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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-08-12
Updated:
2024-08-20
Words:
17,251
Chapters:
10/?
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1
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25
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330

Algo más - Fredoro

Summary:

El Oficial II Isidoro Navarro y el Comisario Freddy Trucazo comienzan una aventura. Lo que empieza siendo algo casual podría llegar a ser ese algo que ambos necesitan pero les da miedo pedir. ¿Serán capaces de superar todas las dificultades?

(Posibles divergencias del cannon actual)

Chapter 1: Buenas noches

Chapter Text

Isidoro llevaba un día horrible, un joyería fallida, varias huidas penosas, un rechazo amoroso... Así que al llegar a comisaría solo pensaba en salirse de servicio y olvidarse de todo, con suerte aún tendría tiempo para salir con alguna chica y relajarse. Entonces lo vio, todo de negro, con la camisa algo remangada y abierta dejando ver algunos de sus tatuajes, hablando con los alumnos con su sempiterna sonrisa sarcástica.

Ver a su marido siempre le animaba aunque no quisiera admitirlo, Isidoro se acercó y logró escuchar parte de la conversación que estaba manteniendo.

- ¿Por qué no me comes los cojones? - exclamó Freddy bromeando.

- Yo a usted le como lo que quiera comisario - respondió el cadete con una sonrisilla juguetona.

- Anda largo a patrullar que hay Fleeca y al final recibes - contestó Freddy.

- Siempre dispuesto a todo jefe - le siguió el agente antes de marcharse.

- ¿Cómo le dejas que te hable así? - le recriminó Isidoro repentinamente molesto - Tienes que imponer más respeto Trucazo.

- ¿Qué pasa pituco? ¿Ya te has puesto celoso o qué? - se burló Freddy.

Isidoro repentinamente ansioso y con la frustración acumulada del día, se retiró rápidamente hacia los vestuarios con cada vez más ganas de salir de servicio. Tanto así que no noto a Freddy siguiéndolo por los pasillos.

Abrió su taquilla furioso y se quitó la camisa del uniforme para cambiarse, fue entonces cuando se percató de la imponente presencia de Freddy justo detrás de él.

- ¿Mal día o qué? - dijo Freddy recostado contra una taquilla mientras miraba sin vergüenza ninguna la espalda de Isidoro.

- Horrible, y ese maldito cadete... - suspiró Isidoro susurrando la última parte mirando de refilón a Freddy.

- ¿Qué pasa con el cadete? - dijo Freddy haciendo notar que lo había escuchado y acercándose lentamente hacía Isidoro.

Era muy tarde la comisaria estaba casi vacía, Freddy solía quedarse haciendo el turno de noche e Isidoro, que tenía horario de tarde, estaba haciendo horas extra. Apenas había algunos agentes en los pisos superiores rellenando informes y el resto de patrulleros estaban ocupados en un Fleeca. Estaban solos en el vestuario.

Isidoro tragó saliva, súbitamente consciente de su propia desnudez y de la mirada oscura de Freddy.

- Te has puesto celoso de verdad, ¿no? - sonrió Freddy.

- No sé porque dices eso yo soy heterogéneo tete - dijo algo agitado Isidoro.

Freddy se acercó aún más, arrinconando con su propio cuerpo a Isidoro contra las taquillas y poniendo una mano junto a su cabeza.

- Entonces, ¿Por qué te estas poniendo nervioso? - murmuró Freddy con su nariz y la Isidoro casi rozándose.

La tensión se podía palpar, Isidoro apenas se movía o respiraba. Freddy rozó sus labios con los suyos, primero suave, tentándolo. Isidoro no pudo aguantarlo más y se lanzó a estrellar sus labios contra los de Freddy con pasión y desenfreno.

Las manos de Isidoro tomaron el pelo de Freddy, estrujándolo entre sus dedos para acercar su cabeza más a él. Freddy pasó los brazos por la espalda desnuda de Isidoro, estrechándolo contra sí.

Freddy se separó entonces casi sin aire - ¿A tú casa o la mía? - preguntó con la voz ligeramente ronca.

- La mía - alcanzó a decir Isidoro con un jadeo.

No entendía muy bien que estaba pasando pero sabía que no quería parar. Freddy le atraía prácticamente desde que se conocieron, era un hombre alto fuerte, tatuado, con el pelo negro espeso, cualquiera caería por él e Isi no era diferente. Pero no era solo eso, era su personalidad chispeante, su capacidad de hacer reír a cualquiera pero también su talento innato para tener el control de todo y todos siempre. Aún en este momento de desenfreno Isidoro era plenamente consciente de que Freddy seguía manteniendo el control y eso, para bien o para mal, le hacía confiar aún más en él.

Ambos salieron de servicio, Isi, bajo la atenta mirada de Freddy, terminó de cambiarse, y subieron al coche de Freddy. El viaje transcurrió en un silenció extrañamente cómodo. Freddy conducía a toda velocidad hacia casa de Isidoro, colocando su mando en la pierna de este cada vez que cambiaba de marcha, mostrando, en ese pequeño gesto, las ganas que tenía de algo más.

Isidoro estaba ansioso y expectante, sus preocupaciones por el mal día habían desaparecido tan rápido como el toque de los labios de Freddy con los suyos. Esto debería haber pasado hace mucho, el momento de hoy era el cúmulo de meses de celos y tensiones acumuladas por parte de ambos. Si no había ocurrido antes, era por la reticencia de Isidoro a estar con un hombre, pero, como una cuerda con demasiada tensión, sus dudas se habían roto.

- ¿Estás seguro? - le preguntó Freddy una vez estacionó afuera de la casa de Isidoro.

- Desde hace tiempo - respondió Isidoro tímido, apretando ligeramente la mano de Freddy que esta sobre su pierna.

Nada más bajar del coche se fundieron de nuevo en beso pasional. Isidoro se acercó tanteando a la puerta, apenas logrando darse la vuelta y meter la llave en la cerradura mientras Freddy le abraza por la espalda y le besaba el cuello.

Un gemido salió de los labios de Isidoro al notar los dientes de Freddy acariciar su cuello mientras cruzaban el umbral y cerraba la puerta.

Las manos de Isidoro se deslizaron por los hombros de Freddy acariciando todo su cuerpo y retirando la chaqueta de cuero que lo cubría. Freddy hizo lo propio separándose apenas un segundo para retirar la camiseta de Isi por encima de su cabeza y continuar bajando por su cuerpo con la boca. Las manos de Isi buscaron entonces los botones de la camisa de Freddy, pero temblaban tanto por la excitación que no le quedó más remedio que agarrar el cuello de la camisa y romper todos los botones de un tirón. Se moría de ganas de pasar la lengua por cada uno de sus tatuajes.

- Luego tendrás que pagármela - murmuró Freddy contra su piel, al tiempo que alcanzaba los pezones de Isi con la lengua y dientes.

- Vale la pena - dijo mientras un gemido ahogado salía de sus labios.

Sus manos recorrieron el cuerpo esculpido de Freddy con avaricia y, sin saber muy bien cómo, el resto de la ropa de ambos desapareció en su camino al dormitorio.

Isidoro se encontraba tumbado sobre la cama boca arriba con Freddy encima de él. La mano de Freddy alcanzó su pene y empezó a deslizarse de arriba abajo.

- Es tu primera vez con un hombre, ¿verdad? - preguntó Freddy agitado.

Isidoro apenas logró asentir como respuesta entre gemidos.

- Iremos con calma esta vez entonces - susurró Freddy al tiempo de llevaba dos de sus dedos hacia la boca de Isi para que los chupara.

Una vez estuvieron bien húmedos, sin dejar de deslizar la mano sobre el pene de Isidoro, acercó unos de sus dedos a la entrada de Isidoro y lo introdujo suavemente palpando las paredes para intentar dilatarlo. Isidoro dejó escapara un gritito agudo cuando Freddy introdujo un segundo dedo y alcanzó un punto que lo volvía loco. Un tercer dedo encontró el agujero. La combinación de los dedos en su entrada tocando el punto de que le hacía perder la cabeza, con la mano de Freddy sobre su pene moviéndose de arriba abajo cada vez más velocidad provocó que Isi se viniera con fuerza sobre su vientre mientras arqueaba la espalda sobre el colchón.

Isidoro cayó sobre la cama con los ojos cerradas, jadeando y agitando, tratando de ralentizar su corazón. Cuando abrió los ojos vio a Freddy ante él, desnudo e imponente. Isidoro se incorporó levemente y gateó sobre la cama acercando su boca hacia el pene de Freddy. Pero Freddy le detuvo.

- Como hagas eso ahora, no podremos hacer nada más - le frenó Freddy - ¿Tienes condones? Estoy limpio pero mejor prevenir.

- Sí...

Isi se cogió uno del primer cajón de la mesilla y después se acercó a Freddy para ayudarle a ponérselo.

- Date la vuelta - murmuró Freddy mientras se masturbaba con lentitud.

Isi se dio la vuelta, colocándose a cuatro y Freddy acercó levemente la punta a la entrada.

- Relájate - ordenó mientras acercaba de nuevo la mano al pene ajeno.

Isidoro gimió al notar como entraba, la mezcla de placer y dolor con los restos de su anterior orgasmo era demasiado.

- Más rápido - gimió Isi.

Freddy se hundió totalmente y ambos dejaron escapar un gemido. El ritmo iba aumentando y la temperatura de la habitación subía al tiempo que los gemidos se hacían más frecuentes y agudos. Al cabo de un rato ambos alcanzaron súbitamente la liberación y, con las respiraciones agitadas, se dejaron caer sobre la cama.

- No ha estado nada mal - sonrío Freddy mirando el techo.

- No para nada - murmuró Isidoro con la respiración agitada antes de quedarse dormido. Apenas alcanzó a notar el brazo de Freddy rodeándolo y estrechándolo contra él antes de caer en la inconsciencia.