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Fuego Compartido - Zutara Week

Summary:

Mi aporte a esta bella Zutara Week.

Día 1. - Royalty

Chapter 1: Royalty

Notes:

Buenas, intentando volver a esto de escribir. Zuko y Katara son una ship que adoro así que intentaré aportar a esta actividad.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

 


 

Zuko estaba sentado en el borde de su amplia cama, a su lado el esbelto cuerpo de una mujer descansaba plácidamente, su cabellera castaña desparramada en el colchón, casi mezclándose con el tono rojizo de sus sabanas. 

 

La ropa de ambos yacía sobre el suelo, señalando el camino de su lujuria. Culminando en donde ambos yacían completamente desnudos, donde horas antes habían consumado su deseo ardiente.

La luz de la luna entraba por el amplio balcón de su habitación. Habitación que ahora compartirían. Una nueva, creada solamente para ellos, lejos de los recuerdos de una Nación que una vez fue volátil, violenta y sanguinaria. 

 

El viejo palacio tenía fuertes y dolorosos recuerdos para él. Por eso, se prometió reformarlo una vez su Nación se recuperara de la guerra que ellos mismos iniciaron. Y bien sabia que para ella era igual, sin embargo era su nación entera la del mal recuerdo, de su ejercito... 

 

La reforma no fue fácil, en su cuerpo se encontraba cada cicatriz, unas peores que la otra. Resultado de ese esfuerzo, de esa lucha para restaurar el honor de su querida nación.

 

Su zurda acarició con suavidad la cicatriz en su pecho, en forma de estrella... Recordatorio de aquella vez en la que casi muere. Pero gracias a la destreza de la maestra agua, a su habilidad forjada del entrenamiento y el esfuerzo, logró salvarlo.

 

Tragó saliva, parpadeando para evitar que las lágrimas que amenazaban con salir cayeran por sus mejillas... Si ese rayo hubiera logrado darle, no sabía lo que hubiera hecho. Pero algo era seguro, no hubiera pasado mucho tiempo para que él siguiera hacia el mismo destino, rogándole a los dioses por una segunda oportunidad junto a ella. 

 

El cuerpo a su lado se movió, su brazo buscando la fuente de calor a la que estaba tan acostumbrada. Al no encontrarlo de sus labios escapó su nombre.

 

Zuko...

La voz de Katara llegó rápidamente a sus oídos. Una sonrisa se formó en los labios del Maestro Fuego, deslizándose por la cama hasta tomar su rostro entre sus manos con suma delicadeza.

— Mi señora del fuego... — La voz de Zuko la hizo estremecer, esa forma de referirse a ella era deliciosa, hacia cosquillas en sus oídos. Recordó lo sucedido horas antes, el rostro de Sokka, Suki y Toph llorando al ellos pronunciar sus votos, Aang sonriéndoles aunque con algo de nostalgia. La celebración duró horas, pero todos disfrutaron de su boda. Ahora era parte de la familia de Zuko... Formarían una nueva familia. Una nueva era de cambio.

Mi señor... — Katara no se sentía obligada a llamarlo de esa forma, pero esa noche, a partir de esa noche. Ante el mundo, ante los espíritus, Zuko era suyo. Katara sonreía hasta que se dio cuenta de algo. —¿Estabas llorando? — se incorporó lentamente, dejando una de sus manos sobre las ajenas. Su expresión preocupada hizo que Zuko sonriera. 

— Estoy bien, amor... Ha sido un día bastante emocional ¿No crees? — Katara asintió, dándole la razón. — Estoy feliz. Pero al mismo tiempo, tengo miedo, Katara... Si algo te pasara. — En ese momento, había calma... Todo estaba saliendo como lo planeando pero aún así...

Zuko. — Sus brazos rodearon su cuello, una suave caricia dejó en su cabeza, enredando sus dedos en el cabello ajeno. — Juntos somos más fuertes, nadie podrá arrebatar la paz que tanto nos costó conseguir... Nadie nos quitará esta felicidad. — Ambas frentes juntó.

 

La mano de Zuko repartió suaves caricias en su espalda baja, calmando esos pensamientos que pensaban amargar su noche.

Los labios de Katara se entreabrieron una vez más, pero esta vez no fue para hablar. Besó su mentón, bajando lentamente por su garganta, repartiendo húmedos besos. Lentamente impulsaba con su peso el cuerpo del hombre, recostando una vez más su espalda en el amplio colchón.

Las manos de la maestra agua se sentían un poco frías, pero su tacto era sanador, era un calmante para su alma inquieta.

 

— Katara...

Gimió roncamente mientras sentía sus besos en su pecho. Su cuerpo respondía a sus estímulos y como si no hubieran estado haciendo el amor horas antes, su cuerpo estuvo de inmediato preparado.

Espíritus, Zuko. — Sonrió contra su piel, sintiendo como los fuertes brazos de su ahora esposo la tomaban, girando su cuerpo para una vez mas volver a estar contra la cama y su cuerpo. — Te recuperas rápido... 

— Con una mujer tan bella a mi lado... ¿Cómo no podría? Además, es mi debe como esposo mantenerte satisfecha. — Y antes de obtener alguna palabra de ella, juntó sus labios en un apasionado beso.

 

Aun le quedaban horas antes del amanecer.

Notes:

Corto lo sé. probablemente lo edite en un futuro.