacia ella pidiéndole que se detenga para defenderse.
—Sé lo que vas a decir...
—No quiero mascotas aqui —Interrumpió la mujer no enojada pero si firme.
—¡Estaba lloviendo mucho y no podia dejarlo ahi! Por favor mamá —Till se acerco a la peliplata con su mas tierno rostro y suplicando por una oportunidad.— Te prometo que lo cuidare tu no tendras que hacer nada.
Io no pudo evitar negar con la cabeza y soltar una seca pero burlona risa.
—Sería mas facil creerte si tu cuarto estuviera limpio por mas de una hora.
El menor se echó para atras con una mueca ofendida, sosteniendo al animal con su mano y contra su pecho, aun asi Io continuó, contando con sus dedos:
—No sabes si esta enfermo, debes vacunarlo, bañarlo, educarlo...
—¡Me encargaré de eso! —Interrumpió el chico y alzó al animal con ambas manos y entre su bufanda para que su madre pudiera verlo.— Míralo mami es adorable y estaba solo y mojado no me puedes decir que no se te ablanda el corazón.
La mujer analizó al gato por unos segundos, era de bastante pelaje y que estuviera medio mojado parecía hacerlo aun mas oscuro. Alternó su vista entre Till que arrugaba los labios suplicante y el gatito que seguía empezó a llorar en sus manos, el gato y Till, Till y el gato y luego de unos segundos suspiro derrotada apretando el puente de su nariz.
—Bien —Till chilló de felicidad al escucharla pegando al gato a su pecho y enderezó su postura lo mas recto que pudo al escucharla de nuevo.— Sera tu responsabilidad
El chico asintió como si de un soldado se tratase sonriendo de par en par y tratando de contener su emoción y apenas entendió que no le dirían nada mas corrió hacia el baño antes de que cualquiera de los dos haga algo que le borre la buena voluntad a su querida madre pero, si escucho el grito de Io desde la distancia.
—¡Y no lo dejes libre por ahi antes de bañarlo y secarlo!
—¡Entendido!
Till tiene un gato negro, un gato manso y adorable que nunca lo lastimaria ¿Verdad?
El pequeño gato seguia envuelto en lo que ahora era su bufanda en una esquina del baño, mientras el peliplata observaba un video de como bañar a un gato pequeño y esperaba a que el lavamanos se llenara de agua tibia.
Levantó la vista del aparato al escuchar la tela moviendose y rió enternecido al ver al gato devolverle la mirada con curiosidad, no penso en dejar el teléfono atras y acercarse a el.
—Al final todo salio bien, me hare cargo de ti asi que coopera ¿Quieres?
Tomó al animal entre sus manos desenrrollandolo de la bufanda y provocando que el mas pequeño empezará a llorar de nuevo aferrandose a la tela con sus garritas.
—Descuida te la devolveré...luego de que la lave —Respondió murmurando lo último y jalando la tela para que el animal la soltara. Cuando lo logro el gato empezó a maullar con mas fuerzas mientras era llevado al lavamanos.— Ya, ya, mamá pensara que te estoy maltratando
Trato de meterlo con cuidado dentro del agua como el video le indico pero apenas toco el agua dentro, el gato se removió asustado y por reflejo mordió el dorso de la mano que lo sostenía provocando que lo soltarán de golpe y cayerá sobre la improvisada bañera y salpicara toda el agua.
—¡Carajo!
Till observó su mano, adolorido y con una ya formada gota de sangre. Soltó un quejido de dolor antes de agitar su mano tratando de disipar el dolor, mientras la criatura lloraba con mas fuerzas que antes y se aferraba al borde del lavamanos hecho bañera.
—¡Traidor! —Regaño arrugando el rostro y tomando con su mano sana y mucho mas cuidado que al animal y sacarlo del agua dejándolo suspendido en el aire sobre el lavamanos para no hacer mas desastre y extendía su otra mano para buscar papel higienico y limpiarse la sangre, emitió un nuevo quejido al ver su mano hincharse.— Me mordiste duro, ahora debo vacunarme
El gato no paraba de llorar pero no lo movería de ahi, si lo hacia empeoraría el desastre que ya causó y que tenia que limpiar el si no queria que su madre los echará a los dos a la calle.
—Ya, ya...
Los chillidos ya lo estaban fastidiando asi que lo tomo de nuevo con ambas manos y lo bajo hacia el lavamanos dejando que el gato se adaptara a su ritmo al agua y mucho mas precavido a cuando quiso morderlo de nuevo.
—Claro, me muerden a mi y tu eres el que llora —Tomó el jabon para bebes que por alguna razón existia en su casa y roció un poco sobre el lomo del gatito frotando con cuidado su pelaje, enjuagandolo y cambiando el agua en el lavamanos constantemente.— Mas te vale no tener rabia ni nada de eso, tengo suficiente con limpiar tu desastre
A pesar de su arrebato inicial, pasados unos minutos el gato al sentir el calor del agua y lo comodo que eran las caricias junto al jabón se dejo lavar en paz.
—¿Ves? No era tan malo
Till lo alzó del agua y lo atrapo sobre una nueva y limpia toalla mientras se sentaba en el excusado con la tapa cerrada, lo dejaba sobre sus piernas y empezaba a secarlo con cuidado, atento a los detalles. Sonrió embobado por lo lindo que era y como ahora parecía estar mas tranquilo y luego suspiro agotado, pensando en que debía ir al médico y como se lo diria a su madre, volviendo rápido a la criatura cuando esta empezó a maullar de nuevo por atención.
—Ya voy, ya voy. Créeme que te entiendo, a mi tampoco me emociona bañarme pero después me siento mucho mejor
Se aseguró de que el gato quedara perfectamente seco y lleno de confianza lo alzó frente a el, alzando sus labios con cariño al verlo tan bonito y limpio.
—Mírate, eres mucho mas hermoso sin toda esa mugre encima —Soltó una risa seca y amargada por el pensamiento que lo invadió.— Creo que mamá piensa lo mismo de mi...
Después de convencer a su madre que si lo lavó bien y armarle una cama improvisada en la esquina mas alejada y escondida de la sala hecha de sábanas y ropa vieja y de paso escondió esa bufanda porque estaba seguro que si la veia empezaria a llorar de nuevo. Mientras limpiaba el baño y luego se duchaba aprovechó para prepararse mentalmente en como decirle a su mamá que debian ir al médico lo antes posible y del regaño que vendria por eso.
Till tiene un gato negro, uno que le recuerda mucho a alguien que conocio el mismo día que lo encontró.
Movió la cabeza por los estantes superiores, estirando el cuello para buscar el duo de latas de atún que serían su cena y la de su nuevo amigo.
—Mami hoy llego un nuevo chico a la escuela
El peliplata sonrió victorioso al ver la etiqueta azul detras del arroz y la harina y tomo las latas sin pensarlo dejándo ambas piezas sobre la encimera de la cocina mientras escuchaba la voz de su madre desde la sala.
—¿En serio? ¿A mitad de año?
Till asintió compartiendo su extrañesa mientras usaba el abrelatas y servía el contenido en dos platos diferentes, uno mas grande que el otro y el felino escondido desde su cama alzó su cabeza y orejas, interesado por el delicioso aroma.
—Si, raro ¿Verdad? Pero lo mas raro de el es que parece un muñeco de porcelana
La mujer rió desde su lugar negando lentamente por el uso de palabras, escuchando la olla de arroz chocar contra la cuchara al ser servida sobre los platos.
—Mamá hablo en serio, en toda la clase no cambio su cara
Y no tuvo tiempo de pensar en que se delató en pasar casi todo el día admirandolo porque un par de rasguños en sus piernas acompañados de unos ya familiares maullidos lo distrajeron y bajo la mirada hacia el origen, el gato negro.
—Si, si es tu comida ya voy, ya...¡No me muerdas!
Till tiene un gato negro que lo hiere, aun cuando solo quiere acercarse a el.
Suspiro entre derrotado y embobado, con una suave rojez en sus mejillas y moviendo sus dedos agilmente sobre la pantalla de su teléfono hasta enviar el mensaje que fue marcado como visto casi de inmediato y la burbuja de respuesta esperaba por aparecer.
Mordió su labio inferior nervioso por el pensamiento que se colaba por su mente y aumentaba a medida que el otro escribía.
Tenia su cena a medias sobre la mesa, olvidada debido un sonido de notificación que conocía muy bien salir de su teléfono. Pensaba solo contestarle y comer pero sin darse cuenta se quedo enganchado a la conversación.
"Jaja, te veías muy estúpido observandome tanto ¿Por qué lo hacias?"
Su sonrisa se borró al instante de leer el último mensaje y sin pensarlo arrojó el teléfono sobre el sillón en la sala lejos de la cocina para ignorar la serie de notificaciones que vinieron después, llamando la atención de cierto felino que lo siguió en su camino sin que se diera cuenta.
Jaló la silla de la mesa hacia atras con un nudo en la garganta y sentandose de golpe. Observó la comida disgustado mientras limpiaba las delgadas lagrimas que se colaban de sus ojos.
Que idiota debió verse.
Un par de largos y llorones maullidos a sus pies lo distrajeron y no necesito desviar la mirada de su comida para saber de quien se trataba, resopló desanimado antes de hablarle.
—Justo ahora no me apetece verte así que dejame en...¡Desgraciado bájate de mi pierna!
—¡Till las malas palabras!
Su madre lo regaño desde su habitación mientras el gato saltaba sobre la mesa y le robaba una pieza de su comida y el peliplata se levantaba de la silla.
—¡Vuelve aqui! —Exclamo corriendo detras del felino, no dispuesto a dejarle esta batalla ganada como si nada.— Ja...¿A dónde vas a escapar ahora? —El gato quedo acorralado en una esquina asi que se puso a la defensiva mirando fijamente en los pies descalzos del chico que leyó todas sus intenciones.— Ni siquiera lo pienses ¿Sabes lo molesta que estaba mamá cuando le dije que me mordiste y lo mucho que le tuve que rogar que no te dejara en una casa de adopción?
Aun con la advertencia el gato salto hacia el intentando morder los dedos de sus pies y ahora quien huia era Till hasta llegar a su cuarto y encerrarse allí...no pasaron mas de diez minutos antes de que el gatito rasguñará la puerta y llorará por su ausencia.
—¿Cuando piensas llevarlo al veterinario? Porque creo que disfruta morderte y no podemos estar vacunandote cada semana
Till emitió una queja de dolor por la ultima venda que su madre dejo sobre sus pies ya llenos de y observó con recelo al gatito echado en su esquina de la sala durmiendo felizmente luego de "jugar" con el.
Suspiro a las palabras de su madre agachando la mirada avergonzado y no muy emocionado por ir mañana a clases.
—Mañana tengo actividades del club pero puedo decirle a la maestra que debo llevar a mi gato al veterinario asi vuelvo a casa, lo busco y lo llevo
Era buena excusa para no tener que conversar con...nadie en especial después de clases.
Till tiene un gato negro que nunca comprendió que cuando se encerraba en su habitación era porque que no quería verlo y buscaba la forma de entrar de todas maneras.
—Tiene unos seis meses, ya le hicimos los examenes y no esta enfermo podemos vacunarlo de inmediato —Suspiro aliviado de las palabras del veterinario llevando su mano dominante (que aun tenía un par de marcas de heridas) a su pecho para luego asentir a las palabras del adulto.— ¿Dónde lo encontraste chico? Es un gato muy lindo
Till soltó una seca y amarga risa, refutando las palabras del adulto con su expresión y observaba al gato echado sobre su bufanda y dentro de su kennel, aunque fingia estar tranquilo se notaba lo inquieto que estaba.
—Aqui se ha portado bien pero en casa parece un demonio, parece quiere hacerme quedar mal en frente de la gente cuando les digo que es un desastre
Till alzó su mano como prueba, además de la mordida del primer día tenia cientos de rasguños, cortadas y cicatrices provocadas por el gato y ni hablemos de sus piernas, el animal sufria repentinos ataques de hiperactividad y le mordia los dedos de los pies o saltaba a escalar hasta su hombro para echarse ahi desde sus piernas y como nunca usaba pantalones o al menos pantuflas dentro de casa siempre dejaba una marca nueva.
El mayor río divertido cubriendo su boca con su mano y levantandose de su silla para buscar una nueva sabana, guantes y las inyecciones necesarias para el gato. No se habia portado mal pero, conocia a los de su especie y escucharia a su dueño que continuó, mas tranquilo que antes.
—Fue en la calle, ese día de tormenta lo encontre y no tuve el corazón para dejarlo tirado
El veterinario sonrio enternecido, extendiendo la sabana sobre la mesa al lado de la cajita del gato.
—El mundo necesita mas personas como tu
La sonrisa de Till se desvaneció lentamente, tratatando de disimular lo mejor posible su repentino desanimo mientras agachaba la mirada y pensaba en su último encuentro con...el, hace un poco mas de una hora.
—Si, quizás...
Till tiene un gato un gato que aunque se resistió con todas sus fuerzas y lloro como nunca en su vida, fue incapaz de hacer nada contra y salió de ahi bien vacunado.
Esta fue la primera y quizás la última gran victoria de Till contra su gato.
Suspiró derrotado frente a la puerta de su hogar y sin pensarlo dio un par de suaves golpecitos en su mejilla tratando de borrar o al menos disimular su tristeza no queria que su madre le preguntara que lo tenía asi.
Ni el mismo esta muy seguro de que paso, pero si odiaba recordar cada segundo.
Mas recompuesto ingresó al departamento y apenas puso un pie adentro y el gato lo observó se levanto de su lugar y Till ya sabía lo que iba a hacer. Después de ir al veterinario cada vez que regresaba a casa de la escuela el gato buscaba a Io estuviera donde estuviera y se frotaba por sus piernas, como si desesperadamente deseara demostrarle que la separación no le dolía y que podía seguir sin el como si nada.
Pero ambos sabían que no era asi.
La mujer esta vez en la cocina solto un par de risas divertida por la actitud del felino y volviendo su atención a la comida.
—¿Son cosas mías o...?
—Lo hace a propósito —Interrumpió el mas joven completando las palabras de su madre y dejando su bolso en el suelo de la entrada sin despegar la mirada del felino que lo ignoraba lo mejor que podía.— ¡Cuando yo fui quien te saco de la calle, gato malagradecido si no fuera por mi seguirias solo! Soy yo quien te alimenta, quien limpia tus desastres, te cuida y mas se preocupa por ti ¿Y asi me pagas?
El animal desvió su mirada, fingiendo indiferencia y siguiendo a Io por todo su recorrido por la cocina, pero a los pocos segundos se cansó (o solo se aburrió) y se sentó cerca de ella siguiendo sus movimientos con la cabeza, seguro de darle la espalda a Till que reclamo en respuesta.
—¡Bien bola de pelos! Pero no quiero escucharte llorando cuando no puedas entrar a mi cuarto
De nuevo, la criatura fingió no entender su tono y maullar ocasionalmente para que la mayor le diera algo para comer, cosa que nunca obtuvo ya que Io no era tan blanda con el como Till lo era.
Luego de cenar y que el gato sufriera algún tipo de crisis por las señales mixtas y contradictorias que daba, pasaba de colgarse a las piernas de su madre y no obtener nada a pesar de lo mucho que lloraba a acercarse solo un poco a Till, considerando en volver con el (que se burlaba en silencio) antes de volver a intentarlo con Io y de nuevo no lograr nada. Finalmente caminó hasta su cama y se echó ahi, provocando risas en ambos.
Cuando su madre y el ordenaron todo y ya era hora de dormir corrió a su habitación para cerrar la puerta y dejar al animal afuera. Till sonrió victorioso por primera vez en mucho tiempo, dormiría en paz sin esa bola de pelos fastidiosa.
Se echó en su cama, feliz de estar solo, sin gatos y sin mensajes pero a los pocos minutos de solo revisar su teléfono sin ningún fin la extrañesa lo invadió, el vacio y el silencio lo consumían hasta el punto de acariciar su sabana solo por la costumbre y cuando ya pasaron unos cinco minutos y ni una señal de el considero muy en serio la idea de que el gato lo odiaba.
Observó su teléfono una última vez y al observar el buzon de mensajes vacio arrojo el aparato sobre la mesa mas cercana y se echó en su cama dispuesto a dormir y solo por si acaso dejó el aparato en silencio para no ilusionarse. No pasaron mas de diez minutos luego de cerrar los ojos y no dormirse hasta que unos rasguños y maullidos resonaran con fuerza y desespero desde el otro lado de la puerta.
Fingió sordera y demencia, se lo merecia por tratarlo de esa forma, pero no podía dormir con tanto escandalo y la pesada culpa en su pecho.
Derrotado a no poder dormir saltó hacia su telefono, ignorando la notificación con todas sus fuerzas se puso sus audífonos y subió el volumen de la música, lo dejaria afuera y sin respuesta esta noche hasta que empezará a respetarlo.
Los maullidos aumentaron de fuerza y desesperación sonando mas como un llanto desesperado que con cada segundo que pasaba le apretaban mas el corazón.
—¡Ahg, demonios! —Se arrancó los audifonos de un jalon y salto fuera de la cama hacia la puerta, nunca se tuvo tanta esperanza de todas maneras.
Apenas entre abrió un poco la puerta la pequeña bola de pelos se metió y salto hacia su cama, acomodándose en lo que ya era su espacio sin mirar de vuelta a Till que seguía de pie en la entrada observando con disgusto al gato.
—Te odio —Murmuro disgustado y sin un sentimiento real, caminó de vuelta hacia su cama echándose al lado del animal que al sentirlo se acurrucó de inmediato contra su cuerpo.
Ni siquiera sabe cuando empezó a acariciarlo o cuando estaba dando señales de vida leyendo el mensaje y no soportando el deseo de contestar. De todas maneras, ambos sabian que no lo decían en serio.
Till tiene un gato negro que no para de confundirlo con sus actitudes y sin embargo, siempre lo deja con las manos extendidas, expectante de que hará a continuación.
Su teléfono vibró a la lejania y apenas lo escuchó corrió hacia el, alegre de la notificación y se esforzó en contener su sonrisa al leer los mensajes, mientras separaba su mano de la escoba y respondía el mensaje mordiendo su labio de la emoción.
Su pequeño acompañante alzó su cabeza al notar la repentina falta de atención sobre el. Siempre que Till estaba en casa lo acariciaba o al menos le hablaba y ahora mientras barría el gato lo perseguía para escucharlo tararear una canción pero, de la nada esa atención se corto y decidido a recuperarla escaló por sus piernas a exigir lo que por derecho le pertenecía.
El peliplata rió un par de veces fuera de si mismo antes de sentir unas garras sobre su hombro y los maullidos casi en su oreja y con un extraño buen humor dejo el teléfono sobre la mesa y tomo al gato cargándolo entre sus brazos, como si fuera un bebe dando vueltas por el apartamento felizmente soñando que eran una pareja bailando.
Pasado unos segundos asi abrió sus ojos sonriendo con ternura y un suave sonrojo en las mejillas volvió al gato que si lo miraba como si estuviera loco, debía ser cosa de su imaginación.
—Hazme un favor ¿Si? Sé adorable y pórtate bien, Ivan vendra a hacer un proyecto juntos, adora a los gatos y sabe que adopte uno hace tiempo y me dijo que quiere conocerte ¡Finalmente me haras un favor y me ayudaras a acercarme a el!
El animal gruño bajo, eso de ser una moneda de cambio no le gustaba mucho pero cuando iba a maullar la campana de notificación le interrumpió y Till se acomodó para cargar al animal con un solo brazo, revisando el contenido del mensaje y toda su energía desaparecio en un instante, como si no fuera suficiente lo distrajo de las señales sobre lo el felino estaba a punto de hacer y bueno...paso lo que tenía que pasar.
Ir a la escuela al día siguiente con un rasguño en toda la mejilla y los ojos hinchados por llorar por la pequeña cantidad de un par de horas debido a la cancelación de sus planes, sueños y esperanzas y los animos por los suelos no fue lo mejor.
"Disculpame, he tenido un par de problemas y a mis padres no les agradó la idea de ir a tu casa sin conocerte a ti y a tu madre...en serio trate de convencerlos pero son muy desconfiados(...)No puedo decirte, es un tema personal"
Till tiene un gato negro que aunque lo abandona sin darle razones y se burla de el por exigirle respuestas, no puede pasar mucho tiempo lejos.
Alzó sus orejas curioso por el sonido de las llaves en la puerta y al reconocer el olor de su dueño se emocionó por ya no estar solo.
Hasta que vio como Till llego dando pisotones y arrojo su mochila con rabia contra el sillón sin notar al pequeño gato que descansaba pacíficamente allí que al notar la bola de cañón directamente hacia el y salto lejos de su cojin favorito y fuera de la zona de impacto.
Cuando volvió a buscar a Till un portazo resonó contra el apartamento provocando que el animal girará la cabeza hacia donde vino, pero no encontró nada nuevo ni a su dueño hasta escuchó un suave sonido proveniente de una de las habitaciones y motivado por un amargo olor avanzó hasta el origen.
Se sentó frente a la puerta de su cuarto (y el de eu humano) y empezó a maullar con fuerzas esperando que lo dejaran entrar mientras rasguñaba la puerta, que ya tenia marcas de garras a mas no poder.
No paso mucho antes de que la puerta se abriera de un golpe y se cerrara al instante en que el gato paso al cuarto pero contrario a casos anteriores no salto de inmediato hacia la cama sino que se mantuvo a los pies de Till, alzando su cabeza y llamando su atención.
Pero Till lo ignoró y pasó rapidamente el cerrojo de la llave y volvió a su cama, echandose boca abajo y escondiendo su cara contra la almohada y a los segundos de sentir un poco de confianza sollozó otra vez, escondiendose debajo de las sabanas para contener el sonido de su llanto y deseando solo desaparecer.
Por mero instinto el animal subió a su cama de un brinco y se acomodo sobre la espalda del chico, echandose en esta a los segundos de considerar seguro que no se movería.
El peliplata al notar la compañia se giró sobre si mismo tumbando al gato a la cama y al segundo de sentarse lo tomo con cuidado para dejarlo sobre su regazo acariciandolo mientras, trataba de calmarse al menos un poco sorbiendo el moco que caía de su nariz, limpiando las lagrimas que se deslizaban por sus mejillas y tratando de callar sus quejidos inutilmente.
El animal apoyo su cabeza sobre la pierna del chico cerrando sus ojos y sintiendo su tristeza a kilómetros, disfrutaba el cariño pero no de la sensación que Till emitia.
—Debería...curarme esto antes de mamá vuelva
Till tomó con cuidado al gato entre sus manos y lo levanto, moviendolo hacia las desordenadas sabanas antes de caminar hacia el baño de su habitación. Se detuvo frente el espejo y analizó su rostro, pasando sus dedos con cuidado por la serie de moretones y heridas que tenía y que probablemente se hincharían y dejo ir un quejido del dolor y lágrimas cuando presionó de mas.
El gato se lanzó de la cama y lo siguió hasta el baño maullando un par de veces y frotando su cuerpo contra las piernas del chico que solto una seca risa al notarlo.
—No me digas, ¿Estas preocupado? Si te soy sincero...creo que lo merezco, Ivan tiene razón no lo entiendo en lo mas minimo y debí dejar las cosas como estaban —Till rió de nuevo mas bajo y entristecido, agachó la cabeza y nuevas y gruesas lagrimas se derramaron hacia el lavamanos.— Soy un idiota, un grandisimo idiota, no debi decirle nada y luego de esto, estoy seguro que me odia
El gato liberó un corto maullido en respuesta, alzando sus patas delanteras hacia Till que sonrió con pena al ver de nuevo a su querido gato y llorando con mas fuerzas al notar lo que creia era un intento de consolarlo.
—Gracias...pero le digas nada a mamá ¿Si? Y no me odies por echarte la mayor parte de la culpa ¿Crees que me crea que me tropece en la escuela?
Till tiene un gato negro, un gato que aunque no tiene forma de saber que se siente mal, siempre se aferra a el mas de lo habitual cuando es asi.
El timbre sonó un par de veces antes de que la voz de la mujer llenara el silencio del apartamento.
—¡Till contesta!
El peliplata resoplo fastidiado ante el mandado dejando de acariciar al gato que estaba echado a su lado y pasó una mano por su rostro sin ánimos de ver a nadie.
El gato alzó su cabeza curioso a lo que pasaba mientras Till dejaba su teléfono a un lado y se levantaba del sillón para ver quien tocaba el timbre en pleno fin de semana.
—¿Si...? —Dudo con su voz disminuyendo de tono y enojo a medida que comprendía lo que tenia en frente, un repartidor con un enorme mandado que lo dejo pasmado en su lugar.
—Paquete para Till
Reaccionó al escuchar la voz del hombre y verlo extender un soporte junto a la verificación de que recibió el paquete, ignorando lo que sostenia en el otro brazo y que el gato a sus pies los observaba con atención y curiosidad.
—Till cariño ¿Quién era? —Escucho la voz de su madre desde la cocina provocando que brincara con culpabilidad mientras trataba de volver a su cuarto con el ramo de flores y chocolates entre brazos sin ser descubierto y con el felino detras de el atento a descubrir que les trajeron a los dos.
—¡Vendedores! —Respondió lo mas simple que pudo y corrió a su habitación cerrando la puerta luego de que el gato pasara y se lanzara a su cama para ver todo lo que les entregaron desde una mejor perspectiva
Till pegó su espalda a la puerta, incapaz de sostenerse a si mismo sin ayuda por la emoción y los nervios y ahora ya mas tranquilo contempló con detenimiento las flores que le enviaron.
Notó la pequeña pieza de papel sobresaliendo de un hilo color blanco y la tomo entre sus dedos para leer su contenido.
"Lamento haber reaccionado asi, no debí hacerlo cuando tu solo estabas preocupado y molesto con justas razones, espero que esto te ayude a sentirte mejor...te extraña, Navi"
Sus labios temblaron un poco antes de sonreir conmovido y soltar la carta para admirar con detenimiento las rosas rojas y los pequeños bombones acomodados entre los espacios de las flores, sintiendo la suavidad de los pétalos al acariciarlos con sus dedos confirmando que eran naturales.
Rió un par de veces, con las mejillas rojas de la vergüenza y pegaba la pieza a su pecho, su corazón latía a mil a por hora e incapaz de contener la vergüenza escondío su rostro en las flores, empapandolas con sus delgadas lágrimas de absoluta felicidad. Todo bajo la perspectiva del gato que no disfrutaba del olor tan extraño que irradiaba la pieza.
Till tiene un gato negro, uno que apenas descuidó para buscar su teléfono, desbloquear el contacto para agradecerle por el regalo mientras comía los chocolates y conversaba con el destruyó su regalo de disculpas y dejo su cuarto lleno de ramas y pétalos por todas partes, no permitía el ingreso de olores extraños en su territorio.
Casi lloraba de la pura impotencia al ver tal desastre pero, al menos le prometieron un nuevo regalo mejor pensado por su celosa y traviesa mascota o al menos algo para que el también se distrajera.
El gato de Till quizas si es un poco posesivo y...aunque el no lo admita a veces le gusta.
El teléfono resonó varias veces, provocando que el animal se despertara de su siesta por el objeto vibrando.
—¿Mamá has visto mi teléfono? —Gritó el peliplata preocupado por no decir que desesperado por no encontrar el dichoso aparato y rebuscando por toda su habitación y soltó un quejido frustado al no encontrarlo y salir de su habitación a buscar por la sala.
—No, ¿Dónde lo dejaste? —Respondió la mujer desde su propia habitación y desesperando mas al peliplata que pensaba poner la casa patas arriba si no lo encontraba pronto —No me digas que volviste a dejarlo en la escuela, no creo que Ivan vuelva a encontrarlo por ti
Till se congelo en su lugar, paralizado por el recuerdo invadiendo su mente.
—¡Eso fue un accidente! —Exclamo rojo hasta las orejas y retomando su tarea, jamas le contaria a su madre la verdadera razón por la que olvido su teléfono en los baños y muchos menos porque de todas las personas en el mundo justamente Ivan lo tenia, después de esa pelea y las disculpas de ambos su relación avanzó, quizas demasiado rápido y solo recordar los labios del pelinegro sobre los suyos y lo bobo que estuvo el resto del día, la cara le ardía —Y estoy seguro que lo traje porque lo tenia en...¡En el sillón!
El chico corrió hacia el lugar, arrojando todos los cojines y espantando al gato del lugar por el movimiento repentino.
Till sonrió al ver el aparato entre los colchones y revisó su contenido casi de inmediato ignorando al gato que lo miraba como el ser mas despreciable del mundo por haberlo corrido de esa manera.
—¿Lo encontraste? —Gritó Io al notar el repentino silencio en todo el lugar cuando hasta hace un segundo parecia haber un tornado en la casa.
Till contestó la tercera llamada del contacto marcado con un corazon y pego el aparato a su oido, mordiendo su labio para contener la felicidad detrás de su sonrisa al escuchar esa ya tan conocida voz aunque nada podía hacer contra el rosa en sus mejillas.
—¡Si, ya lo tengo! —Respondió de vuelta y volviendo de inmediato a la llamada, rió divertido por lo que le dijeron al otro lado y ante las quejas explico que no encontraba su teléfono. El gato molesto de ver tanta atención en otro lugar se frotó por sus piernas y empezó a maullar siendo ignorado por completo del chico que estaba muy concentrando en no gritar de la emoción por lo que le decían —Es decir ¿Ahora? Si claro estoy libre ¡Oh ¿en serio!? Que genial, sip voy corriendo, te veo alla
El felino molesto de la poca atención que recibía empezó a maullar con mas fuerzas y alzó sus patas delantaras hacia la pierna de Till, rasguñando su pantalon pero incapaz de perturbar su expresión sonriente y soñadora, mucho menos borrar el largo suspiro que dio despues de terminar mientras pegaba su teléfono a su pecho.
—¡Mamá voy a salir! —Gritó demasiado contento y finalmente notando quien estaba a sus pies y emitiendo una rápida mueca de preocupación al recordar que dentro de poco seria su hora de comer y si todo iba bien, no estaria en casa para esa ahora. Era un milagro que a Ivan lo dejaran salir mas alla de la escuela debían aprovechar esta oportunidad.
Camino apresurado hacia donde estaba su madre pidiéndole que alimente al gato, mientras se peinaba lo mejor posible con las manos, no se veia tan mal ademas que importaba, era Ivan de todas maneras pero, al gato si le importaba no paraba de perseguirlo por toda la casa.
—Escúchame —Susurro tomando entre sus manos al gato alzandolo hasta su pecho con una enorme sonrisa.— ¿Entiendes lo importante que es esto? ¡Mi primera cita oficial con Ivan! No te morirás por un día que mamá te alimente
A juzgar por la expresión molesta del gato si podía ser asi, pero Till sin pensarlo dejo ir al felino hacia el suelo, que miró con despreció a su dueño salir de la puerta con flores, corazones y estrellitas alrededor de su rostro.
Io se acerco a la cocina sirviendo con calma la comida del gato sobre su respectivo plato y dejandolo con cuidado sobre su mesita de madera en una zona especifica del apartamento pero, aun despues de comer no se le borraba la mala mueca al felino provocando que la mujer riera suavemente.
—¿Que sucede, estas molesto porque Till se fue con su amigo y no te dio de comer? —El gato se acostó al lado de la mayor disfrutando de la caricia en su cabeza, eran pocas las veces que venia a su cuarto ya que siempre se empeñaba en estar con Till pero no le molestaba estar con el felino de vez en cuando, resulto ser mucho mas educado de lo que espero y no era un problema mayor para ella, si hablamos para Till es otra historia.
No entendia muy bien la relacion de esos dos pero se querian, muy a su manera.
Till tiene un gato negro que poco a poco confesó sus razones, demostró sus verdaderos sentimientos y lo mucho que odia los olores extraños en su espacio, Till tuvo que regañarlo miles de veces para que no rasguñara con malas intenciones el sueter lima que le dejaron luego de su cita y que ahora usaba casi todo el tiempo.
El felino alzó su cabeza y movió sus orejas extrañado por escuchar un par de risitas cómplices y unos pasos que no reconocía al lado de los de Till, mientras la puerta de entrada se abría y cerraba rápidamente, reconociendo ese olor tan extraño.
—¿Estás seguro que no esta tu mamá? Ay que vergüenza si nos ve asi
Ante la nueva voz el gato se levanto del sillón y corrió hacia su esquina de la sala escondiendose de la desconocida presencia, un hombre alto y pelinegro.
Till en respuesta negó con la cabeza dejando sus zapatos en la entrada junto a los de su invitado.
—Mamá tiene una reunión o algo asi —Empezó a tartamudear y sus mejillas se enrojecieron cuando sintió que la mano contraria entrelazaba sus dedos sobre los de el, desviando su mirada para que Ivan no lo viera asi.— Ella, llegara tarde, ¡No tanto! Solo no...no te preocupes
Queria aclarar la situación antes de que Ivan se metiera en problemas por su culpa pero apenas pudo contestar cuando lo jalaron suavemente del brazo para que se acercará a donde estaba el pelinegro y sus rostros quedarán a solo centímetros de distancia.
El peliplata sonrió nervioso por la mirada tan profunda y devota del otro sobre el, podía sentir como su cuello y orejas arder y casi cede a sus impulsos de huir por la mano del mas alto acariciando su mejilla e incapaz de contenerse un segundo mas Till soltó un par de bobas risas por el corto beso sobre su nariz mientras lo abrazaban por la cintura.
Ivan sonrió de vuelta, encantado por la reacción se acercó mas a Till y volvió a besarlo en la mejilla y con mas seguridad, provocando mas risas avergonzadas pero no menos tiernas.
—Esta bien, esta bien ¿Y entonces? ¿Quieres...ver una película o algo asi?
Till arrugó el rostro alzando su mano para dejar un suave golpe en la espalda de Ivan y provocandole varias risas, desde que estaban juntos no podían dejar de reir como un dúo de idiotas.
—¿Ver una pelicula? —Se quejó apretando sin una fuerza real la mejilla del pelinegro.— ¿Cuando al fin te dejaron venir?
El rostro de Ivan se contrajo entre temeroso y avergonzado aferrandose mas al abrazo con Till y su agarre entre sus manos.
—Estan preocupados, es la tercera vez que nos mudamos y es aterrador —Susurró escondiendo su rostro en el hombro del mas bajo que lo acogió entre sus brazos lo mejor que pudo, tampoco es como si el estuviera muy seguro de que hacer.
—¿Por qué demonios la policía no hace nada? —Till se separó y acunó el rostro bajo del mas alto entre sus manos, acariciando cariñosamente sus mejillas con sus pulgares
—¿Que pueden hacer? La orden de alejamiento es eso, solo una orden —Dejo ir una incomoda risa que no logro relajar el ambiente.— Es algo tonto si lo piensas bien ¿Un hombre acosado por otro hombre? ¿En este país? Pff, pero si que...
—Da miedo —Completó Till preocupado e Ivan asintió a sus palabras, por su situación, la razón de que sus padres y el mismo eran tan celosos y precavidos sobre quienes los rodeaban
Un extraño historial sobre acoso y amenazas de alguien desconocido, aun despues de intentar mudarse dos veces las cartas extrañas y fotos sobre su escuela y vivienda no se detuvieron. Esperaban que la densidad poblacional en Seul y una escuela comunitaria llena de estudiantes lo escondiera del peligro.
—Igual, no pienses mucho en eso, es estupido y no he recibido nada en meses y...
Una lenta y cariñosa mano sobre los labios de Ivan lo callaron y se sintió regañado al ver la tan severa mirada de Till sobre el que pasados unos segundos, lo abrazó de nuevo.
—No digas eso, la policia es idiota al no ayudarte y si necesitas algo no dudes en llamarme
Ivan esbozó una pequeña sonrisa, asintiendo con la cabeza y alejandose un poco para inclinarse de vuelta a Till y unirse en un tierno y largo beso y que poco a poco escalaba de intensidad.
Se separaban para tomar aire y volvian a unirse casi de inmediato, las manos de Till se apretaban a la ropa del pecho de Ivan quien se aferraba mas a la cintura del peliplata con cada segundo que pasaba. Después de unos largos segundos asi marcaron una pausa quedando unidos por un hilo de saliva.
Se observaron a los ojos, notando el brillo y la intensidad en el otro y ambos rieron avergonzados pero no menos enamorados.
—¿Y si me presentas a tu famoso gato? Al cual por cierto no le has puesto nombre
Till frunció el ceño, haciéndose el loco y alzó sus brazos entrelazandolos por el cuello del mas alto.
—Los demonios no tienen nombre
Ivan echo una fuerte carcajada, entretenido de la respuesta.
—De hecho, si lo tienen —Till frunció el ceño ante su respuesta y el pelinegro se rió de nuevo.— Hablo en serio como es posible que lo tengas desde hace años y no tenga nombre
El peliplata desvió la mirada hacia la pared mordiendo sus labios, apenado y esforzándose en contener su divertida y culpable expresión antes de confesar.
—Puede ser ¡Solo puede ser! Que...si tenga nombre
Ivan exclamo una queja estirando su rostro ofendudido y llevó una mano hasta su corazón fingiendo ser apuñalado y provocando que Till rodara los ojos negando con la cabeza por el teatro.
—¿Es decir que lo que pasa es que no me has dicho como se llama? —Ivan confirmo sus palabras cuando Till rió apenado y huyera de su mirada provocando que Ivan también riera y saltara hacia el de nuevo —¡Cómo te atreves!
El pelinegro lo tomo con mas fuerzas de la cadera acercando sus rostros para un nuevo beso mas salvaje y desesperado que antes, dandole un pequeño mordisco en su labio inferior a modo de queja antes de dejarlo ir con una sonrisa malévola.
—Me las pagarás
Till sonrió con malicia en respuesta dejando ir un bajo pero carrasposo quejido, emocionado por ese tono, el cosquilleo en su estómago y la tensión en el aire, alzando sus dedos para acariciar el menton de Ivan que se veia igual de feliz que el.
—Oh...con gusto
Se inclinó de nuevo hacia el rostro del pelinegro con la intención de volver a besarlo pero un fuerte y hasta grosero maullido los interrumpió y ambos giraran la cabeza hacia el origen.
Till resopló fastidiado y rodó los ojos mientras molesto bajaba la mirada hacia su gato negro, desesperado por atención.
—¿Qué. Quieres?
El gato empezó a maullar con mas fuerzas y sin pensarlo escaló por su pantalón decidido a reclamar lo que es suyo, quién se creia este tipo para llegar y tocar lo que le pertenecia como si nada y ambos chicos por reflejo se separon para darle espacio al gato.
—No, no, no, no ni se te ocurra ¡Bájate!
Mientras Till lo regañaba furioso, Ivan no podía contener la emoción en su expresión.
—¡Ay es adorable! —El pelinegro solto a Till y se agachó a la altura del gato con estrellitas alredededor de su rostro y la intención de cargarlo pero el gato al ver sus intenciones le gruñó con fiereza y se aferró mas a Till. Ivan sorprendido se congeló en su lugar y dejó sus manos suspendidas en el aire genuinamente entristecido —Eh, bueno...creo que no le agrado
Till suspiro derrotado, con el felino aun escalando a la altura de su cadera y ya harto de esto extendió sus brazos para tomarlo.
—No es tu hora de comer, asi que no tienes ninguna razón para molestar
El gato maullo en respuesta y empezó a llorar desesperado cuando lo jalaron lejos del pantalon de Till hasta separarlo de su cuerpo y lo dejaron en el suelo, lejos de ambos chicos y el peliplata lo señalaba con advertencia en caso de que quisiera moverse.
Todo bajo la curiosa, divertida y algo preocupada mirada de Ivan.
—¿No eres muy malo con el? —Dudo el pelinegro genuinamente preocupado por el gatito que apenas Till dió media vuelta corrió a pegarse de vuelta a su dueño que lo separo de nuevo esta vez mas rápido que antes y el gato chillara. No pudo evitar reir.— Se nota que te quiere mucho
—Ojalá lo tratara mal pero además de grosero es consentido —El mas bajo regaño con la mirada al felino mientras se acercaba a Ivan y tomaba su mano guiándolo hacia el pasillo —Vamos al cuarto si no, va a ser insoportable
Till tiene un gato negro que se aferra a su puerta cada vez que Till se encierra en su cuarto hasta que lo dejan pasar pero, cuando viene esta presencia nunca le abren puerta hasta que se va, no importaba cuanto llorara o rasguñara la madera.
El gato de Till lo entendio todo en ese instante...ese tipo es un enemigo.
—Hola cosita —Ivan lo saludó desde su lugar con una suave sonrisa y mucho mas precavido que antes al felino
Y no debía ceder ante sus encantos, palabras dulces y deliciosas golosinas.
En una de las múltiples y recientes visitas de Ivan a su apartamento extendió su mano hacia el gato que lo miraba con desprecio desde su propia cama (que hace tiempo fue movida hacia la habitación de Till). Mientras pausaban el videojuego y el peliplata buscaba algo para comer y casi deja caer la caja de galletas al ver el enorme rasguño en la mejilla de su novio.
—¿¡Qué te paso!? —Till se acercó preocupado a revisar la herida que por suerte no estaba sangrando como le explicaría esto a los padres de Ivan, cuando les juro que volvería sano y salvo. Mientras Ivan reía con cuidado por el ardor pero muy avergonzado, queria explicar que el fue el que se acerco al gato pero su novio no le dio tiempo y furioso se colgo de cabeza del colchon para revisar debajo de su cama y ver ahi al culpable lamiendose una pata.— ¡Tú! Es una cosa que me rasguñes a mi pero nadie le pone un dedo a Ivan mas que yo
Después de unos diez minutos con Till corriendo detras del gato y que el mas alto tuviera que tomar una almohada y ponerla sobre su cara para ocultar sus carcajadas finalmente logro atrapar al animal y sacarlo de la habitación de un portazo.
—A ver si asi aprende —Till se sacudió las manos y se echo en su cama al lado de Ivan y a los segundos el gato empezó a llorar afuera.
El pelinegro no pudo evitar sentirse culpable pero, su novio insistió en que debía aprender a respetarlo.
Para el gato negro de Till la situación solo empeoraba. Ese sujeto pasaba casi todo el día aqui y los peores días incluso para dormia con ellos.
—Descuide, esta aqui...Claro que entiendo no se preocupe, no es ninguna molestia. Ivan es un niño muy dulce y amable, aqui es bienvenido como mi otro hijo.
El pelinegro trago saliva, nervioso de lo que su madre pudiera decirle a la señora Io. Ambos se quedaron dormidos viendo una película en la sala y cuando despertó ya era de noche y tenia cientos de mensajes y llamadas perdidas de sus padres preocupados a mas no poder.
Aunque podía simplemente llamar un taxi de confianza, la verdad es que no queria salir solo a altas horas de la noche asi que Io, llamo en persona a su madre para asegurarse que se estaba bien si se quedaba y darle voto de fé a sus padres de que dormirían en cuartos separados.
Mientras, ellos permanecían en el sillón Till aun con la ropa de casa que solía usar, el sueter lima de Ivan que por cierto nunca devolvió (ni pensaba hacerlo) y con el gato durmiendo felizmente sobre sus piernas, contento de recuperar algo de su espacio que el otro tipo no paraba de robarle.
La mujer se acerco hacia Ivan sonriendole con cariño y dándoles la positiva, provocando que Ivan suspirara aliviado y Till saltara a abrazarlo emocionado por su primera pijamada como novios y el gato se removiera furioso negándose a bajar del regazo de su dueño.
Till tiene un gato negro, uno que aun no puede creer que cuando ese sujeto se queda a dormir dejen la puerta abierta de su habitación, prefiere la seguridad de que se quede afuera.
Ivan cerró la puerta tras de el lo mas silencioso que pudo y se agacho frente al cuerpo dormido de su novio, era otro de esos días donde se quedaba a dormir y como siempre dormía en la habitación de invitados y Till en su cuarto, junto a su gato que por cierto lo odiaba.
Se dedicó a admirar su rostro dormido por unos segundos, acariciando sus mejillas con el dorso de su mano, sabía que no debía estar aqui y que sus padres podrían enojarse pero, tampoco queria dormir solo. Movió su mano hasta su hombro agitandolo con cuidado para despertarlo.
—Till...
El peliplata se removio un poco, balbuceando incoherencias y provocando que el gato también se levantara caminando desorientado por el colchón debido al sueño e Ivan volvió a intentarlo.
—Oye Till, despierta
—Mmhh —Esta vez reaccionó mejor a las palabras y al movimiento abriendo lentamente un ojo y tardando varios segundos en enfocar a la figura que tenía frente a el.— ¿Ivan? ¿Qué pasó? ¿El sol no prendió hoy?
El pelinegro contuvo una risa por las tonterías que el sueño provocaba en su tierno y lindo novio y negó lentamente con la cabeza, avergonzado.
—No es eso...yo —Ahora que pensaba decirlo en voz alta sonaba una estupidez y ver el gato reacomodandose encima de Till, ocupando el otro lado de la cama para volver a dormir lo hizo callar.— Olvidalo, perdón por despertarte, vuelve a dormir
Ivan dió media vuelta, dispuesto a volver al cuarto que le asignaron pero un agarre debil sobre su mano lo detuvo y animo a girar lentamente hacia el origen.
Till lo observo con firmeza aun con el sueño marcado en su rostro pero con suficiente entendimiento para no dejarlo ir.
—Si es por esas pesadillas puedes dormir con nosotros
El gato negro casi maullaba a modo de queja pero el pelinegro apretó sus labios avergonzado y no dudo en asentir con pequeñas lagrimas acumulandose en sus ojos mientras el peliplata se sentaba en la cama y acomodaba las sabanas y a su felino para dejarle un espacio a Ivan quien se aferró a el y escondió en su pecho mas tranquilo por los cariños de Till sobre su cabeza para que durmiera.
A veces y solo a veces, Ivan sufría pesadillas e insomnio debido a la ansiedad que su situación le provocaba y dormir con alguien le ayudaba a estar mas tranquilo.
Till tiene un gato negro que ODIA dormir en la orilla de su cama.
Ivan medio adormilado balbuceo una queja por sentir algo peludo sobre su nariz, sintiendo un cosquilleo hasta que estornudó un par de veces por las cosquillas que le provocó.
El peliplata se removio un poco, reacomodando la sabana y los brazos que lo envolvían sin abrir los ojos. En cambio, Ivan si se despertó y abrió los ojos dispuesto a averiguar que era lo que se restregaba contra su rostro y era...el gato de su novio.
No odiaba al animal, de hecho le tenia mucho cariño pero no era ni de cerca recíproco, suspiro derrotado al verlo acostando sobre el espacio entre su cuerpo y el de Till tratando de reclamar un lugar.
—Por favor, me esforcé mucho para llegar hasta aqui y no se que te hice, comparte a Till un poco
El gato le gruño bajito como si entendiera lo que decía y se echó de nuevo en medio de el y su novio dandole la espalda.
Ivan apretó sus labios, aferrandose también un poco mas a Till y se echaba a llorar porque el gato de su novio lo odia cuando no le ha hecho nada.
Till tiene un gato negro que últimamente ha sido excesivamente territorial.
—¡Ya sé! ¿Qué tal si ese gato es como tu?
Till alzó una ceja por esa rara comparación, escuchando atentamente las palabras de su novio e Ivan al voltear podría jurar que hasta el animal lo veia raro, aún asi continuó con toda seguridad:
—¿Y si solo necesita uno de mis suéters para que me quiera?
El peliplata parpadeo un par de veces, alzando lentamente una mano para cubrir su boca, analizando como Ivan pudo decir eso con tanta seguridad y alegría.
Además no era verdad que no lo queria antes de que le regalara uno de sus suéters era que...lo suyos eran mas cómodos, eso es todo, el punto es que adoraba a Ivan y no pensaba perder contra su gato asi que respondió con la palma amortiguado su voz.
—No, no creo...es mañoso con la ropa
Till giro su vista hacia el felino que siempre estaba ahi con ellos, provocando que Ivan hiciera lo mismo, estaba lamiendo su cola hasta que al sentir la atención de los otros dos se detuvo y devolvió la mirada casi como si supiera de quien hablaban.
Aunque Till dijo eso con la esperanza de que Ivan no se escuchara, en su próxima visita trajo una vieja prenda a su mascota y la acomodo con demasiado cariño en su esquina de la habitación de su novio que le pertenecia al gato, bajo la disgustada mirada de ambos...
—¿Y mi camisa vieja? —Ivan movió su cabeza por la habitación entristecido por no ver la prenda en la esquina del gato en su próxima visita
Till alzó sus hombros, mirando hacia el televisor mientras configurada el videojuego para dos y fingia inocencia junto al felino a su lado.
—Quién sabe, quizás la destrozo o esta tirada por ahi
Ivan se echó atras en el sillon, mas triste y derrotado que antes y muy concentrado en eso como para siquiera pensar en girar hacia su novio que contenía su mueca victoriosa.
—Aw, que pena...en serio creí que funcionaria
Till se tensó su rostro, conteniendo el deseo de mirar feo a su propio gato o de al menos rodar los ojos.
—Ah si, que gran pena
Till tiene un gato negro que si pudiera hablar no dudaría en delatar a Till con decir que esa camisa no duro mas del par de horas que el invasor se quedo en casa y fue arrebata para llevarla al armario de su dueño pero, como no podia hablar moriria con el secreto.
—Por cierto, ¿Cuando vas a decirme su nombre?
Till se relajó pero, se puso aun mas serio.
—Jamás
E Ivan, se dejó caer en el sillón exageramente triste.
—Que malo eres...
Till tiene un gato, un gato que no se piensa dejar vender por el enemigo que le roba su atención de Till, su cariño, sus risas, su tiempo y su atención aunque este lo cuide, le traiga golosinas y ocasionalmente lo alimente cuando Till y su madre no puedan hacerlo por cualquier razón, NO VA A CEDER.
—A mi tampoco me gusta la idea de que Till ni Io esten pero no soy tan malo ¿Sabes?
Ivan dejó el plato de comida ya calentada sobre la mesita del gato que mantenia una distancia prudente con el observandolo con disgusto y luego al plato de comida.
Tuvo que quedarse un par de horas hasta que el hambre supero al animal y lo observo comer de lo que le sirvió y confirmarle a Till, muy emocionado el cumplimiento de su pedido.
Lamentablemente a las horas, también le informó la aparición de una carta, provocando pánico y preocupación en todos.
Till tiene un gato, un gato que le recuerda mucho a su mejor amigo de hace unos años, ahora novio que siempre se esforzaba en ganarse la confianza del animal y celebraba cada vez que se retiraba de la casa de su novio sin un nuevo rasguño por intentar acercarse de mas al gato a pesar de las advertencias.
—Te ves muy feliz...
Till frunció un poco el ceño algo confundido por la tan brillante expresión en Ivan que no veía en el desde hace un tiempo, siendo exactos desde el regreso de sus malestares...las cartas.
Ivan se giro sobre la puerta de salida, el taxi ya lo esperaba y aun asi extendió sus brazos mostrándolos con una enorme sonrisa.
—No tengo rasguños ni mordidas nuevas hoy
Aunque el peliplata quiso burlarse y de paso regañarlo por seguir tratando de cargar a su gato cuando claramente no lo queria, cierto impulso solo lo animó a sonreir mientras se acercaba a el y dejaba un cariñoso beso sobre la mejilla de su novio antes de despedirse.
—Que bueno amor
Till tiene un gato, que al igual que Ivan, parecia no importarle cuando lo lastimaba sin querer y luego volvia a el pero, poco a poco ambos aprendieron a acercarse a quien deseaban sin necesidad de herirse.
—¡Auch!
Ivan se escandalizó por la queja de y retrocedio casi de inmediato y revisó el rostro de su novio.
—¡Perdón! ¿Muy fuerte?
Till estaba rojo hasta la nuca avergonzado de quedar en esta situación tan embarasosa cuando fue el quien le pidió a Ivan que le dejara una marca de mordida en el pecho, no tan visible para evitar regaños.
—No, esta bien solo...que me sorprendió tu colmillo
Ivan paso mucho tiempo disculpandose pero al final, cuando observaron la marca en el espejo a ambos les encanto el punto del diente del pelinegro y tomo un pequeño gusto por morderlo con su colmillo para dejar alguna marca.
Un pequeño y gruñón maullido los distrajo de su sesión de besos/mordidas, el gato estaba sentado justo al lado de su plato y cuando revisaron la hora si, era su hora de comer.
El peliplata señaló al animal acusador, mientras Ivan se levantaba del sillón para buscar su comida.
—Ni una palabra a mamá, ¿Entendido?
El gato no hizo ninguna señal, solo persiguió desesperado al mas alto maullando con fuerzas para que se apresurara en dejar su plato en su mesita.
Till tiene un gato que sin darse cuenta, quizas aceptó la idea de una tercera persona en la casa y de compartir a su humano.
—¡Till! ¡Till!
El mencionado corrió hacia donde venia el grito urgente por de lo que podía ser. Si, la situación los tiene un poco paranoicos a todos.
—¿¡Qué!? ¿¡Qué pasa!?
Ivan llevo una mano a su boca, soltando lagrimas de la felicidad por ver al gato de su novio, echando a su lado pegando su lomo contra su pierna sobre el sillon de la sala.
—Mira esto...ya no me odia
El peliplata suspiro aliviado de que no fuera nada sobre ese tema, rapidamente borró sus preocupaciones con una risa divertida y se acercó a su novio para dejar un cariñoso beso en su mejilla sin importarle que su madre estuviera en la cocina esperando por su ayuda.
La última vez Ivan ayudo a Io mientras Till dormia porque cedió ante el cansancio mientras veian una serie asi que ahora, el pelinegro se quedara viendo la tele y el cocinaría.
—Me alegra, si seguia tratándote mal lo tiraría a la calle
Ivan rió por su broma, sabía que Till era incapaz de hacer eso, lo observó volver a la cocina para preparar la comida, pero los felinos son animales muy inteligentes asi que cuando trato de acariciarlo se llevo una buena mordida en el dorso de su mano y a pesar del dolor y del pánico que sufrió por el miedo a las agujas de la vacunas, no olvido esa victoria.
Till tiene un gato, un gato que a pesar del buen mordisco que le dejo a su novio, lo olvido rapido y se froto por la pierna del pelinegro maullando en búsqueda de golosinas gatunas apenas puso un pie en el apartamento.
—Ya, ya. Toma —Ivan se agachó a su altura y le sonrió para dejarle un dulce en la palma de su mano.— No le dire nada a Till, después nos regaña a los dos
Desde que Ivan viene, Till le presta menos atención, a veces olvida sus comidas y se disculpa con rapidez y vergüenza mientras se la servía, pasaba horas hablando por su telefono y lo acariciaba mientras reia embobado.
Ivan tambien le traia dulces y nunca se enojaba cuando salía herido.
—Tsk, jeje eres muy violento —Murmuro el pelinegro con una pequeña sonrisa y apretando con su mano contraria el rasguño en su dorso. Cuando jugaban mas bien se reia, apretaba la herida y le aseguraba en un venevolente susurro: —No le dire nada a Till, sera nuestro secreto
Para cuando el volvia hacia lo posible por esconder la herida y fingir que no le ardía.
—Sabes que puedes quedarte
—No, no es necesario el taxi esta abajo no pasa nada ¿Okey? No te preocupes
Eso de guardar secretos era un patrón que venia repitiendo y llevaba mucho mas lejos que solo cubrir a su mascota, guardaba silencio de situaciones que le robaban el sueño solo para no preocupar de mas a su novio. Mientras las cartas insultando su apariencia y su gusto por los hombres, con palabras grotescas sobre todo lo que le harían cuando bajara la guardia se acumulaban al fondo de su mochila.
—No, no esta aqui ¿Cómo que nunca volvió a casa? ¡Yo lo vi subirse en el maldito taxi!
Con Ivan presente, el gato de Till ya no detectaba ese olor de tristeza en el, muchas veces la cama y el sillon eran mas pequeños y debia compartirla el espacio al lado de Till.
—¡Han pasado mas de 24 horas! No contesta su teléfono, nadie tiene idea de donde...¿¡Cómo se atreve a insinuar una desaparición voluntaria!? Ivan jamas haría algo asi, es una desaparición forzada, alguien suplantó a quien siempre lo buscaba y...¡Hijos de!
Con el tiempo se acostumbro a estar con el a pesar de que en su presencia nunca lo llamaban por su nombre, Till jamas admitiria que era porque le daba miedo a que se burlara de el por el nombre que eligió.
—Mamá...debi insistirle mas en que se quedará, no debí dejarlo ir asi. No tenemos ni idea de donde esta y es todo mi culpa
Ivan, el gato de Till le agrada Ivan, su novio.
—Till, no tiene sentido que te culpes, nadie podía predecir esto. Descuida que pronto lo encontraremos
Aunque...ahora que hace memoria, lleva casi una semana sin verlo y Till pasa mucho tiempo fuera de casa, siempre lo ve preocupado, agitado o llorando sobre el hombro de su madre.
—¿Qué...?
El felino sintió el repentino movimiento en la cama y elevó las orejas y la cabeza al ver al peliplata sentado sobre el colchon de su cama con el teléfono pegado a su oreja y mordiendo sus uñas. El felino se levanto de inmediato y restregó su cuerpo contra la espalda de su dueño que no le devolvió la caricia como siempre hacia.
—¿Lo encontraron? Ay que alivio, no sabe cuanto me alegra ¡Si, ya voy en camino!
El día que encontraron a Ivan era tarde por la noche, ya se colaban algunos brillos del sol por el amanecer, el día reclamaba su espacio y evocaba su calor.
No recordaba que la cama de Till fuera tan amplia pero ahora lo notaba por la ausencia del otro chico, antes lo disfrutaba y ahora quizas, lo extrañaba un poco y esperaba su regreso para volver a jugar con el sin que alguien lo regañara por arrañarlo o morderlo.
Till se levanto de la cama de un golpe y corrió a encender la luz del cuerto, siendo seguido por el animal en cada uno de sus pasos desde la cama hasta el armario, cambiándose de ropa a toda velocidad, un sueter verde lima que era un par de tallas mas grandes que la suya, unos pantalones anchos y gruesas lagrimas derramandose por sus mejillas, quizas por la alegria, el miedo o por la anticipación.
—¡Mamá! ¡Encontraron a Ivan!
Solo que no tuvo el atrevimiento de preguntar si fue vivo o muerto...
Tomó su teléfono sobre la cama y caminó apresurado hacia la sala junto a su madre dejando atras al felino sentado frente a la puerta de salida. Ocasionalmente maullaba o rasguñaba la madera, angustiado por la salida tan repentina de sus dueños.
—Lo siento, por favor perdóneme...Yo fui la última persona que lo vio, debi...debi hacer mas
Till tiene un gato que desde ese día, nunca jamás volvio a ver al tercer tipo de la casa ni a ser llamado por su nombre.
—Mi niño... —La mujer pelinegra, la madre de Ivan tomó su rostro con sus manos con una delicadeza y sencillez que conocía muy bien, y el reconocimiento de donde Ivan tomo ese habito solo aumento su llanto.— No tienes la culpa, nadie de aqui la tiene. Aunque quisiera no podía tener a Ivan encerrado toda su vida y el te amaba como no tienes ideas y a pesar de lo desesperada que estoy por señalar a un responsable, nada va a traerme a mi hijo o a tu novio de vuelta
Desde el día en que confirmaron que el cuerpo encontrado era de Ivan, Till no lo alimentaba.
Ese día, lloro desconsolado y a mas no poder en los brazos de una madre que lo tomaban de vuelta.
Estaba muy ocupado en pasar la mayor parte de su día echado en su cama llorando cada vez que su cuerpo recuperaba un poco la cantidad de agua perdida o solo recordaba demasiado.
—Yo amo a Ivan, lo amo mucho...yo...solo
—Lo sé y gracias por hacerlo, fue muy feliz a tu lado a pesar de sus duros inicios...
Siempre y sin falta se aferraba a su gato negro que solo se separaba de el cuando su madre (quien ahora se encargaba de su cuidado) lo alimentaba, la casa dejo de ser cálida y acogedora y quedo sumida bajo un manto de tristeza y amargo sentimiento.
—Till cariño ¿Cómo te sientes? —Io se sentó en el borde de la cama acariciando la espalda de su hijo que al verla se enderezó y lentamente se inclinó a los brazos de su madre abrazándola —La madre de Ivan llamó y quiere saber como estas, su despedida sera mañana y es importante para ellos que vayas
Pensó un poco en su respuesta pero, solo la mención de su nombre lo inundó en nuevas lágrimas y un llanto descontrolado, aferrandose al pecho de su madre.
Till tiene un gato que ama con todo su ser, cada parte de el, cada herida cada momento feliz, cada segundo a su lado, sonrisa, dolor o tristeza...lo ama con todo su ser pero, como odio llamarlo igual que el niño que le gustaba desde que lo encontró.
Como podría ver a Ivan, sin pensar en su Ivan.
Ahora no podia evitar estar con su mayor consuelo y a la vez con el difunto, la situación lo hacia facilmente sucumbir a la tristeza y lejos de alejar al gato, se aferraba con mas fuerzas y desesperación a el.
Sollozaban y sufrían juntos, con ese sueter puesto disfrutando de su aroma hablandole de lo primero que llegara a la mente principalmente recuerdos que lo hacían llorar hasta quedarse dormido.
Desde el día de su despedida no podía hacer nada mas que hundirse en el vacio, muchas veces pensaba en voz alta en como Ivan reaccionaria si le hubiese confesado desde que lo llamo asi porque le recordaba el y que si se llevaba bien con el gato era señal de buena suerte para su crush.
Quizás se habría burlado...alagado, ¿Acaso se avergonzaría?
Al final terminaba llorando y se lamentaba por quedarse atrapado en el que hubiera sido en su imaginación.
—Till, estamos muy agradecidos por todo lo que hiciste por Ivan y tú y la señora Io siempre seran parte de nuestra familia pero, no quiero que te ancles a nosotros...debes avanzar
Sabía que debia hacerlo, eso es lo que habria deseado pero, mierda era tan dificil...tan solo levantarse de la cama o mover el brazo mas alla para acariciar al felino acostado a su lado era una dura tarea.
No tenia ánimos de hacer nada, solo queria que Ivan volviera. Mientras se quedaría con su gato, su corazón, sus sentimientos, su vida y deseos ahora residian en el, estaba seguro que su Ivan seguia ahi en alguna parte y se aferraria a este recuerdo.
Till a veces soñaba con sus besos de buenos dias, su tonta sonrisa al despertar y aunque no le desagradara despertar y ver que era su gato quien le lamia el rostro lleno de ojeras y marcas de llanto, hundia su cara en la almohada mientras se quejaba deseando que fuera Ivan y no este Ivan.
Till tiene un gato que es idéntico a su pareja o...expareja, su pelaje oscuro era similar a su cabello, sus ojos profundos eran curiosos y expectantes de todo lo que hacia, llenos de alegría y atento a sus movimientos, encimoso y a veces algo malo con el, lo mordía, aruñaba y otros días lo insultaba sin querer pero, lo mas importante es que siempre volvia.
Volvia a estar con el para consolarlo, abrazarlo, besarlo y dormir abrazados, volvía para amarlo y estar ahi cuando mas lo necesitaba.
Entonces ¿Por qué...Ivan, no aparecia de nuevo? Si el felino seguia aquí, su novio no debia tardar en estad de vuelta.
—Yo...no, no creo poder hacer eso, conozco a Ivan desde hace años y...
Por qué tenia la cara golpeada y llena de heridas, sus labios secos y agrietados y sus brazos estaban llenos de moretones.
Por qué...no abria lo ojos.
—Lo que siento por el no es un simple enamoramiento
Por qué lo creman si aún lo necesitaba aqui junto a el.
—Yo en serio, amo a Ivan...lo amo tanto
Llevó sus manos a su rostro, ocultando su miseria y las enormes lagrimas que caían de su mentón.
Pasaron unos meses de eso y la madre de Ivan siempre lo invitaba a su casa para conversar y llevar juntos este duelo, su propia madre y Ivan también estaban muy atentos a el para acompañarlo en este duro proceso.
—¡Animales, eso es lo que son animales! ¡Sucios y asquerosos animales! ¡Los denunciare desgraciados y se pudriran en la cárcel, asesinos!
Su madre lo tomo de los hombros obligandolo a retroceder y dejara de señalar al señor.
—Till, cálmate
El mas joven gritaba con fieresa a lo que consideraba eran los señores responsables, la voz le salia entrecortada y tenía los ojos inyectados en sangre y la vista nublada por la enorme cantidad de lágrimas que caían por sus mejillas, tanto de la tristeza como de la rabia.
La gente alrededor veia el escándalo que se formó en plenas horas de la tarde. Algunos estudiantes se detuvieron para enterarse que fue de lo que paso, lo cual era fácil de adivinar con solo quedarse un par de segundos.
Till llevo sus manos hacia su cabeza, dando vueltas en círculos y cortándo su respiración por el llanto, jalando su cabello y cediendo a la desesperación.
—¿Cómo...? ¿¡Cómo puedes existir gente tan imbécil e, e idiota!?
—¡Till!
A este punto, solo soltaba lo primero que le llegara a la cabeza, pensando en que seria de el ahora, sin ninguna idea clara de el que no este ligada a la desgracia o a la soledad.
Era incapaz de mantener la mirada mas de dos segundos en el suelo, donde residia tendido y sin vida un gato negro con espuma blanca fuera de su boca.
Till volvio a casa de la escuela, extrañado de no cer a Ivan en la puerta esperando y poco a poco enloqueció al no encontrarlo por ninguna parte.
Lo llamo cientos de veces y casi volcó la casa con sus golosinas favoritas, entre lágrimas y cedido a la desesperación pregunto a los vecinos por su gato y el mundo se le vino abajo cuando una vecina le informó de ver un felino con esas características abajo del edificio con signos de envenenamiento y sin vida.
Gritó como loco al verlo y reconocer a su bebé. No le importaba armar un escandalo a plena luz del día, mientras acariciaba a su gato sin vida las imagenes del día de la cremación volvian a su mente...solo queria que todo fuera una horrible pesadilla de la que despertaría pronto.
Y solo empeoró cuando un señor, nuevo en el edificio y de unos pisos mas abajo que el de el, ante la presión y dudas admitió haber dejado veneno para ratones cerca de su casa debido a que desde hace tiempo no les iba bien en los negocios y señalaba al gato negro como signo de mala suerte y único culpable.
Lo que hizo que el peliplata arremetiera verbalmente contra el y debido a su comportamiento no tardaron en llamar a la policia y a su madre del trabajo.
Cuando Io llegó y vio a su hijo totalmente irreconocible y el gato negro muerto comprendió la situación y aun entre sus propias lagrimas y el dolor marcado en su rostro se acerco a su hijo y trato de calmarlo.
—Till esta bien que estes molesto, pondremos la denuncia pero ya esta bien, cálmate...
Trato de tomar la mano de su hijo y jalarlo hacia ella para abrazarlo pero, el se alejó encarandola ahora a ella.
—¡No! Mami ¡Mataron a Ivan y mataron a mi gato! ¿Cómo puedes pedirme que me calme? ¿Es que en este país no se puede vivir libremente? Dime...¿¡Qué voy a hacer ahora!? ¿¡Qué sera de mi ahora que los he perdido a ambos!? ¡Y nada ni nadie va a traerlos de vuelta! —Tomó una pequeña pausa para respirar y sollozar mientras señalaba al felino.— Mira a mi gatito, mami...el no hizo nada malo, el no era malo nunca le hizo daño a nadie, al igual que Ivan solo vivía como tal y como era, no es justo...
La mujer quedo pasmada en su lugar, con nuevas lagrimas fluyendo de su rostro no supo que contestar y al ver a Till igual que ella solo se aferró al cuerpo de su hijo, abrazandolo en un intento desesperado en consolarlo aun cuando sabia lo mucho que ambos Ivan significaban para su pequeño y que por mucho que lo deseara no podía hacer mucho para disipar el dolor.
"En últimas horas, un estudiante fue encontrado sin vida con signos de violencia en los límites de Seúl, las autoridades aun no logran encontrar la causa, pero se esfuerzan por hacer justicia...
¡Caso especial! Un joven conmueve por la persistencia en una denuncia por maltrato animal, parece que encontro su mascota sin vida cuando volvía de la escuela, según la revisión murio por envenenamiento confundido por un animal callejero y violento, aun asi el chico insistio en que nunca le habia hecho algun daño a nadie y que lo conservaba desde que era un joven de preparatoria. Mas tarde señaló como culpable a un vecino que negó todas las acusaciones no se encontraron pruebas suficientes en su contra asi que el caso quedó sin resolver."
Till...tenía un gato negro que al igual que a la razón de su nombre murió por violencia y un injustificado ataque de odio.
—A ver, a ver —Till tenía un pequeño y parecía un casi recién nacido gatito negro entre sus manos cargándolo sobre su cabeza mientras el estaba acostado sobre su cama.— ¿De qué tienes cara? Si yo fuera un gato...¿Qué nombre me gustaría tener?
El felino respondió en un pequeño chillidos, estirando sus pequeñas patitas en el aire y entre abriendo uno de sus ojos hacia el humano que lo sostenia con cuidado y cariño, pasado un tiempo juntos ya le tenía algo de confianza.
Provocando unas suaves y risas tiernas en el peliplata.
—¿Tom? —El gato chilló mas agudo de lo que normalmente lo hacía lo que hizo que desechara la idea.— Mhhh ¿Sam? —.Esta vez el chillido fue insoportable y lo hizo arrugar el rostro.— Okey, okey pero no te tienes que poner asi ¿Eres macho siquiera?
El chico se movió y dejo el pequeño gato sobre una almohada a su lado en la cama moviendo su dedo cerca del felino para que jugara con el.
—Sabes, me recuerdas a un chico nuevo que llego a la escuela y, es super guapo que hasta me da rabia pero, ay... —Suspiró por el recuerdo del pelinegro saludandolo todas las mañanas con su tonta sonrisa y su tonto y adorable colmillo...no pudo evitar preguntarse como sería una mordida de el, sonrojandose de inmediato al caer en cuenta.— ¡Ay odio como me hace sentir y sé que el lo sabe y soy tan ridículo, estoy seguro que le doy risa! Y...¡Auch!
Till arrebató su mano y revisó su dedo indice observando la pequeña marca de mordida que el felino dejo en su piel y volteó al gato con queja.
—¿¡Lees la mente o que demonios!?
El gato se asusto por el grito y Till volvió a tomarlo para acariciarlo entre sus brazos, era tan pequeño y su pelaje suave, era bonito el sinvergüenza, sonrió como idiota al pensar en que era el cabello de su compañero de clases.
Y una idea extraña se coló por su mente, obligando al gato a que lo mirara con una suave rojez y una dulce sonrisa.
—Dime...¿Te gusta el nombre de Ivan?
