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Tienes que Estar Bromeando, Desgraciado

Summary:

Miyano fue a su reunión mensual con sus amigas desde la secundaria, lo que termino con ellos jugando Yo Nunca, Nunca mientras se jodían mutuamente.

Notes:

Esto es algo estúpido que salio de manera espontanea después de leer un fic similar para la Semana Miyano, así que decidí usar a Miyano junto con Makimura y mi OC. Creo que dejare esto como parte de una serie ya que esto ocurre en la linea de tiempo de uno de mis songfics, así que seguramente esos ya no se publicaran en Mabataki en AO3, sino en esta linea.

Como sea, de momento, disfruten de esta tontería.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Miyano era fan del alcohol, por lo que, cuando sus amigas desde la secundaria le avisaron por su chat grupal que su reunión mensual seria en el departamento de ambas, el pelinegro no se lo pensó mucho a la hora de comprar unas botellas de sake (sabor manzana para que supiera mejor) para contribuir a su reunión. Sabía que Donahue estaría preparada con más alcohol en su alhacena y refrigerador debido a que era una fanática como él (curiosamente, Makimura era la bebedora responsable entre los tres), así que supuso que un par de botellas de su parte estarían bien para presentarse. También imaginaba que ellas tendrían los vasos de sake listos para la ocasión.

Le mandó un mensaje a su esposo para recordarle que ese día regresaría tarde a casa, ya que el hombre siempre tenía turnos en su oficina los sábados como ese día desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, por lo que se fue a dormir en cuanto pudo y temía que estuviera desorientado al despertar, olvidando su ausencia previamente comentada. Su pobre pareja, que sufría especialmente los fines de semana para levantarse temprano, llego directamente a saludarlo y besarlo una vez estuvo en casa con una sonrisa ligeramente cansada (Miyano suponía que era por la acumulación de cansancio del resto de la semana, pues, de lunes a viernes estaba en la oficina de 9 de la mañana a 7 de la tarde, a menos que hubiera una razón de peso para hacer horas extras, pero por suerte Sasaki trataba de evitar que lo sobreexplotaran) para luego lavar los trastes de su bento, charlar un poco con Yoshikazu e irse a dormir un rato (antes de eso, Yoshikazu le preparo una pijama limpia y le dejo la cama destendida para que solo se preocupara por dormir). Miyano suponía que en cuanto despertara le contestaria algo como “tú dime cuando y voy a buscarte”.

A Miyano le encantaría negarse para no molestarlo, pero por algo camino y uso el tren para ir de compras y llegar a casa de sus amigas: porque sabía que después terminaría dejando el auto en el estacionamiento del edificio de ellas por no poder usarlo (por lo que solo le quedaría dormir en el sofá de sus amigas, ya que para cuando acabaran seguramente ya no habría corridas de trenes, a menos que tomara un taxi o algo por el estilo) y Shuumei se entercaría con ir a buscarlo (seguramente, en taxi o similar) para recuperarlo a él (y a su columna) y usar el auto de regreso, evitándole la pena de regresar solo y borracho.

Si no podía evitar que Shuumei lo fuera a buscar, al menos se cercioraría de que desde el principio fuera cómodo y no gastara en pasaje; que lo hiciera de acuerdo al modo de Miyano. Igual, ese viaje no iba a matar a su tanque de la gasolina.

Llego al edificio, subió al piso de ellas y rápidamente fue recibido por Makimura.

"¡Miyano! Qué bueno que llegaste, ya tenemos preparado casi todo. Vamos, entra y déjame ayudarte con una" extendió sus brazos, radiante y alegre como siempre, para tomar una botella de sake.

"Gracias" le dejo tenerla y ya con un brazo libre cerró la puerta principal detrás de él y le puso seguro. Solo se detuvo un momento para sacarse los zapatos y ponerse las pantuflas de invitados. Luego, atravesó la pequeña habitación donde se encontraba el genkan del departamento y arribo al espacio donde se fusionaba la cocina con el comedor, solo separados por una barra para sentarse "Hola, Donahue" saludo a su otra amiga, que se encontraba terminando de cocinar.

"¡Holaaa!" alargo la palabra, en su usual tono juguetón, inclinada hacia atrás para verlo desde su lugar en la cocina "¿Huele bien para ti? Decidí probar una nueva receta hoy.

El pelinegro olisqueo el aire, para su gusto, era un buen aroma (entre las dos, Makimura era la mejor cocinera, pero Donahue decidió practicar para hacerlo mejor y no dejar esa responsabilidad siempre a su novia… Y resulto que no era una mala estudiante, batallaba mucho menos que Miyano en la cocina), pudo darse cuenta de comerían mariscos esa noche.

"Huele genial. ¿Son…?"

"¡Una receta con ostras que conseguí de mi madre!"

"¿Luego me pasas la receta? Creo que a Shuumei podría gustarle".

Miyano también debía seguir practicando, después de todo.

"¡Claro!"

Después de eso, Kai termino de cocinar y se sentaron en el comedor para degustar el menú de ese día: sushi, sashimi, tempura, una tabla de quesos, la receta nueva de ostras y una ensalada. Bebieron poco ya que decidieron que lo harían a lo grande más tarde, cuando estuvieran más llenos y se pusieron al día (bueno, Miyano y Donahue no tanto ya que trabajan juntos, pero es verdad que siempre salen cosas nuevas y/o diferentes cuando se integra Makimura a la conversación y el contexto cambia). Cuando la cena termino se mudaron a la sala en la habitación contigua, sentándose los tres en cojines alrededor de la mesa baja.

Por supuesto, Kai no se sentó sin antes traer la botella empezada (y casi terminada) de Miyano, así como la llena y otra más que le pertenecía a ella. Su sonrisa maliciosa de hiena apareció en su rostro.

"Juguemos al “¡Yo nunca, nunca!”".

Los otros soltaron un “pff” divertido.

"¿No es eso un poco infantil?" se rio Miyano.

"¡Vamos, vamos, será divertido! Y no estamos tan viejos, Miyano-chan. Que tu estés casado no significa que ya no seas joven, no estas ni cerca aun de los 30" dijo, ligeramente burlona.

"Touche" cedió Miyano, teniendo que estar de acuerdo. Seguramente había gente de su edad que aún seguía en la universidad y jugaba juegos estúpidos como ese para pasar el rato. Si se encontraba casado en ese momento era porque su pareja y él estaban (y están) estúpidamente enamorados, por lo que no se lo pensaron dos veces en cuanto Miyano se graduó de la universidad y firmaron los papeles.

Debía de admitir que quizás no fue la decisión más pensada con calma del mundo, pero se mudaron juntos a un pequeño (y con tendencia al moho) departamento después de que ingreso a la universidad, ya estaban acostumbrados a su mayormente feliz rutina juntos, Sasaki ya había sido contratado en su empresa después de ser reconocido por sus habilidades porque se esforzó desde su pasantía, Miyano ya tenía su proyecto con Donahue casi asegurado por una editorial interesada en ellos y tenían miedo de que al día siguiente el matrimonio igualitario no fuera valido en Japón otra vez… Si, se apresuraron como los jóvenes tontos que eran, pero no podía decir que estaba arrepentido. No había razones para no hacerlo.

Lo único malo fue que no había presupuesto para la luna de miel, así que, después de la cena sencilla preparada entre las dos familias para festejar pasaron la noche en un hotel decente (para el presupuesto) y listo… Tal vez algún día harían algo para compensar eso, pero no ese año. Lamentablemente.

"¡Bien! Entonces, no hay razón para no hacerlo. Así beber será más divertido" dijo, victoriosa. Volteo a ver a Makimura" ¿Participas también, cariño?

"¡Sip!" acepto efusivamente y recibió una caricia en el cabello como recompensa. Algo muy suave que no hacía sentir incomodo a Miyano y con la necesidad de traer a su marido a la próxima reunión para no sentirse solo.

Ellas realmente nunca fueron inconscientes con Miyano en ese aspecto. Por suerte.

"¿Por qué sonaste como si ella tuviera opción y yo no?" se quejó el del lunar cerca del ojo, con su mejor cara de póker.

"Cállate" dijo, tajante. Makimura se rió ante el intercambio.

Luego de eso, la mujer de cabello negro busco divertidamente una lista de preguntas para jugar en internet, principalmente, para que no se quedaran sin ideas… Tanto estando mayormente sobrios como en ese momento como cuando ya estuvieran más borrachos y descoordinados.

"Vale, yo empiezo. Ya saben, si lo han hecho tienen que beber" recordó, con una risita "Empecemos con las más inocentes… ¡Yo nunca he “limpiado” metiendo todo en el armario!" declaro después de leer la lista y seleccionar algo que nunca ha hecho "Seré olvidadiza y distraída, pero nunca desordenada".

"Oh, puedo confirmar eso" afirmo Miyano, sin llevarse el pequeño vaso con sake a los labios ya que nunca había hecho algo similar. Rodo los ojos sin humor, recordando las veces que estuvieron en fechas límite por las distracciones de su artista. Ella solo le sonrió inocentemente, sabiendo su pecado.

La única que bebió fue Makimura.

"Si, realmente no me extraña" comento la novia de la castaña, con cariño. Seguramente al vivir con ella era la principal espectadora de los descuidos de Nao… Al menos, en la habitación que era su estudio de arte, porque Miyano veía mucha limpieza y adornos bien acomodados siempre en el departamento, suponía que por dirección de Kai.

"¡¿Recuerdas nuestra primera cita en mi casa?! Dormí hasta tarde ese día y entre en pánico cuando supe que estabas por llegar, ¡y metí todo en el armario!" se rió la mujer de cabello corto, burbujeante por el recuerdo.

"Si, después todo se cayó en plena cita" recordó la otra, no se reía, pero había palpable burla en su rostro.

"Me hubiera gustado ver eso" expreso Miyano y todos se rieron.

Después de rellenar su vaso, Makimura tomo el teléfono de su novia para buscar su elección.

"¡Yo nunca…! ¡He llegado tarde al trabajo!"

"¡Traidora…!" se quejó Donahue tomando de su vaso. No lo hacía siempre (porque Miyano la mataría sacando al conejo rabioso que vivía dormido dentro de él), pero no podía negar que más de una vez le paso para una reunión con el editor de ambos; trabajaban normalmente en casa, pero a veces era necesario reunirse. Una vez lo tomo, hizo un puchero a su amante "¿Esto es venganza por lo del armario? ¡Ni pensé en ti cuando hice la declaración!"

"Oh, ya se. Solo quería molestarte" canturreo y recibió un jalón suave de mejillas que la hizo reír.

Miyano se sintió contento al verlas interactuar, era lindo ver que su relación seguía tan fuerte como siempre. Aunque, estaba un poco decepcionado por no haber bebido de momento (tanto que le hizo olvidar las metidas de pata de Kai respecto a su suerte para a cada tanto llegar tarde a una reunión con el editor de ambos). Fue su turno de tomar le teléfono y busco.

"Yo nunca me he tropezado por estar mirando el móvil".

"Ah, ¿no?" dijo Kai, sorprendida mientras palmeaba en consolación el hombro de su novia que tuvo que beber por segunda vez "Con lo absorto que luego estas en tu teléfono pensé que al menos te había pasado una vez".

Miyano se vio ligeramente avergonzado.

"Bueno… Cuando me compre mi primer teléfono inteligente es verdad que lo veía en todos los lugares posibles al principio, pero luego, cuando estaba en la calle una mujer se cayó por un pequeño borde en la acera frente a mi mientras miraba su teléfono… Eso me hizo reflexionar y darme cuenta de que podía pasarme, por lo que empecé a moderarme y ser más precavido… Pero es verdad que cuando lo veo todavía me distraigo mucho. Por eso prefiero verlo sentado".

"Si, yo podría ser fácilmente esa mujer" gimoteo Makimura al final de la historia, recordando sus caídas múltiples por culpa de ella misma y su teléfono que tenía cosas demasiado interesantes como para ignorarlas.

Hicieron otra ronda de preguntas inocentes y, al terminarlas, decidieron que era hora de subir la intensidad, no sin antes cerciorarse de que todos estaban de acuerdo en responder y jurar que nadie podría decir nada fuera de su círculo íntimo de amigos.

"Yo nunca he sido detenida por la policía" dijo con confianza Kai.

"Si, no creo que cometas un error que te lleve a la cárcel" se burló ligeramente Miyano de ella.

"¡JAJAJA! ¡TIENES TODA LA MALDITA RAZON!" se tomó la burla de buena forma, riendo con maldad. Luego, miro a su novia que se vio nuevamente obligada a beber "Oh, ¿por la vez que te pasaste un alto frente a una patrulla, cariño?"

"¡Si!" hizo una mueca, tomo el teléfono para ver la lista y se vengó rápidamente "¡Yo nunca he consumido drogas!"

La mandíbula de Kai cayo, estupefacta. Tomo de su trago sin problemas, entrecerrando los ojos.

"Con que esas tenemos, Nao… ¡Y solo lo hice una vez por curiosidad, supéralo!"

"¿No te gustaron?" pregunto Miyano, ya sin sorprenderse por las tonterías de Donahue después de años de conocerla.

"Nah, prefiero el alcohol. Las únicas drogas que volvería a tomar serían las que me receten de ser necesarias otra vez".

Dejaron pasar el tema y fue el turno de Miyano nuevamente.

"Yo nunca he besado a alguien famoso".

"Tienes que estar bromeando, desgraciado" insulto la mujer alta, sin causar efecto en Miyano, quien hizo un gesto burlón para que comenzara a beber; revelando que, efectivamente, ella era su objetivo.

Kai rodo los ojos ante eso y bebió. Su novia era una artista que ya estaba ganando notoriedad, por lo que podría considerarse como “famosa”. Incluso salió en un noticiero y en algunas cosas más; lo que, por supuesto, la tenía orgullosa de su pareja. Solamente estaba mosqueada porque Miyano uso eso en su contra.

Las declaraciones, naturalmente, continuaron. Donahue decidió que diría algo que los atraparía a ambos para vengarse por el doble golpe anterior.

"¡Yo nunca me he tirado un pedo frente a mi pareja!"

Su pareja y su amigo chillaron al unisonó al verse obligados a beber. Kai rió, contenta por lograr que ambos bebieran al mismo tiempo.

"¡Tienes que estar mintiendo, no puede ser que nunca lo hayas hecho!" la acuso Miyano. Ya se sentía medio borracho (igual que el resto del grupo de tres) y el coraje liquido solo facilitaba que esa queja saliera de su boca.

"Oh, yo si tengo autocontrol de mi cuerpo, amigo".

Sin embargo, a pesar de su victoria, tuvo que ceder cuando su novia contraataco:

"¡Yo nunca he dejado a nadie por mensaje de texto!"

"¡Culpo a mi yo inmadura e idiota de la secundaria!" dijo, sin poder negarse. Mas sake fue a parar a su estómago.

Miyano sonrió de nuevo, condescendiente.

"Tu ex de la secundaria me dijo que la vengara, así que… Yo nunca he roto con alguien" menciono, sin leer la lista y luego clarifico "Vale porque no es exactamente la misma frase".

"Como los amo y los odio a los dos, hijos de perra" sentencio y bebió. Su lenguaje cuestionable salía más fácilmente por el alcohol. Verifico la lista, solo para ver si le daba alguna idea vergonzosa y, oh, sí que la encontró "Yo nunca he estado en una sex shop".

La idea era más bien avergonzar a Miyano a ver si lograba, pero se sorprendió cuando los dos bebieron. Le alzo una ceja a su novia, curiosa; la mujer de cabello castaño se sonrojo hermosamente a sus ojos y le puso una mirada cálida más común para una declaración tierna de amor que para decirle “sí, soy tu novia, pero fui a una sex shop sin ti”.

"Es que quería intentar algo nuevo contigo… Si me dejas sorprenderte, claro".

Rápidamente la otra se emocionó, interesada.

"Ya no será exactamente una sorpresa, pero… ¡Si a todo contigo, amor!" grito, con las pupilas dilatadas.

"¡Sigo aquí!" grito de vuelta el pelinegro, mortificado.

"Ah, cierto" “recordó” la de cabello ondulado, su sonrisa malvada volvió "¿Y tú porque fuiste a una sex shop, Miyano-chan?"

Debido a las reglas establecidas antes, Miyano sabía que no estaba obligado a responder, su amiga solo se estaba metiendo con él como de costumbre, pero igualmente se animó a decir:

"… Dejémoslo en que a Shuumei siempre le han dado mucha curiosidad muchas cosas que vio en los mangas que le he prestado desde que lo introduje al BL, así que… Cuando quisimos experimentar más allá de lo “tradicional” del sexo me lo comento y decidimos ir juntos. La primera vez fue vergonzoso, pero las siguientes veces ya fue más fácil para ambos".

"Eso es… Tan dulce como cualquier cosa relacionada a ustedes" tuvo que reconocer Kai. Ellos eran una pareja adorable, así que se sintió casi culpable por haber hecho esa afirmación… Casi, porque nunca olvidaría como la atacaron los dos en las rondas anteriores. SasaMiya es su pareja favorita de la vida real, pero que se joda Miyano mientras juegan “Yo nunca”.

Para su siguiente turno, Makimura decidió ponerse ahora de parte de su pareja y formulo lo siguiente:

"Yo nunca he tragado esperma".

"¡Pff…!" la mayor entre ellos no pudo detener la risa por mucho tiempo al oír eso como la estúpida borracha que era, sus hombros temblaron más al ver la expresión anonadada de Miyano.

"… Ese fue un golpe bajo, Makimura" dijo, increíblemente sonrojado (y no por la bebida). No le quedo de otra más que beber, aceptando su derrota.

"Oye, ¿es cierto que el sabor cambia dependiendo de lo que coma la persona?" lo pico a propósito Donahue.

"Vete al carajo, Donahue" respondió con firmeza y ella lo dejo en paz inmediatamente. Ambas le dieron unos minutos de cortesía para recuperarse de su bochorno y continuo "Yo nunca he tenido un fetiche extraño".

Para su dicha, al menos Makimura bebió. Aunque fue extraño, el de ojos brillantes hubieran apostado que bebería otra persona (no es que estuviera resentido, claro). Al ver su expresión, Nao le respondió:

"A ambas nos gusta variar, pero creo que hablo por las dos cuando digo que yo tengo los deseos más extraños".

"Yep, ya me acostumbré. Creo que lo más extraño de mi parte es que acepte sin parpadear porque directamente no me parece mal hacerlo. Nao tiene ideas bastante intrigantes que despiertan a mi curiosidad" se encogió de hombros la otra, sin perturbarse.

"… Si, no continúen, en definitiva, no quiero saber lo que hacen a puerta cerrada. ¡La siguiente!"

Antes de acabar el juego, decidieron bajar la intensidad de las preguntas, para ya no sentirse tan… Atacados, pues.

"¡Yo nunca he encontrado suciedad en mi ombligo!"

"¡Estas mintiendo, estas mintiendo OTRA VEZ!" grito Miyano en respuesta, dentro de su ebriedad "¡Debiste tener suciedad en tu ombligo al menos en tu niñez!"

"¡Yo SIEMPRE he sido muy limpia! ¡Si la tuve no esta en mi memoria, así que no ocurrió para mí!"

Si, no funciono mucho. Nao tuvo que beber para que se callaran de una vez, recordando con vergüenza las veces que no se lavo lo suficiente por estar metida en sus proyectos de arte, descuidándose a si misma. Continuo con la última declaración de su parte, antes de que Miyano pudiera beber su propio trago ya que quería pasar a otro tema.

"Yo nunca me he lastimado estando borracha… Hasta ahora" rió nerviosamente, pensando en su torpeza usual.

Su novia miro con indecisión su vaso.

"Mmm… No creo que cuente".

"¿Por qué?" pregunto Miyano, exasperado porque bebiera.

"Es que, no me lastime yo, si no mi botella… No estaba ni borracha, solo quería beber mientras veía una película y en un movimiento torpe la tire y se rompió la boquilla… En ese momento me sentí como la peor no borracha del mundo".

Fue impresionante para ambos (mas aun, que Makimura no lo supiera) ya que Donahue no solía ser una persona torpe para actividades cotidianas y/o de casa, incluso para las cosas en las que era novata (como la cocina hasta hace poco) tenía generalmente la suficiente destreza como para pasar estas actividades de manera decente. Sus manos en definitiva no eran de mantequilla, debió estar muy distraída o conmocionada para que le ocurriera algo así.

Ambos se rieron ligeramente de ella y le dieron palmaditas en su hombro por su tristeza patética de borracha presente en su rostro. Le dijeron que no bebiera ya que no contaba. Finalmente, Miyano hizo su última declaración:

"Yo nunca envié fotos desnudo".

La pareja frente a el hombre silbo al unísono por la ultima subida de tono de su juego, riendo. Lamentablemente nadie bebió esta vez, porque, curiosamente, nadie lo había hecho, pero la pelinegra se burló una vez más:

"Considerando que entras a sex shop’s con tu hombre esperaría que si lo hubieras hecho al menos una vez".

"Yo también, considerando que aceptas con facilidad los fetiches extraños de tu mujer" se la regreso sin sudar. Ella solo se rio, divertida, aceptando que se merecía esa respuesta.

Con el juego ya terminado, limpiaron lo mas vital entre los tres y Miyano se comunico con su terco marido, que, efectivamente, estaba al tanto del teléfono, esperando su mensaje para irlo a buscar. Cuando le anuncio su llegada, se despidió de sus amigas y le indico a su marido que lo esperara en el lobby del edificio mientras tomaba el ascensor para bajar. En definitiva, las escaleras estaban descartadas de momento.

Una vez abajo se encontró con su esposo, que le sonrió dulcemente con su lindo canino expuesto. Se veía recuperado después de mitigar el cansancio con ayuda de unas cuantas horas de sueño.

"¡Kazu!" se abalanzó sobre él, ignorando al viejo portero del edificio, ya acostumbrado a verlos a ambos cada tantos meses, pero aun un poco impresionado por la naturaleza obviamente romántica de su relación; ellos también habían aprendido a ignorarlo, ya que al menos el hombre no era grosero, solo incomodo. Era algo con lo que podían vivir "¿Te lo pasaste bien con tus amigas?" lo rodeo con un brazo protectoramente, notando su estado de ebriedad rápidamente por el sonrojo etílico en su rostro y el ligero tambaleo en su andar; Sasaki supuso que debería ser su ancla por ahora, por eso quería estar aquí en primer lugar… Y porque no quería que la columna de Miyano muriera en ese maldito sofá (no pregunten porque, pero una vez tuvieron que quedarse ahí y Sasaki lo tomo para dormir, arrepintiéndose a la mañana siguiente).

"¡Oh, si! Fue bueno, hicimos un juego de bebidas" se permitió apoyarse en él; a pesar de lo terco que era su Shuu, reconocía internamente que amaba que lo fuera a buscar siempre. Su calor era delicioso.

Tal vez por eso lo seguía permitiendo.

"Eso puedo notarlo" se rió de su aliento a alcohol y voz libertina "Vamos, amor. Te llevare a casa, tomaras algo de agua, te bañaras y luego iremos a la cama. Mañana pasaremos todo el día juntos mientras te recuperas de tu resaca, ¿te parece bien?

"¡Ya quiero que sea mañana!" anuncio, sin darse cuenta realmente de lo que decía. La mezcla de alcohol y Shuumei le hacían bajar la guardia totalmente y lo convertían en un borracho inconsciente, en contraste con el borracho burlón y vengativo que jugaba Yo Nunca y era picado por sus amigas.

Su esposo rió de nuevo y lo metió delicadamente en el auto, contento de que su amante estuviera feliz.

Notes:

PD: No me gustan las comillas para los diálogos, pero AO3 no me dejo otra opción esta vez, rayos.

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