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Huir por nuestra felicidad

Summary:

La guerra inicio por culpa de las mentiras de aquellos que gobernaban el planeta. Cuando esta termino se creyó que ya no se volvería a repetir esos mismos errores... No fue así.

Varios Decepticons huyeron de la más grande y segura penitenciaria de Cybertron. Eso generó pánico entre los cybertronianos al creer que los fugitivos tomarían represalias contra ellos. Lo que no sabían es que fue un grupo de autobots los que planearon la fuga y que los decepticons que se fugaron jamás volverían a poner un pie en Cybertron (ni siquiera para vengarse).

¿Quiénes son esos autobots traidores?

¿Por qué lo hicieron?

¿Qué fue lo que hizo el Senado para que ellos tomaran esa decisión?

Notes:

No me he leído IDW (¿En qué orden se lee?) así que si algo está mal vamos a decir que es un universo alternativo ¿Va?

...

¿No?

Ok

*le lanza un zapato y se va corriendo*

Chapter 1: 01

Chapter Text

____\♡/____

~~~~

 

Creyeron que al terminar la guerra todo estaría bien.

Sí, todo fue bien. 

Sólo que el proceso de reconstrucción de Cybertron fue complicado y algo problemático.

— 

Varios decepticons se habían redimido y por eso sus condenas fueron “leves” considerando lo que habían hecho durante la guerra.

Otros se negaron a asumir la derrota y trataron de atacar las ciudades en plena construcción. Cabe decir que sus fuerzas no fueron suficientes contra aquellos que deseaban paz y rápidamente fueron erradicados y encarcelados. 

¿Y qué fue del gran líder decepticon?

Él, a pesar de su redención y haberse unido a los autobots para ayudar a mitigar sus tropas, sus crímenes no fueron olvidados y lo sometieron a un duro juicio.

Cybertron exigió su cabeza; “el Senado considera que la pena capital era un castigo demasiado piadoso para él”...

Cybertron exigió que pagará con trabajo pesado por el resto de su vida; dejarlo libre era muy arriesgado y aunque tuviera guardias, si intentaba escapar no podrían hacerle frente.

Al final se lo condenó al exilio permanente ya pasar el resto de sus días encerrado en una prisión de máxima seguridad en un planeta desolado. 

O eso fue lo que le dijeron al ex-tirano.

Problema con los decepticons: resuelto.

La restauración de Cybertron era la prioridad ahora. La guerra definitivamente destruyó la mayoría de las ciudades y colonias. Iacon por ser la ciudad más grande y por ende la capital, fue la primera donde comenzaron los trabajos de restauración.

El Senado guio los preparativos desde el comienzo, la llegada de Rodimus Prime facilitaron las cosas para todos… excepto para Orion. 

Cuando renunció a su puesto como Prime y portador de la Matriz del Liderazgo esperaba poder ser libre de las muchas responsabilidades que tenía en el pasado. Accedió a ayudar a la restauración –aunque ese era su deber por ley–, eso lo mantenía ocupado gran parte del tiempo, pero por la llegada de Rodimus se le exigió que fuera de su guía como maestro por haber sido un Prime. El muchacho era buen líder, sabía tomar buenas decisiones –a veces– y se llevaba bien con todos, solo era inexperto en algunas cosas sin importancia y nada más. Aún así, se le exigió ser su guía. Con eso el poco tiempo que tenía libre terminó. 

Creía que ayudaba, sí, lo hacía, solo no se daba cuenta que en realidad era él el que lo hacía todo. Papeleo, documentos, planos, acuerdos, inspecciones, cuentas, registros y más papeleo. Su día a día era estar metido entre un montón de datapads y por las noches enseñar a Rodimus cómo gestionar esos datapads.

A Rodimus no le gustaba estar tras un escritorio. Así que prefería saltarse las clases de Orion, igual solo aceptó por exigencia del Senado. Llegó un punto donde ya ni iba, sabía todo lo que debía hacer ya que aprendía, así que Orion solo le enviaba los documentos rápido a revisar y llenar, los hacía rápido, se los reenviaba, esperaba la confirmación de que estaban bien y era libre.

Por eso no se dio rápido cuenta de que algo estaba mal.

 

○●○●○

 

Un día la cárcel donde gran parte de los decepticons peligrosos fueron encerrados fue hackeada y sus sistemas de seguridad apagados, más de cien decepticons escaparon y entre ellos Starscream –que según él se había entregado y no pensaba escapar por nada en el mundo– y Megatron, el cual esperaba pacientemente el día que sería transportado a aquella roca que insistían en llamar planeta donde cumpliría su condena. Solo lograron capturar a algunos de los que se fugaron, los demás con el tiempo fueron capturados uno a uno.

Megatron, Starscream y varios decepticons –entre ellos algunos que estaban libres porque aseguraron querer ayudar en la reconstrucción de Cybertron– huyeron en una nave robada por, posiblemente, aquel que hackeó el sistema de seguridad de la cárcel, pero no se robaron cualquier nave, no, la nave que se llevaron fue nada más y nada menos que el Lost Light.

Que Megatron haya huido descubrir a Rodimus, el ex-tirano había demostrado pagar querer por todo lo que había hecho en el pasado. Durante todo su viaje en el Lost Light desarrollaron una buena amistad y por eso abogó por él cuando querían darle la pena capital. Se sintió traicionado cuando la noticia le llegó. Ultra Magnus, que también había abogado por él, igualmente se sintió traicionado solo que después se enfureció y comenzó a despotricar sobre todo lo que habían pasado juntos. 

Rodimus decidió ignorar lo que le habían dicho y decidió pensar más allá de ello, tratado de adivinar el por qué Megatron lo había hecho. ¿Será que lo obligaron? ¿Un secuestro preparado para hacerlo ver como el malo? ¿O él mismo decidió huir con ellos? Dejó de darle vueltas al asunto cuando las grabaciones de las cámaras del hangar donde se encontraba el Lost Light se le fueron entregadas. Allí vio con sus propias ópticas cómo Megatron guiaba a un grupo de robots hacia la nave. 

Pudo distinguir a algunos de sus acompañantes, todos los decepticons, a otros no porque estaban cubiertos de pies a cabeza con una capa y por los cuerpos de otros decepticons. 

¿Rehenes?

¿Traidores?

Quién sabe.

El Senado convocó a una sesión de emergencia. Todo era un caos, el pánico y el miedo a que la guerra volviera a surgir se apoderaron de las chispas de todos los cybertronianos. Se tomaron decisiones desesperadas para calmar a la población. En esa reunión se decidió que Rodimus comandaría una flota para capturar a los prófugos que salieron del planeta. Partiría lo más pronto posible si solo no hubiera un problema: el papeleo de estaba acumulando. 

Fue raro que eso ocurriera, Orión nunca hubiera permitido aquello. Por eso, al cabo de dos semanas de la fuga masiva, fueron a buscarlo a su oficina solo para encontrarse con un escritorio repleto de datapads y una ligera capa de polvo.

Eso encendió las alarmas de aquellos que lo conocían. Sabían que él nunca se iría sin decir nada, y peor aún, dejando una gran cantidad de trabajo sin terminar. 

Lo buscaron desesperadamente y aun así no supieron de su desfile. Los últimos registros de haberlo visto son varias grabaciones donde se lo ve saliendo del edificio –donde está ubicada su oficina– para dirigirse a la penitenciaría donde ocurrió la fuga –una rutina que había adquirido desde que Megatron fue encerrado– justo antes de que todos los sistemas de seguridad fallaran y se apagaran; también por testimonios de testigos que lo vieron dirigiéndose a la penitenciaría.

Con esas pruebas solo llegaron a una conclusión.

Orión fue secuestrado durante la fuga.

Eso fue una razón más para que partieran en busca de los fugitivos. Pero ¿quién se encargaría del papeleo? Fácil, Rodimus Prime. Alegaron que él era el más apto para hacerlo ya que el mismo Orion Pax le enseñó personalmente cómo procesar, organizar y registrar los documentos. Debía encargarse de todo eso antes de partir. Se negó a hacerlo, tenían que partir lo más pronto posible si querían atrapar a los fugitivos. Aun así, lo obligaron y tuvo que obedecer.

Era un trabajo fácil, lo malo era la gran cantidad de documentos acumulados. Trato de hacer lo más rápido posible y bien hecho, pero era tanto que al final pidió ayuda y dejó repartiendo el trabajo con algunos bots que tenía la certeza de que eran capaces de hacer un buen trabajo –y por suerte no se equivocó– pero el tiempo que perdieron fue demasiado y más que tenían que terminar los preparativos de las naves donde se transportarían. 

Para ese punto lo más seguro era que los fugitivos estuvieran al otro lado de la galaxia. Rodimus sabía las capacidades de esa nave y que tan rápido podía moverse en el espacio. Por eso se resistió a que lo obligarán a hacer el papeleo en vez de dedicarse a la preparación de todo lo que sea necesario para la búsqueda.

Partieron tan pronto las naves estaban listas. Más de 50 naves se desplegarán en varias direcciones. Todas comandadas por Rodimus Prime. Un solo objetivo en mente.

Asegurar la paz de Cybertron erradicando al mayor mal que ha tenido: los decepticons y el Lord de la Guerra, Megatron. 

 

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○●○●○

 

Día de la fuga.

 

Orión Pax

Estaba cansado.

Había abandonado el puesto de Prime para ser libre, sin responsabilidades ni preocupaciones. Sí, sonaba egoísta de su parte haber hecho eso, pero ¿Acaso se destruiría el universo solo por ser egoísta por una vez en su vida? Ya había entregado todo a sus tropas durante la guerra y por fin, después de millones de años, era libre… El plan no le salió tal como quería.

Ahora estaba detrás de un escritorio, entre un montón de datapads, revisando y ordenando documentos que cualquier otro mecanismo podría hacer sin problema alguno.

De repente una alarma sonó sobresaltándolo. Busco de donde provenía la alarma y se dio cuenta que provenía de un pequeño reloj de mesa que tenía en su escritorio. Estaba tan sumido en su trabajo que no se dio cuenta que el día había terminado por ende su turno también. 

Soltó un suspiro cansado y dejó el datapad que tenía para comenzar a ordenar sus pertenencias. Al terminar volvió a tomar el datapad que tenía anteriormente para terminar de revisar mientras esperaba a Rodimus.

Al cabo de unos minutos lo terminó y envió. Rodimus aún no aparecía. Esperó un poco más hasta que confirme que el mech no asistiría ese día –otra vez–. Seleccionó varios datapads que tenía allí y le envió la información de cada uno de ellos explicando que es lo que tenía que hacer y su fecha límite de entrega.

Al confirmar que se habían enviado correctamente todos los documentos y que el mecha los había recibido, tomó sus pertenencias junto con algunos datapads y se retiró a su apartamento para continuar revisándolos. 

En el camino hacia la salida fue revisando su HUD por si había mensajes que no revisó al estar ocupado. Allí vio en su calendario un recordatorio de ir a visitar a Megatron –debería agradecerle a Rodimus por ya no asistir a sus clases, por ello pudo ajustar su agenda para poder venir a ver al decepticon–. Esbozó una media sonrisa al ver el recordatorio ya que ir a visitar al ex-tirano era una de las pocas cosas que disfrutaba hacer genuinamente sin importar cuanto tiempo pase.

Al salir del gran edificio sentí el aire frío de la noche pegarle en la cara. La calle estaba casi vacía, solo pocos bots caminaban o iban en su modo alterno. Normalmente se transformaría a su modo alterno, eso le resultaba más rápido, pero esta vez disfrutaría de una caminata nocturna hasta llegar a la penitenciaría y de paso compraría algunas golosinas de energía para compartirlas con Megatron durante su visita.

_______

Después de algunos minutos llegó a su destino. Entró al edificio, saludó al recepcionista e ingresó a una habitación para una rápida revisión. Solo protocolos para permitirle la entrada.

Normalmente a esas horas las visitas no estaban permitidas, especialmente en esa prisión, la cual era considerada la más segura de Cybertron –por no decir la única operando en el planeta–. Para su suerte, ser un héroe de guerra le dio ciertos beneficios en algunas cosas. Las visitas “privadas” a altas horas de la noche eran una de ellas. Y también el hecho de poder llevarle algunas golosinas.

Los guardias terminaron de revisarlo y lo dejaron pasar. Se despidió de ellos y caminó por los oscuros pasillos de la prisión. Pasó por varias celdas, algunas vacías, otras con algún prisionero cumpliendo su condena o esperando el día de su ejecución. Iba saludando a algunos guardias que patrullaban por allí ya algunos que se mantenían resguardando alguna celda. Después de un corto recorrido, llegó a su destino. Allí estaba el ex tirano, sentado solo, en la oscuridad de su celda de contención. Se paró frente a la celda sin decir nada mientras observaba las ópticas rojas que lo observaban fijamente.

 — Creí que ya no vendrías, Orion — habló primero Megatron después de unos segundos de silencio — ya estaba a punto de irme a recargar de tanto esperarte — 

 — Perdóname, megs — dijo el apodo con burla y tragándose una sonrisa al ver como el decepticon lo fulminaba con la mirada al escuchar el apodo — he estado muy ocupado con el comienzo de la reconstrucción de algunas colonias cercanas— dijo tomando un tono más formal mientras habría la celda para ingresar a su interior.

 — ¿Ya empezaron a reconstruir las colonias? Eso sí que es rápido — respondió con incredulidad mientras él se movía para encender las luces y ofrecerle una silla junto a una mesita para que se sienta, la cual ganó con mucho gusto. Megatron después de asegurarse de que Orion estaba cómodo, también se acomodó en otra silla frente a él.

 — cuando una gran cantidad de bots se proponen el mismo objetivo pueden llegar a hacer cosas increíbles— 

 — Eso es verdad, pero no creo que hayas venido aquí para hablar de trabajo — Megatron cambió el tema. Sabía que Opti- Orion, una vez que comenzaba a hablar sobre su trabajo, no se iba a callar hasta soltar todas sus frustraciones. No tenía problema con eso. Si fuera por él, lo escucharía toda la noche de su visita. El problema era que, a veces, se centraba tanto en ello que terminaba diciendo cosas que él no diría conscientemente — además, ¿si trajiste… eso? —

 — tienes razón — soltó un suspiro para después volver a sonreírle con calidez – a Megatron le encantaba esa sonrisa– mientras metía su servo en su subespacio — y sí, sí te traje eso — saco una caja de un tipo de cereal de energía y se la entregó. 

Megatron la ayudó con gusto y la abrió enseguida para comenzar a comerselos, como si de un chispeante probando un dulce por primera vez se tratase.

Orion solo lo observó sin borrar la sonrisa de su rostro y volvió a metro su servo en su subespacio para sacar los dulces que vino comprando en el camino — y bien, ¿terminaste de leer el datapad que te di? — 

.

 —Bueno — se levantó Orion de la literatura que había invadido mientras conversaba alegremente con Megatron — Creo que ya es hora de retirarme —se estiró y soltó un suspiro cansado seguido de un bostezo sonoro.

Megatron miró la hora en un reloj que tenía y se dio cuenta que ya casi era la madrugada. Trató de levantarse cuando vio el servo de Orion frente a él, lo tomó y con su ayuda se levantó más rápido. Una vez estando de pie, no soltó el servo de Orion, y no hizo ningún esfuerzo para soltarse.

 — Cuando me vaya —comenzó a decir Megatron. 

Orion giró sus ópticas y negocios con la cabeza —ya vas a empezar — lo reprendió.

 — voy a extrañar esto — continuó ignorando la reprimenda de Orion— y te voy a extrañar más a ti —

Orión cambió su expresión de reproche y lo miró con tristeza, guardó silencio por algunos segundos — Yo también te voy a extrañar. Y a pesar de que no quisiera que te exilien, no puedo oponerme a las órdenes del senado y las exigencias de los ciudadanos solo para cambiar las cosas por un capricho mío. 

Megatron tomó el otro servo libre de Orion con el suyo y los juntó para darle un tierno beso en sus nudillos —no sabía que yo era un capricho tuyo— sonriente con sorna y enseguida cambió su expresión a una más melancólica — Agradezco que, a pesar de todas las veces que trata de acabar contigo, me hayas defendido y abogado por mi junto a Rodimus y Magnus. Aunque hubiera preferido que me hayan permitido demostrarles que he cambiado, aquí, en Cybertron, es mejor el exilio que la pena capital. 

Orion siguió mirándolo con tristeza y se acercó su cabeza para juntar su frente con la de Megatron, el cual recibió el gesto con gusto — por lo menos te podría visitar, solo debo averiguar a qué planeta te van a llevar —

 — ¿No te han dicho a qué planeta me van a llevar? —

 — No, pero voy a averiguarlo —

 — Te lo agradecería y apreciaría cada una de tus visitas —

Se separaron para mirarse unos segundos antes de que Megatron comenzará a guiarlo hasta la salida — Hasta pronto, Orion —

—Hasta pronto, Megs—salió de la celda y le aparentemente se dio cuenta de la vuelta y se retiró.

Así era cada vez que Orión tenía que retirarse. Pasaban toda la noche conversando alegremente ya la hora de su despedida, se ponían sentimentales.

Parecía un par de jóvenes mecánicos en su primer enamoramiento.

Orion caminaba tranquilamente pasando las mismas celdas de siempre, solo que… había algo extraño en el ambiente, como si algo grande estuviera a punto de ocurrir.

Los guardias no estaban en sus lugares habituales. Conocía muy bien los horarios de patrullaje y que guardias estarían de turno a esas horas. Caminó por los pasillos esperando encontrar alguno. No encontré a nadie. No era alguien paranoico –aunque debería serlo después de tantos años de guerra– aun así una fuerte inquietud lo comenzó a abrumar.

Caminó hasta la entrada y allí, por fin, encontró a un guarda de turno, pero él estaba… ¿recargando? sí, ni bien se acercó pudo reconocerlo, ese bot tenía la mala costumbre de quedarse profundamente en recarga durante sus turnos. Eso lo relajo y decidió no darle muchas vueltas a ese asunto prefiriendo creer que los demás fueron convocados a alguna reunión a esas horas.

Recogió sus cosas de recepción y cuando estaba a punto de salir cuando todas las puertas se cerraron y las luces se apagaron. Se quedó quieto en la oscuridad tratando de procesar lo que había pasado hasta que las luces se volvieron a prender, pero habían cambiado a un color rojo y su regreso fue acompañado por una alarma de seguridad sospechosamente apenas audible.

Esperaba sin moverse de su posición por si los guardias aparecían para investigar. No vio ninguno durante un buen tiempo así que decidió investigar por su propia cuenta.

Corrió hasta donde había visto al guardia durmiendo, al no encontrarlo acusó que fue a investigar. Miro hacia todos los lados y continuó su camino en busca de más guardias. De repente por los altavoces se escuchó algo que hizo que sus sistemas se estremecieran — “Celdas de contención abiertas” — Eso definitivamente no estaba bien.

Volvió a correr hacia donde estaban las celdas, pero justo antes de llegar, chocó con una gran figura blanca. Cayó sentado al suelo y, alzar su mirada para ver con quien había chocado, vio a…

 

 






— ¿Jetfire? —