Actions

Work Header

Velas, paños rojos, crucifijo, ristra de ajo

Summary:

Julián ha intentando varias cosas para que su amigo se enamore de el, pero esta seguro de que hacerle un amarre nunca se le había pasado por la cabeza.
Hasta ahora.

O donde Julián busca la intervención del más allá para que Enzo le de bola.

Notes:

Otra vez con la inspiración de un temazo de rock nacional, por que primero que todo #argentina.
Disfruten y aclaro que de tarot, brujería y todo lo que abarcan no se nada!
Como mucho serán, 4 capítulos. Veremos.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Capítulo 1

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Cuando se le vino la idea a la cabeza, Julián ya estaba resignado a que su amor imposible iba a ser toda la vida eso, imposible. Todas las tácticas de seducción que tenía (que sorprendentemente comprenden en mirarlo fijo y esperar que se enamore, pasarle plata para cargarle nafta a la moto y mandarle memes que le hacían acordar a el) no funcionaron y solo le quedaba vivir la realidad en la que ambos eran parte de la vida del otro, sin nunca llegar a ser más que amigos. Y lo estaba llevando bien. O no. La presencia constante de Enzo en su vida hacía que la situación de superarlo sea complicada, con cada acción del morocho una caricia para el corazón de Julián, desesperado por algún indicio de que sea correspondido. La cosa se estaba poniendo más difícil, y por eso todavía no podía creer que estaba considerando seriamente hacer un amarre. A Enzo. Su amigo de la infancia, su compañero de escuela y su vecino de toda la vida.

Todo comenzó cuando Rodrigo, su amigo de la facultad, le contó que se fue a tirar las cartas con un brujo de su barrio, cuyo contacto encontró en un sticker adornado con velas y calaveras pegado en el espejo del baño de hombres. Rodri estaba tan emocionado con todo lo que le había dicho que no le quedó otra que preguntar curioso como había sido todo el trámite.

―Para mi es casualidad Rodri, que querés que te diga.
―No, pero en serio, me dijo que me iba a hablar, ¡Y me habló! Juli en serio me dijo la posta.
―Pero ¿Te dijo que te iba a hablar personalmente o que te iba a reaccionar la historia? No es lo mismo Ro.
―Juli si lo empezás a dar vuelta obvio no es lo mismo… para mi es lo mismo― Cuando esa mañana le llegó la notificación de Instagram enseguida se la mostró a su amigo, explicando que el brujo que le tiró las cartas le dijo “la persona que estas esperando que te hable lo va a hacer“
―Bueno, si vos decís--pero pará ¿Realmente es un brujo o solamente le decís así?
―En el papel que está pegado en el baño dice brujo, yo lo agende así―dijo mientras caminaban por el pasillo de la facultad― igual estaba lindo, le dije que cuando quiera pintaba algo.
Juli rio bajito mientras su amigo le mostraba la foto de perfil del brujo. El joven de la foto tenía la cara angulosa, los ojos chicos y mirando fijamente a la cámara mostraba una seriedad inmensa.
―Que raro vos tirándole onda a todo el mundo.
―Y bueno, el que quiero recién hoy me habló ¿Qué querías que haga? Se me va a pasar la vida esperando y plata para un amarre no tenía―
― ¿Vos crees en eso Rodri?
―Y bueno, por algo la gente lo hace. Yo creo que si uno realmente cree en lo que pide, funciona… Yo creía que él me iba a hablar y me habló Juli, creer o reventar ―Dijo mientras volvía a abrir el chat de instagram con la reacción de Leandro a su historia, el emoji de los ojos enamorados sobre la selfie que había subido la noche anterior.
Si bien contaba como un contacto, difícilmente Julián lo consideraría como “hablar”. Si bien algunas cosas no le cerraban de la interacción de su amigo con el chico que le tiró las cartas, la idea estaba plantada en su cabeza ¿Qué pasaría si intentaba una última opción?

Cuando estaba seguro de que iba a intentarlo, le dijo a Rodri que quería ir a tirarse las cartas para saber si tenía que seguir o no insistiendo con la carrera, por que no pensaba explicarle qué era lo que realmente iba a pedir. Si bien las cuestiones esotéricas nunca le llamaron la atención ni creía ciegamente en ellas, ya estaba llegando al límite de lo que una persona puede soportar. Si volvía a abrazar a Enzo mientras éste sostenía suavemente su cintura, sintiendo su perfume tan cerca y su calor sin poder comerle la boca se iba a morir. Corta. Cada momento que pasaban juntos, la necesidad de estar cerca y confesarle todo le apretaban el pecho en un sentimiento desolador, sosteniendo la pregunta que no podía animarse a formular. Tenía que intentarlo una última vez, o morir con ese secreto.

La casa a la que debía ir se encontraba cerca de la facultad, así que siguió las indicaciones que Rodri le había mandado junto a un mensaje que decía “anda Juli, es un capo y encima me hace precio a mi por recomendarlo”. Al llegar, lo recibió un portón que tenía pegado un cartel que decía “para brujo toque timbre”. Apretó el botón.

―Entonces ¿Estás seguro? Mira que después si querés que lo cancele es otro precio― Le dijo el brujo - Licha- mientras ordenaba su mesa de trabajo que tenía todos los artefactos que se imaginó que se iba a encontrar: velas de distintos colores, una cinta roja, cartas de tarot y una bola de cristal que reflejaba la cara estupefacta de Julián
―Pará ¿Cómo qué cobrás por cancelar? ¿No es para siempre?-
―Si se puede cortar, y obvio que te voy a cobrar, a no ser que me recomiendes con alguien más y te hago un descuento― Dijo mientras se encogía de hombros― Es mi negocio este capo.
―Si claro, entiendo- bueno traje lo que me pediste― Se descolgó la mochila del hombro para sacar lo que necesitaba: unos mechones de pelo que le arrancó a Enzo, un pedazo de una remera del otro que en algún momento se olvidó en su casa y nunca más reclamó, y una pequeña foto impresa en la que se veía al morocho sonriendo amplio y contento. Era una de esas fotos que se sacaron en la cabina en un cumpleaños de quince hace ya varios años, donde bailaron y se rieron y comieron hasta reventar, y al momento de ver la cabina Julián no pudo impedir el sentimiento de querer que esa noche se quede para siempre grabada en el papel. La sonrisa de Enzo era tan grande y sus ojos tan bonitos que solamente deseó tener en físico ese momento, las ganas de querer conservar todos los momentos felices del morocho para sí fueron más fuertes que la vergüenza de pedirle que se metan juntos en el pequeño espacio que tenían para sacarse las fotos.
Al momento de pasarle las cosas a Licha, este se quedó con la foto en la mano mirándola fijamente, y luego mirando a Julián, y de nuevo a la foto.
Julián se removió inquieto en su silla, ya que lo último que le faltaba era que el brujo fuese homofóbico―¿Pasa algo?
―No nada, estaba empezando a concentrarme―Con los elementos sobre la mesa, vuelve a mirar fijo a Julián― Te repito, esto es seguro al cien por ciento ¿Estás convencido?
Al tener la mirada fija del brujo en él, no le quedó más que asentir. Ya no sabia que hacer, había agotado todas las opciones que tenía, y Enzo no lo veía como más que un amigo muy cercano, incluso etiquetándolo como “mi hermano” en cada historia que subía con él.
El sentimiento que guardaba en su corazón desde que eran chicos solamente se fue intensificando con el tiempo, sin querer a nadie más que el morocho con el cual compartió casi toda su vida. Iba a probar todas las posibilidades para cumplir aunque sea con ayuda del más allá, el deseo más profundo que tenía: que Enzo lo ame tan profundamente como él lo amaba. Estaba cien por ciento seguro.

―Ya intente todo lo que puedo hacer―Dijo en voz baja ―Estoy seguro. Quiero que estemos juntos.
―Bueno, dejame todo y yo te aviso― Licha colocó las cosas adentro de una bolsita de color rojo―De todas formas te recuerdo, puede que enseguida notes algo…o no.
―¿Haces amarres muy seguido?― Preguntó mientras se colocaba de nuevo la mochila.
―La verdad no, pero los que hago son efectivos―Le contesto sonriendo― Me gusta hacerlo si siento que hay algo puro detrás, mucha gente piensa que es para obligar a alguien a quererlos. Yo lo veo como poner las cosas en su lugar, el amor es poderoso.

Julián quería creer en eso con todas sus fuerzas.

Al momento que Julián salió de la casa, Licha busco su teléfono y mandó un solo mensaje

¿Adivina quién acaba de venir a pedirme que te haga un amarre?


Cuando volvió a su casa, lo primero que buscó fue el chat con Enzo que había terminado en un mensaje que le avisaba que se iba a dormir una siesta para después poder estudiar de noche.
No le gustaba mentirle, pero era cien veces más fácil que explicar que fue a la casa de un brujo que Rodri le recomendó por que le hacía precio, para pedirle que le haga un amarre para que puedan amarse y ser felices. No podía ni pensar en que iba a hacer si en algún momento eso saliese a la luz, así que decidió omitir contar que había hecho durante la tarde.

Enzo
estuvo buena la siesta
le mandaste como 3 horas

me dormí todo culiado
tengo la marca de la sábana en la cara


Enzo
bue
la próxima avisame y dormimos juntos :P
osea, la siesta

 

Julián volvió a leer el mensaje otra vez, buscando el sentido detrás de la aclaración. Ya había olvidado cuántas veces habían dormido juntos, siendo la última vez un día cuando al terminar de almorzar el guiso de arroz con pollo que tanto le gusta cocinar a Enzo les dio fiaca de siesta, sin contar las veces que vuelven tan tarde de alguna joda y solo tienen fuerza para cambiarse y meterse en la cama de una plaza de Juli. Ya no le sorprende despertarse con el cuerpo de Enzo pegado completamente a su espalda, con la calidez de su brazo sobre su cintura, o con las piernas entrelazadas entre sí. Cosas de amigos que comparten todos los aspectos de sus vidas.

y si, si la última vez que te quedaste de noche me babeaste toda la almohada
y encima ni el desayuno haces, deja ni vengas

Enzo
bue juli encima que te hago la cena queres que haga el desayuno
deja
bueno pero lo de la siesta si

si pesado
ahora déjame que me pego un baño y me siento a estudiar


Enzo
a verr
no mentira jaja
dale bañate oloroso

Cuando salió de bañarse, le esperaba otro mensaje de Enzo.
Enzo
descansa juli
ya quiero ir a dormir con vos

Observó el último mensaje sin saber bien qué responder, cualquier idea que se le venía a la cabeza jugaba demasiado con el límite de la amistad. Solamente contesto dejándole un corazón en el mensaje porque, otra vez, su amigo lo había dejado sin palabras. La idea de tratar de superarlo se volvía más absurda que nunca, ya que no podía encontrar la forma de calmar su corazón cuando Enzo decía o escribía cosas que podían interpretarse de mil formas.
Se acostó con las palabras de su amigo en su mente, y deseó con todas sus fuerzas poder materializarlo junto a él, compartiendo el calor debajo de sus sábanas.
Solo le quedaba esperar que el ritual haya salido bien.

Notes:

quien le avisa que esta tirando plata