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5 Años Después
Aún recuerda como fue esa noche, recuerda el coro de voces espectrales que gritaron en las planicies, corriendo sin algo que les detenga, recuerda a la energía negativa fluir y romperse, como grandes olas de agua de mar que rompían al chocar con las rocas de la costa.
Recordaba lo que sintió, cómo esas voces le llegaron al alma de una forma que tan primitiva como armoniosa, no recordaba que tan rápido había sido en abandonar su hogar, la Gran Tumba que gobernaba. Fue investigar por su cuenta, buscando la inmensa confluencia de energía negativa que le llamaba como miel a las abejas.
Su cuerpo aun temblaba por la inmensas emociones que le recorrieron ese día.
Recordaba como fue el desove de la pequeña, el como una nube, energía negativa vuelta un fenómeno físico, se acumulaba de la misma forma que había pasado cuando uso el hechizo de Nivel Superior en las planicies.
Recuerda aquella luz dorada que inundo el lugar, el cantar de sus No-muertos, de No-muerto de Yggdrasil que veían por primera vez algo que solo el Nuevo Mundo podría brindar. Dejo que esa energía negativa le invadiera, llenando su mente de emociones que pensaba no poder experimentar nuevamente a ese nivel.
Algo se rompió dentro de el esa noche, y después, silencio.
Solo recuerda el silencio, esa neblina de confusión que le lleno la cabeza de una forma que no debería ser posible.
Sintió como cada parte de su ser revivía por solos unos instantes, sintió como la energía le inundo la memorias, cada reflejo de su vida anterior ardiendo en su cuerpo. El shock que casi lograba ponerlo de rodillas.
Hasta que le escucho llorar por primera vez.
¿Un No-muerto podía llorar?
Si.
Pero esa forma en la que lloro, ese primer grito en una nueva existencia, no fue odio lo que escucho, fue energía negativa, energía negativa pura, sin adulterar, un anatema a todo lo que conocía, un anatema a todo los que uno podría pensar como “Energía negativa”
Pues el sollozo que escucho, fue el de un bebe buscando el cálido abrazo de su padre.
No una ansia asesina.
No había odio en su voz.
No resentimiento por la existencia misma.
Solo inocencia
Y eso le hizo salir de su estupor, le hizo acercarse a la pequeña no-muerta que había dejado de llorar al verle.
Le hizo ver a su hija por primera vez.
Por primera vez.
Desde esa vez, se estaba permitiendo ser libre.
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—Me pregunto si estarán orgullosos… —Dejo que sus hombros se hundieran y que su pose flanqueara visiblemente, ahora mismo, ya no le importaba el cómo le viesen.
El tiempo había pasado rápido, claro que lo hizo, habían estado ocupados, muy ocupados con el Reino. Para él, las estaciones pasaron con tanta rapidez como lo harían las páginas de los libros sobre liderazgo que leía hace tanto tiempo, claro, para su especie, cinco años no era particularmente mucho tiempo, para su yo humano era una historia distinta. El tiempo trajo cambios, muchos cambios, tal vez demasiado grandes para el gusto del último Ser Supremo.
Declarar ante la tumba el establecimiento de una “Familia real” fue ciertamente uno de los cambios más grandes que había hecho en este tiempo, y bastante caótico considerando la reacción de los NPC al saber que dos sus compañeros de la tumba formaban parte de esta Familia Real, y que ninguno de esos dos NPC eran Albedo o Shalltear. Enterarse de que había una amplia cadena de apuestas por ver cuál de las dos seria su esposa fue otra cosa de la que, sinceramente, hubiera preferido no saber nunca.
Mas aun cuando supo que, técnicamente, una de las apuestas se había cumplido.
Otro cambio que fue un dolor de cabeza: El nuevo camino que estaba tomando con el Reino Hechicero. Conquistas, guerras, asesinatos, masacres, ya no estaban en sus planes o al menos ya no iban a ser usados tan laxamente como cuando confiaba casi ciegamente en las decisiones y planes de Demiurge y Albedo.
Su principal motivo, más que la compasión o algo humanitario, era detener la expansión del Reino Hechicero, no tenían las fuerzas para gobernar el mundo y era mejor asentarse antes de volver a continuar. Tal vez fue la edad, o puede que fuera el tener una hija, o quizás fue comenzar a hablar con su nueva gente, pero la idea de expandirse había comenzado a perder su encanto bastante rápido, con todo el tiempo libre que había ganado y el enorme peso político del Reino Hechicero, expandirse parecía un desperdicio a una ganancia.
Para su suerte no hubo mucha oposición, aunque la tortura de escucharlos repetir una y otra vez que era una “Jugada maestra por parte del todo poderoso Ainz-sama” le llego a cansar bastante rápido, para su desgracia, los NPC se tardaron mucho tiempo en dejar de repetirle eso.
El desafío fue más bien una cuestión ideológica y administrativa.
Ainz estaba de pie, mirando el atardecer por una de las ventanas de su habitación en la mansión de E-rantel, la ciudad amurallada también había cambiado bastante, muros más grandes y brillando suavemente con relucientes runas mágicas que fueron uno de los últimos proyectos que los enanos pusieron en marcha. La arquitectura había cambiado algo también, una mezcla de estructuras con un estilo romano y japones, estilos que fueron filtrados de algunos libros de Nazarick como resultado de un lento, pero seguro, intercambio cultural, mezclándose de la forma más armoniosamente posible con la arquitectura europea medieval que tenía la ciudad.
Le era divertido ver como la cultura de Nazarick se filtraba a la gente de la ciudad y viceversa, en algunas ocasiones miraba a varios hombres y mujeres usando ropas que imitan a la de Demiurge y de otros habitantes de la tumba, tardo mucho, pero para la gran alegría de Ainz, estaba formando ya su propia identidad cultural, separada del Imperio y Re-Estize.
Claro, evitando que mucha tecnología y conocimiento de Nazarick se filtrara. El tiempo paso, pero seguía siendo precavido y claro, un poco egoísta.
—¿Ainz-sama? —Una voz saco al nombrado de sus pensamientos, la voz melodiosa que conocía bien. Albedo le estaba viendo como siempre, una de las pocas cosas que no habían cambiado demasiado en estos cinco años, como siempre, llevaba varios documentos en sus brazos y una sonrisa encantadora.
—Disculpa Albedo. —Le volteo a ver con una sonrisa, mirándola de reojo mientras seguía viendo a la ciudad—Estaba divagando. —Le respondió antes de que la Súcubo le preguntara.
Regreso a su escritorio, soltando un suspiro alegre a las fotos de su familia que decoraban su lugar de trabajo, justo al lado del gran insectario en donde su querida mascota, Nurunuru, había vivido, ahora estando ocupado por sus múltiples descendientes que cantaban una melodiosa canción cada que veían a Ainz cansado por las horas de trabajo que debía dedicarle a reinar.
—Lo comprendo Ainz-sama, —Asintió suavemente la Súcubo, su sonrisa usual regresando a su rostro junto con su sonrojo, mientras dejaba los papeles sobre la mesa— estos son los últimos informes que atender para el día de hoy, Ainz-sama, espero haber realizado un buen trabajo.
El no-muerto le volteo a ver, sus cuencas se apagaron por unos segundos. Regreso la vista a los informes, casi pareciendo dudar en responder.
—Siempre haces un buen trabajo Albedo. —Dijo con un suspiro algo derrotado, mientras tomaba el primer informe —Todos hacen siempre un buen trabajo.
Agrego un poco por lo bajo, mientras leía los informes que antes parecían tan pesados y toscos de entender, ahora…
Bueno seguían siendo bastante pesados para alguien como él. Pero con algo de suerte y practica ahora al menos podía seguirles un poco el paso a Demiurge y Albedo. Tal vez se estaba echando demasiadas flores, pero el simple hecho de poder leer adecuadamente un informe de Demiurge al completo y sin sentir que le estallaba el cráneo era un logro que no dejaría que nadie le quitara.
Paso de informe en informe con bastante rapidez, tratando de no volver a su viejo habito de sellar todo los documentos y esperar a que lo que hicieron ambos demonios fuera adecuado. dios sabe que se arrepintió cuando quisieron gastar tanto en unas estatuas gigantes de sí mismo… Fue una lástima que ese desastre natural las rompiera, si, una verdadera lástima que Mare no hubiera podido detectarlo ni tampoco tuviera nada que ver con aquel accidente, después de todo su labor preparando el calabozo para los aventureros era más importante que una simple estatua.
Claro, los NPC no lo veían así, pero Ainz sí.
—Hum… ¿Como va la inmigración? ¿Los habitantes de las colinas Abelion se han adaptado bien?
Pregunto, mientras se recargaba en su asiento. La situación de la Colinas era compleja, aunque tal vez eso sería un eufemismo, era como una hoya a presión a punto de estallar, el vapor y la espuma ya estaban saliendo a borbotones, quemando a todos los que estuvieran lo bastante cerca. Al menos esa sería la visión de varias naciones humanas.
Para el Reino Hechicero, la hoya ya había explotado, por lo que fue una forma eficiente de ampliar su población con los refugiados que salían corriendo de esas tierras que aún no entraban en una guerra total de múltiples bandos: El Reino Santo, la Nueva Tribu Demi-humana y la Coalición de Jaldabaoth.
Aunque, claro, era una ilusión que el Reino Santo había decidido mostrar a las demás naciones: La guerra había empezado desde hace mucho y esta noticia estaba a punto de llamar la atención de las demás naciones, lo último que deseaba el Reino Santo era intervención o escrutinio extranjero.
Personalmente le hubiera gustado hacer las cosas de forma distinta, pero el estallido de la guerra entre el Reino Santo y las tribus demi-humanas era algo que sucedería tarde o temprano, sucedía cada cierto tiempo, Nazarick lo único que hizo fue organizar a las pequeñas incursiones demi-humanas en un ejército un tanto más formal y preparado.
Al menos tenía el consuelo de que, sin la intervención de Nazarick en la guerra, esta sería mucho menos catastrófica para ambas poblaciones, que dé como hubiera sido si el participaba en ella. Ahora, el mayor problema que tuvo que tomar el Reino Hechicero fue él envió de provisiones y el acoger a los múltiples demi-humanos que habían decidido alejarse del conflicto, aunque estaba seguro que Demiurge tenía que ver de alguna forma con esta repentina inmigración.
—La llegada de nuevos habitantes ha sido constante, los Enanos han cumplido con su trabajo y han expandido lo necesario el distrito Demi-humano. —Explico con su profesionalismo usual. —Actor de Pandora y la Unidad de Caballeros Singulares no han reportado ningún incidente entre la población de E-rantel y entre los recién llegados, Ainz-sama.
—Umu… —Contuvo las ganas de suspirar, mientras pasaba al siguiente informe con algo de pesadez.— Tenia preocupaciones por su adaptación, la nación que estamos formando no se basa exactamente en la fuerza bruta para decidir quién da las órdenes. Podría ser demasiado para procesar.
Por alguna razón, decir eso en voz alta sonaba un poco hipócrita de su parte, aunque claro, no era del todo mentira.
—Los insectos se guían por la fuerza, dudo de que intenten algo después de ver su poder por la ciudad, en el peor de la casos, si llegan a intentar alguna falta de respeto, los Caballeros de la Muerte se encargaran de ellos, Ainz-sama.
—Seria lo común —El Rey se recargo en su asiento, aun con los documentos en mano, permitiéndose aflojar la ensayada pose de gobernante por unos segundo, mientras pensaba el que significaba este nuevo crecimiento poblacional para su reino.
No tanto por que no tuvieran el espacio para poder acogerlos, el Reino Hechicero hace tiempo dejo de ser una ciudad estado, ahora estaba compuesta por otras dos prometedoras ciudades en vías de desarrollo: La Ciudad de Carne, antiguamente el pueblo de Carne, dirigido por un consejo encabezado por Enri; y La Ciudad del Lago, antiguamente la villa de la unión de los Hombres Lagarto. Parece que, incluso con el pasar del tiempo, su capacidad para dar nombres no había mejorado ni un poco.
Lo que le intrigaba era lo que este migración significaba para los Demi-humanos. Activamente dejaron sus comunidades basadas en la fuerza y la violencia, durante un evento que, desde la perspectiva de varios individuos, era la demostración máxima de fuerza que un grupo organizado de seres podría ejercer: Guerra.
Se pudo considera que estos habían inmigrado específicamente al Reino Hechicero por las noticias del poder de Ainz Ooal Gown, pasarían décadas y la masacre de Katze seria recordada aún. Pero no fue del todo el caso, muchos individuos habían pasado de largo, únicamente pidiendo un derecho de paso, en algunos casos ni siquiera pidieron derecho para andar por sus tierras, simplemente lo hicieron, algo que dejo pasar por la intriga que le daba el camino de estos Demi-humanos, la segunda mayor Nación con más poder y que abiertamente aceptaba Demi-humanos era el Estado del Consejo de Agland pero, nuevamente, hubo varios casos en donde los viajeros decidieron tomar caminos distintos.
Había un pensamiento flotando en sus mandíbulas, algo que leyó sobre antropología recientemente, el comportamiento humano, supuso que se podría aplicar a otros seres pensantes también.
La violencia siempre estuvo impregnada en la historia de la humanidad de su antiguo mundo, pero la violencia no volvía activamente mala a una especie entera, fueron una culminación de diversos y variados factores los que dieron el nacimiento de conceptos: malicia o bondad, moral, justicia, fuerza, poder, dinero y riqueza. Todos eran factores que dependían del contexto y de la cosmovisión, que a su vez fueron determinadas por la experiencia de las comunidades que formaban dicho conceptos, formaban la realidad que estas comunidades conocían.
En el mundo donde nació Ainz, solo existían los humanos para crear esos conceptos, ¿Pero en este? Le sería imposible pensar siquiera en comprender los conceptos más básicos de todas las especies que podrían existir en el Nuevo Mundo.
Desde ese punto de vista, Demiurge tenía el concepto humano de Maldad como su guía, ¿Sera que los Demonios nativos de estas tierras tenían su propia definición?, ¿Siquiera necesitaban una definición de Maldad?
Si tenía razón, en su raro ejercicio de antropología básica, será posible que los Demi-humanos de las Colinas de Abelion estén pasando por un cambio cultural, ¿Por el cambio de realidad que fue la desaparición de Jaldabaoth?... Sera que, la realidad que tanto repetían los nativos del nuevo mundo “Los Demi-humanos solo se guían por la fuerza” ¿Sea más cultural que instintiva?
¿Que tantas cosas serian así en este mundo, que tanto será Instinto y que tanto será Cultura?, ¿Qué tanto será Yggdrasil y que tanto será el Nuevo Mundo?
—¿Ainz-sama?
O puede que simplemente este divagando demasiado de nuevo.
—Albedo, ¿Sucede algo? —Pregunto mientras alzaba la vista de los informes, encontrándose con la mirada preocupada de la Súcubo, le hizo sentir algo incomodo, tanto que paso rápidamente de una pose tranquila a su pose ensayada de monarca. —Disculpa, estaba perdido en mis pensamientos, no te ignore por error ¿Verdad?
—Por supuesto que no, Ainz-sama —Respondió rápidamente mientras sus alas temblaban por unos segundos. —Disculpe la interrupción.
—No tienes que disculparte… —Ladeo un poco la cabeza, mientras miraba a la Supervisora de los Guardianes de piso con una sonrisa solo visible para los No-muertos.
Mantuvieron un cómodo silencio, como pocas veces había podido tener Ainz al tener a su lado a un NPC de la Tumba, retomando su ritmo con los documentos, sus flamas apagándose o encendiéndose dependiendo de las reacciones que tenía a los informes, en su mayoría positivos sobre como la joven nación estaba creciendo.
Ya no de forma estrepitosa e insanamente rápida, simplemente, de forma adecuada. Estaba a punto de saltar al siguiente documentos hasta que noto la expresión de Albedo, su frente arrugándose por una segundos en una agria frustración que pudo reconocer, y que no le gusto ver, no cuando estaba teniendo un día tan agradable.
—¿Qué sucede Albedo? —Dejo el documento de lado, volteando a ver la súcubo, antes hubiera preferido ignorar aquella micro expresión de Albedo, pero ahora, no tenía ánimos de que los NPC se guardaran sus opiniones para sí mismos, no desde que estaba tratando de ser más directo con ellos.
La supervisora se quedó en silencio por un momento, soltando un audible suspiro, sus alas cayendo por unos segundos mientras le regresaba la mirada a su amo.
—Disculpe mi rudeza, Ainz-sama, pero no puedo evitar pensar, que los planes previos para el Reino Santo eran mejores para ampliar nuestro territorio, incluso si desea detener la expansión por Golden-Sama, ¿No deberíamos de asegurar un reino aceptable para la grandeza de los dos miembros de la Familia Real?
Ahí estaba esa pregunta de nuevo, juraba que Demiurge y Albedo no parecían pensar en otra cosa que no fuera esa, en este punto parece que están pasando por una muy mal caso de abstinencia que, sinceramente le estaba comenzando a ser tan preocupante como fastidioso para él. Incluso cuando trato de ser menos “Ser Supremo” delante de los NPC estos seguían viéndole igual.
El monarca tamborileo sus esqueléticos dedos en el reposabrazos de su silla, respirando profundamente, antes de voltear a ver a su Primer Ministro, que le dio esa usual mirada sonrojada, pero profesional que solo ella era capaz de darle todos los días sin falta. Por esa sonrisa, trataría de no ser hipócrita, y ser directo con sus verdaderas motivaciones por una vez.
—Cuatro, Albedo, la familia real está conformada por cuatro, no solo por dos— Si, tal vez eso no era el tipo de “Directo” que quería ser Ainz, pero fue lo primero que pudo decir antes de que los nervios se lo comieran muerto.
La supervisora se le quedo viendo fijamente, como una lechuza que era iluminada a mitad de la noche por una potente luz.
—Hablando del tema, Albedo, ¿Como van las invitaciones para la celebración de mi princesa? —Pregunto, ignorando la expresión que le estaba dando Albedo. Si, Ainz no podría decir que sus intentos de hablar con los NPC con sinceridad fueran los mejores.
La Supervisora de los Guardianes se mantuvo en silencio, bajando la mirada por unos instantes antes de responderle a su señor.
—El borrador final acaba de ser redactado por Titus, Ainz-sama. Si los mensajero se apegan al itinerario, todos los Reinos aliados deberán tener tiempo suficiente de responder y acudir al festival. —Respondió, por unos instantes su tono se volvió agrio y seco, como si fuera difícil el simple hecho de pronunciar esas palabras “Aliado” casi como si fuera una blasfemia, lo cual, para la gran mayoría de NPC, ciertamente era el caso.
Después de todo, ¿Como un habitante de la Gran Tumba de Nazarick, aceptaría una relación “Aliada” con los inferiores habitantes de este mundo?
—¿Narberal y su grupo han reportado algún problema, respecto a los preparativos de la ciudad?
—No, Ainz-sama, todos los preparativos van según lo planeado por… Los ciudadanos y las juntas de cada distrito. Dicen que la gente está celebrando incluso ahora.
No supo bien porque dijo aquello, le parecía una pérdida de esfuerzo y energía por parte de los inferiores, pero Ainz-sama, su Ainz-sama, parecido alegrarle más el escuchar aquellas últimas palabras.
—Estupendo Albedo. —Le sonrió, sus flamas avivándose con una cálida luz, mientras regresaba la vista a sus informes— Como siempre haces un gran trabajo.
Albedo volvió a tener la misma expresión abriendo bien grande sus ojos, mientras seguía mirando a su amo con una expresión que le hacía ver como una lechuza, que lentamente comenzó a volverse menos una mirada de shock y más en una mirada de duda, sus ojos cerrándose levemente mientras su ceño se frunció en frustración, conteniéndose hasta que volvió a mirar a su amo.
Enfocado, tarareando suavemente una canción de cuna mientras leía los informes, como siempre. Solo que, para Albedo, no era como siempre había sido, como siempre debió haber sido, no pudo evitar compararlo a como era antes del nacimiento de la Princesa, cuando sus planes estaban llevándose a cabo sin interrupción alguna, cuando se miraba como…
—¿Ainz-sama?
—Si, ¿Albedo?
La supervisora de los Guardianes de piso guardo silencio, bajando la mirada como si fuera una niña que estaba a punto de confesarle una travesura a su padre.
—¿Nuestros planes le han decepcionado, Ainz-sama? —Pregunto la súcubo, haciendo que las cuencas del rey Hechicero se apagaran, dejando de lado los documentos mientras se recargaba en su asiento con una pose cansada y débil, mucho más propia de Satoru Suzuki que de un Ser supremo. —Momong…
—No. —Le interrumpió alzando su mano, mientras sus cuencas volvían a encenderse con una flama tenue y suave.— No tiene que ver con ustedes, ni con mis hijos. Ni con nada de lo que ustedes puedan entender.
Le dolía usar esas palabras, pero era verdad, en el tiempo que había pasado, en lo que había vivido desde que nació su hija… Aun le era imposible hablar con la verdad a los NPC, era solo un miedo irracional que le carcomía la cabeza, pero incluso si el miedo era irracional él no podía pelear con él, al menos no por ahora.
—No quiero hablar más del tema, Albedo… —¿Cuantas veces había dicho esas palabras a Demiurge y Albedo en los últimos años? Suficientes como para usarla de ataúd. —Solamente… Déjame terminar los informes. Tengo cosas que atender luego.
La súcubo se quedó callada, manteniendo su usual aire profesional y sereno. Miro fijamente al suelo. Por unos segundos, solo por unos instantes, su expresión se arrugo en frustración, cerrando sus manos con fuerza, casi haciendo crujir el aire por su mera frustración emocional, para después simplemente apaciguar aquella agria y venenosa sensación de golpe como si nada de eso hubiera sucedido.
—Como ordene, Ainz-sama… Me gustaría hablar sobre la siguiente reunión con nuestro informante de Re-estize. ¿Puedo tener el atrevimiento de pedirle algo?
—Claro, siempre tengo tiempo para tus peticiones, Albedo.
Ambos sonrieron, aunque solo una sonrisa era sincera.
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Era una noche agradable en E-rantel, agradable y apacible, misma rutina repetitiva de todos los días, clima perfecto, gente amable, flores y plantas creciendo, y floreciendo todo el año, un lugar tan perfecto para vivir que parecía sacado de uno de los cientos de cuentos de hadas que plagaban las estanterías de la escuela de la ciudad.
La gente iba y venía sin importar que hora del día era, la nueva población de la ciudad, compuesta por múltiples especies con rutinas nocturnas, ayudo a que la ciudad Amurallada comenzara a ser llamada como la “Ciudad” que nunca duerme. Los mercados rebosaban de nuevos clientes, la constante inmigración de Demi-humanos había sido sorpresivamente bien recibida por la población. Los más optimistas n Nazarick pensaron que se debía a la buena fe de los habitantes de este mundo, otros, como Narberal, pensaba que se debía más bien a la fuerza militar de Ainz-sama que mantenía a los mosquitos a raya.
Claro, el tiempo ha pasado, pero siempre le sería más fácil pensar que seres inferiores se guiarían como los seres inferiores que eran.
—Rápido Nabe-san, rápido, ¡Nos perderemos el espectáculo!
—¡Es-espectáculo divertido!
Muchas cosas cambiaron en el equipo de “Oscuridad”, ahora, en lugar de tener a una sola mascota, tenían a dos. Steve, el caballero no-muerto amigo de Hamsuke que, para su consternación, parecía haberle copiado buena parte de su personalidad al actor de Pandora. Al menos era más calmado que el cambia formas.
Nabe a veces se preguntaba el cómo es que había terminado siendo niñera de este par de imbéciles a quienes llamaba amigos, a veces consideraba si el pasar demasiado tiempo con ellos le había pegado algo de su estupidez.
—Nada de espectáculos o lo que sea que sean esas caravanas de insectos a los que tanto quieren ver, estamos patrullando hasta tarde. —Miro fríamente al caballero de la muerte y al hámster, tratando con todas sus fuerzas el no tener alguna reacción por las expresiones que ambos habían puesto ante su negativa.
El caballero escondió su rostro en el cuello de su amplia capa blanca, seguramente imitando el gesto de Hamsuke de ocultarse entre sus garras en un intento fútil de parecerle adorable a la Pleiades.
—Pero Nabe-san, estamos patrullando los espectáculos. —Alzo sus garras con emoción, mientras su cola de serpiente se mecía de lado a lado, como si de una especie de cachorrito se tratase. —¿No sería lo mejor inspeccionarlo de cerca en caso de algún incidente?
Si hacia el esfuerzo de ignorar el tono de complicidad del Hamster, este tenía un punto en su argumento infantil. Estaban patrullando las múltiples plazas de la ciudad, junto con muchos más Aventureros y varios Caballeros Singulares más, por lo que lo correcto sería inspeccionar los juegos de luces y humo que tenían planeado los insectos. Pero antes muerta que volver a ver algún bobo espectáculo de marionetas, magia de nivel cero o cualquier tipo de banalidad que estuvieran preparando los circenses de la ciudad.
Si no fuera porque era plenamente consciente, del motivo por el cual todos estos bufones estaban plagando las plazas de la ciudad, sin lugar a dudas hubiera preferido mantenerse tumbada en su habitación en lugar de patrullar. Claro, si no fuera porque esto había sido ordenado directamente por Ainz-sama.
—No, es no, estamos patrullando según los horarios, nada de distracciones. —Comenzó a caminar, mientras sus dos acompañantes soltaban un audible suspiro de derrota, comenzando a seguirle nuevamente.
—Mala…
El caballero de la muerte cubrió nuevamente su rostro esquelético al ver la cara de enfado que la aventurera le había lanzado al escucharle decir eso.
Nabe pudo notar como los transeúntes habían fijados sus miradas en ellos, posiblemente divertidos por la imagen de la Hermosa Princesa regañando al Rey sabio del Bosque y a un “Legendario no-muerto” de al menos el doble de su altura. Una diminuta, muy diminuta, parte de Nabe lo considero gracioso también, solo un poquito.
—Bien… Terminemos una ronda más y podrán desperdiciar su tiempo viendo a todos los insectos jugar por el tiempo que quieran. —Suspiro resignada, parpadeando para encontrarse que ambos salieron corriendo tan rápido como había decidido darles permiso.
La sirvienta disfrazada sujeto su sien con ambas manos mientras se iba a sentar en el lugar más cercano que tenía, tratando al menos de disfrutar algo de silencio por unos segundos. Aunque, claro, considerando las festividades que se estaban preparando, no es que obtuviera muchos segundos se silenció.
Primero pasaron varios grupos de músicos, conformados por miembros de todas las razas que habitaban la ciudad. Hombres Lagartos, Enanos, Humanos y Goblins eran los más comunes de ver, cada uno con su propia indumentaria, influenciada un poco por la nueva cultura de la ciudad. Guiados por varios trovadores que había visto en el Distrito Negro de la ciudad, aventureros recientemente regresando de sus misiones que habían decidido unirse a los preparativos con su magia musical, seguramente sin saber qué diablos estaban preparando en primer lugar.
Luego estaban los artistas callejeros, nuevamente, una gran variedad de especies, incluso las que uno no vería como artistas callejeros potenciales estaban por ahí, andando con sus trucos de magia de Nivel Cero y demás artilugios, malabarista practicando trucos con hachas o espadas sin filo, marionetistas callejeros ataviados con marionetas de distintos tamaños y formas, algunos moviendo piezas de marionetas de proporciones gigantescas que casi seguramente armarían solo en el día del evento.
Grupos de Aventureros que andaban curiosos por ahí, dispersándose explorando las múltiples decoraciones que no estaban cuando ellos habían partido en sus misiones.
Nabe frunció un poco el ceño, mientras miraba a todos moverse sin parar, como si fueran una colmena de hormigas buscando alimento en medio el bosque, incluso pudo ver a varios Caballeros Singulares ayudando con las actividades, uniéndose a los grupos de personas que estaban haciendo alguna actividad callejera.
Cuando se enteró que Steve no fue el único de su tipo en obtener conciencia de forma inesperada pensó, junto con varios miembros de Nazarick, que estos serían estudiados a profundidad, diseccionados como la mutación inesperada que son y devueltos al mando de la mente No-muerta de su amo.
Pero lo que terminaron viendo fue a estos Caballeros de la Muerte ser dejados por la ciudad, nombrados como un nuevo grupo especial y estacionados permanentemente en el exterior. Los Caballeros Singulares, que, por supuesto, significaba que Nabe y Pandora eran básicamente sus niñeros, porque de subordinados poco tenían.
No eran tan obedientes como los Caballeros de la Muerte naturales, y eran mucho más habladores que sus congéneres no mutados. Por una razón que no terminaba de entender, Ainz-sama parecido alegre al escuchar cada ocasión en la que desafiaron la cadena de mando o el motivo de sus trabajos.
Al menos Pandora, o mejor dicho Momon, parecía divertirse mucho pasando tiempo con ellos. Por lo que Nabe realmente no tenía que tratar mucho con ellos.
La Aventurera aflojo su pose dejando descansar su cabeza sobre el respaldo de la banca, pensando que le vendría mejor ignorar todas las preparaciones para el festival, aun le sorprendía el cómo, sin saber que era lo que iban a celebrar, la ciudad estaba más que emocionada de prepararse, aún faltaban algo de tiempo para que Ainz-sama diera inicio a la festividad oficial.
Su mirada vago nuevamente entre las distintas personas andando por ahí, por alguna razón, el ruido de los demás le pareció ser algo más soportable, casi agradable, solo casi agradable. Incluso los rostros de los cuídanos parecían ser un poco…
Narberal Gamma negó varias veces con la cabeza, sacándose esos pensamientos impuros de su mente, soltando un suspiro algo exasperada. Estuvo a punto de irse a patrullar por su cuenta cuando una pequeña manito le jalo la capa, haciéndola voltear hacia abajo, mirando a varios niños, muchos humanos y algunos demi-humanos. Orejas de conejo, escamas suaves, colas, piel verde y orejas largas eran sus rasgos más llamativos
En concreto, el que le había jalado la capa era una pequeña humana de no más de 5 años, que se emocionó bastante al ver que la Aventurera le había regresado la mirada, antes de que pudiera decir algo, la pequeña le extendió un par de flores con una gran sonrisa.
Nabe, sin darse cuenta de lo que estaba haciendo, las tomo, acariciando la cabeza de la niña con una expresión un tanto menos fría de lo usual, solo para ver a la niña dando saltitos emocionados mientras decía algo que no termino de captar la Doppelganger.
Cuando el grupo de niños salió corriendo, soltando todo el ruido que un grupo de niños podía soltar, Nabe simplemente ladeo la cabeza, viéndolos alejarse por las calles, saludando a un par de Caballeros Singulares que estaban por ahí.
Miro las flores que le había dado la pequeña, suavizando su expresión sin darse cuenta, mientras miraba las simples flores con lo más cercano que podía hacer a una sonrisa.
—¡Nabe! Que bueno es verte por aquí, ¿Estas patrullando? — La voz hizo que Nabe alzara la cabeza, encontrándose con un Hombre Lagarto de edad avanzada y escamas pálidas, apenas visibles por las pesadas ropas que llevaba para protegerse de cualquier tipo de luz.
Estaba acompañado de un Caballero Singular nombrado Lamorak. Al igual que el resto de su peculiar nuevo grupo de No-muertos, tenía huesos blancos, armaduras y armas que cambiaron según sus personalidades. Si de por si esos cambios no fueran suficientes para poder diferenciarlos de un Caballero de la Muerte común, cada Caballero Singular contaba con diferencias únicas entre cada uno.
Lamorak tenía un par de crecimientos óseos bastante notables, que se asemejaban a escamas que cubrían el lugar en donde había estado su boca, también los tenía en brazos y piernas, además era relativamente delgado en comparación al resto de Caballeros Singulares, siendo igualmente más alto que la mayoría de sus compañeros.
Para Nabe, uno de sus Caballeros favoritos, únicamente por que era de los pocos que no habían sido contagiados por la estruendosa personalidad de Pandora o Hamsuke.
—Oh… Solo eres tú araña. —Conocía al Lagarto desde hace tiempo, aun maldecía el día en el que Steve y Hamsuke se encariñaron del vendedor ambulante por el simple hecho de regalarles una capa— ¿Tan rápido estas estafando a los Caballeros? —Pregunto la Aventurera, alzando una ceja al ver a Lamorak usando una amplia capa nueva, parecida a la de Steve, solo que de un color morado con patrones mucho más festivos y llamativos, demasiado para el gusto de la cambia formas.
El viejo lagarto soltó una risa animada, el Caballero por su parte golpeo el suelo con su alabarda, que era casi idéntica al Colmillo de Decapitación de Cocytus. Nabe nunca aceptaría que esto tuviera que ver con su aprecio al Caballero Singular.
—Parece que Lamorak no le gusto tu comentario. —Agrego al ver como el no-muerto soltaba un bufido, haciendo que las escamas óseas de todo su cuerpo vibraran.
—Una verdadera lástima… —Respondió la mujer, mientras Lamorak soltaba otro bufido, marchándose algo indignado mientras golpeaba audiblemente su alabarda contra el suelo.
Nabe le miro marcharse, ladeando un poco la cabeza al verle moverse, era raro pensar que ese No-muerto era un Caballero de la Muerte, recodar como era en un inicio y como es ahora, le era algo… Nostálgico y entrañable. Aunque si alguien, en el pasado, le hubiera dicho que una invocación despertaría una voluntad y pensamiento propio lo hubiera visto como un demente, digno de ser sacrificado para no contaminar Nazarick con su demencia.
Y henos aquí, en medio de una ciudad, viendo a varias de esas invocaciones ahora con voluntad y pensamiento propios, incluso con un nombre al cual responder.
—Me sigue sorprendiendo. Es un espectáculo ver las expresiones que pueden hacer los de tu tipo hacia seres como nosotros.
—Oh, la araña de la seda sigue aquí…
—¡Ja! Se que te gusta mi compañía.
—Es distinto, araña, Te tolero únicamente por que Hamsuke y Steve te quieren…
—Lo que digas, ¿Vas a seguir patrullando o es que recibir flores de esos niños te hizo sentir algo más que frialdad? —Pregunto el lagarto, cruzándose de brazos mientras otro grupo de pequeños corrían por ahí, riendo alegremente, haciendo que la mirada de Nabe se fijara en ellos y no en el lagarto albino— ¿Qué sucede, te molestan las risas de los niños?
Pregunto, claramente en broma, tentando la delgada línea de tolerancia a los insectos que tenía la Aventurera. Se sorprendió al no recibir respuesta de la Aventurera, mirando curioso como Nabe seguía concentrada en los niños. Sin darse cuenta, estaba jugando con las flores que le habían sido regaladas, acomodándolas sobre su regazo de una forma casi cariñosa.
—Bueno…
—Yssog, di algo más, y juro que voy a terminar en un calabozo del Distrito Negro por aplastar una lagartija.
El Lagarto soltó una fuerte carcajada, usando la banca de soporte para no caerse de la impresión, agarrándose del pecho como si de verdad le faltara el aire de tanto reírse. Nabe, por su parte, le miro con la misma expresión fría y seca que le daba a todo el mundo, aunque con el agregado de ladear un poco la cabeza esta vez.
—Que mala suerte, tener un mosquito tan ruidoso cerca. Todo este ruido molesta.
—Ver a gente feliz te molesta?
—Me molesta que sean ruidosos alrededor mía.
—Entonces detestas que toda la ciudad este haciendo ruido.
—…
—…
—Si
Yssog contuvo las ganas de soltar una risa por la expresión derrota que tenía la Aventurera. Ahogo su risa en un suspiro.
—¿Qué esperabas? Es la primera vez que el rey decreta una celebración. Por lo que he escuchado, desde el inicio de su reinado no hubo más que prosperidad, así que, ¿Por qué no aprovechar la mínima oportunidad de celebrar como se debe? — Sonrió mostrando todos sus colmillos de una forma que algunos encontrarían aterradora, para Nabe, simplemente era un viejo dejándose llevar por alguna rara razón.
—Supongo que lo entiendo un poco… —Nabe podía simpatizar un poco con esa idea, cualquier cosa que su amo anuncie ciertamente debería tratarse con el mayor jubilo posible, pero al pensar en lo que se estaba celebrando era raro, bastante, pensar en que había pasado tanto tiempo— Espero que no estén abusando de la bondad del Rey Hechicero para estar holgazaneando…
Yssog tuvo que aguantarse las ganas de soltar un bufido molesto, mientras se rascaba la barbilla de forma disimulada.
—Los festejos son para celebrar, generar un sentimiento de comunidad, religión, nacimiento, muerte, depende de la cultura. Una celebración lleva tiempo de planear, lleva mucho dinero y esfuerzo, esta gente está haciendo de todo menos holgazanear.
Nabe le escuchó atentamente, mientras recordaba la palpable emoción que había en Nazarick por el evento que estaba siendo planeado por su amo. Le consternaba pensar que los habitantes de E-rantel estaba siendo más ruidoso que los de la tumba… ¿Sera esto el “Choque cultural” que Ainz-sama menciono hace tiempo?
Mientras consideraba las palabras del Hombre Lagarto y más importante aún, las de Ainz-sama, vio pasar a un grupo de borrachos que aparentemente se tropezaron con la nada misma.
—Claro. Se nota el esfuerzo para emborracharse.
—Sabes que, míralo como lo quieras ver, los de tu tipo siempre son así con los de nuestro tipo. —Comento al aire mientras bebía de una botella que alcohol que se le había caído al grupo de borrachos.
—A que te…
Su voz se ahogó en su garganta, cuando las voces y risas de los niños sonaron cerca de nuevo, varios estaban usando la alabarda de Lamorak a modo de un columpio improvisado, apoyándose en unas telas viejas para sujetarse de ellas y balancearse. Nabe sin pensarlo, sonrió, poniéndose de pie.
—Seguiré patrullando… —Respondió sin voltear a ver al lagarto, disimulando su camino hacia el Caballero Singular. Una vez ya más alejada, Yssog se cruzó de brazos, ladeando la cabeza un poco mientras seguía mostrando sus colmillos.
—Quien diría que es la misma persona, ¿Verdad, Momon?
—Es ciertamente un cambio de aire peculiar. —Dijo apareciendo de la nada, haciendo justicia a su nombres de Héroe Oscuro. Estaba cubierto por una nueva capa hecha especialmente por la festividades, llena de grabados de fuego y soles dorados.— Pensé que tardarías más tiempo en regresar, ¿Cómo han ido tus negocios en las Colinas?
—¡Ja! De maravilla, no se lo digas al Rey, pero la guerra es un buen negocio cuando es en otras tierras, claro, sería mejor si no la hubiera… —Inclino suavemente su largo cuello mientras ponía, lo que Momon supo, era una expresión de inocencia— Pero bueno, uno debe tomar las ventajas que tenga en el camino no crees, ¿Momon?
—Creo que eres una mala influencia para mi Equipo. Pero me pone de buen humor que hayas regresado sano y salgo.
—Yo también estoy feliz de regresar sano y salvo. Si algo me pasara, ¿Quién le ensañaría a esa “Princesa” algo sobre recibir golpes mordaces de regreso?
Dijo, haciendo un movimiento exagerado con las manos, el cual pareció sacarle al menos una sonrisa al Héroe Oscuro debajo de su casco acorazado.
—Por cierto, puedo preguntar, ¿Qué es lo que anunciara el Rey Hechicero? Siendo tú el puente entre el Rey y el pueblo debes de saber algo ¿No?
El Héroe de E-rantel solo se cruzó de brazos, viendo al Hombre Lagarto con una expresión indescifrable. Yssog por su parte sonrió con picardía, después de todo, Nabe tenía razón, que el Rey Hechicero haya incitado a todos a celebrar tan rápidamente sin explicar el motivo de la celebración era, cuanto menos, raro.
De no conocer ya al no-muerto, Yssog pensaría que estaba preparando un sacrificio ritual usando a todos como combustible.
—Solo puedo decir, que será un evento como este reino no ha visto antes.
—Oh… ¿Sabes que eso no suena nada espectacular considerando la edad del Reino Hechicero?
—…
—…
—… ¿Acaso Nabe te contagio su actitud de aguafiestas?
Tras un largo silencio, en el que ambos se miraron fijamente, finalmente se soltaron a reír al mismo tiempo, añadiendo dos voces más al animado ambiente de la ciudad.
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Las estrellas del cielo nocturno del 6to piso siempre eran algo agradable de ver. Aunque él y todo habitante de Nazarick podría decir lo mismo de cualquier parte de la Tumba.
Camino tranquilo, dirigiéndose al gigantesco Anfiteatro, sobresaliendo imponente del inmenso y frondoso verde que abarcaba todo el Piso. Estaba de buen humor, aunque tal vez eso sea un eufemismo, pues casi sentía la necesidad de tararear alegre mientras caminaba, disfrutando del agradable clima nocturno de la Jungla creada por los Supremos.
Su cola de acero se mecía de lado a lado, tintineando cada tanto.
—¡Demiurge! —La voz de Aura sonó desde una de las ramas de los árboles, haciendo que el Demonio alzara la vista con una sonrisa casi paternal adornando su rostro.
—Aura, espero que estes teniendo una buena noche. ¿Estás en camino de ver a la princesa también?
—¡Si! —Salto desde la rama, cayendo perfectamente mientras comenzaba a caminar al lado del Demonio, con su usual actitud alegre y relajada. Demiurge le miro de reojo, sintiendo algo de nostalgia al ver como la pequeña Elfo Oscuro cambio con el paso del tiempo aunque claro, no eran muchos cambios considerando lo lento que crecen los Elfos. Era un poco más alta y se había comenzado a dejar el crecer un poco más el pelo, al igual que su hermano.
Pero en lo que era actitud y personalidad, seguía siendo la misma Aura de hace 5 años.
—Ahora mismo debe de estar practicando su magia, Yuri y Cz me han contado que ha estado más emocionada de lo usual y ha decidido hacer más ejercicios prácticos… Casi me preocupaba que fuera como Mare y estuviera todo el día con la cara metida en un libro. —Comento con diversión.
—Ciertamente, es importante tener conocimiento practico al usar Magia de Nivel. Pero no creo que estar metido entre libros sea un mal ejercicio tampoco.
Aura le respondió poniendo los ojos en blanco por unos segundos, haciendo una expresión un tanto cómica para el mayor.
—Seguramente el anuncio de su Debut influyo en su estado emocional. Ainz-sama y Iona-sama están igualmente emocionados por el evento.
—¡Si! Aunque conociendo a Golden-Sama, está más emocionada por poder salir de la Tumba que de ser presentada como Princesa del Reino Hechicero. —Respondió al instante, con una sonrisa amplia mientras se adelantaba un poco al Demonio, ambos ya pasando por el enorme arco de piedra que daba entrada al público al coliseo.
Demiurge saboreo detenidamente las palabras de Aura, ciertamente, la Princesa de Nazarick tenía muy poco interés en el título de “Princesa” ni siquiera había obtenido la clase de trabajo durante toda la educación que ha recibido, aunque claro, como lo había demostrado ya muchas veces Ainz-sama, carecer de una clase de tipo comandante no necesariamente invalidaba a alguien de ser un magnífico líder.
Su línea de pensamiento se detuvo en el momento en que las suaves lámparas mágicas del pasillo fueron opacadas por un salvaje brillo dorado, el demonio sonrió, llegando finalmente a las gradas para ver la fuente del dorado brillo.
El hechizo de Séptimo Nivel [Napalm] deslumbro desde el centro de la arena con su fuego, como una torre llameante de pura destrucción, a diferencia del hechizo normal, este fuego destructivo estaba teñido de dorado claramente afectado por la afinidad mágica natural de la Princesa.
Se detuvo al borde de las gradas, mientras Aura se sentaba animadamente sobre el borde de piedra que separaba la arena de los espectadores. Delante de aquel rastro de fuego dorado estaba una No-muerta, bastante alta, mucho más que Demiurge, pero no tanto como Cocytus.
Con la mirada perdida en el pilar de fuego. Una de sus dos cuencas estaba vacía, mientras la otra rebosaba de fuego de tres colores, dorado, plateado y morado, dejando trazas de llamaradas y cenizas en el aire. Sus huesos, de negro azabache y blanco lustro relucieron ante las luces del dorado pilar ígneo.
Su larga cola de serpiente descansando perezosamente en el suelo, la punta sacudiéndose, como si una parte de la naturaleza de la especia a la que pertenecía la espina dorsal recordara un hábito de cuando estaba vivo.
Dos grandes cuernos, uno de los cuales estaba partido cerca de la punta, enmarcaron su rostro, su liso y suave rostro, más propio de una marcara finamente tallada que de un cráneo. Pendientes tintineaban, colgando de piezas de metal sujetas a los cuernos.
En su mano, un largo bastón alargado, más grande que su portadora, un mecanismo de anillos en la punta, concentrando el mana de la No-muerta.
Tanto Aura, como Demiurge decidieron quedarse callados, dejando que el hechizo llegara a su fin. Una vez que el fuego dorado se apagó, las figuras de dos de las Pléyades fueron visibles para ambos. Yuri Alpha aplaudió a la No-muerta, acercándosele con decoro propio de su profesión, por su parte, CZ2128 Delta se acercó rápidamente a la [Hechicera]
La No-muerta se puso de cuclillas para recibir a las Pléyades. Ladeo la cabeza de una forma un tanto adorable desde la perspectiva de los presentes. Cz, por su parte, pego un pequeño salto para poder colocarle una pegatina que decía “1Yen” en uno de los cuatro cuernos que le salían a la no-muerta de los hombros.
—Fue un magnífico Hechizo, Golden-sama, Ainz-sama estará complacido de ver su crecimiento.
—Bien hecho Golden-sama —Repitió con su usual tono monótono la Constructo, aunque para los presentes parecía sonar un poco más animada de lo usual.
—Ya, ya, me dan demasiado mérito de verdad. —Respondió la no-muerta, haciendo un gesto tímido con sus manos. Poco a poco la gigantesca flama de su ojo se apagaba. La autómata ante estas palabras simplemente le coloco otra pegatina, ahora debajo de su cuencas— Digo, aun no es mucho considerando los estándares de Nazarick.
El comentario hizo que Cz inflara sus mejillas, comenzando a colocarle más y más pegatinas en el rostro al a princesa.
—Cz, te restringiré esas pegatinas si las sigues usando así con Golden-sama. No es bueno que pegues tantas cada vez que Golden-sama aprenda un nuevo hechizo.
—Uwaaaa… Pero este es su primer hechizo de Séptimo Nivel.
—Si, pero…
—Está bien Yur, no son difíciles de quitar.— Dijo haciendo que la Autómata soltara otro audible “Uwa”, lo que a su vez hizo que la Dullahan soltara un suspiro algo divertido por el comportamiento de su hermana menor.
Dermiurge sonrió más ampliamente, aplaudiendo al igual que Aura, ambos llamando la atención de las que estaban en la arena.
—¡Bien hecho Golden-sama! ¡A este paso estará cerca del nivel de Mare! —Pego un fuerte salto, cayendo delante de la No-muerta, siendo seguida de Demiurge, que había bajado de una forma menos exagerada.
—¡Demiurg!, ¡Aur! —Saludo con un tono jovial. Sus flamas ya tenían un tamaño normal.— Es bueno verlos, pensé que estarían ocupados con los pedidos de padre.
—Yo me desocupe hace rato, Mare aun tardara unos días más en terminar de catalogar las plantas de las Montañas de Azerlisia. Vine por algunas cosas y a entregarte esto, Golden-sama. Mare y yo cumplimos bien la tarea que pidió. —Saco pecho orgullosa, tomando de su inventario un libro grueso lleno de notas de campo desordenadas.
Las flamas de la No-muerta se encendieron por unos segundos, tomando el libro y acunándolo contra su pecho con bastante emoción.
—Gracias Aur, le agradeceré a Mar cuando regrese. Me estaba quedando sin mucho que leer sobre la Ciudad del Lago y la cultura de los Hombres Lagarto, espero que la cultura de los Gigantes de Hielo sea igual de interesante.
Aura rasco su mejilla apenada, con una sonrisa alegre por el agradecimiento de la Princesa.
—En mi caso, Golden-sama, vine por pedido de Ainz-sama, su padre.
—¿Madre y Padre siguen ocupados también?
—Desgraciadamente si, Golden-sama, es una pena que no haya podido presenciar tu primer hechizo de Séptimo Nivel. —Se ajusto las gafas, tratando de ocultar una risa algo indigna de él, recordando lo animado que se pone Ainz-sama cada vez que Golden-sama aprendía un hechizo de un nuevo Nivel de Magia.
—Si, dios, va a ser una tortura que presuma tanto de mi otra vez. El debut será un infierno…
Soltó un suspiro, una reacción que aprendió al ver a su padre hacerlo varias veces, solo que, a diferencia de Ainz-sama, Golden-sama soltaba siempre un par de flamas cuando suspiraba.
—Al menos al fin podré salir de la Tumba. —Agrego algo más animada, haciendo que Demiurge y Yuri le dedicaran una sonrisa algo socarrona, Aura le dedicó una grande y resplandeciente sonrisa, Cz, Cz simplemente se dedicó a soltar un audible “!Waaaa!”
Los habitantes de la Tumba entendían los deseos de su ama de explorar y conocer a flor de hueso el mundo exterior, pero como sirvientes de los Seres Supremos que eran, no podían evitar sentir una rara sensación de pena al pensar en su señora saliendo de la seguridad de los muros de Nazarick.
Claro, al igual que con Ainz-sama, serian incapaz de ponerle grilletes a sus a la princesa. Por lo que, cada miembros de la Gran Tumba Subterránea de Nazarick, decidió tomarlo a su propia forma y como lo había demostrado la reacción de Aura, algunos lo estaba llevando mejor que otros.
—Ciertamente, es una forma de verle un lado positivo a la política. —Continuo el Demonio mientras posaba una mano sobre su pecho de forma solemne— Hablando de Política, como su debut ante el Reino hechicero y a los Reinos del Nuevo Mundo, será dentro de poco, Ainz-sama pensó que era apropiado realizar ensayos para el baile, dijo que sería una “actividad exclusivamente de familia”
Esas palabras parecieron alegrar a la No-muerta, mientras sus cola se comenzaba a mecer alegremente. Demiurge pensó que era la emoción de poder poner en práctica todo ese conocimiento cultural que tanto le gustaba adquirir a Golden-sama.
Para Golden, era algo más simple, estaba alegre de que su padre siguiera encontrando formas de holgazanear en familia.
