Chapter Text
Como todos habían regresado, fue necesario hablar con la manada para ver el tema del tratado, volviendo todo a la normalidad. Ellos podrían atravesar a nuestro lado y nosotros no podríamos atravesar al suyo, incluyéndome.
—Presento mi pésame ante ustedes —dije a los lobos. Paul me había dicho sobre la muerte de Harry Clearwater, pero no había tenido la oportunidad de darles el pésame.
Victoria seguía apareciendo de vez en cuando por el lugar, no entendíamos que tramaba apareciendo y desapareciendo, solo podíamos tener la certeza de que era muy molesto.
Si a eso sumamos las múltiples desapariciones que han estado ocurriendo, no hacíamos más que estar estresados por todo este asunto.
—¿Entonces Jade puede hacer que todos puedan comer? —le mostré mis pulgares hacia arriba a Bella
—Comer, dormir, hacer cosas de humanos, parecer o, mejor dicho, ser humanos —expliqué
—Eso suena muy bien, podrán disfrutar de un buen plato de comida sin que les sepa a tierra —no pude evitar reír.
Tomé una fruta y le di un bocado sintiendo su dulce sabor
—¿Entonces vendrás con nosotros? Sabes que Charlie se pone más blando cuando te ve —pidió Edward
—Jefe Swan para ti, Edward, no lo olvides o recibirás un disparo —bromeé
—¿Por favor?
—Vale, voy, no te pongas así.
Me subí al auto y fuimos en silencio a casa de Bella
—Vaya, son las cuatro, ¿quiere quedar bien? —preguntó Charlie, miré de reojo a Edward aguantando la risita que se quería escapar de mis labios.
—¡Hola, Charlie! —entré saludando de forma efusiva
—¡Jade! ¿Cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú?
—Seguimos trabajando
—Venga, tómate una cerveza o un café en mi salud —Charlie soltó una risa
—Así será, Jade
—Bella, Carlisle y Esme me pidieron que te recordara de usar los billetes de avión.
—Iré si tú vienes conmigo
Con Charlie mirábamos a ambos como si fuera un partido de ping-pong
—¿De qué billetes de avión habla?
—Carlisle y Esme le regalaron a Bella para su cumpleaños unos billetes de avión para que vaya a visitar a su madre —expliqué
—Más de uno por lo que veo
—Sí, tenían pensado que Bella fuera con alguna amiga, pero parece que ella está decidida a ir con Edward —él soltó un suspiro, supongo que entiende que no tiene de otra que aceptarlo.
—¿No puedes ir con ellos? —preguntó, yo negué
—Inventaría una excusa para decir el por qué no puedo ir, pero eres policía, sabrías que miento —sonreí—. La verdad es que no me apetece y no me gusta el clima de allá, prefiero seguir en el frío y húmedo Forks.
—Agradezco tu sinceridad, Jade, pero si no te gusta ese tipo de clima, ¿a donde vas en vacaciones?
—Por lo general me quedo en casa o visito a la familia en Alaska
—Te gusta el frío, captado —solté una risita
—Cuando todo se cubra de nieve vendré a tirarte bolas de nieve, será divertido
—Créeme, estaré preparado para eso y pediré refuerzos si es necesario —Charlie sonrió, era un alivio sacarle una sonrisa cuando Edward estaba presente
—Ya me estoy emocionando, quiero a Paul y a Sam en mi equipo
—Vas por los peces grandes, eh, podremos contra eso, te lo aseguro.
La razón por la cual Edward le había recordado a Bella lo de los billetes de avión había sido por una visión de Alice. Lo habíamos hablado entre todos, ella había visto que Victoria aparecería y era mejor no arriesgarnos. Al tener la certeza de que Bella iba a estar a salvo a muchos kilómetros de Forks no íbamos a estar constantemente con el pensamiento en mente e íbamos a poder concentrarnos en atrapar a Victoria.
Con la llegada del fin de semana, todos estábamos listos. Estábamos en la zona moviéndonos de un lado a otro, corríamos persiguiendo a Victoria
Pero ella era inteligente, saltaba de un lado al otro del tratado. Era muy frustrante no poder llegar a ella.
Todos intentaban alcanzarla y yo intentaba usar mi don, pero la falta de práctica me pasaba factura. Me era imposible usar mi don en ella al estar en movimiento tan rápido.
Sería más sencillo si lograba tocarla, un pequeño rose bastaba para poder volverla humana el tiempo suficiente.
Intenté alcanzarla mientras saltaba, pero al parecer uno de los lobos tuvo la misma idea, por lo que en vez de lograr tocar a Victoria choqué con el lobo. Caemos al riachuelo. Veo a una chica de cabello corto desnuda a mi lado
—Carajo —me quité mi chaqueta para ponerla encima de su cuerpo
—Qué demonios —dijo ella
Los lobos se acercan y hacen sonidos de preocupación. Paul pone su pata sobre mi hombro, no de forma brusca, sino más bien con cuidado, con delicadeza.
—Se escapó, perdón —me disculpé—. Y perdóname, no quise afectarte con mi don, usa mi chaqueta para cubrirte, en unos minutos se pasará solo el efecto.
—Ya habrá otra oportunidad, vamos, Jade
—Sí, ya voy
