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The (S) Tape

Summary:

Mucho se rumoraba sobre la imagen de Magui Corçeiro, novia de Lando Norris, llorando al salir de la hospitalidad de McLaren.

¿Qué sucedió?

¿Por qué parecía tan destrozada y avergonzada?

La respuesta era simple: Una caja, con un caset, un video, exponiendo a su querido Lando y sus mas bajos deseos.

Notes:

Solo puedo decir que, muy posiblemente, tenga acceso VIP en el infierno.

De verdad, solo vi ese rumor de Magui llorando y... Esto explotó en mi mente, son 20 hojas de word llenas de puro sexo (o-o), si ven errores, les pido una disculpa, escribo esto a las 2 am; si tienen alguna duda, pueden comentarla siempre bajo el respeto que ambas partes merecemos.

Últimamente he estado flechada por Landoscar y Charlos, así que esperen más trabajos de ellos.

Sus kudos y comentarios siempre serán bienvenidos y mi motivación para saber que esto es bueno.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Mucho se rumoraba sobre la imagen de Magui Corçeiro, novia de Lando Norris, llorando al salir de la hospitalidad de McLaren.

¿Qué sucedió?

¿Por qué parecía tan destrozada y avergonzada?

La respuesta era simple: Una caja, con un casete, un video, exponiendo a su querido Lando y sus más bajos deseos.

Todo comenzó un día antes de la carrera del gran premio de Hungría; Magui había recibido una caja de cartón en la habitación del hotel en el cual se hospedaba. Con curiosidad miró la cajita y la sacudió, había algo en ella, parecía ser plástico, así que, con las llaves de su habitación, cortó la cinta adhesiva que aseguraba la caja y la abrió, en efecto, había un disco en su empaque transparente y había un listón envolviéndolo, un listón color naranja.

Sus ojos fueron a parar a la tarjeta qué acompañaba el disco, la tomó entre sus dedos y leyó:

"Nunca se termina de conocer a las personas, incluso a quienes profesamos nuestro amor y dentro de este CD encontrarás la verdad.

;)."

Magui alzó una de sus cejas y deshizo el listón, examinó el CD y no había más nada, con rapidez fue hacia su equipaje y sacó su vieja laptop la cual permitía aún la entrada de CD. Al examinar el disco, notó un archivo de video, era de una duración considerable; con algo de nerviosismo, dio clic en el mismo y el reproductor se abrió ante ella.

Nada nunca la hubiera preparado para lo que vería: Era Lando, su novio, siendo brutalmente embestido por un hombre con pasamontañas donde solo sus labios, parte de la nariz y ojos eran visibles.

Llevó una mano hacia su boca mientras el pecho se oprimía y lágrimas bajaban por sus mejillas ante todo lo que sus ojos vieron aquella solitaria tarde.

 

 

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El ángulo era obsceno, desde arriba, se podía ver el abdomen marcado y la cintura pronunciada de aquel sujeto encapuchado, los labios de Lando rodeaban el miembro hinchado de aquel hombre, sonidos ahogados salían de su garganta y las mejillas las tenía rojas y llenas de lágrimas.

La mano que sostenía el cabello de Lando fue hacia la parte trasera de su cabeza y jaló de ahí haciendo que el británico dejara su labor y sus labios quedarán abiertos, cubiertos de saliva escurriendo hasta la barbilla, los ojos azules de Norris miraron con las pupilas dilatadas hacia arriba, hacia quien sostenía la cámara. Los largos dedos acariciaron la mejilla de Lando y después apretó con fuerza su mandíbula obligándolo a ponerse de pie, una risa juguetona, casi drogada salió de él y la toma se cortó.

De pronto, Lando estaba de pie, cara a cara frente a la pared, sus piernas fuertes y largas estaban separadas y temblorosas mientras el sujeto encapuchado estaba hincado detrás de él y con la cara hundida entre sus glúteos, un par de dedos se insertaban en la entrada de Norris mientras este se colocaba de puntillas ante la intromisión, la gran mano propinó un golpe en la nalga izquierda del británico y este gimió echando la cabeza hacia atrás.

— Oh, mierda... — Gimió fuerte.

El sujeto encapuchado se puso de pie y en el proceso le dio otro azote a Lando quien gimió y se estremeció notablemente; de un movimiento ágil, el británico fue girado y colocado frente al encapuchado quien le sostuvo por el cuello y le dio un beso salvaje, la lengua del otro hombre, visiblemente más pálido que Norris, lamía los labios ajenos. El sujeto encapuchado abrazó con sus fuertes manos la cintura de Lando y con gracia lo levantó del suelo haciendo que el más bajo enredara sus piernas en la estrecha cintura del más alto quien estimuló su miembro antes de entrar lentamente en Norris quien jadeó de forma temblorosa y echó la cabeza hacia atrás, sus cortas uñas se clavaron en el hombro y espalda ajenos y el hombre encapuchado escondió su rostro en el cuello del británico mientras intentaba regular su respiración.

Una estocada rápida y profunda fue dada hacia el interior de Lando quien gimió fuertemente y se mordió el labio inferior, el hombre frente a él lo miró unos segundos y volvió a dejar caer el peso del más bajo sobre su miembro haciéndole lloriquear.

— Por favor… — Gimió mirando el rostro cubierto — Más.

Un suave y casi imperceptible asentimiento de parte del hombre encapuchado fue la señal para continuar con su faena, se acomodó entre las piernas de Lando y las embestidas certeras y brutales dieron inicio, el sonido de sus bolas chocando con el trasero del inglés llenaba la habitación mientras el otro le temblaban las piernas que, afortunadamente, estaban bien sujetas por los fuertes brazos del más alto; Lando enredó sus brazos en el cuello ajeno y acercó su rostro al del encapuchado para después darle un beso lascivo en donde su lengua y saliva eran protagonistas, los finos labios del británico fueron capturados por los dientes contrarios tirando de ellos para ser seguidos por un fuerte azote en la nalga derecha de Norris.

—Oh…— Gimió tembloroso.

El encapuchado sostuvo con uno de sus brazos el peso del cuerpo de Lando y con su mano disponible lo tomó del cuello empezando a ejercer presión. El bronceado rostro ajeno se deforma en una extraña mueca de placer y colocó los ojos en blanco mientras las embestidas seguían, gemidos y gruñidos guturales salían de la boca del hombre que profanaba a Lando, el sudor perlaba ambas pieles, una más bronceada que otra, el contraste perfecto.

— Más rápido, más rápido — Exigió Lando — ¡Más, más, más…! ¡Oh… Carajo así!

Lando se sostuvo de los hombros del otro hombre impulsando sus caderas para cabalgar el miembro ajeno, el sujeto lo miraba mientras gemía, Lando parecía estar perdido en un bucle de sensaciones placenteras, su miembro abandonado rebotaba entre ambos vientres, otra nalgada le fue otorgada y Lando siguió sus sensuales movimientos mientras gemía a boca abierta. El hombre más alto escondió su rostro en el cuello ajeno dejando que el contrario tomara todo de él; de un movimiento brusco y un jadeó confuso, el encapuchado salió del interior de Lando y lo bajó de su cintura haciendo que el inglés se sostuviera a duras penas de la pared y se diera a notar el temblor de sus piernas, el encapuchado se acercó a la cámara y la tomó para dejarla en el suelo apuntando hacia arriba.

— ¡¿Qué demonios vas a hacer, O…! — De un movimiento, Lando fue colocado inclinado hacia la pared.

El misterioso sujeto lo inclinó con el rostro y parte del hombro recargado en la pared, con su pie abrió las piernas de Lando y le propinó otro azote dejando su mano marcada, el inglés gimió de expectación. Desde ese ángulo se podía ver el vientre de Lando perlado de sudor, así mismo, su polla hinchada y derramando pequeñas gotas de pre-semen y, como cereza del pastel se pudo ver al hombre más alto acomodar su largo miembro y entrar de forma rápida en el cuerpo ajeno, ambos gimieron pero Norris lo hizo de una forma más aguda, saliva escurría de su boca y sus piernas temblaron mientras se colocaba de puntillas ante la intromisión ruda.

Las manos pálidas e incluso ligeramente más pequeñas que las del inglés tomaron la cadera ajena y las embestidas dieron inicio; no había nada suave en ese acto, era puro placer encarnado y primitivo, las bolas del otro hombre golpeaban la piel de las nalgas de Lando mientras este se masturbaba con fuerza, el cabello se le pegaba a la cara y lágrimas salían de sus ojos ante el gran placer que le brindaba el hombre dentro de él; por el contrario, el hombre más alto y pálido gruñía con cada fuerte embiste hacia el agujero de Norris dejando sus dedos marcados en la piel del otro, en un ágil movimiento, una de las manos del sujeto anónimo tomó entre su puño los rizos de Lando tirando de ellos haciéndole gemir mientras el otro medio gruñía y gemía al notar su miembro ser estimulado por el agujero ajustado del británico.

Un fuerte brazo rodeó el pecho de Lando mientras otro rodeaba su cuello y los brutales movimientos siguieron sin piedad, Lando estaba rojo hasta el cuello y orejas mientras tenía la boca abierta buscando aire, estaba de puntillas ante el gran estímulo que recibía, quiso seguir tocando su miembro pero el hombre encapuchado no se lo permitió haciéndole poner los brazos en la espalda para tomarlos con un de sus brazos. Lando ahora estaba atrapado en todo sentido por aquel fuerte sujeto, sus brazos sostenidos por el hombre mientras que su pecho y cuello estaban expuestos por el segundo brazo ajeno; el húmedo sonido de sus pieles chocando le seguía llenando la habitación, un gruñido salió de los labios del encapuchado mientras las embestidas se volvían erráticas.

Con voz profunda y claramente distorsionada el hombre susurró: — Vamos, Landy, córrete sobre mi polla.

El mencionado gimió mientras era embestido por el más alto echó la cabeza hacia atrás mientras su miembro pulsaba ligeramente para después soltar chorros de esperma perlado contrastando con el rosado furioso en la punta, las piernas del inglés temblaban mientras era fuertemente sostenido por los brazos del encapuchado quien dio algunos golpes más en el interior de Lando y se vino dentro de él, con respiraciones erráticas, Lando se sostuvo de la pared cuando su cuerpo fue suavemente liberado mientras el hombre salía de su interior con lentitud, una vez que su flácido miembro abandonó la entrada del más bajo, se pudo observar gotas del semen ajeno escurriendo del más bajo, sus muslos machados y pegajosos mientras el hombre más alto ayudaba a Lando a incorporarse.

Desapareció de la toma por unos segundos y regresó con una botella de agua y una toallita húmeda desechable mientras acercaba el rostro sonrojado y sudoroso de Lando hacia su rostro cubierto y le daba un dulce beso, un extraño contraste ante lo anteriormente expuesto en la cinta. Por otro lado, Lando le sonrió con un extraño brillo en sus ojos azul verdoso mientras sus manos acariciaban el pecho y parte del cuello expuesto donde lunares salpicaban la piel del más alto.

 

 

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La siguiente toma parecía una clara muestra de dominio y cercanía con Lando, era más que obvio porque… ¿Cómo carajos hizo ese sujeto para follarse a Lando en su propio garaje? El número cuatro en color naranja tapizado en la pared de esa habitación era una clara muestra de ello.

La imagen era morbosa, el impecable —no por mucho tiempo— monoplaza con el dorsal de Lando Norris era el centro de atención junto al piloto del mismo. Lando estaba vendado de los ojos y completamente desnudo, el sujeto encapuchado lo hizo recostarse boca arriba sobre la parte superior del morro¹ del monoplaza, justo donde el número cuatro estaba plasmado, brillante de un color naranja fluorescente; sin embargo, el sujeto más alto llevaba consigo una cuerda de color vino.

Con dicha cuerda, las manos de Lando fueron atadas al halo del monoplaza y, también, cada uno de sus tobillos al alerón delantero haciéndolo quedar con las piernas abiertas, expuesto ante la cámara la cual fue tomada por el anónimo encapuchado acercándola más. El inglés gimió y meneó con ansiedad sus caderas, en busca de algo, en busca de alguien pero el sujeto más alto terminó de desvestirse y estimuló su miembro después de escupir en la palma de su mano, el sonido húmedo de la fricción hizo temblar la polla de Norris quien levantó las caderas implorando por algún movimiento del otro. El británico fue sorprendido con un fuerte pellizco en su pezón izquierdo haciéndolo gemir y echar la cabeza hacia atrás, el hombre encubierto salió de la toma para regresar segundos después con un tubo de lubricante cuyo empaque era color verde junto a un dildo de cristal de suaves tonos morados que se difuminaban hasta sr un púrpura intenso, llamativo, lo mostró a la cámara haciendo notar una sonrisa perversa y guiño un ojo hacia la misma; el lubricante era sabor uva verde

A Lando poco le gustaban las uvas, era más de sandía, fresas, mango, cítricos, pero las uvas… Era extraña la vez que las comía, aunque, curiosamente, cada vez que había reunión con ambos pilotos de McLaren, había un tazón de uvas junto a un tazón de fresas ambos acompañados con miel.

El encapuchado colocó unas gotas de lubricante sobre el dildo de cristal y se acercó con sigilo hacia Lando quien gimió en protesta al sentir el frío del aparato tocar su pezón anteriormente maltratado, su pene se contrajo ante el suave movimiento del mismo estimulándolo para después pasar al pezón derecho, los largos dedos del otro le acariciaron el vientre hasta llegar a su miembro el cual fue envuelto en la palma empezando a masturbarlo con suavidad y firmeza mientras tanto, con la otra mano sosteniendo el dildo, el sujeto siguió estimulando los pezones erectos e hinchados de Norris quien echaba la cabeza hacia atrás e intentaba cerrar las piernas en un inútil intento de aliviar su necesidad.

Lando gimió insatisfecho en cuanto las manos ajenas se alejaron de su cuerpo; el encapuchado vertió una generosa cantidad de lubricante en sus dedos junto al dildo y bajó lentamente hacia la entrada del inglés quien jadeó al sentir un par de dedos masajear su alrededor para poco a poco empezar a entrar en él; Norris gimió escandalosamente tirando de las cuerdas que atrapaban sus muñecas, el otro hombre parecía divertirse con lo vocal que era el británico.

— Vamos, Landy, se una chica buena y tómalo todo… — De nuevo, la voz del sujeto anónimo se hizo presente pero modificada con algún filtro de voz.

El mencionado gimió mientras sus piernas temblaban, el dedo índice y medio del más alto estaban dentro de Lando y, con sumo cuidado el dildo también fue entrando con lentitud en él, los dedos de los pies de Norris se enroscaron ante la intromisión.

— ¿Qué mierda crees que…? ¡Oh dios, dios, dios, dios! — Lando gimió una vez el dildo estuvo dentro de él.

El sujeto anónimo miró con una sonrisa lasciva a Lando mientras se estimulaba con la vista tan espléndida que tenía, se acercó hacia el pecho del inglés por el costado del monoplaza y con la punta de su miembro acarició el pezón derecho ajeno haciéndolos gemir a ambos; las caderas del otro se movían buscando alivio ante la intromisión del objeto fálico en él, mientras tanto, el sujeto más alto seguía masturbándose sobre el pecho de Lando, hasta que gimió ronco y se acercó a la cámara colocándola ahora de costado.

Liberó las piernas del inglés y este las dejó caer laxas, sin embargo, el encapuchado tenía planes más perversos, le abrió las piernas a Norris e hizo que las llevara hasta el pecho haciéndolo jadear agudo ante el brusco movimiento del dildo dentro de él. Estimuló su polla un par de veces y con cuidado sacó el objeto del interior de Lando quien gimió ante la sensación de vacío, el hombre más pálido entró de un resbaladizo y certero movimiento en el británico quien gimió alto junto al desconocido; se quedaron quietos un rato dando lugar a las embestidas profundas hasta que de un ágil movimiento, el más alto obligó a Lando a dejar las piernas abiertas y las rodillas en el pecho, tomó el dildo y lo acercó a la entrada sensible y húmeda del otro.

Al sentir el frío del cristal, Lando jadeó fuertemente con voz temblorosa.

— Maldito hijo de… ¡Oh por dios!

El dildo fue entrando poco a poco al interior del, británico estirando su entrada cada vez más, el frío contacto también estimuló la polla del más alto ambos gimieron ante el contraste de temperaturas.

El cálido y apretado interior de Lando junto al frío electrizante del dildo de cristal.

Era sublime y todo estaba siendo grabado, cada detalle, cada expresión, las pieles perladas en sudor, gotas del mismo bajando por sus pechos, sienes o abdomen, gruñidos, gemidos, súplicas.

Mientras tanto, el sujeto misterioso empezó a embestir con más dureza, sus testículos golpeando con la piel de Lando mientras una de sus manos lo ayudaba a mantener las piernas levantadas y la otra movía el dildo con insistencia, era rudo, profundo, gruñía gravemente mientras seguía embistiendo sin parar, la capucha se levantó un poco dejando ver un pequeño rizo húmedo de cabello castaño.

— ¡Eres tan bueno, tan bueno, si, si! — Lando gemía con la boca abierta y chorreando saliva.

Las manos del británico se sostenían de las cuerdas y a ratos del halo del monoplaza, el desconocido gruñó agitado y salió bruscamente del interior ajeno tomó el dildo y también se deshizo de él lanzándolo al piso en un movimiento rápido, el sonido tintineante del vidrio chocando con el suelo llenó la toma por unos segundos para despúes ver al sujeto introducir sus dos dedos de nuevo haciéndole soltar un chillido al de piel bronceada, sus piernas fueron separadas y la gran mano pálida del otro envolvió la polla del británico empezando a masturbarlo sin piedad.

— ¡No, no, no, espera, espera, Os…! — Jadeó y echó la cabeza hacia atrás sin finalizar la frase. — ¡Cah… Agh!

Los movimientos poco piadosos siguieron hasta que, Lando logró colocar las plantas de sus pies en el suelo a cada lado del morro superior del monoplaza y sus caderas se impulsaron hacia arriba en una serie de convulsiones, de su pene salieron chorros de semen disparados hacía su vientre, sus piernas temblaban cual gelatina en verano mientras un gemido gutural salía de él. Aun temblando ante semejante orgasmo y sobre estimulación, el encapuchado le soltó las manos, por inercia, Lando se resbaló a lo largo del morro cayendo torpemente frente al monoplaza, justo delante del alerón y morro delantero; el inglés se arrodillo aún en la bruma del orgasmo y miró hacia el sujeto encapuchado.

Dos pares de ojos se encontraron, azul verdoso con las pupilas dilatadas, mientras que ojos oscuros, castaños y embriagantes lo miraban con emoción, deseo y una extraña mezcla de algo más…Dulce, un contraste interesante ante lo visto hace unos minutos.

El encapuchado tomó su miembro y comenzó a masturbarse rápidamente, Lando le dio algunas suaves y vagas lamidas a la punta hinchada hasta que un fuerte gemido salió del otro y tiras blancas de semen cayeron en la lengua, nariz y ojo izquierdo del británico quien tragó cada gota y se dejó caer hacia atrás quedando recostado en la parte baja del morro del auto. A los pocos segundos, el hombre anónimo regresó —ya vestido— con un pañuelo húmedo para Norris así como una gran toalla esponjosa; ayudó a Lando a limpiarse el rostro, así como ponerlo de pie, lo envolvió en la toalla y lo cargó al estilo nupcial, regresó a por la cámara, le guiñó un ojo a la misma y la grabación terminó.

 

 

 

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Ver  a tu novio —supuesto— ser vilmente sobajado por otro hombre y que este lo disfrute no son cosas que muchas chicas viven, pero Magui fue la excepción a esa regla.

Náuseas se apoderaron de ella ante la nueva toma, eran las escaleras de la casa de Lando en Silverstone, aquellas escaleras que ella había recorrido algunas veces junto a él ya que Lando era muy reacio a permitirle entrar a esa casa que era sumamente especial porque fue la primera que adquirió con su primer sueldo como piloto de McLaren; ahora ese lugar también estaba manchado… ¿Cómo era posible que a ella, como su novia, ni siquiera la dejara quedarse a dormir pero a este sujeto lo dejaba follarlo ahí?

Justamente eso estaba pasando.

El encapuchado embestía el cuerpo de Lando con destreza propia, golpeando en el ángulo exacto haciéndole temblar las piernas al inglés; la posición era complicada debido a la estrechez del lugar, Norris estaba recargado en el barandal de madera, se sostenía de los barrotes finamente tallados mientras profundas embestidas daban en su próstata. Llevaba una sudadera de McLaren, con un número en la espalda de la misma, pero no se distinguía con exactitud; la tenía enrollada hasta el pecho dejando sus pezones expuestos, el británico mordía la tela de la sudadera en un vago intento de acallar sus gemidos.

El encapuchado sudaba, gotas saladas recorrían su cuello y pecho sonrosados, sus grandes manos tomaban de la cintura a Norris para poder penetrarlo fuerte y a su ritmo, un gruñido salió de su boca y obligó a Lando a incorporarse sin salir de su interior, el otro jadeó de sorpresa ante el repentino movimiento, el encapuchado se sentó en un escalón llevándose consigo a Lando, el peso del inglés hizo que el miembro ajeno golpeara, una vez más su próstata y echó la cabeza hacia atrás.

Una mano fuerte rodeó el cuello de Norris desde atrás obligándolo a levantar la mirada directamente a la cámara, sus ojos azul verdoso estaban con las pupilas dilatas, el sudor le bajaba por el rostro, su polla estaba erguida hacia su vientre, el hombre detrás de él miró directamente a la cámara, como si retara al espectador, hizo que Lando separara más las piernas con su mano libre tomó el miembro del inglés empezando a estimularlo mientras embestía el interior ajeno.

Lando echó la cabeza hacia atrás soltando un gemido agudo, poco a poco tanto las embestidas como la estimulación en su miembro fueron aumentando de velocidad hasta verlo casi rebotando sobre el miembro ajeno; la mano que sostenía el cuello de Norris fue hacia su boca donde un par de dedos se adentraron, el británico los recibió con gustos lamiéndolos lascivamente y gimiendo fuertemente cada que su próstata era maltratada por el miembro del sujeto desconocido. Se sostuvo de la pared con una de sus manos y con la otra se sostuvo del brandal apretando hasta que sus nudillos se pusieron blancos.

— ¡No, espera, déjame ir, tengo, yo..! — La aguda voz de Norris se hizo escuchar mientras el encapuchado seguía embistiendo brutalmente — ¡No, no, no, esto no…!

El desconocido dejó de estimular el miembro ajeno, dio dos estocadas salvajes hasta que Lando se reincorporó torpe y tembloroso, un líquido diferente al semen salió de su miembro a chorros mojando su abdomen, parte del fino piso de cerámica y sudadera. El inglés cayó tembloroso un par de escalones abajo mientras se sostenía fuertemente del barandal y escondía su rostro en la manga de su sudadera, las piernas le temblaban fuertemente mientras se hacía un ovillo jadeante.

Una risa ronca salió del sujeto con capucha al ver a Lando deshecho por aquel fuerte orgasmo, tomó el bonito rostro sonrosado y le dio un beso en la frente y la boca después.

— ¿Puedes, Landy? — Cuestionó.

El mencionado sonrió medio adormilado y asintió dándole un beso salvaje al encapuchado.

La toma cambió, ahora la cámara enfocaba el rostro de Lando recargado sobre sus brazos, sus ojos estaban nublados de placer y a veces se ponían blancos ante estocadas profundas y ruidosas, detrás de él estaba el sujeto encapuchado embistiendo sin piedad el interior del británico, como si hace unos minutos no lo hubiera hecho colapsar de placer, cada embestida, Norris gemía ahogado mirando directamente a la cámara, con cada impacto sus rizos —húmedos y casi deshechos— rebotaban en su frente.

El hombre anónimo tomó la cámara enfocando a su miembro entrando y saliendo de Lando quien tenía las nalgas con marcas de manos y arañazos, en la nalga izquierda hasta había una marca de dientes donde los incisivos frontales eran visiblemente más grandes y notorios; una gran mano acarició la perfecta línea que enmarcaba la espalda de Lando, la piel pálida contrastando con la morena del inglés.

Las embestidas siguieron, la cámara fue puesta enfrente de Norris para captar su reacción al llegar al orgasmo, una embestida especialmente profunda y dura lo hizo poner los ojos en blanco y temblar mientras arañaba el piso con sus cortas uñas y recostaba la frente en el frío suelo.

— Oh-Oh, dios… — Jadeó.

Las embestidas siguieron hasta que el encapuchado se corrió en el interior de Lando quien gimió bajito, la cámara volvió a cambiar de ángulo exponiendo a Lando boca arriba recostado en las escaleras de su casa, semen chorreando de su agujero y manchando sus muslos y el piso, sus pezones estaban rojos e hinchados con marcas de mordidas y su pelo estaba húmedo contra su frente, el pecho subía y bajaba errático disfrutando de la sensación de letargo que brindaba un post orgasmo.

— Estuviste increíble, nene — Elogió el sujeto —. Siempre lo eres.

Lando le sonrió cansado sin perder el toque seductor y pícaro.

 

 

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El interior del auto era el nuevo escenario en la siguiente toma; un McLaren Senna exclusivo para Lando, aquel en el que ella tantas veces había viajado alrededor de Mónaco junto al británico.

La escena, a diferencia de las dos anteriores, no había mostrado a Lando perder poco a poco la razón ante el placer desbordante que el otro hombre encapuchado le daba, sin embargo, esta escena fue la prueba definitiva de que ese hombre sin rostro había logrado lo que muchas chicas —y chicos, porque Lando gustaba de ambos— no: Hacer llorar y retorcerse de placer a Lando Norris, el gran piloto de McLaren en la Fórmula 1.

El cuadro era, extrañamente, íntimo, como si el sujeto encapuchado se tomara el tiempo de disfrutar el acto para ambos: Estaban ambos en el asiento del piloto, el sujeto ya estaba profundamente dentro de Norris mientras este dejaba besos perezosos y sus lenguas se enredaban con erotismo, las grandes manos pálidas del otro acariciaban la cintura bronceada de Lando mientras este llevaba un suave vaivén con sus caderas, sin embargo, un pequeño detalle llamaba la atención.

Lando tenía en el cuello una liga scrunchie², de color rosado y holanes con hilo de oro junto a algunas perlitas de río cocidas delicadamente…

Esa scrunchie le pertenecía a ella…

El encapuchado deshizo el beso con un “plop” al separar sus bocas, un hilo de saliva conectaba aun ambos belfos, la lengua rosada y húmeda paseó por toda la garganta y cuello de Lando para después ir dando pequeñas mordidas hasta llegar a la scrunchie, el británico seguía moviendo sus caderas mientras se sostenía de los fuertes hombros del hombre debajo de él. El desconocido besó el pecho ajeno y después tomó la cámara dándosela a Lando, quien grabó hacia los marcados abdominales del otro hombre mientras su miembro se frotaba contra ellos ante los profundos movimientos que hacía.

Lando levantó suavemente la toma hasta dejarla frente al rostro cubierto por el pasamontañas, pocos rasgos eran notables, era de ojos castaños y pestañas largas, labios delgados de color rosa pálido, su piel del cuello y pecho tenía lunares y, por último, Norris levantó su peso y se dejó caer rápido sobre el miembro ajeno haciendo gemir al otro quien mordió su labio inferior con sus dos dientes frontales que eran un poco más grandes que el resto. La cámara —la cual seguía en manos de Lando—  se movió y enfocó la guantera en el asiento del copiloto de donde el británico sacó un labial.

Un labial Yves Saint-Lauren, de un color rojo cereza.

De un rápido movimiento le quitó la tapa tirándola por ahí y se acercó a enfocar el rostro cubierto del hombre quien sonrió a través de la tela; Lando giró el labial sacando un poco del producto y empezó a pintar corazones en el pecho ajeno mientras se escuchaba su risa juguetona, un gemido ronco salió del hombre quien echó la cabeza hacia atrás y ligeramente a la izquierda dejando ver tres lunares que formaban un triángulo.

— Vamos, Landy, muévete. — Suplicó el otro, su voz evidentemente modificada.

El mencionado soltó una risa: — ¿Has escuchado del “cock warming”? Sé paciente, cangurito, sé paciente.

El hombre gruñó y dejó a Lando seguir pintándolo con el labio; el tono rojo cereza hacía un contraste precioso con la piel del otro.

— Dios… Es tan caliente. — Dijo el encapuchado — Déjame, por favor, déjame…

Lando se enfocó a sí mismo y se pintó los labios de forma descuidada, posteriormente dejó besos marcado en el cuello y pecho del otro hasta dejó el pasamontañas manchado de labial en la comisura de la boca, la frente y las mejillas.

— A la mierda, necesito follarte bien. — El encapuchado tomó la cámara y se escuchó un gritito ahogado y juguetón de Norris.

La toma se cortó para ser reemplazada por una de la espalda de Lando, la estrecha cintura se hacía notar junto a los oblicuos impolutos, al parecer, el inglés se sostenía con ambos brazos abrazando el volante mientras montaba sobre la polla del sujeto anónimo quien guiaba los movimientos con su mano libre —ya que la otra sostenía la cámara—; tomó el labial YSL rojo cereza y empezó a dibujar corazones en la espalda de Lando mientras la cámara también daba vista de su miembro entrando y saliendo del interior del otro, gemidos y gruñidos salían de ambos hasta que una particular embestida hizo a Lando estremecerse haciendo tensar los músculos de su espalda.

Una nalgada fue dada al trasero de Norris quien gimió y siguió montando cada vez más rápido a la vez que sus gemidos se intensificaban anunciando su clímax, jadeos se escuchaban provenientes del misterioso sujeto hasta que Lando se corrió dejando caer su cabeza sobre el volante, mientras tanto el otro siguió embistiendo hasta alcanzar su liberación dentro del británico quien jadeó al sentir el semen ajeno llenarlo por completo.

Un dibujo fue puesto en la espalda de Lando: “Oscky´s Propierty” seguido de un corazón, el labial fue lanzado al asiento del copiloto y la mano del encapuchado ayudo a Lando a levantarse un poco, su flácido miembro salió del interior ajeno siendo seguido por un chorro de semen goteando, Norris gimió ante la sensación.

Ese labial le pertenecía a ella junto a la scrunchie… Lando había usado sus cosas con otra persona.

Con otro hombre…

 

 

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El Gran Premio de Hungría finalizó con resultados satisfactorios para McLaren, un poderoso 1-2 con victoria para Lando seguido de un P2 para Oscar.

Magui tenía un nudo en la garganta al ver a Lando celebrando tan ajeno a ella, las náuseas eran insoportables para ella después de su reciente descubrimiento sobre su novio. Norris se acercó a Oscar y ambos se sonrieron con complicidad, el piloto australiano tenía un brillo peculiar en su mirada a pesar de aún llevar el casco puesto, el británico abrazó al australiano y después fue con su equipo a celebrar la victoria.

Oscar Piastri se quitó el casco quedando solo con su balaclava dejando solo sus castaños ojos a la vista, Magui lo miró con un extraño sentimiento de familiaridad, pero no era esa familiaridad reconfortante, era más bien una que te corroía por dentro ante la expectativa, al quitarse la tela color negro, Magui pudo ver un mechón de cabello rizado en su nuca. El australiano la miró fijamente con su semblante estoico, posteriormente la saludó con la mano y le sonrió.

Oscar tenía sus dientes frontales notablemente más grandes que el resto de su dentadura…

 

— ¡Oscky, vamos al podio! …— La voz de Lando se hizo escuchar.

El mencionado sonrió hacia el inglés: — ¡No seas tan impaciente, Landy! —Gritó — ¡Debemos festejar tu victoria!

Magui abrió sus grandes ojos azules como un par de platos para sopa. No, no era verdad, esto solo era una casualidad, ¿Verdad?

¿Por qué Oscar llamaba exactamente a Lando como el hombre del video y viceversa?

Un ingeniero se acercó al australiano ofreciéndole su termo de agua y… Uvas, uvas verdes con un pequeño paquete de miel. El corazón de Magui latió frenético contra su pecho, eran demasiadas casualidades, tantas que dejaban de serlo, pero era imposible porque Oscar es heterosexual.

Eso pensabas de Lando, una vocecita le recordó en su mente.

Piastri bebió de su termo de agua y se terminó las uvas junto con la miel, después se bajó un poco el cuello del traje ignífugo y… Magui pudo sentir que su corazón se detenía por breves instantes, de nueva cuenta, el piloto australiano la miró y le sonrió con sus dientes mostrándose orgullosos, Magui lo miró a los ojos y Oscar se bajó un poco más el cuello de su traje: Tres lunares formando un triángulo y había in chupetón debajo de ellos.

La modelo se llevó las manos a la boca mientras lágrimas se derramaban por sus mejillas, el australiano le guiño un ojo y se fue del lugar en busca de Lando, su Landy. Mientras tanto, Magui salió corriendo del lugar hecha un mar de lágrimas y con un profundo dolor en el pecho, el dolor de la traición.

 

 

F I N

 

 

¹ Morro del monoplaza: Un "morro monoplaza" se refiere al morro, o extremo frontal de un vehículo monoplaza, y está diseñado para dirigir el flujo de aire hacia el suelo y actuar como un amortiguador en caso de impacto. El morro se fija al alerón delantero y está hecho de materiales compuestos de alta resistencia para garantizar su rigidez, además de ser sometido a pruebas de carga para la seguridad. 

² Scrunchies: Un scrunchie (o scrunchy) es una goma elástica para el cabello recubierta de tela que se usa para sujetar cabellos medianos a largos. La goma elástica para el cabello está recubierta de tela suelta que forma un volante al enrollarse alrededor de una cola de caballo.

 

 

 

 

 

 

Notes:

Gracias por leer esto, espero haya sido de su agrado, es la primera vez que le dedico una historia tan larga a este ship.

¡Pasen también por "Dear Rafael"! Una tierna historia Charlos donde conoceremos a Rafael, el pequeño bebé de Carlos y Charles. ♥

Cuídense mucho y gracias, de nuevo.

Sinceramente, Nini. :)