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El buzo maldito♥️

Summary:

Minghao se prueba un buzo nuevo,no es nada del otro mundo.

 

Pero no sabia que ocasionaría caos entre los miembros,o si?

Chapter 1: EL outfit

Chapter Text

Era un simple día en el dormitorio de Seventeen. El staff les había dado libre la tarde después de días de ensayos infernales. Todos estaban por ahí: algunos echados, otros peleando por el control remoto, y Minghao… en su habitación, eligiendo ropa sin mucho interés.

Pero ese día cometió un error.
Un error que desataría el caos:
Se puso el buzo.

Negro, corto, con aberturas en las mangas y una cadenita fina colgando del cuello. Y encima, su abdomen perfectamente plano y pálido al descubierto. El aro metálico en el centro del buzo caía justo sobre su ombligo. Era ilegal.

Cuando salió de la habitación para buscar algo en la cocina, no esperaba atención.
Lo que recibió fue silencio.
Y luego: destrucción mental colectiva.

—…Hyung… —susurró Dino, con la cara roja y el control remoto a medio caer.
—¿Qué estás usando, Hao-ya…? —murmuró Vernon, tragando saliva.
—Dios santo. —Joshua se persignó por puro reflejo, pero los ojos no le subían de su abdomen.

Seungcheol bajó el celular.
—¿Quién te dio permiso para salir así, amor?

Minghao parpadeó, inocente.
—¿Ah? Me dio calor. ¿Queda raro?

Jeonghan se le acercó peligrosamente.
—No es raro, es letal, Hao. ¿Querés que todos caigan rendidos?

Hoshi se tambaleó como si hubiese recibido una patada al alma.
—¿Esto es una misión de seducción? ¿Estás probando nuestra resistencia? Porque perdí, hyung. ¡Perdí hace rato!

Jun, su compañero chino, lo observó con los ojos entrecerrados, mordiéndose el labio.
—Ese buzo… ¿me lo prestás después? O mejor sacátelo ya y no te lo pongas nunca más delante de otros.

Mingyu se apoyó en la pared, jadeando como si hubiera corrido una maratón.
—Hyung… Estás hermoso. Divino. Sexy. Tentador. Y completamente culpable de mi muerte lenta.

Woozi, que jamás mostraba deseo tan abiertamente, se quedó congelado con una botella de agua a medio alzar.
—¿Vos estás bien? ¿Sabés lo que estás provocando?

DK lo miraba con los ojos brillantes, sonriendo como un cachorro enamorado.
—¡Sos un ángel! ¡Un demonio! ¡Un demonio disfrazado de ángel con ese buzo!

Wonwoo se limitó a decir:
—No puedo más. Lo amo.

Seungkwan soltó un grito que hizo temblar las paredes.
—¡ALGUIEN DETENGA ESTO! ¡HACÉ ALGO CHEOL, QUE LO VOY A BESAR!

Minghao, sin entender del todo el nivel de histeria, rió.
—¿Están bien? Es sólo ropa. No es para tanto.

Todos se levantaron como una jauría.

Cheol fue el primero en acercarse y acorralarlo contra la heladera.
—A partir de ahora, amor… todo lo que uses va a ser evaluado por mí primero. Y por Jun, y por Gyu, y por Woozi. Y por el resto si están de humor. Pero salir así, sin advertencia, no se hace.

Minghao, divertido y un poco excitado por el control que de pronto tenía, ladeó la cabeza.
—¿Entonces están celosos?

—¡Estamos obsesionados! —gritó Jeonghan, abrazándolo desde atrás.

Joshua ya tenía la Biblia en una mano y el buzo de repuesto en la otra.
—Por favor, Hao. Por la paz de nuestras almas.

Pero él no se lo sacó.

—Entonces, me lo quedo. Porque me gusta cuando me miran así.

Y con esa frase, Minghao se convirtió oficialmente en el centro del deseo, celos, protección, coqueteos y caos absoluto de todos.

Y eso… recién comenzaba.