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Corazón Xeneize

Summary:

Serie de one shot de fútbol argentino, principalmente de Boca Juniors.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Velasco/Battaglia/Alarcón

Chapter Text

Alan hace su primer gol para Boca y no hay mejor forma de celebrarlo que con sus novios.

...

Después de 7 meses se le volvió a dar. Apenas vio la pelota entrar, sintió como sus ojos se comenzaban a llenar de lágrimas, no podía parar de correr escuchando a la hinchada corear.

Lo primero que lo sacó de su ensoñación fueron los brazos de su novio, quien parecía reacio a soltarlo en este momento tan importante para él. Apenas pudiendo contener las ganas de comerle la boca ahí mismo.

Más compañeros comenzaron a llegar y, con ellos, su otra pareja. Un rápido abrazo, junto a un beso en su frente fue todo lo que recibió.

Sabía que no podían hacer mucho más allí, en medio del campo de juego, por eso, no podía esperar a que el partido terminara y los dejarán irse a su hogar.

El vestuario parecía descontrolado, era una victoria tan esperada después de 12 partidos sin ganar.

Alan, junto a Exequiel, parecían ser el centro de atención, todos buscaban felicitarlos, abrazarlos y tocarlos. Y pensándolo bien, después de tanta frustración para los dos, merecian ser mimados por sus compañeros un rato.

Quien no parecía muy contento con eso era Kevin, que no apartaba los ojos de encima del changuito ni por casualidad.

Mantenia su distancia pero podía ver como fruncía las cejas y apretaba los labios de forma casi exagerada cada vez que alguno de sus compañeros abrazaba al santiagueño más de lo estipulado.

-Tranquilo fiera, nadie te lo va a robar. - Alan se acercó para poder hablarle a su amigos, claramente divertido por los celos mal disimulados del contrario.

-¿Qué decís? Si no somos nada, él puede hacer lo que quiera.

-¿Seguro? ¿A quién estás tratando de convencer con eso?

Solo se ganó una mala mirada del mediocampista.

-Pero fijate que si te apuras capaz logres darle una recompensa esta noche... Si es que nadie te lo quita antes. - Ambos observaron cómo Pellegrino se le había pegado al autor del segundo gol del partido, estaba demasiado cerca para ser normal y lo peor para Kevin es que a Exequiel parecía no importarle.

-Bueno, yo te dejo. Suerte campeón. - Con unas palmaditas en la espalda se alejó del rubio, quien parecía seguir hipnotizado viendo la desagradable escena frente a él.

La relación entre Kevin y Exequiel era complicada. Había días en los que estaban todo el tiempo juntos, entrenando, ayudándose con los ejercicios, tomando mate en el descanso mientras charlaban y se toqueteaban más de lo necesario, mientras que había otros en los que no se hablaban por completo, ignorando la presencia del otro.

Todos notaban la visible tensión que había entre ellos pero nadie decía nada al respecto, por lo menos públicamente.

Ninguno sabía su historia completa, si es que en algún momento estuvieron juntos, pero tampoco se animaban a preguntar.

Lo mejor era dejarlos con sus asuntos, hasta que algún día lleguen al predio tomados de la mano o, en el peor de los casos, hasta que alguno se vaya del club y nunca vuelvan a hablar.

Después de lo que parecieron horas tuvo un momento de tranquilidad. Cuando la mayoría ya estaba en las duchas, logró quedarse un rato solo en el vestuario, permitiendo procesar todas las emociones que vivió en tan poco tiempo.

El primero en encontrarlo fue Williams, quien se acercó un poco preocupado al verlo tan serio y pensativo. Apoyó con delicadeza su mano en el hombro del menor para poder llamar su atención.

-¿Todo bien, amor? - Alan lo miró medio aturdido por unos segundos hasta que logró reaccionar.

-Sisi, tranqui, solo estaba pensando.

-¿Seguro? -El chileno lo miraba con un toque de desconfianza en los ojos

-Más que seguro. - Para confirmar su punto, se levantó para abrazar a su novio por la cintura y poder dejar unos simples besos en sus labios, provocando suaves risitas por ambas partes.

Cuando Rodrigo terminó de bañarse, pudieron emprender el camino a su casa, el cual estuvo repleto de elogios por parte de sus novios.

Al llegar los recibió su mascota, con tanta alegría que parecía saber lo que ocurrió horas atrás.

Al estar finalmente solos pudo comenzar a procesar todo lo ocurrido pero sus acompañantes lo sacaron de su ensoñación rápidamente.

-¿Queres festejar, mi amor? -Alarcón lo abrazo por la cintura mientras lo besa con ternura.

Su otro novio apareció a su lado y le dejó suaves besos en el cuello.

La atmósfera cambió cuando el mayor lo presionó contra ambos cuerpos, un jadeo se le escapó y eso pareció ser suficiente para los restantes. Le sacaron la camiseta entre los dos para luego hacer lo mismo con las propias.

Antes de que pudieran volver a lo que estaban, colocó cada una de sus manos en los pechos ajenos, dejando leves caricias en cada uno pero alejandolos unos centímetros.

-Vamos arriba ¿O todo lo que merezco es un rapidito en la entrada de casa? - Le respondieron con una leve risa, pero sin perder tiempo, se dirigieron a la habitación sin poder sacarse las manos de encima.

Una vez allí, el mayor se recostó contra el respaldar de la cama y guió a Alan sobre él, el restante se ubicó detrás del menor, metiendo una mano dentro de sus shorts, comenzando a acariciarlo sobre la tela del boxer.

Los dos mediocampistas comenzaron a besarse sobre el hombro del delantero, el cual procedió a dejar besos húmedos desparramados en los hombros y pecho del hombre debajo suyo.

Podía sentir como Williams se le apoyaba por atrás, su duro miembro provocandolo, eso sumándole el movimiento de la mano en su miembro, más el sonido que emitían sus novios al besarse lo estaba calentando a más no poder.

Se comenzó a mover sobre el miembro debajo suyo, buscando también pegarse lo más posible al hombre detrás de él.

-¿Te estas desesperando, bonito? - Mientras hablaba, Alarcón se alejó de ellos para poder quitar su ropa restante y dejar al descubierto su miembro ya erecto.

Al quedar los dos solos, Rodrigo aprovechó y los dio vuelta. Comenzó dejando besos húmedos por todo su pecho, produciendo leves jadeos por parte del menor.

Continuó bajando hasta plantar una serie de lamidas sobre su pantalón, el cual, luego de unos minutos, le sacó junto con sus boxers.

Ahora podía sentir su aliento de lleno sobre su piel sensible, provocandolo. Agarró su miembro con una mano, dejando un par de caricias, para luego proceder a lamerle la punta y proseguir con toda la base, repitiendo la acción un par de veces.

Al cabo de unos minutos, procedió a engullirlo por completo, logrando un fuerte jadeo del ex independiente.

Su otro novio se encontraba mirándolos atentamente, mientras se masturbaba despacio. Al notar su mirada, Alan lo acercó hacia ellos para besarlo, intercambiando la mano ajena por la propia, comenzando a tocarlo lentamente.

Rodrigo parecía querer desesperarlo. Primero iba despacio, aumentando de forma lenta la velocidad de sus movimientos, hasta que sentía como el menor buscaba mover sus caderas para llegar más a fondo, ahí lo sostenía contra el colchón y lo sacaba de su boca para dejar simples lamidas o varias, como si quisiera castigarlo por buscar más contacto.

William se alejó de él para tomar el pote de lubricante que tenían en la mesita de luz, se embadurno tres de sus dedos con la sustancia y los llevó a la entrada del menor.

Mientras bajaba para quedar a la altura de su pija, se encontró con la boca del mayor y comenzaron a besarse, produciendo una imagen altamente erótica para los ojos del menor.

El ex Huracán pasó sus dedos por su entrada, humedeciendo pero sin introducirlos, jugó un rato por esa zona, mientras Battaglia volvía a masturbarlo lentamente, ambos provocandolo.

-Son dos hijos de puta- Jadeo el menor al ver que ninguno parecía tener intenciones de complacerlo más que eso.

-¿Queres algo, Alan? - El mayor parecía divertido al notar la desesperación en su voz.

-Quiero que me cojan, pelotudos. - Ninguno se sorprendió por el tono medio agresivo con el que les hablo. Solía enojarse un poco cuando jugaban así con él, pero no era nada que no se le pasara con el tiempo.

En respuesta. rápidamente Alarcón metió dos dedos dentro suyo, sin darle tiempo a reaccionar. Logrando que un quejido saliera de los labios del menor.

-¿Esto querías? - Lo único que recibió como respuesta fue un jadeo. -Era tan fácil como pedirlo, mi amor.

Comenzó a mover los dedos lentamente, permitiendo que el menor se acostumbrara a la intromisión. Mientras, a su lado, su otro novio volvía a chuparle la pija, haciendo su tarea más sencilla.

Al sentirlo cada vez más estirado y desesperado, metió otro dedo, aumentando la velocidad de las embestidas, consiguiendo una serie de jadeos, junto a un gemido más sonoro en el momento que encontró su próstata.

-Ya está, quiero mas, delen- Su voz sonaba entrecortada pero exigente y su deseo fue claro.

Battaglia salió de entre sus piernas para buscar el lubricante, se echó una generosa cantidad en su mano pero en lugar de esparcirla en sí mismo, tomó el miembro del otro mediocampista para desparramarla sobre él.

Lo beso unos segundos mientras este seguía con sus dedos dentro del menor.

Al separarse, Williams se ubicó entre las piernas del delantero, sin perder tiempo, alineó su miembro con su entrada y comenzó a entrar lentamente, dejando que su novio se acostumbre.

Rodrigo se ubicó detrás suyo, dejando besos en su cuello y acabas en el pecho.

Luego de un corto periodo de espera, Alan comenzó a mover sus caderas, buscando más contacto.

Entendiendo sus deseos, Alarcon empezó con lentas embestidas, buscando salir lo más posible, dejando solo la punta adentro, para luego embestir de lleno.

Mantuvo ese ritmo por un rato, podía escuchar los jadeos complacidos del chico debajo suyo mezclados con los propios.

-Dale, amor, más... más rápido.

Podía sentir como su chico se empezaba a desesperar, comenzando a moverse más rápido. Con cada embestida chocaba con el fuerte cuerpo detrás suyo, sintiendo lo duro que estaba.

Intentaba fingir falsas embestidas contra él para así también darle un poco de placer.

Gracias al aumento de sus gemidos pudo notar que Alan estaba cerca de acabar. Mientras el chileno buscó acelerar sus movimientos, Rodrigo se inclinó detrás suyo para poder masturbar al menor, logrando que a los pocos minutos se venga sobre su abdomen.

Las contracciones de las paredes de Velasco sobre su miembro provocaron que termine eyaculando en su interior luego de un par de embestidas.

Se dejó caer sobre el cuerpo debajo suyo, ambos medio idos por el reciente orgasmo, pero Rodrigo no los dejó descansar.

Levantó de las caderas al chileno, dejando su cara contra el pecho de Alan y su culo al aire.

Metió la mano entre las piernas del menor, provocandole un estremecimiento. Junto parte del líquido que había entre ellas para luego llevarla a la entrada del mediocampista.

Sin mucha paciencia metió dos dedos, buscando prepararlo lo antes posible. Williams no tardó mucho en acostumbrarse, permitiéndole al mayor agregar un dígito más.

Gracias a los dedos dentro suyo, más el roce de su miembro junto con el del delantero, no tardó en volverlos a poner duros a los dos menores.

-Ya estoy, dale. - La voz de Williams sonaba baja, como si apenas pudiera emitir sonido.

Los movimientos dentro suyo pararon.

-Ah no, lindo, el que se tiene que llevar el premio hoy es Alan. - Su mención pareció llamar la atención del menor, quien hasta ese momento estaba más concentrado en el roce constante de su miembro junto al de su novio, que de la conversación.

-Cambien de lugar. - Los dos menores obedecieron al instante.

Hizo que Williams volviera a la misma posición que estaba antes, solo que esta vez tenía al menor detrás suyo.

-Ya te lo prepare para vos, lindo. - Rodrigo hablaba al oído del delantero, mientras que con una mano lo masturbaba y con la otra lo sostenía fuerte de la cintura.

Una vez que volvió a estar completamente duro, guió el miembro del menor a la entrada de su pareja, permitiéndole ingresar lentamente, logrando sacar leves jadeos de ambas partes.

Aprovechando el tiempo que le dejó para que el chileno se acostumbrara a la introducción, terminó de desnudarse y guió su propio miembro a la entrada del menor. Teniendo fácil acceso gracias a la acción anterior.

-Ah, mierda.- Alan tiró para atrás su cabeza, apoyándola sobre su hombro, mientras tenía agarrado fuertemente a Alarcon por sus caderas. Cuando esté movió sus caderas hacia atrás, buscando más contacto, fue su señal para comenzar a moverse.

Fue lento al principio, buscando encontrar el ritmo más placentero para los tres.

Cada embestida que le daba al chileno, era contrarrestada por el mayor a sus espaldas, creando un círculo de pleno placer, especialmente para el menor.

La habitación se llenó de ruidos obscenos, choques de piel y gemidos por parte de los tres hombres allí. El ambiente era caliente y totalmente erotico pero también estaba lleno de cariño, en cada caricia y beso se podía sentir el amor que reinaba entre ellos

En el momento que Alan sintió que estaba por terminar, comenzó a masturbar al chileno, al mismo ritmo de sus propias embestidas. Logrando que eyaculen casi al mismo tiempo.

Los dos se hubieran desplomado sobre el colchón, agotados después de los dos orgasmos seguidos sin descanso y de la sobreestimulación.

Pero el agarre de Rodrigo en la cintura del menor, no lo permitió. Siguió embistiendo fuertemente al chico delante suyo, buscando su propia liberación.

La cual no tardó en llegar gracias a todo lo que estuvo aguantando hasta ahora, sumándole la imagen de los dos chicos debajo suyo que deleitaron sus ojos.

Salió lentamente del menor, dejándoles unos segundos para que se compongan.

-Si cada vez que meto un gol me lo van a recompensar de esta forma, me voy a tener que asegurar de hacerlo más seguido.

-Vos pensa en hacer goles para que Boca gane no más.

Se escuchó la leve risa del chileno de fondo y como Alan revoleaba los ojos sin poder ocultar una sonrisa.

Al verlos bien a los dos, Alan tenía una sonrisa perezosa pero totalmente satisfecha en la cara, mientras intentaba acurrucarse con Williams.

Por más de estar todos cansados gracias al partido y a la actividad física extra reciente, se podía notar la felicidad y tranquilidad que cada uno irradiaba.

-Vamos, hay que bañarnos y cambiar las sábanas, hicieron un enchastre.

Claramente solo recibió quejas por parte de los menores pero ninguno tardó mucho en acatar la orden cuando escucharon la propuesta de una tercera ronda en la ducha.

-Son unos pájaros- Dijo Rodrigo al verlos llegar rápidamente al baño.

-Es que no nos podemos resistir a vos, mi amor - Exclamó el delantero mientras se metía a la ducha.

-Chamuyero de mierda - Susurro contra sus labios justo antes de comenzar un apasionado beso, al cual rápidamente se les unió el chileno.

Lo que culminó en Alan de rodillas frente a sus dos novios, buscando devolverles un poco del placer que le dieron anteriormente.