Work Text:
- ¿Te tienes que ir? -le pregunté a Will.
Ambos estábamos recostados en la cama de mi cabaña, ya que una de las ventajas de ser hijo de Hades, era que los demás campistas respetaban mi espacio personal y eran pocos lo que se atrevían a interrumpirlo. Tal vez se debe a que en su mayoría todos tenían por miedo a que invocara algo que pudiera espantarlos de por vida o mandarlos al inframundo antes de lo pensado, si me hicieran enojar.
-Sí, es una misión, pero estaré bien- respondió Will apoyado en sus brazos.
Aun no creía del todo estar con alguien de la forma en que lo hacía con Will.
Un chico.
Desde que había acabado la guerra contra Gea todo había se había arreglado poco a poco, además de que las cosas con Will se dieron tan bien que no podía evitar sorprenderme a veces por eso ya que podía admitir que tenía mis dudas al principio. Pero ahora casi 1 año después de estar en una relación con Will, las cosas se habían vuelto hasta cierto punto fácil para mí, porque pude ver día con día que todo era real y podía confiar en el a pesar de hubiera días en los que mi mente jugara en mi contra como de costumbre.
A veces deseaba compartir con Bianca lo feliz que era ahora después de todo lo que había pasado, pero eso no hacia más que recordarme que ella, mi hermana ya no estaba ni estaría conmigo, al menos en esta vida y eso me entristecía.
-Eso espero-le dije levantándome, tratando de hacer un lado pensamientos que solo me llevarían a lugares oscuros, cuando lo que quería era disfrutar de un momento a sola con Will.
-Todo estará bien-y el tan solo tener Will acercándose a mí y abrazándome por los hombros hacía que fuera más fácil esperar y creer que tuviera razón. Mi hizo preguntarme si el sabia el efecto que esto tenia sobre mi y por eso lo hacia o si solo era Will siendo el mismo sin darse cuenta de efecto que tenían ese tipo de detalles.
-Ok-no podía decirle nada más, pero sabía que no era necesario.
-Te veré luego-se despidió Will con un corto pero dulce beso que hacía que me brincara el corazón ruborizándome las mejillas (gesto que enternecía a Will, pero a mí no parecía divertido) además de que me hacía desear no parar de besarlo ni mucho menos alejarse de él. Pero eso lo guardaba para mí.
Antes de que pudiera hacer algo el desapareció, cerrando la puerta detrás de sí.
⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠
Después de las horas más lentas en mi vida ya era de noche y estaba en la puerta de mi cabaña hablando con Percy, una buena forma de no estar a solas y preocupándome. Una distracción que quise aprovechar.
Las cosas con Percy habían sido algo incomodas al principio, pero después de un tiempo y de una plática incómoda pero divertida donde pude confesarle que fue mi primer amor (más cercano a un crush) todo acabo bien. Llegaría a decir que nuestra relación de antes es muy diferente a la de hora. Era ahora como un hermano protector al igual que Jason, con la diferencia que lo que nos unía era diferente.
- ¿Vas bien con Will? -era ese tipo de preguntas que Percy me hacía de vez en cuando lo que de dejaba verlo algo preguntó algo casi tímido por lo personal del tema, pero sabía que era un gesto de preocupación.
-Sí. Muy bien-respondí sonriéndole con algo de vergüenza. Porque el hecho de haber aceptado mis sentimientos por Will y aceptar estar con el no significaba que hablar del tema me resultara fácil. Pero trabajaba en ello.
-Me alegro-dijo Percy sonriéndome en respuesta.
- ¿Porque la pregunta? -ahora yo tenía curiosidad.
-Bueno, supongo que es porque no me gusta la idea de que a alguno de mis amigos les rompan el corazón y si Will lo estuviera haciendo pues...-comenzó Percy hablando cada vez más rápido y solo podía pensar que me resultaba divertido.
- ¿Que harás? ¿Le romperías las piernas? -no pude evitar preguntar entre risas.
-Tal vez. O simplemente darle un tour el por tártaro, abandonarlo en el medio del océano, dejar que Ms O´Leary se encargué...ya sabes. Después de todo no podría dejar que te lastime y dejarlo ileso-confesó Percy dándome una mirada juguetona que era un contraste con la seria de amenazas que compartió.
-Gracias-fue lo primero que pude decir, porque era un lindo detalle tener gente que se preocupara tanto por mi-pero no creo que sea necesario-añado encogiéndome de hombros.
-Vale, pues ya sabes-
-Claro. Y ahora que me has ofrecido tus servicios como vengador de mi honor y corazón…será mejor que te vayas a dormir, tienes entrenamiento mañana-le recordé empujándolo divertido.
-Venga ya. Por salvar al mundo deberían darme un poco más de libertad-se quejó haciendo pucheros.
Se ve lindo fue lo que pensé con ese gesto, pero ya no de la manera en la que todo me gustaba de él. Era mas parecido como ver a un lindo cachorro.
⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠⨠
Y las moiras parecían creer que, por cada par de buenos momentos, debería pasar por cosas desagradables. Como estar listo para ir a dormir, solo para que se me apareciera Eros.
- ¿Qué haces aquí? -pregunté escupiendo todo el odio que fui capaz.
-No sé si los jóvenes olvidan los modales, pero se dice se saluda por educación Nico Di Ángelo, deberías saberlo con todos tus años sobre la tierra-me canturreó Eros caminando o más bien pavoneándose por mi cabaña.
Y aunque sabia que era un dios y jugar con ellos o simplemente responderles podía asegurar que me hiciera sufrir, de alguna manera no tenía miedo.
-Sí, pero también me enseñaron que trato a la gente que conozco como se lo merezca. ¿Tú qué crees? -no podía soportarlo.
-Hieres mi corazón-dijo poniéndose una mano en el pecho.
- ¿Tienes corazón? Pero eso tenía humano-no podía evitar una falsa sonrisa y preocupación. Ese imbécil no era el único que sabía cómo comportarse mal.
-Ah, resulta que el gatito ha sacado las garras. Veo que el amor te ha cambiado Di Angelo-susurró sonriendo como depredador que intenta acorralar a su presa-Pero tranquilo. Solo quería venir a ver mi obra maestra-
-Te dejare en claro algo y espero oh, gran señor Eros, pueda entenderlo. Mi vida no es uno de tus enfermos y retorcidos experimento o juegos como para que tú vengas y hagas lo que quieras solo para que te entretengas -escupí mirándolo con determinación y odio. Y vaya que de ambos tenía mucho.
-Pero si fui yo quien te ayudo a encausa tu vida amorosa-
-Vete a la mierda-le dije tensándome. No me gustaba lo que trataba de decir.
-La verdad duele, dicen por ahí. Pero mírate ahora: superas a Percy hijo de Poseidón y te haces novio de uno de los hijos favoritos de Apolo. Es todo gracias a mí y no intentes negarlo-replicó con aires de suficiencia y acercándose peligrosamente a mí. Solo podía sentirme cada vez mas cerca de responder a sus palabras con mi espada.
-Lo único que te debo es hacerme pasar por uno de los momentos más infernales de mi vida y mira si tengo suficiente de eso. Así que mejor vete a donde sea mientras sea lejos del campamento y sobre todo de mí. Aunque más bien los campos de asfódelos suenan a lo ideal para alguien como tú-le dije convirtiendo mis manos en puños.
Tenia que resistir y no caer ante sus palabras, pero era difícil.
- ¿Momento infernal? Solo hice que aceptaras lo que te negabas tanto en ver y sentir hijo de Hades…Y como no empieces a apreciarme por eso, puedo hacer de tu vida sea una serie de momento infernales enserio, querido-me amenazó atreviéndose a poner su maldita mano en mi hombro para darme unas palmaditas como alguien que trata de consolar a otro.
Me daba asco y repulsión.
-Vaya que tu arrogancia no deja de sorprender-
- ¿Yo? Solo digo la verdad porque gracias a mí muchos están ahora compartiendo su vida con otros, siendo felices y amándose-
-Como quieras verte, pero tú me dijiste una vez que no negara lo que soy. Ahora es tu turno-contraataqué sonriendo la mejor de mis sonrisas falsas.
-Bien. Como quieras. Pero no digas que advertido no estas-dijo dándose la vuelta como si fuera a irse por la puerta.
Y aun en contra de mis mejores instintos y saber que Eros solo podía tener ideas y planeas retorcidas, su comentario pudo más conmigo. Y lo odié más por eso
- ¿De qué hablas? -no pude evitar preguntar. Maldita sea.
-Ahora veo que te interesa lo que tenga que decir, pero es tarde pequeño mestizo-dijo regodeándose.
-Habla de una vez-ordene saliéndome algo de los nervios.
Este era de ese tipo de personas que sabía cómo sacar de quicio y que, sacando provecho de ello, a menudo conseguían lo que querían.
-Me has ofendido más de una vez Di Angelo. Por lo que espero que te quede claro lo que te dire. Nunca ofendas a quien tanto te puede dar la felicidad de tu vida como el dolor más grande que nunca hayas imaginado. Lo has hecho conmigo y por ello juro que me divertiré cuando sea yo de nuevo quien este para ayudarte y vengas a rogarme-dijo frio y cortante, como un dios que ha enojado.
-Y yo estaré esperando-juré tratando de no dejarme amedrentar porque no podía dejar que tuviera la ultima palabra. Pero tal parecía que aun así ganaba por qué solo desapareció en un abrir y cerrar de ojos, en vuelto en humo rojo y dejando un rastro de amapolas por detrás.
Por más que tratara de no pensar en sus amenazas esto prometía que más que terminar, estaba por comenzar. Lo único que podía era esperar y ver porque aun cuando no me diera detalles…ya podía hacerme una terrible idea.
