Actions

Work Header

ROMPER EL HIELO |CHESTAPPEN|

Summary:

Max Verstappen, la estrella de los bulls, siente que tiene el mundo a sus pies y que merece absolutamente todo después de ganar el premio al novato de la temporada.

Lo que parecía ser el inicio de una exitosa carrera, comienza a tambalearse con la llegada de su nuevo compañero.

Sergio Pérez sabía que tenía muchas expectativas encima al momento de decidir unirse a los bulls.

Buscando cerrar su carrera de la mejor manera, nunca pensó que se encontraría de frente a un joven altanero, presumido y sexy.

Ahora los dos debían aprender a trabajar en equipo dentro del hielo... Y fuera de este.

HISTORIA ORIGINAL. NO SE ACEPTAN ADAPTACIONES.

ESTA HISTORIA SE ACTUALIZA CADA MIÉRCOLES.

Chapter Text

El sonido de los gritos animosos podía ensordecer a cualquiera.

En el lugar solo se podía sentir la pesada energía de una multitud emocionada por el partido.

Y en el hielo doce hombres peleaban por llevar a sus equipos a la final y asi tener una oportunidad de conseguir la copa de Stanley.

Todos tenían hambre de victoria, pero había alguien especial que era capaz de salir a matar con tal de conseguir sus objetivos.

Nadie podía negar que Max era el rey del hielo.

Su fuerza y rapidez eran algo que lo caracterizaba. Tan ágil como agresivo, sabían que debían cuidarse si les tocaba jugar contra él.

Y es que para él en las reglas de la jungla, los débiles son devorados.

Como un cazador observando a su presa, la estrella de los bulls mira fijamente a su contrincante.

Sergio Pérez siempre era un hombre a tomar en cuenta.

Con una carrera bastante brillante pero también con momentos muy turbulentos, esta era una de las oportunidades que no podía dejar escapar.

Pero había un problema.

“Max Verstappen vuelve a atacar a Sergio Pérez, pero no parece haber una sanción en su contra”

El rubio no había dejado de fastidiarle en todo el partido.

Y eso no era novedad.

Desde que Max fue drafteado, en ningún momento lo dejo tranquilo.

Parecía tener una fijación extraña con él, al punto de ser sumamente agresivo en su contra.

Y eso no era por casualidad.

—Eres nada frente a mi —Le murmurar el neerlandés cuando pasa a su lado.

Sergio ya estaba harto.

No podía negar que sentía molestia cada vez que veía esa expresión burlona en su rostro.

Lo detestaba.

No porque creyera que era mejor que él, sino porque parecía tener un trato especial.

Rara vez lo castigaban, pero cuando se traba de algo contra checo, nunca lo hacían.

Era tan frustrante porque las comparaciones eran constantes.

Se dijo que Max ocupo su lugar cuando él se fue de los bulls, y el rubio se esforzaba en querer quitarse la etiqueta del reemplazo.

“El nuevo Checo”

Odiaba ese apodo.

No quería que lo compararán con alguien, mucho menos con él.

Ambos eran fuertes, habilidosos y ágiles. Defensas totalmente claves para sus equipos.

Sin embargo, el detestarse mutuamente no les dejaba ver lo parecidos que eran.

Max no quería ser Checo porque desde que se fue de los bulls no volvió a brillar como antes.

Decir que eran parecidos se sentía como si quisieran sellar su destino.

Mientras que Checo odiaba la comparación, porque consideraba que Max no solo era inmaduro sino también muy beneficiado por los árbitros.

Pero tenía algo de lo que el rubio carecía.

Él si había conseguido convertir a los bulls en campeones, cosa que Max todavía no había logrado.

Y no permitiría que lo consiguiera.

—Continua golpeándome constantemente y no lo castigan —Se queja el pecoso con el árbitro.

Esta muy frustrado.

Max se ríe al ver esto, sabe cuándo detenerse para evitar el castigo.

Lo ha hecho tantas veces que le resulta natural.

Ama molestarlo. Sacarlo de quicio.

Quiere demostrarle que es mejor que él. Que son diferentes porque él es un ganador.

Pero así como una jugada bien planeada, Checo le pondría una trampa.

En medio del alboroto de ambos equipos, Max lucha por conseguir anotar un punto.

Sin embargo, el pecoso se vuelve sumamente agresivo en su contra.

La tensión entre ambos era palpable.

Todos sabían que se detestaban, que no soportaban estar cerca del otro y que en cualquier momento estallarían.

Y vaya que no se equivocaron.

Checo logra colocarse estratégicamente para estorbar en su paso, y hacer que no complete su jugada.

Molesto, el rubio vuelve a sus amenazas, pero es el pelinegro que está vez dice algo para molestarlo.

—Querer ser yo es tu unica personalidad.

Esto toca en el orgullo del más joven.

Sergio sabe que esas comparaciones le molestan incluso más que él.

Supo donde golpear, y esto tuvo sus consecuencias.

Max, molesto, lo persigue mientras el pelinegro le da la espalda y pronto lo empuja bruscamente sin que esté pueda hacer algo al respecto.

Ninguno de los dos estaba en medio de una jugada, simplemente fue el resultado del constante comportamiento pasivo-agresivo del rubio.

Y los equipos rápidamente interfieren, evitando que se desarrolle una pelea.

Un ataque por detrás con exceso de agresividad era una infracción que no podían dejar pasar.

Checo estaba indefenso cuando Max hizo eso, y esto fue un plus para que se decidiera darle un castigo.

Ya lo había atacado constantemente, creando un historial de conducta antideportiva contra el pecoso.

La infracción otorgada fue brutal:

Max fue suspendido no solo de ese partido, sino del siguiente.

—¡ESO ES PURA MIERDA! —Grita el rubio cuando está en los vestidores —¡MALDITO IDIOTA, LO HIZO A PROPÓSITO!

El neerlandés arroja sus cosas contra la pared. Sabe que lo ha jodido en más de un sentido.

Su equipo va ganando y si pasan de ronda, él no podrá estar para ellos y las posibilidades de perder la oportunidad de ser campeones incrementarían.

—Joder... —Murmura para después llevar sus manos a la cara.

Nunca se había sentido tan impotente y frustrado.

Su juego de estar molestando a Sergio se le había ido de las manos y este había conseguido que pagará muy caro.

Y si antes lo detestaba, ahora ni siquiera quería verlo porque sentía que se le iría encima a los golpes.

Su mayor sueño siendo arruinado por el hombre al que reemplazo.

Y los bulls ganaron esa noche, pero perdieron la oportunidad de ganar la copa Stanley.

Pasaron muchas cosas después de ese partido que fue un punto de quiebre para ambos.

Max era el novato estrella de la temporada, pero no era capaz de quitarse la espinita de no haber conseguido el máximo logro.

Y lo peor llegó cuando se enteró de algo que no solo lo puso nervioso, sino que también lo molesto de sobre manera.

—¿A quien se le ocurrió una idea tan estúpida? —Dice Max sumamente enojado —De todos los delanteros, ¿Por qué él? ¿Acaso quieren que nos matemos?

—Eso sería interesante de ver —Responde Daniel, su mejor amigo — Sergio Pérez ahora es nuestro compañero y tendras que aceptarlo tarde o temprano.

El rubio resopla molesto.

No, no quería aceptarlo.

Era incapaz de comprender porque lo habían tradeado para llevarlo se vuelta a los Bulls.

No había logrado nada fuera del equipo, ¿Qué tenía él que parecía siempre estar ligado al equipo?

Estaban en medio de la temporada regular para conseguir un lugar en los playoffs después de que hace meses perdieron la oportunidad de conquistar la copa Stanley.

Y el movimiento de Sergio a los Bulls fue con efecto inmediato, llegando al equipo tan solo dos días después del anuncio de su tradeo.

Max lo miraba con recelo apenas lo vio junto al resto de sus compañeros.

¿Como podía actuar así? ¿Por qué sus compañeros le daban la bienvenida?

Desde su punto de vista, fue Sergio el culpable de que los bulls no llegarán a ganar la copa Stanley al haber jugado sin Max.

Y en lugar de tomar responsabilidad de sus acciones, prefería culpar al pecoso de todas sus tragedias.

Sergio había regresado a su posición de centro delantero, algo que molesto un poco al rubio.

George Russell no era su mejor amigo, pero era un buen centro que ahora se había ido a otro equipo.

Tener que soportar a Sergio cada vez que se enfrentaban en el hielo era una cosa, convivir con él todo el tiempo era otra.

Pero para al pelinegro se le daba fácil adaptarse de nuevo al equipo. Después de todo, él estuvo primero ¿No?

Y su relación amistosa con el coach no paso desapercibida para nadie.

Todos sabian que si Sergio pudo regresar al equipo después de todo lo que pasó con su polémico salida, eso había sido obra de Fernando Alonso.

Era una amistad de años que los unía.

Parecían como hermanos, y no había duda de que esté había maniobrado todo para que el pecoso 'regresara a casa'.

Durante todo el entrenamiento las cosas siguieron tensas entre Sergio y Max.

No dejaban de verse de reojo, como si estuvieran alerta de lo que hiciera el otro.

Era un estado de alerta constante.

Dos depredadores buscando que el otro sea su presa.

—Es suficiente, vayan a ducharse —El coach Fernando era muy observador —Dejalo respirar.

Sergio sonríe cuando escucha esto.

—Dile que deje de observarme tanto, entonces yo lo dejaré en paz —El pecoso mira como todos sus compañeros se van rumbo a las duchas, pero él decide quedarse a conversar con su amigo.

—Checo, lo digo en serio. Max es muy emocional, y necesito que se concentre —Señala Alonso.

—¿Crees que lo desconcentro? —Y el pelinegro se divierte con su respuesta.

—Lo digo de verdad. Él es la estrella del equipo, todos lo apoyan —Continuó el mayor —No es el momento para que se sienta intimidado.

Sergio solo sonríe ante esto.

Le gustaba la idea de intimidar a ese rubio bocón.

—Le daré su espacio, intentaré ser amable —Respondio Checo antes de marcharse.

Fernando ya no le quiso decir nada, no quería ser demasiado insistente y más cuando sabía que esos dos chocaban demasiado.

Ahora su mayor trabajo era lograr el equilibrio entre ambos, aunque quizá ellos lo conseguirían por su cuenta.

Max se encontraba completamente solo en las duchas.

No le gustaba compartir su espacio con el resto de sus compañeros.

Ellos accedían a dejarlo al último, y pensaban que era porque se creía demasiado como para convivir con el equipo.

Pero en realidad lo hacía por otras razones.

—A Max no le gusta bañarse con compañía —Le dijo a Daniel a Checo cuando lo vio entrar a los vestidores.

Todos ya se habían cambiado para irse.

Sergio asiente como si fuera a respetar eso, cuando en realidad le importa un bledo.

Comienza a desvestirse para después tomar una toalla y entrar a las duchas.

Max no se ha dado cuenta de su presencia y continúa bañándose mientras piensa que está solo.

—¿Te importa si te hago compañía? —La voz de Sergio lo puso tan tenso que casi se resbala.

—¿Tú qué haces...—Ni siquiera puede terminar de hablar.

—En realidad no me interesa si te importa o no, voy a ducharme —Responde el pelinegro quitándose la toalla.

Max rápidamente se voltea hacia la pared, pero comienza una batalla consigo mismo para no desviar la mirada hacia esa zona.

¿Quien se creía Sergio como para actuar de esa manera?

Comienza a enjabonar su cuerpo intentando ignorar la presencia de aquel hombre.

—¿No piensas hablarme? Estoy esforzándome por el equipo, pero no pones de tu parte —Sergio saborea cada palabra que sale de su boca.

Quiere obligarlo a hablar.

Pero Max se resiste a siquiera mirarlo.

—Me dijeron que te crees la estrella del equipo... —Su elección de palabras fue acertada.

—Lo soy.

Checo sonríe ante su respuesta.

—Si tan seguro estás de eso —Comienza el pelinegro —¿Por qué el entrenador me pide que sea más amable contigo porque no quiere que te sientas intimidado?

Max suelta una pequeña risa ante esto.

—Tú no me intimidas —Dice mientras lo voltea a ver.

Pero su curiosidad es tan grande que termina desviando la mirada hacia abajo.

Y aunque rápidamente la regresa hacia arriba, sus mejillas y cuello se ven enrojecidas después de observar aquel pedazo de carne entre las piernas de su nuevo compañero.

—¿Qué te pasa? —Pregunta un Sergio jugueton, es obvio que se dio cuenta de lo que lo puso nervioso —Parece que si te estoy intimidando, pero con otra cosa.

Max cierra los ojos con fuerza, está enojado consigo mismo.

—No me intimidas —Insiste sin voltearlo a ver.

Puedes sentir el ardor en sus mejillas, odia delatarse de esa manera.

—Entonces mírame a los ojos y dilo —Y Sergio lo reta.

—No me intimidas —Repite el rubio volteando a verlo fijamente.

Y aunque en un inicio logra concentrarse, una pequeña risa de Checo hace que flaquee y baje la mirada por un segundo, relaminedose los labios inconscientemente.

Sergio suelta una risa al notar esto.

—Creo que tienes hambre —Su comentario en doble sentido solo buscaba molestarlo.

Y funciona, haciendo que Max se ponga tan colorado como un tomate.

—Eres un idiota —Suelta el rubio, pero solo provoca más risas en su compañero

—Al que no puedes dejar de mirar —Le echa en cara mientras sonríe con burla —¿O me lo vas a negar?

Sergio solo da un paso al frente, uno solo.

Pero eso fue suficiente para que Max se pusiera tan nervioso que terminó soltando el jabón, cayéndose este al suelo.

El rubio se queda mirando el objeto sin hacer ningún movimiento. Se siente un tonto.

—¿No lo vas a recoger? —La voz del pelinegro se vuelve cada vez más molesta —¿O te estoy intimidando demasiado?

Sabía donde golpear para hacerlo reaccionar.

—No me intimidas —Repite el rubio mientras se agacha para recoger el jabón.

Pero cuando levanta la mirada, Sergio ya se encuentra frente suyo. Tan solo a unos centímetros del otro.

Max traga en seco y su mirada se queda pasmada frente a la virilidad de su compañero.

—Cuando acepte regresar a los Bulls nadie me dijo que el mejor del equipo fuera alguien tan receptivo con los hombres —Suelta el pelinegro viéndolo fijamente a los ojos.

Tener a Max de rodillas frente a él le generaba un sensación no solo de poder, sino también excitante.

Pero no lo admitiría.

—Eres un completo imbécil —Responde el rubio levantándose del suelo y mirándolo a los ojos.

Sin embargo, este auto control dura tan poco que pronto su visita regresa al miembro de su compañero.

Checo lo toma de la barbilla y lo hace levantar la vista.

—Como quieras —Responde el mayor sonriendo mientras cierra la llave de la ducha y toma su toalla bajo la atenta mirada del rubio —No hay nada de malo en disfrutar de distintos placeres. Y yo disfruto mucho... Estar en el hielo.

Sergio se toca la polla mientras le sostiene la mirada, guiñandole un ojo y después llevando la toalla a su cabeza, secando su cabello con esta.

Max solo puede ver el cuerpo desnudo de su compañero alejándose lentamente de ahí.

Cierra los ojos con molestia y suspira pesadamente.

—¡MIERDA! —Grita el rubio arrojando el jabón lejos de él.

Se apoya en la pared de la ducha mientras intenta pensar en otra cosa.

Pero no puede sacarse esa imagen de su cabeza.

Sergio completamente desnudo frente a él, con el agua cubriendo su cuerpo y las gotas deslizándose suavemente sobre su acanalada piel.

Y eso que tanto había llamado su atención.

Abre los ojos para darse cuenta que todo esto tuvo un efecto en su cuerpo, haciendo que maldiga por lo bajo.

—Maldito idiota —Susurra Max mientras comienza a tocar su virilidad intentando calmarse.

Bombeando con su mano mientras en su mente está la imagen tan erotica del pelinegro, y de su boca solo salen insultos para él.

No para hasta que finalmente se corre en su mano, y suspira pesadamente.

Jamas pensó que su relación turbulenta con Sergio llegara a un punto íntimo y extraño.

Lo odiaba tanto, pero al mismo tiempo parecía desearlo.

Quería olvidarlo, porque se sintió sumamente vulnerable frente a él.

No le pudo responder como quería.

Se sintió como un idiota al no poder controlar su mirada.

Y lo peor es que ciertamente no quería borrar esa imagen de su mente.

Nota: holiii, esta semana no los quise dejar sin nada de este fic jeje espero que les guste el inicio y nos leemos hasta el otro miércoles.