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Un pequeño rayo de Esperanza en medio de la Oscuridad

Summary:

Lan WangJi tiene—lo que para muchos sería—la vida perfecta.

Es un Alfa Dominante, que proviene de una buena familia, se destaca en los estudios y es el capitán del equipo de fútbol americano en la Universidad Yunshen, donde actualmente cursa su último año.

Sin embargo, toda esa perfección se desvanece cuando alguien deja un bebé frente a la puerta de su dormitorio compartido.

Ahora, tendrá que descubrir quién es la madre de ese bebé mientras aprende a cuidarlo... con la ayuda del Omega al que lastimó en el pasado.

Chapter 1: Eso es... ¿Un bebé?

Notes:

Advertencia: LWJ y WWX serán un poco OOC.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

—Hey, Lan WangJi —gritó Wen Chao corriendo desde el campo. —¿Ya te vas? —cuestionó llegando hasta las bancas para alcanzar su mochila y extraer dos bebidas energéticas, una de las cuales le arrojó al otro hombre, quien la atrapó sin ningún problema.

—Iré a las duchas —confirmó Lan WangJi, arrojándole de regreso su bebida energética.

Wen Chao dejó la lata en la banca antes de acercarse a él y rodear sus hombros con su brazo.

—JiaoJiao está organizando una fiesta. ¿No quieres venir?

—Los exámenes finales se acercan —fue la única respuesta que ofreció. Luego, tiró de la muñeca de Wen Chao para hacer que lo soltara.

—¿Dónde quedó el gran HánGuāng Jūn que nunca decía que no a una fiesta? —se burló el otro Alfa —¿Qué? No me digas que sigues haciendo méritos para que ese Omega te perdone. Vamos, supéralo. Hay muchas omegas Femeninas más lindas que ese nerd. Además, escuché que ahora sale con ese Beta con el que comparte dormitorio.

Lan WangJi gruñó en advertencia, haciendo que Wen Chao levantara las manos en rendición.

—Bien, no volveré a mencionarlo —se apresuró a decir, sacando su teléfono para teclear algo. —Como sea. Te envié la dirección. Puedes venir si quieres.

Sabiendo que, el motivo por el que su celular vibró fue porque recibió el mensaje de Wen Chao, Lan WangJi ni siquiera se molestó en sacarlo de su bolsillo. Simplemente, se dió la vuelta y caminó hacia las duchas sin que nadie volviera a detenerlo.

 

╔═.✵.═══ ═══.✵.═╝

 

Yunshen era una de las pocas universidades que contaba con dormitorios para los estudiantes, divididos en dos alas.

Los dormitorios del Ala Este les pertenecían a los estudiantes de género Omega. Su edificio se había construido más cerca del puesto del vigilante y el aula de profesores para que los padres tuvieran la seguridad de que los alumnos de esta casta no serían atacados o marcados debido a celos imprevistos, así como prevenir embarazos adolescentes y otro tipo de situaciones que predominaba en otras universidades.

Los dormitorios del Ala Oeste les pertenecían a los Alfas. Sus habitaciones y pasillos contaban con filtros de aire conectados a un sistema de supresores y sedantes, que se regaban por las habitaciones y pasillos a través de pequeños conductos por si un Alfa no podía controlar su rut o liberaba intencionalmente sus feromonas para tratar de someter a otros Alfas.

Y, por supuesto, cada ala tenía sus propias duchas.

Lan WangJi subió a su dormitorio después de tomar una larga ducha. Realmente planeaba estudiar, como había dicho.

Sin embargo, si conocía a su compañero de cuarto —y lo hacía— Nie HuaiSang asistiría a la fiesta que había organizado la novia de Wen Chao y no regresaría hasta muy entrada la noche, por lo que, definitivamente sería buena idea aprovechar el silencio y privacidad —sobre todo privacidad— para poder terminar aquella canción que había estado en su mente hace tiempo.

Pero, tan pronto como entró en el pasillo que conducía a su dormitorio, se detuvo cuando su nariz captó la dulce fragancia a frutos rojos y canela, un aroma que había llegado a conocer demasiado bien.

—Wei Yi... —comenzó solo para interrumpirse, inseguro de si aún tenía el derecho a llamarlo así.

Wei WuXian giró su rostro ante el llamado, levantándose del piso, pero sin dejar de observar una pequeña caja de mimbre blanco que estaba en el suelo, justo frente a la puerta del dormitorio de Lan WangJi.

HánGuāng Jūn—dijo con frialdad antes de volver a agacharse cuando un suave sonido rompió el silencio que volvió a apoderarse del pasillo después de esas dos sencillas palabras.

Solo cuando Wei WuXian sacó un pequeño bulto de la caja de mimbre, Lan WangJi se dio cuenta que no era una caja, sino un moisés y el bulto, era un bebé, envuelto en una manta azul.

—Vaya... ¿Quien diría que el presidente del consejo estudiantil, Yílíng Lǎozǔ, tendría un desliz? Um, eso es...un bebé. ¿Correcto? —trató de bromear, en represalia por la forma en que lo había llamado—. Sabes, debido a mi reputación, estoy seguro de que todos hubieran esperado que algo como esto me sucediera a mí.

Lan WangJi no tenía la intención de sonar cruel, pero no pudo evitar que las hirientes palabras que le dijo Wei WuXian cuando terminaron, hace siete meses, volvieran a sus recuerdos y lo hicieran querer repetirlas.

Pero, para su sorpresa, Wei WuXian solo se rió mientras se daba la vuelta y caminaba hacia él.

—Exacto —respondió, sujetando al pequeño bulto con una mano y extendiendo la otra para tomar la suya—. Felicidades —comentó, mientras colocaba al bebé en su brazo, —tiene tu nariz.

—¿Qué? —logró preguntar, reforzando su agarre cuando Wei WuXian retrocedió, soltando por completo al bebé.

—Te recuerdo que las reglas de Yunshen no permiten tener cachorros recién nacidos en los dormitorios —comentó con ligereza, esbozando una sonrisa burlona mientras se daba la vuelta y avanzaba por el pasillo, sin volver a mirar hacia atrás.

Lan WangJi extendió su mano libre, como si tratara de sujetar la ropa de Wei WuXian. Pero solo pudo cerrarla en el aire cuando el Omega desapareció al girar la esquina.

El bebé en sus brazos volvió a quejarse suavemente y entreabrió los ojos.

Un suave tono ámbar dorado lo miró por un breve instante, haciendo que el Alfa jadeara sorprendido al darse cuenta de dos cosas:

Primero, esto...esto era un bebé real, no un juguete como los que el profesor Song utilizaba para sus clases de reproducción humana, el cual era muy común para hacerle bromas a los Alfas que estudiaban en la universidad.

Segundo... el tono ámbar dorado de sus ojos solo era común en los descendientes del Clan Lan, lo que no dejaba lugar a dudas que este cachorro era un Lan.

Lan WangJi se tambaleó hacia atrás, hasta que su espalda chocó contra la pared de otro dormitorio. Su mente buscaba desesperadamente una explicación lógica a esto que estaba sucediendo.

Notes:

Aquí vamos en otra aventura 🤭 estuve platicando con mi querida amiga Haku_1702 , quien estará haciendo el ¿Qué pasaría sí? de esta historia, donde, obviamente, las cosas tomarán un giro diferente.

Mas adelante, anexaré el enlace para que puedan leer la historia y aprovecho para informar que le autorice a Haku subir esta obra en su cuenta de Wattpad.