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Language:
Español
Stats:
Published:
2024-07-29
Completed:
2025-02-02
Words:
27,547
Chapters:
16/16
Comments:
87
Kudos:
295
Bookmarks:
26
Hits:
4,914

SATORU Y MI MALDICIÓN

Summary:

Cuando Gojo Satoru nació, el equilibrio del mundo se rompió.
Cuando Itadori Yuuji nació, nació una maldición que rompió con las leyes del mundo.

O en otras palabras, Gojo como una maldición, Gojo Humano e Itadori Yuuji.

Chapter Text

Kenjaku sabía que su experimento sería uno grandioso, el éxito que no pasó con las pinturas de la muerte. Lo criaría y lo vería crecer por un tiempo, al menos solo los primeros meses, luego lo dejaría a cargo de Jin o su suegro.

Solo si esa cosa no hubiera aparecido.

Fue a los pocos días de nacido,casi al terminar el mes. Ese día la niebla estaba espesa, muy raro en verano. No solo eso, se sentía una helada temperatura y una tormenta.

La televisión comunicaba que se acercaba un huracán de nombre Isei. Estaba pasando cerca de Sendai, pero no era la misma destrucción que apareció en el lugar, los expertos no podían explicar claramente lo que las gráficas mostraban en Sendai, simplemente lo atribuyeron al huracán.

La enorme destrucción había arrasado con todo a lo largo y ancho de Sendai. Extrañamente, la destrucción que solo apareció en Sendai, desapareció en dicho lugar. Los fuertes vientos no dejaron nada de pie, excepto algunos lugares. Uno de los lugares fue la residencia de la familia Itadori Jin.

Algunas partes de la casa fueron arrancadas por los vientos. Los rastros de cosas por todo el suelo y el polvo en todas partes.

Kenjaku en su ahora cuerpo, Kaori, fue inmediatamente en busca de su experimento. Estaba enojado, no había aguantado nueve meses de sufrimiento y el infierno de parir tan solo para que su mejor creación muriera lamentablemente por un simple desastre cuando tan solo había dejado un momento la residencia donde habitaba junto a Jin.

Increíblemente, al bebé Yuuji no le pasó nada, absolutamente nada.

Tampoco a Jin, ni al abuelo, solo Kenjaku sufrió por el desastre en su regreso a su "hogar". Pues no hubo heridos ni muertos.

Luego de la destrucción que dejó a su paso, Kenjaku enojado y Jin preocupado, buscaron al bebé. Lo encontraron en un cuarto muy limpio, las paredes blancas y con peluches alrededor del bebé, parecía que en ese cuarto no hubiese pasado absolutamente nada.

Jin fue el primero en acercarse al bebé y abrazarlo preocupado. El alivio que le recorrió por el cuerpo dejó sus miembros pesados y su cuerpo un poco entumesido. Kenjaku analizó a su experimento, analizó y teorizó que tal vez el bebé despertó energía maldita y una expansión, pero no sería posible por la edad del pequeño.

Kenjaku necesitaba más datos, se acercó emocionado al bebé para hacerlo, pero tan pronto como cruzó el umbral de la puerta, se movió más cerca del bebé, fue arrojado fuera de la habitación.

Jin gritó por el nombre de su esposa, pero había algo que no le dejaba moverse hacia adelante, dejó a su hijo en la cama con sus peluches y fue en busca de su esposa.

Algo invisible lo detuvo. No le permitió dejar la habitación ni acercarse a su esposa.

Entonces Kenjaku lo vió, una maldición estaba presente, dicha maldición había protegido al bebé. Kenjaku sonrió curiosamente, su experimento estaba yendo más allá de sus expectativas, no esperaba que el bebé pudiera manipular maldiciones ni como ni cuando lo hizo. Lo había tomado desprevenido pero eliminaría a la maldición pronto, el desarrollo de su experimento se estancaría pero no importaba.

Se preparó para pelear y eliminar a la maldición, no contó con que los chirridos de la maldición o su intento de habla generase un dominio.

– ¡n73r=¬¬¬¬€. !–

Kenjaku no entendió pero fue atrapado en la oscuridad, no tuvo tiempo de hacer un dominio simple, fue azotado y comprimido, lo sentía similar al infinito, cuando se enfrentó al anterior iluminado de los seis ojos.

No pensó más, la energía comprimida atravesó todo su cuerpo y su cráneo matándolo.

Cuando Jin vio como su esposa desaparecía tembló de preocupación e incertidumbre, aterrado. No hizo nada más que esperar, pero cuando vió a su esposa de nuevo, ella no parecía ni siquiera humana, con los restos de su cuerpo destrozado y con innumerables huecos, siendo irreconocible por tantos agujeros, no lo aguantó.

Vomitó y vomitó, Jin sabía que su esposa no era ella, la sonrisa fría y carente de amor le hizo darse cuenta de ese aspecto. Pero no le importaba, no le importaban las cicatrices en su cabeza, la extraña manía reciente de su esposa. Tenerla de vuelta con él era lo único que le importaba, se había enamorado de nuevo del nuevo carácter de su esposa, tan amable y tranquila, cuidadora de su bebé, lo que sea que haya pasado con su esposa, le permitió tener a su hijo Yuuji. De alguna forma la amó, no esperaba que terminara de manera tan horrible.

Los llantos del bebé trajeron a la realidad a Jin, no sabía que le había pasado su esposa pero aún debía vivir y estar para su amado hijo...