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Obsesión

Summary:

Tal vez Togame está un poco obsesionado con su pequeño novio.

Notes:

Sorry si esto es malo, alguien me pidió que hiciera un togame obsesionado con sakura y bueno, es la primera vez que hago esta ship.

algo cortito para iniciar ^^

Work Text:

Togame miró a lo lejos la interacción entre Sakura y sus amigos; Suo y Nirei. Sakura estaba sonrojado como siempre, al mismo tiempo que los otros reían, aun así; Se vio que el omega estaba muy cómodo con ellos. Togame decidió acercarse a ellos, sin preocupaciones.

 

—Sakura —dijo con una sonrisa relajada en su rostro.

 

Sakura levantó la mirada y se sorprendió al ver a Togame saludando como si nada. A pesar de que ambos eran novios hace unos meses, Sakura no tenía ni idea de que Togame vendría a verlo.

 

—¡¡A jugar!? —dice sorprendido. El alfa se acercó con su típica sonrisa, tomó la cintura de Sakura y lo acercó a su cuerpo, sin importarle que Nirei y Suo estuvieran viendo—. ¿¡Q-que haces!?

 

—Solo venía a saludar —respondió con suavidad mirando a Sakura, luego su mirada se dirigió a los otros dos presentes—. Hola Nirei. Hola Suo.

 

Nirei se sonrojó levemente al ver la manera en la que ambos chicos estaban pegados uno del otro y luego comenzó a sentirse tenso, pues el aura de Togame había cambiado de forma arrepentida. Sus ojos verdes se habían oscurecido como si estuviera viendo con desprecio a Nirei y Suo. Por otro lado, Suo solo fincía una sonrisa sin dejarse intimidar, pero por dentro quería dejar a ese tipo sangrando en el suelo.

 

—Hh-ho… hola —respondió un nervioso Nirei.

 

—Creo que Nirei y yo ya nos vamos —dijo Suo de repente, empujando a Nirei—. Hablamos más tarde, Sakura-kun. 

 

—¿Qué? Ah, bueno, adiós —dijo algo confundido. No esperaba que fuera tan rápido.

 

Togame vio cómo esos dos chicos comenzaban a retirarse y se apegó con más posesividad a Sakura. —¿Por qué no vamos adentro? —dijo casi obligándolo a caminar—. Tengo algo que mostrarte.

 

Sakura estaba confundida, pero decidió seguir al Alfa de todas las formas. El cual miró hacia atrás desafiante cruzando miradas con Suo que también lo miraba de esa manera, ambos sabían las intenciones del otro.

 

Una vez que llegaron dentro del pequeño apartamento de Sakura, Togame de repente parecía haber perdido el control, porque cuando el omega intentó cerrar la puerta, escuchó un fuerte sonido contra la madera. No tardó en darse cuenta de que Togame lo tenía acorralado entre ambos brazos. Se dio la vuelta y los ojos verdes de Togame habían sido reemplazados por una mirada oscura y sin brillo.

 

—No me gusta que hables con ellos —confesó antes de que Sakura pudiera decir algo.

 

El tono de voz con el que lo había dicho, hizo que el omega sintiera un escalofrío recorrer todo su cuerpo, pero no se dejó intimidar por su novio.

 

—¡Qué te pasa!? ¡Ellos son mis amigos! —Lo desafío molesto.

 

—No me importa, no deberían acercarse tanto a ti —siguió quejándose—. Está bien ese chico Nirei porque es un simple beta, pero Suo Hayato él… él también es un alfa.

 

Sakura sintió cómo las manos de Togame comenzaban a apretar sus hombros con fuerza, y soltó un gemido de dolor mientras intentaba zafarse.

 

—N-no pasa nada con él, idiota.

 

—Tú no entiendes, Sakura —murmuró inclinándose más hacia los labios del omega—. No puedo… No puedo soportar más la idea de verte con otro alfa, no ahora que eres mío.

 

El ambiente se volvió mucho más tenso, cuando Togame comenzó a liberar sus fuertes feromonas, marcando a Sakura con ellas. Quien, al momento de comenzar a inhalar ese aroma, su cuerpo reaccionó temblando.

 

—Oye, deja de hacer eso —dijo jadeando con un poco de debilidad en su voz—. Distente ya, eso no es divertido.

 

Las piernas de Sakura comenzaban a sentirse débiles, que si no fuera por el fuerte agarre de Togame en su cintura, ya habría caído al suelo. Las feromonas eran tan intensas que su omega interior estaba despertando para disfrutar cada toque de su novio.

 

—Sakura —susurró el Alfa manteniendo su mirada en esos labios rosados—. Eres mío, solo mío. —Y lo besó con intensidad.

 

El beso de Togame fue profundo y posesivo en todo su esplendor, explorando cada parte de la zona bucal de Sakura con su lengua. El omega apenas podía seguir el ritmo, nunca había visto a Togame tan desesperado y furioso mientras lo besaba. Normalmente, no era así, siempre trataba de ser más suave y lento.

 

—E-esto es demasiado —dijo entre besos y jadeos. Sakura no podía soportar más la humedad que comenzaba a salir de su agujero. Abró los ojos asustado y se aferró más al Alfa. 

 

Ellos nunca habían llegado hasta el final

 

—No me detendré, Sakura —susurró cerca de sus labios, con sus manos que exploraban debajo de la camisa del más bajo—. Que todos los de Bōfūrin sepan que eres mío.

 

El beso continuó, cada vez más demandante, con Sakura atrapada entre las fuertes feromonas de Togame. Todo lo que podía hacer era gemir, jadear y derramar lágrimas por lo intenso que se volvía el ambiente.

 

Togame no estaba dispuesto a soltarlo. Por eso la mano de este fue bajando hasta el pantalón de Sakura, colándose entre su ropa interior.

 

—¡E-oye! ¿¡Q-que haces!? —se quejó en cuanto sintió los dedos de Togame tocar los pliegues de su vagina—. ¡No hay toques ahí! —sonrojado hasta las orejas, quiso empujar al Alfa.

 

-¿No? Pero Sakura está tan mojada, mira —con una voz suave, Togame posó sus dedos llenos de lubricante natural del omega en los labios de este—. Prueba lo excitado que estás.



Bien, en ese momento Sakura casi se desmaya de la vergüenza sin creer lo sucio que se estaba volviendo su novio. Nunca había visto ese lado suyo, ¿así era en realidad?

 

-¡No! ¿¡Qué te pasa, pervertido!? —hizo su rostro a un lado. Togame se rio por esa reacción. 

 

—No hay nada de lo cual avergonzarse, solo quiero hacerte sentir bien —dijo acariciando la mejilla de Sakura con la otra mano—. Que sea yo el único Alfa en tu cabeza, por el resto de tus días.

 

—Togame... —susurró Sakura y antes de que pudiera decir algo más, sus labios fueron atrapados nuevamente por la lujuria del Alfa. Esta vez no se resistió mucho, sabía que no podía escapar. 

 

¿Estaba bien dejarse llevar?