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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-06-12
Words:
1,888
Chapters:
1/1
Comments:
1
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89
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6
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484

Solo

Summary:

O donde la soledad hace de las suyas.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

—Hirose tiene novia...

 

Nakamura no había parado de repetir esas palabras sin descanso desde que se enteró. Durante todo el camino a casa había intentado procesarlas, como si al pensarlas una y otra vez hicieran que el hecho no fuera cierto, pero no funcionó. Cada vez que las repetía se sentían más reales, no fue sino hasta que cerró la puerta de su habitación que todo terminó cayéndole encima de golpe. Se desplomó en su cama sin aliento, las lágrimas que había retenido todo el día comenzaron a caer antes de que pudiera detenerlas. Intentó secárselas varias veces, pero era inútil, agarró su almohada y hundió su cara en ella, intentando en vano acallar el llanto incontrolable.

 

—¿Por qué duele tanto? Yo sabía que esto iba a pasar, pero por un momento me ilusioné tontamente— Un sollozo desgarrador salió sin que pudiera pararlo.

 

Hirose era su primer amor, siempre supo que las posibilidades de que algo ocurriera entre ellos eran casi inexistentes, pero una parte de él nunca había querido aceptarlo del todo, pero ahora esa pequeña esperanza acababa de quebrarse completamente frente a sus ojos.

 

De repente se escucharon unos golpes en la puerta.

 

—¡Okuto, deja de hacer escándalo y baja a cenar!— Dijo Kana desde el otro lado de la puerta, sus pasos se alejaron casi de inmediato. 

 

Nakamura se quedó mirando la puerta durante unos segundos, sentía cómo el pecho le dolía todavía más ¿Acaso no se daba cuenta del estado en el que estaba? Aunque siendo sincero tampoco podía culparla, estaba haciendo mucho escándalo, pero por más que quisiera no podía controlar el dolor que sentía, seguramente desde afuera todo esto parecía exagerado. 

 

Con el corazón encogido decidió levantarse, no podía soportar seguir encerrado en esa habitación, sentía que las paredes se le venían encima y el sonido de su propio llanto comenzaba a resultarle insoportable, aparte no quería seguir molestando a su familia. Decidido tomó el cuaderno donde guardaba los dibujos de Hirose y se volvió hacia su pulpo.

 

—Perdona Icchan, papá tiene que irse, te quiero mucho.— Finalmente salió del cuarto sin ver cómo el pequeño pulpo apoyaba un tentáculo contra el cristal.

 

Nakamura bajó las escaleras rápidamente sin querer mirar a nadie, ecuchó a su madre llamarlo cuando salió de la casa, pero no respondió. Tomó la bicicleta y comenzó a pedalear sin rumbo fijo, no sabía adónde iba, pero necesitaba alejarse, alejarse de la casa, de la cena, de todo. Mientras más rápido avanzaba, más intentaba convencerse de que podía soportarlo, pero la imagen de Hirose junto a Hana seguía apareciendo una y otra vez en su cabeza.

 

Mientras pedaleaba los pensamientos no dejaban de acumularse uno tras otro. Quizá realmente había sido un iluso desde el principio, Hirose era amable con todo el mundo, no tenía nada de especial que lo hiciera fijarse en él, además, ¿qué podía ofrecerle? Ni siquiera había sido capaz de decirle a su propia familia que era gay, seguía escondiéndose, siempre evitando conversaciones, fingiendo que todo estaba bien cuando la verdad es que llevaba años sintiendo miedo, Hirose y Hana podían estar juntos sin preocuparse por nada, mientras que él apenas podía aceptar sus propios sentimientos.

 

Siguió pedaleando hasta que las piernas y la respiración le fallaron, solo que en un descuido perdió el equilibrio y terminó cayendo al suelo, pero el raspón en las rodillas y las manos apenas le importó, el ardor solo consiguió que las lágrimas volvieran con más fuerza. Se quedó allí varios segundos sin intentar levantarse, se sentía cansado, no solo por lo que había pasado ese día, sino por todo, por esconderse, por callarse las cosas, por aferrarse a una esperanza que ahora parecía ridícula e irreal,

 

Cuando finalmente levantó la vista se dio cuenta de que había llegado lejos, a lo alto de una montaña empinada, ni siquiera sabía dónde estaba, pero si uno se fijaba un poco en el borde, vería un acantilado, la carretera del lugar estaba vacía y más allá las luces de la ciudad brillaban a la distancia. Nakamura se acercó un poco al borde para sentarse, contemplando un poco el paisaje mientras intentaba controlar su respiración sin éxito, finalmente sacó el cuaderno donde guardaba sus dibujos. Comenzó a pasar las páginas lentamente, leyendo todo el contenido, durante mucho tiempo esas ilustraciones le habían dado consuelo, eran un lugar donde podía imaginar cosas que jamás se atrevía a decir en voz alta, sin embargo esa noche era diferente. 

 

Cada página parecía recordarle algo que nunca iba a ocurrir, las lágrimas cayeron sobre el papel, borrando algunas líneas.

 

—Claro que me hacía falsas ilusiones... —murmuró entre sollozos mientras observaba uno de los dibujos—. Nunca creí llegar tan lejos con Hirose, pero aunque tenga novia todavía puedo ser su amigo, ¿no? Él es feliz... debería alegrarme por él, eso es el amor, ¿no? Entonces... ¿por qué duele tanto?

 

Su mano se quedó sobre una de las viñetas, Hirose le sonreía desde el dibujo, diciendo exactamente las palabras que Nakamura siempre había querido escuchar.

 

"Siempre me has gustado, Nakamura."

 

Soltó una pequeña risa entrecortada, su voz estaba rota por el llanto.

 

—¿Cómo pude creer aunque fuera por un segundo que algo así iba a pasar?

 

El tiempo seguía pasando y la noche se volvía cada vez más fría, Nakamura ya no sabía cuánto llevaba allí sentado. Tenía las piernas entumecidas, los ojos le ardían por tanto llorar y la cabeza no dejaba de darle vueltas a lo mismo, intentó distraerse mirando las luces de la ciudad, concentrarse en cualquier otra cosa, pero era inútil, cada pensamiento terminaba regresando a Hirose.

 

Quizá estaba exagerando, Hirose tenía novia, eso era todo, no era como si le hubiera prometido algo, como si lo hubiera rechazado. De hecho, Hirose ni siquiera sabía lo que sentía por él, Nakamura intentó aferrarse a esa idea, pero cuanto más la repetía menos convencido sonaba.

 

Fue entonces cuando comenzaron a llegar los pensamientos que llevaba toda la noche intentando ignorar y acallar.

 

Eres un iluso, sabías que esto iba a pasar.

 

Hirose se merece a Hana.

 

Nunca tuvo sentido imaginar algo diferente.

 

Nakamura apretó los puños y bajó la mirada, no quería pensar en eso, no quería seguir dándole vueltas al asunto, pero las palabras seguían apareciendo una tras otra.

 

¿De verdad creíste que podía fijarse en ti?

 

Ni siquiera eres capaz de decirle a tu familia quién eres.

 

Siempre estuviste persiguiendo una fantasía.

 

Sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo, quería dejar de escucharlas, debería levantarse e irse a cualquier parte, pero ya no tenía fuerzas, sinceramente estaba cansado de discutir consigo mismo, intentando convencerse de que estaba bien cuando claramente no lo estaba.

 

Mírate.

 

Estás completamente solo.

 

Nakamura escondió el rostro entre las rodillas, las lágrimas seguían cayendo sin que pudiera detenerlas. Intentó pensar en su madre, en su hermana, en Hirose, en cualquier cosa que lo hiciera sentir mejor, pero solo conseguía sentirse más vacío, dándose cuenta que no contaba con el apoyo de ninguno de ellos, no podía contarles nada de lo que sentía por miedo, estaba aterrado de qué dirían de él, tenía que soportar toda esta situación sin nadie. El dolor en el pecho no desaparecía, más bien parecía hacerse más fuerte con cada minuto que pasaba, su respiración era irregular, estaba intentando dar bocanadas de aire, pero no le llegaban a los pulmones, sentía que se estaba ahogando, su corazón le latía tan rápido que comenzaba a marearse.

 

Nakamura por primera vez en toda la noche dejó de intentar llevarles la contraria a esos pensamientos, simplemente se quedó allí temblando, en pleno ataque de pánico, mientras el frío y el cansancio terminaban de consumir las pocas fuerzas que le quedaban.

 

No sabía cuánto tiempo había pasado desde que llegó allí, su cuaderno estaba abandonado en la acera, ya no tenía la fuerza de siquiera mirarlo de reojo, solo oía los pensamientos negativos que su mente le repetía una y otra vez como un disco rayado, pero uno se destacaba entre todos ellos.

 

No tienes a nadie.

 

Ese se repetía más que ninguno, todo giraba entorno a esas palabras, mientras más pensaba, más se daba cuenta de lo solitaría que era su vida, de lo poco que le importaba a los demás, de que no tenía realmente una persona en quién apoyarse y la única que tenía esperanzas de que fuera algo más, su todo, se había ido con alguien más.

 

Levantó un poco la vista de donde tenía escondida la cabeza y vió por unos segundos la ciudad, pero inevitablemente su mirada fue bajando hasta que contempló el abismo frente suyo. La respiración que ya le estaba fallando, se cortó de la nada, un solo pensamiento quedó por encima de todo.

 

Salta.

 

Nakamura había tenido uno que otro pensamiento sobre ello a lo largo de su vida, nunca había llevado a cabo algo tan extremo. Sus ojos dejaron de derramar lágrimas, el llanto cesó hasta que solo hubo un silencio contemplativo, pero su mente era otra historia, allí estaba todo en un caos total, la voz de la razón intentando salvarlo, pero la negatividad estaba consumiendo todos los sentidos.

 

Se levantó con las piernas temblorosas y entumecidas por haber pasado tanto tiempo en una misma posición, su mente en conflicto trataba de detener sus pasos hacia el borde, pero Okuto ya no podía sentir nada, solo un vacío completo y abrumador.

 

Cuando llegó al inicio del precipicio trepó la cerca que había, quedando a espaldas del abismo, bajó la mirada y notó que sus manos temblaban incontrolablemente, estaban totalmente aferradas a la madera, pero aún así su mente seguía sin hacerle sentir algo.

 

En momentos como estos te replanteas todas las decisiones que has tomado, qué podrías haber cambiado, si las cosas hubieran sido un poco diferentes tal vez no hubieras llegado a este punto, pero Nakamura estaba cansado, no podía seguir vivendo con este dolor, no podía ver a Hirose feliz con alguien más y eso lo mataba, darse cuenta que ni siquiera puede ser un buen amigo que se alegre por sus logros, Nakamura se sentía una persona egoísta, toda la negatividad que había tratado de ignorar se cernía sobre él, no podía seguir viviendo de esta manera, no quería estar en un mundo donde no podía ser como quiere, siempre se burlaban de sus gustos, lo acosaban en el instituto y eso se incrementaría si descubrieran que le gustan los chicos, el único hilo que lo contectaba a la esperanza se había roto, llevándose su corazón de paso.

 

—Es triste pensar que mi vida acabaría así, es patético e increíble a la vez, solo espero que todos se olviden de mi.— La monotonía se había acabado, un sollozo fuerte y desgarrador salió de su garganta, las emociones volvieron con todas sus fuerzas, las lágrimas caían sin parar, pero aún así la decision ya estaba tomada. —Perdóname Icchan, espero cuiden de ti.

 

Armándose de valor finalmente se soltó de donde estaba aferrado y se inclinó para atrás, dejando que la gravedad hiciera su trabajo, la sensación de ingravidez y el viento corriendo por todo su cuerpo lo hicieron sentir aterrado, pero ya había aceptado su destino, su último pensamiento fue la sonrisa de Hirose, y al menos eso dibujó una pequeña sonrisa entre tantás lágrimas.

 

 

Finalmente, el eco de un golpe seco sonó en la oscuridad.

Notes:

Aloo, este es mi primer fanfic, disculpen si hay errores o partes que no conectan mucho, realmente no tengo experiencia en escribir ksjda