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"Charles, nunca llegarás a amar nadie como yo. Eres insufrible, no eres suficiente para nadie más y eso es lo que demuestras siempre. Nunca sabes que decir." Pequeños fragmentos sumergidos en algo más profundo que su mirada se lograban ver a través de esas pequeñas lágrimas, poco a poco era capaz de apreciar su reflejo mojado por su sufrimiento.
Charles no era capaz de moverse, permaneciendo inerte en una situación en la qué fácilmente un trabajador era capaz de descubrir la situación tan embarazosa en la que estaba. Lamentaba con todo su ser no poder, evitar y lastimarse a si mismo mientras ese tortuoso espejo siguiera reflejando esa imágen penosa de si mismo, hecha añicos por un hombre cobarde.
Sentir le costaba en ese momento, pero no era ajeno a toda esa agua salada fluyendo por sus cuencas y bajando lentamente, recorriendo su cuello y mojando levemente su traje. Sus pestañas perfectas no eran más que un paisaje arruinado, revelando que su mirada apagada y su nula sonrisa ahora eran parte de una situación tan desagradable en su vida.
Carlos, Calos, Carlitos. Maldito egoísta. Pensó y siguió con su monólogo. Espero te quemes en el infierno por dejarme de lado. Todo por una maldita mujer.
Rebecca Donaldson fue motivo de discusiones acaloradas, intercambios violentos y quizás haya vuelto a Charles alguien demasiado inestable y tóxico para si mismo, la idea de que Carlos le hubiera vendido la falsa idea de qué su relación con ella era una mera relación basada únicamente en satisfacer a su Padre y para obtener dinero por conveniencia, se convirtió en el punto clave para sacarlo de sus casillas cada vez que sucedía algún inconveniente por más pequeño que fuera.
Volverse un hombre descontrolado con la bebida no estaba en sus planes, pero todo era válido mientras pudiera culpar a Sainz de sus recientes adicciones y conductas conflictivas. Hasta fue una sorpresa ver a Max regañarlo por su descuido de ir tarde a una de las prácticas gracias al dolor de cabeza por la resaca.
Decaído por las consecuencias de sus propias acciones no tuvo más remedio que asistir en silencio a las reuniones con ingenieros, observando en las lejanías a Carlos rehaciendo su vida como si nada hubiera sucedido, lo cual lo llevaba a recaer en la tristeza y obtener más botellas de alcohol para sobrellevar los efectos de su perdida.
Su pudiera contar las veces que Carlos solamente se limitaba a hablar con el sobre el carro y sus prontas mejoras hubiera intentado asesinarlo en pleno garaje, junto con su ahora querida nueva novia. Pero algo le impedía proceder y era el amor viviendo dentro de su corazón quemándose lento y agonizando, volviéndose una ceniza que con el tiempo estaba obligado a olvidar.
Era un tipo de amor doloroso, horrible. Solo sacaba lo peor de él y lo desataba con un actitud irritante como nunca antes se ha visto para los demás, sorprendiendose a él mismo en ese abrupto proceso, incredulo de su mentalidad y carácter tan decadentes. Se avergonzaba de su persona.
Amor no correspondido, o solo el capricho de un niño de papá. Todavía recuerda esa secuencia shockeante sobre Carlos abrazándose y mantenido cercanía con la que en un su tiempo fue una desconocida, luego observar la preocupación de sus compañeros cuando fue captado en un vídeo comprometedor, besándose con ella.
Después de eso le siguió una explicación a medias y la noticia que de primeras le fue imposible de creer, digerir y autenticar.
ㅡ Dura un año el contrato, estoy seguro que después de eso volveremos y podremos oficializar nuestra relación.
ㅡ ¿Me estás tomando de estúpido?.
ㅡ Justamente te lo estoy diciendo para que no te enojes, solo quiero lo mejor para ti.
ㅡ ¿Y que debo hacer contigo?, ¿yo dónde quedó?.
ㅡ Podemos ser amigos.
MONZA, 2024.
La imaginación era peligrosa a veces, le molestaba esa sola idea de arruinar un día tan especial pensando en sus desgracias. Yacía un año de lo ocurrido y simplemente su estado de ánimo a veces no era óptimo, no después de pasar por una ruptura y observar que esa relación estaba durando más tiempo de lo que ellos dos cuando estuvieron juntos.
La tensión también era peligrosa, ¿pero qué más podría estar destinado a hacer además de guardar silencio y presenciar escenas melosas?. Le sorprendía no haber vomitado alguna vez, a pesar de que su estómago se revolvía en cada mirada fuera intencional o no, aún que sus ojos tristes le observarán se negaba a mostrar debilidad ante Carlos.
Él podía con esto. Puedes con eso, ni si quiera notarás cuando se vaya. Se decía en repetidas ocasiones a si mismo, sin importar ese asfixiante dolor en su pecho formándose todos los días a medida que surgía ese pensamiento tan dañino, que todo se hubiera alineado para sacarlo del equipo en 2025. Pero, ¿era un escape o solo fue cobarde al insistir que lo quería ver fuera?.
De todas maneras, se siente libre de algo que lo estaba aprisionando desde hace tanto tiempo y con lo que tuvo que lidiar personalmente. Sus demonios internos supieron controlarse un poco más, dejó de caer en las provocaciones de Carlos y no lo buscó. Aún era capaz de sentir su sangre hervir y las venas tensarse en sus brazos cuando observaba que cuando nadie los veía, él trataba de hablarle de nuevo.
Pero todavía recuerda que su cabeza dió vueltas de una manera vivida cuando Sainz le confesó hace unos meses atrás que todavía tenía ciertas esperanzas de volver con él después de todo.
Charles tuvo que detenerse al lado de su monoplaza un momento al recordar ese episodio escondido en su memoria, se maldijo intensamente por mantenerlo consigo como si fuera algo importante. La carrera ya estaba a punto de comenzar, pero su cabeza estaba separada de su cuerpo de algún modo. ¿Estaba en automático?, ¿eso era?, como en los viejos tiempos.
Eso solo sucedió unos días antes de que la noticia de Lewis saliera a la luz y todo el mundo lo supiera, solo para obtener a un colérico Carlos ese agitado día llamando a su puerta y marcando su número de teléfono como si eso pudiera hacerlo cambiar de parecer. Pero lo que más le destrozaba saber por dentro, es que sin importar qué su deseo de alejarlo por hacerle pasar un infierno fuera razonable, seguía sintiendose culpable de lo que hizo hasta hoy.
Era un idiota, aún cuando él ganará la discusión con contra Carlos, sintiera que tuviera toda la razón y que lo que estaba haciendo era por propio su bienestar, todavía sentía que seguía perdiendo contra él.
Perder, ya no podía hacerlo de todas formas llegados a este punto. Era su turno de sentirse bien entonces, la carrera en Monza estaba a punto de disputarse pero las ideas en su cabeza nunca dejaron de hilarse. Teniendo esa pesada mirada todo el tiempo sobre el, recorriendo con un tono burlesco y maligno todo su ser para bajar su estima mientras iba y venía por el garaje, no lo iba a permitir de ninguna manera.
Está era su carrera más personal, este era su equipo y solo esperaba a Lewis Hamilton hasta entonces solo para aliviar lo que sea que se estuviera produciendo en su ser hasta el año entrante. Era un fuego incontrolable dicho por el mismo, inconsciente de lo que pasaría el próximo año pero listo para establecer un contacto estrecho con el hombre que más admiró en su vida.
(...)
