Actions

Work Header

Perdiendo el camino

Summary:

Devastado por la muerte de Sirius Black y abrumado por la indiferencia de sus amigos y profesores, Harry Potter se siente atrapado en un vacío emocional. A medida que su dolor se intensifica, pierde toda esperanza en la batalla contra Voldemort y en su propio valor para seguir adelante. Incapaz de encontrar consuelo, Harry comienza a contemplar la idea de acabar con todo, buscando la paz en el olvido. Mientras lucha en silencio con pensamientos de suicidio, su mente se convierte en un campo de batalla entre la oscuridad que lo consume y el eco de quienes ha perdido. Sin embargo, una inesperada conexión con Voldemort cambia el rumbo de su desesperación, revelando que incluso en la más absoluta oscuridad, aún puede haber más por descubrir.

Chapter 1: Capítulo 1

Chapter Text

Harry Potter caminaba solo por los terrenos de Hogwarts. La fresca brisa de otoño soplaba a su alrededor, pero no sentía el frío. Estaba demasiado atrapado en sus pensamientos, enredado en una tormenta interna que parecía no tener fin. Desde la muerte de Sirius, algo dentro de él se había roto, algo que no podía reparar ni con todo el poder de la magia.

A lo lejos, las luces del castillo brillaban tenuemente, como si pertenecieran a otro mundo, un mundo al que ya no sentía pertenecer. Hogwarts siempre había sido su refugio, su hogar, pero ahora cada piedra, cada rincón, solo le recordaba lo que había perdido. La batalla contra Voldemort, la causa por la que había luchado desde que tenía memoria, ya no tenía sentido para él.

¿Qué ganaba con seguir luchando? ¿Con arriesgar la vida de quienes amaba, si al final solo se quedaría solo? Primero sus padres, luego Cedric y ahora Sirius... Cada muerte era una herida más profunda, y ya no tenía fuerzas para seguir soportando el peso de su destino.

Sentía como si sus amigos, Ron y Hermione, no lo comprendieran. Intentaban animarlo, hablaban de planes, de estrategias, pero siempre parecía que estaban en otro plano de realidad. Las palabras de aliento que le ofrecían sonaban vacías, y la preocupación en sus miradas se sentía como una carga. No lo entendían. No entendían el vacío que lo consumía por dentro.

Esa noche, en la sala común de Gryffindor, el aire estaba cargado de conversaciones y risas. Hermione repasaba un grueso libro de hechizos mientras Ron jugaba al ajedrez mágico con Seamus. Todo parecía normal, demasiado normal. Harry, sentado en una esquina apartada, observaba la escena como si no formara parte de ella. La vida continuaba para todos, menos para él.

"Harry, ¿has pensado en el entrenamiento para mañana?" preguntó Hermione sin levantar la vista de su libro. Su tono era mecánico, como si fuera una pregunta rutinaria, una más entre las muchas que le hacía todos los días.

Harry no respondió. Sus pensamientos estaban muy lejos del entrenamiento, muy lejos de cualquier estrategia o batalla futura.

"Harry, ¿me estás escuchando?" insistió Hermione, esta vez con una leve nota de irritación en la voz.

"Sí, te escucho", murmuró Harry, aunque no tenía intención de seguir la conversación. ¿Para qué hablar de un entrenamiento cuando ya no tenía sentido luchar? ¿Para qué seguir adelante si cada vez que ganaba una pequeña batalla, algo más importante le era arrebatado?

Ron lo miró desde su partida de ajedrez, notando el tono en la voz de Harry. "Tío, sé que las cosas han sido difíciles, pero estamos en esto juntos, ¿vale? No puedes dejar que todo esto te supere."

"¿Superarme?" Harry rió con amargura, una risa que no contenía ni un ápice de humor. "Todo lo que hago es seguir perdiendo, Ron. ¿Para qué sigo luchando si al final siempre pierdo?"

Ron y Hermione intercambiaron una mirada, pero no dijeron nada. Era la misma reacción de siempre: preocupación, pero sin verdadero entendimiento. No podían ver la oscuridad que lo envolvía, ni podían sentir el vacío que amenazaba con consumirlo por completo.

Sin más, Harry se levantó y salió de la sala común, dejando atrás a sus amigos. La fatiga lo abrumaba, pero no era el tipo de cansancio que se resolvía con una noche de sueño. Era algo más profundo, más pesado. Era el agotamiento de alguien que ya no veía un propósito en seguir adelante.

Caminó sin rumbo fijo, perdiéndose en los pasillos oscuros de Hogwarts. Cada rincón del castillo le recordaba a Sirius. A veces, cerraba los ojos y podía verlo, oír su risa. Pero cuando los abría de nuevo, todo desaparecía, dejando solo el eco de lo que había sido. Y cada vez que eso ocurría, la realidad le pesaba más.

Finalmente, llegó al aula de Defensa Contra las Artes Oscuras, el lugar que siempre había representado el frente de su lucha contra Voldemort. Se detuvo en la puerta y apoyó la mano en el marco, como si necesitara sostenerse para no caer.

"¿De qué sirve todo esto?" murmuró para sí mismo, mirando el aula vacía. "¿De qué sirve si al final solo quedo yo, solo...?"

La idea de rendirse, de dejar todo atrás, había empezado a tomar forma en su mente. ¿Y si simplemente dejaba de luchar? Voldemort ya lo había arrebatado todo. La guerra lo había destruido emocionalmente, lo había vaciado. Quizás, si se rendía, todo terminaría. Ya no tendría que sufrir más pérdidas, ya no tendría que soportar más dolor.

Se dejó caer en una silla, la cabeza entre las manos. El aire en la sala estaba cargado de un silencio sepulcral, y Harry no podía evitar sentir que ese mismo silencio lo estaba devorando por dentro.

Sabía que sus amigos intentarían detenerlo si alguna vez les mencionaba la idea de rendirse, pero ellos no entendían lo que él sentía. No podían entenderlo. Ron seguía adelante como si la muerte de Sirius hubiera sido solo una pausa en su plan de vida, y Hermione... ella siempre lo veía todo como un rompecabezas que debía resolverse, pero este no era un rompecabezas. Esto era la vida real, y en la vida real, las piezas no siempre encajaban.

La puerta del aula crujió suavemente y Harry alzó la vista. No había nadie allí. Pero, por un segundo, sintió una presencia. Algo, o alguien, estaba observándolo, como si compartiera sus pensamientos más oscuros, como si supiera exactamente lo que él estaba considerando.

Un escalofrío recorrió su espalda, y aunque no podía explicarlo, sabía quién era. Voldemort.

Había sentido esa misma conexión antes, esa ligera presión en su mente, como si el Señor Oscuro estuviera husmeando en lo más profundo de su alma. Harry había aprendido a bloquearlo en su mayoría, pero esta noche, en su debilidad emocional, las barreras se tambaleaban.

Y, por primera vez, Harry no sintió la necesidad de luchar contra esa conexión. En lugar de eso, la dejó estar. Si Voldemort podía sentir su desesperación, que lo hiciera. Tal vez el Señor Oscuro, con todo su poder, con todo su conocimiento de la muerte, entendía algo que Harry no.

Tal vez... rendirse no era una derrota. Tal vez era la única salida.