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Kirishima tenía la costumbre de no usar camiseta, si fuera posible el chico de 17 años estaría con su torso al aire hasta en clases. Esa costumbre afectaba de sobremanera a un explosivo rubio que no aguantaba más esa situación, menos cuando el pelirrojo se ponía en plan "bro" y se acercaba a Bakugo para abrazarlo, recargarse sobre él o simplemente estar a su lado semidesnudo.
Esa semana la temperatura se había elevado demasiado, tanto que casi todos los alumnos de la clase 2A solían mantenerse en la sala de su edificio, pues era la única que tenía aire acondicionado. Bakugo se encontraba sentado en el sofá mirando la televisión, cuando sintió una cálida presencia a su lado, al girarse descubrió el bronceado, sudoroso y apetecible torso de Eijiro Kirishima, las pulsaciones del adolescente rubio se aceleraron a la par que el rubor se extendía por sus mejillas.
- Ey bro- dijo el pelirrojo con una sonrisa mostrando sus afiliados y blancos dientes.
El pobre corazón de Katsuki no pudo más por lo que para quitarse de encima tan incómoda situación explotó el atractivo rostro de su amigo.
Un par de días después el autocontrol de Bakugo volvió a ponerse a prueba. Estaba ejercitándose, junto a otros de sus compañeros, cuando su amigo entro al gimnasio, con pantalones cortos holgados y pecho descubierto.
Kirishima comenzó a estirarse y el rubio intentaba con todas sus fuerzas no mirarlo demasiado, lo que fue imposible cuando el chico tomó una cuerda y se puso a saltarla, fue entonces cuando Bakugo se dio cuenta de que el pelirrojo no estaba usando ropa interior.
- Idiota ¿No llevas calzoncillos?
- Hace mucho calor Bakubro, mi pajarito se ahoga.
El rostro de chico de quirk explosivo se puso tan rojo, que para disimular comenzó a gritarle a Eijiro de ser un exhibicionista, así nadie descubriría que se había avergonzado por imaginarse el "pajarito" de su amigo saltando de un lado a otro.
Una ducha fría calmaría el calor y su corazón acelerado. Los sentimientos y pensamientos que el rubio estaba sintiendo por Kirishima ya no eran solo de amistad, tampoco eran puros e inocentes. Como un adolescente promedio sus hormonas estaban revolucionadas y solo bastaba un gesto del pelirrojo para que su cuerpo se encendiera.
- Desde que Kacchan menciono lo de que no usas ropa interior vi a las chicas mirando, en especial Uraraka y Yaoyorozu- Denki y el pelirrojo entraban a las duchas ignorando la presencia de Bakugo en estas- Que envidia ¿Debería ocupar tu técnica de conquista?
- No es una técnica de conquista, solo que de verdad la ropa interior me incomoda en el verano
- Me da igual, a partir de ahora la usare a ver si al fin consigo mi Harem- ambos rieron ante la ocurrencia del chico eléctrico.
Kirishima se metió a las duchas mientras Denki solo tomo sus cosas y se retiró, pues dijo que él no había ejercitado por lo que no necesitaba ducharse.
Cuando sintió que la regadora comenzó a andar, el rubio salió de su escondite para vestirse rápido e irse, no tenía ganas de toparse con el pelirrojo, al menos por lo que quedaba del día. Ya seco y vestido Bakugo tomo sus cosas para retirarse cuando un quejido detuvo su marcha. Poniendo más atención no solo se escuchaban los quejidos, el rubio reconocía de inmediato esos sonidos.
Kirishima se estaba masturbando.
El calor volvía a subir por el cuerpo del rubio, esos jadeos y gemidos eran tal y como Bakugo se los imaginaba en sus fantasías, pero mejor pues era la realidad, la gota que rebalso el vaso que contenía la cordura del adolescente fue cuando escucho claramente como Kirishima gemía su nombre.
- Ba-Bakugo- jadeo el moreno mientras acababa.
Kirishima intentaba recuperar el aliento mientras el agua limpiaba los restos de semen de su mano, le encantaba masturbarse en las duchas, con la espuma del jabón su mano se deslizaba mejor sobre su miembro. Como siempre nada era más estimulante para su imaginación que su masculino amigo Bakugo, todo en él explosivo adolescente le gustaba, desde su alborotado cabello, hasta su personalidad tan efervescente, la fantasía de hoy se debía al bonito sonrojo que tuvo el rubio durante el entrenamiento.
Como era verano y aun hacía mucho calor, solo se puso otro pantalón corto holgado y nada más. Para continuar su día Kirishima quiso descansar al lado de su persona favorita, por lo que rápidamente fue a la habitación de Bakugo, para leer un manga y tal vez dormir en la cama del rubio, pero primero fue a dejar su bolso con la ropa sucia a su habitación. Al entrar una mano lo jalo hasta la cama, le costó un par de segundos darse cuenta de que su amigo lo tenía acorralado.
- Ey bro, justo iba a verte ¿Quieres hacer algo? - aunque estaba sorprendido por la acción del otro, prefirió pasarla por alto
- Te escuche maldito degenerado
- ¿Ah?
- En las regaderas, masturbándote, diciendo mi nombre ¿Qué mierda contigo?
El pelirrojo sintió como su alma abandonaba su cuerpo y estaba seguro de que en este momento podía dar por terminada su amistad con Bakugo, sabía que el rubio no perdonaría algo así, había caído en lo más bajo y lo que había hecho no era para nada masculino, estaba al nivel de Mineta acosando a las chicas, se sentía repulsivo.
- Ba-Bakugo… puedo explicarte, ju-juro que puedo explicar mi comportamiento- comenzó a explicar de forma nerviosa
- ¿Hace cuánto haces esa mierda?
- Pues desde los 12, más o menos, es cuando la mayoría de los chicos comienzan a masturbarse
- No hablo de eso idiota ¿Desde cuándo te masturbas pensando en mí?
- Oh- el rubor en las mejillas era evidente a pesar de la morena piel del chico- Pues, desde… desde cuando fuimos a la isla I, cuando dormimos juntos te vi tan apacible y dulce, mi pajarito se emocionó, esa fue la primera vez
- Entonces ¿Soy el objeto de tus fantasías sexuales? - la penetrante mirada roja fue suficiente advertencia para saber que no debía mentir
- Si- una amenazante mano se acercaba al rostro del pelirrojo- pero no es solo eso
- Explícate
- Me-me gustas Bakugo, de verdad me gustas y puede que con esta declaración pierda tu amistad, pero no puedo mentirte cuando me preguntas directamente.
El puño del rubio se apretó con fuerza dispuesto a dar un golpe, Kirishima estaba preparado para recibirlo en la cara por lo que cerro sus ojos y espero, para su sorpresa solo escucho el golpe, lo que hizo que abriera los ojos de inmediato, fue entonces que descubrió a Bakugo sonrojado hasta el cuello y las orejas, con su puño pegado a la pared y con los ojos cristalinos.
- ¿Bro?
- No me digas así, maldita sea- grito el rubio
- Lo siento, de verdad me disculpo, sabía que confesarme haría que nuestra amistad acaba- el discurso de Kirishima fue abruptamente detenido por una lengua en su boca
- ¿Sabes cuánto tiempo he querido hacer esto? ME HAS TENTADO DESDE SIEMPRE
- ¿Eh? - el chico estaba en shock
- Con tu abdomen cuadriculado, estos pectorales firmes- mientras los iba nombrando Bakugo acariciaba las partes del cuerpo de Kirishima- y esos, esos...
La boca se le hacía agua al rubio mientras miraba los oscuros pezones, entonces abrió la boca y los engullo. El jadeo del pelirrojo solo encendió aún más a Bakugo quien empezó a morder el pezón derecho mientras pellizcaba el izquierdo.
- Con esto te marco como mío- dijo triunfante mientras mordía con tanta fuerza que el sabor metálico no se le hizo extraño- ahora no podrás seguir mostrando este torso por todo el lugar ¿Entendido?
- Cla-claro Bakubro
- Ahora saca ese pajarito, quiero ver como lo usas
- Espera Baku- el pelirrojo se incorporó mientras sujetaba al otro de los brazos- lo siento enserio me gustas y te deseo con todo, pero aun, aun no estoy listo para eso, he leído que esa parte se debe preparar, dilatar y esas cosas, nunca he jugado con mi trasero
- No te preocupes, yo sí y ya lo preparé.
Si Eijiro necesitaba alguna prueba de una deidad superior, la vida se la estaba dando. El chico de ojos de cachorro no podía creer que el gran Katsuki Bakugo se encontraba sobre él, restregando su trasero sobre su miembro mientras se quitaba la ropa. El pelirrojo no quiso quedarse atrás por lo que de inmediato se despojó de la única prenda que portaba.
- Solo, solo para aclarar ¿Te gusto?
- Eres tan lento- el rubio sonrió con burla
- Y ¿Tendremos sexo?
- Exacto- ahora la sonrisa del chico era maliciosa
- ¿Me dejaras ponerlo en tu trasero?
- Así es y espero que lo hagas bien a menos que quieras que te reviente la cara- amenazo acercando su mano derecha al rostro del otro
- Hombre, esto es tan repentino y masculino, bien ahora que todo está aclarado- la mirada típicamente suave cambio- me toca jugar.
Kirishima era un chico amigable, dulce y amable, pero también era un hombre, un hombre con deseos carnales bastante desarrollados. Era cierto cuando dijo que Bakugo era gran inspiración de sus fantasías y estas no eran para nada dulces y amables. El pelirrojo era caliente en todos los sentidos de la palabra, por lo que siempre intento reprimir sus instintos salvajes, aunque ahora que tenía el consentimiento del rubio daría rienda suelta a su pasión.
Con rapidez cambio las posiciones y puso al rubio acostado en su cama. Se permitió un segundo contemplar la imagen del chico más intimidante de toda la UA desnudo sobre sus sabanas de estampado militar, con el cabello desordenado y con su pene erecto.
Los besos no se podían llamar así, apena si había contacto de labios, más que nada era lengua, saliva y dientes. Las manos de ambos no se quedaban quieta, tocaban y exploraban todo lo que podían del otro, Kirishima amasaba las nalgas de Bakugo como si fueran plastilina, las separaba y tanteaba la entrada del rubio, era cierto que la había preparado, pues en cuento un dedo lo toco se pudo introducir con facilidad.
El pelirrojo fue dejando la huella de sus dientes mientras descendía por el níveo cuello de su amante, mientras más bajaba los gemidos del otro eran más fuertes y eróticos, hasta que llego a la entrepierna.
- Nada más masculino que chupar el pene de un amigo.
Bakugo iba a protestar y lanzar una explosión, pero quedo a medio camino pues el chico lamio toda la longitud de su miembro haciendo que todo su ser temblara. Cuando sintió la cálida boca de Kirishima sobre su pene, el rubio se asustó, pues pudo apreciar los puntiagudos dientes rozándolo.
- Oye imbécil ¿Has hecho esto antes? No quiero quedar sin pito- le grito
- Bueno no, pero tranquilo me asegurare de tratarte bien, confía en mi bonito- dijo coqueto mientras le guiñaba un ojo
- No me trates como chica idiota- refunfuño mientras desviaba la mirada pues el apodo lo hizo estremecer
- Jamás Bakugo.
Eijiro volvió a lamer el pene del rubio mientras los masturbaba lentamente, el chico no dejaba de salivar, pues el miembro de Bakugo a su parecer, era bellísimo; blanco, con la punta levemente rosada, unas pequeñas venas estaban a lo largo, el vello era escaso y rubio muy claro, pero lo que más le gustaba, era ese lunar en el testículo derecho, era totalmente adorable. Por sus dientes solo se llevó uno a la boca, lamiéndolo y apretándolo con su boca, sin dejar de masturbar el falo.
- Maldita sea, follame ¡YA! - exigió el chico
- Quiero que disfrutes nuestra primera vez, no voy a metértelo y acabar en 5 minutos, de verdad quiero hacerte sentir bien, que llegues al éxtasis en donde tu mente vuele y no puedas hacer más que gemir por el placer que te voy a dar.
Bakugo sintió como toda su sangre se dividió en dos partes, una se fue a su cara y otra a su pene. El rubio fue girado quedando su pecho pegado al colchón, pudo oler el aroma natural de Kirishima, era intenso, le encantaba.
Los besos en la nuca del rubio fueron bajando por el cuello y la espalda, ¿Quién diría que los hombros eran una zona tan erógena? La espalda baja era mordida y besada mientras las grandes manos de Kirishima tomaban las caderas de Bakugo y la levantaba para que quedara con su trasero expuesto.
Las blancas nalgas del chico eran separadas mostrando una palpitante y rosada entrada, algo de lubricante estaba saliendo por lo que el pelirrojo aprovecho para estirar el agujero, ya que tenía que asegurarse de que su miembro no lastimara al chico. Kirishima se acercó lo suficiente para asegurarse de que todo estaba bien, por lo que su cálido aliento caía sobre el trasero de Bakugo haciéndolo gemir.
- Ei, no-no lo lamas por favor- suplico el rubio, pues sabía que eso lo haría acabar
- ¿Estás seguro? La saliva podría ayudar a la lubricación
- No lo hagas, tengo una botella de lubricante en mi pantalón
- Está bien, no lo lameré por ahora, pero déjame esto- un casto beso fue dejado en una de las nalgas.
El dueño de la habitación fue a buscar la pequeña botella que encontró casi de inmediato, pero sabía que no era lo único que necesitaba y recordó que hace unas semanas Kaminari le dio unos condones cuando salieron a un club nocturno por si tenían suerte, por lo que los saco del cajón donde los había dejado.
Al voltearse pudo ver el espectáculo más hermoso y erótico que pudo pedir. Estaba atardeciendo por lo que la anaranjada luz del sol entraba por los espacios que la cortina no tapaba, esta caía sobre el cuerpo de Bakugo, quien estaba boca abajo, con el trasero en alto y las piernas separadas, mostrándose totalmente vulnerable.
Kirishima volvió al lado del otro que temblaba ligeramente, hacia tanto calor por la situación y la temperatura elevada de verano que el chico de puntiagudo peinado sabía que eran los nervios del rubio.
La preparación fue algo dolorosa para Bakugo, él lo había hecho, pero solo había metido dos dedos y el pene del pelirrojo era bastante más grueso que dos dedos, por lo que Kirishima le introdujo tres abriéndolos ligeramente para asegurarse de que su miembro cayera.
- Bakugo, estoy más caliente de lo que he estado toda mi vida, me gustas un montón, pero quiero asegurarme de que estás de acuerdo
- ¿Qué más quieres idiota? ¿Qué te firme un acta notarial? métemelo maldito pelos de mierda.
Eso fue suficiente para Eijiro, abrió un paquete de condón para ponérselo en su ya goteante miembro erecto, se alineo y comenzó a meter su pene en el agujero del otro. Pequeñas explosiones salieron de la mano de Bakugo, sentía el caliente miembro entrar, dolía un montón y las lagrimas se acumulaban en sus ojos. El pelirrojo contuvo el aliento hasta que sintió que todo su ser ya estaba adentro, fue entonces que dejo salir el aire, no quiso moverse pues vio como el cuerpo bajo el temblaba e incluso pudo escuchar un sollozo reprimido.
- ¿Te vas a mover o que?- reclamo el rubio luego de unos momentos quietos
- So-solo estoy dejando que te acostumbres
- Ya me acostumbre, muévete idiota ¿O eres de tiro corto y ya te vas a correr?
- Sinceramente si, tú interior es cálido y me aprieta muy rico- la sincera respuesta del pelirrojo solo logro que Bakugo se le acelerara el corazón
- Agh cállate y muévete.
Lentas embestidas eran dadas por Kirishima haciendo que el cuerpo de Bakugo fuera hacia delante, pero las manos del chico lo detenían y lo jalaban para atrás. Las arremetidas eran cada vez más rápidas y fuertes, el ardor en el ano de Bakugo era reemplazado por el placer, sin darse cuenta el chico explosivo dejo salir maldiciones y gemidos por igual, cada vez que el pelirrojo rozaba con asombrosa puntería su próstata los ojos rojos de Bakugo se iban hacia atrás mientras un jadeo satisfactorio salía de su boca.
El dueño de la habitación giro al chico en la cama, necesitaba ver esa cara de placer cuando llegara al éxtasis, pero nuevamente la realidad le demostraba que era mucho mejor que sus fantasías, pues nunca imagino el lascivo rostro de Bakugo, sonrojado, sudado, con saliva cayendo por la comisura de su boca, los ojos casi en blanco y una semi sonrisa de placer.
Hablabas de que yo te tentaba con mi torso desnudo, pero tu eres el que me tienta todo el tiempo, con ese lindo rostro, con tu cuerpo tan musculado y sensual, mierda tus pectorales son tan grandes por el ejercicio que quiero hundirme entre ellos y dormir ahí cada noche, eres- dio una fuerte embestida que quito le quito el aire de los pulmones a Bakugo- adorable.
El rubio estaba dispuesto a responder, pero su mente se haba ido de paseo y solo dio un quejido erótico, haciendo que las embestidas volvieran a ser salvajes y fuertes. Bakugo ya no podía más, sentía que se rompería en dos, cuando el pelirrojo se acerco a su rostro para besarlo lo abrazo con fuerza por el cuello, mientras el intenso orgasmo lo recorría.
Kirishima lo siguió momentos después, acabando aun dentro del otro, agradecía que el condón mantendría su semen controlado, había leído que podía causar dolor de estomago si acababa dentro sin protección. Lentamente saco su pene del cálido agujero, una sensación de vacío sintió su pecho, si pudiera viviría conectado a ese dulce trasero.
Cuando se movió de encima y boto el condón usado quiso limpiarse, limpiar el desorden y obviamente asear al rubio que se encontraba en estado deplorable sobre la cama, pero estaba tan agotado que solo se limito a limpiar el abusado ano aun palpitante para que el otro chico estuviera más cómodo.
Cuando el pelirrojo se acomodo a un lado del aun jadeante Bakugo, este se removió para darle espacio, pero sus músculos se sentían tensos y adoloridos.
- Eso, eso fue increíble, gracias- Eijiro se acurruco al costado de Katsuki, mirándolo esperanzado
- Si, debes agradecer toda tu maldita vida, te llevaste la virginidad de mi trasero
- Bueno, tu te llevaste la virginidad de mi pajarito
- Deja de llamarle así- ante eso el otro chico solo dio una carcajada
- Lo intentare, oye Bakugo- el rubio tarareo en señal de que lo escuchaba- ¿Te-te gustaría ser mi novio?
- Agh maldita sea- el rubio se sonrojo y se escondió en el espacio del cuello y hombro de Kirishima- Si
- ¿Enserio?- el chico oculto asintió- Woah estoy tan feliz, de verdad soy muy feliz
- Tengo reglas para nuestro noviazgo- dijo después de salir de su escondite
- Claro, claro, lo que tú digas
- Primero, no quiero sobrenombres cursis
- ¿No puedo decirte Bakubro o Blasty?
- Bakubro no, lo odio, Blasty es aceptable, pero nada de bebe, cariño o derivados
- ¿Ni cuando tengamos sexo?- pregunto con un puchero
- Bueno, en ese contexto están permitidos- Katuski vio como el otro abría la boca para volver a hablar- Déjame terminar maldita sea, segundo, no quiero volver a verte semidesnudo por ahí, ahora eres mío y nadie puede ver…
Bakugo no podía creer que solo por ver nuevamente el torso desnudo de Kirishima su boca salivara y su trasero punzara deseoso de mas acción.
- Tranquilo, procurare no hacerlo, pero soy un chico de temperatura elevada y enserio la ropa me sofoca
- Si quieres andar desnudo puedes venir a mi habitación- respondió sin más
- ¡Blasty!
El pelirrojo abrazo fuertemente a su ahora novio para besarlo y abrazarlo. Toda la noche estuvieron acurrucándose y hablando. Los días siguientes fueron muy sorprendentes para todos, pues el chico que normalmente gritaba a todos estaba siendo muy tranquilo y pasaba la mayor parte del tiempo junto a otro chico que estaba actuando de forma extraña también.
Eijiro Kirishima, quien era conocido por todos por tener poco pudor a lo que se refería su cuerpo, pues muchas veces se le vio sin camisetas y en los camerinos solía pasearse desnudo, ahora siempre trataba de cubrirse.
Todos quedaron en shock al verlo en pleno verano con un suéter de cuello alto, eso fue debido a que su novio paso toda la tarde dejando grandes marcas en todo su pecho y cuello como represalia por que descuidadamente se había quitado la camiseta frente a una sonrojada Jiro.
- Diablos no aguantaba más- acalorado y sudado el pelirrojo entro a la habitación Bakugo mientras se quitaba la molesta prenda
- Ahora serás mas cuidadoso con tus acciones.
Bakugo descansaba en su cama leyendo un comic, mientras miraba de reojo a su novio y su torso desnudo.
- Sabes, podríamos decirles a todos que estamos juntos así nos ahorraríamos esto. Podría estar sin camiseta y nadie me miraría- el rubio lo considero unos momentos, mientras analizaba los pectorales del pelirrojo y ese camino de vello negro que se formaba bajo el ombligo
- Nah, creo que me gusta más la idea de que este espectáculo sea solo para mi.
Sin aviso previo el chico se levanto de su cama y se lanzo a los brazos de Kirishima, quien lo recibió en el aire, rápidamente. El rubio envolvió sus piernas alrededor del moreno, para luego besarlo. Eijiro tomo a su novio de las nalgas y lo llevo nuevamente hasta la cama.
Secretamente a el también le gustaba que solo fuera Bakugo quien lo viera de esa forma, pues cuando dejaba mostrar su torso, el explosivo adolescente se volvía pasional y necesitado de la atención de su novio.
Puede que la costumbre de Kirishima por andar sin camiseta haya acabado para el publico, pero no para Bakugo.
Fin.
