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Unión forzada
Ya ha pasado un tiempo, lo que fue anunciado a su tierna infancia ya se ha cumplido, conocerla en persona, no fue mejor que haberla visto en aquella foto que perturbó su joven mente en su niñez, hasta el punto de sacarle lágrimas. Sus palabras despectivas e hirientes han sido el pan de cada día para Stolas, su matrimonio con Stella ha sido en cierto modo lo que se puede esperar en un matrimonio arreglado en donde ambos cónyuges están en desacuerdo de su forzada unión; distancia y algo de indiferencia, aunque, ambos tenían sus propias formas de lidiar con sus días constantes de estar mirando el rostro, el "convivir" bajo un mismo techo y diversas actividades en donde inevitablemente tenían que verse.
Stella había adoptado una postura más dominante ante la falta de según ella "hombría" de Stolas, aunque en cierto modo agradecía eso porque así al menos estaba siendo compensada de estar atrapada en un matrimonio con alguien patético. Imaginar que desde muy joven pudo tener lo que siempre hubiera querido con tan solo exigirlo era nostálgico, porque aquella noticia de su futuro matrimonio le hizo darse cuenta de que no siempre se puede obtener lo que uno quiere, ni siquiera rogándole a su hermano, quien era él que le satisfacía todos sus caprichos infantiles. Aunque tiempo después se dió cuenta de los beneficios que traía el estar casada, claro Andrealphus le dió una ayuda para entender dichos beneficios monetarios y sociales.
Stolas por otro lado, al no tener demasiada interacción social durante su niñez y adolescencia más que solo un dulce recuerdo de su pequeño amigo imp de la infancia que no volvió a ver jamás, sumado aa lo tranquilos pasatiempos de Stolas, hizo que este joven búho Adopta una posición más sumisa, tranquila y evitativa. Además de que Stella lo degradaba constantemente, desde que empezaron a convivir bajo el mismo techo, incluso antes de su boda.
Había llegado el momento. La habitación estaba oscura, la única iluminación presente parecía solo ser la luz proyectante del balcón, Stolas estaba recostado en la cama matrimonial, en una posición cadavérica, similar a la de un vampiro en su ataúd, estaba pensativo y todavía en shock mientras miraba el techo, sus ojos carmesí resplandecían en la oscuridad y parpadeaban muy de vez en cuando quizás como un último recurso para mantenerse conectado a la realidad, su horrible realidad.
Debió suponerlo al ver aquellas señales; Stella usando menos ropa a la hora de ir a dormir, encontrándola observándolo con una sonrisa que en lugar de tranquilizarlo le hacía sentir incómodo o incluso asustado, o se le acercaba demasiado con excusas que ni ella misma creía como la vez que se acercó Stella. al lado de Stolas mientras leía un y le preguntaba sobre que se trataba de dicho libro. Stolas llegó a pensar que talvez Stella quería llevarse mejor con él, a pesar de que él sabía que ella no estaba muy contenta con su matrimonio ni con su presencia en el palacio.
Tarde se había dado cuenta que las intenciones de Stella no eran nada más ni nada menos que por mero interés y compromiso.
Stella apareció en la puerta, haciendo que esta resonara por toda la oscura habitación, ante su evidente llegada Stolas quien estaba desnudo y acostado en la cama tensó el cuerpo temeroso de lo que fuese a pasar, la taquicardia en su pecho se hacía cada vez más. evidente con cada paso que daba aquella mujer. Sus pasos firmes y estresantemente lentos se vuelven más audibles junto a un sonido suavemente rasposo causado por la larga bata fucsia vibrante que trae Puesta cuya largura arrastra por el tapete hasta estar en el lado derecho de la cama oscureciendo con su silueta difusa la luz proveniente del balcón. Los penetrantes ojos rosas de Stella se posan en la anatomía delgada de Stolas, quién solo mira al techo.
— ¿Es todo lo que harás? No recibe respuesta, se siente ignorada y eso no le gusta para nada, mucho menos si esa indiferencia viene de alguien quien ella considera inferior.
— Stolas, por satán ya te lo había dicho en la cena, vamos a engendrar a ese heredero, ya no puedo con esto, esperaba que cayeras en mis encantos e hicieras que esto fuera más fácil, pero eres lo suficientemente idiota y patético para darte cuenta. —Mostró una expresión de fastidio y cansancio, para luego burlarse de la incapacidad de Stolas para entender indirectas.
Nuestro joven goetia ante aquellas palabras solo gira la cabeza evitando cruzar miradas con ella. Stella con las plumas erizadas por el enojo se subió peligrosamente lento a la cama hundiendo el colchón matrimonial, para posteriormente ponerse a horcajadas encima del vientre de Stolas y agarrandolo de las plumas de la cabeza amenazó:
— Escúchame bien plumero raquítico, vamos a hacer esto para cumplir de una vez lo que tanto exige la familia goetia de nosotros, no pienso seguir siendo amable contigo como esos últimos días no te mereces a alguien como yo, ni siquiera dan ganas de coger con un aburrido y enclenque como tú, pero el deber es el deber.Así que mejor colaboraremos y terminaremos rápido, de lo contrario no te gustará lo que te haré.
Empujó a Stolas de vuelta a la cama arrancando algunas plumas en el proceso que mantuvo en sus manos, antes de darles un soplido cuál diente de león en el rostro de Stolas. El dolor de las palpitaciones provenientes de su cabeza, hizo que soltara un pequeño quejido que fue ridiculizado por Stella al imitarlo de forma burlona. Stolas respiraba profundamente, tratando de mantener la calma, miraba la pared que mantenía una pintura uniforme tratando de perderse en el vacío y no enfrentar su realidad incómoda.
Y es que en esto, el cuerpo de Stolas mantenía sus miembros inferiores extendidos lado a lado por la ayuda de su esposa que trataba de conseguir alguna reacción en este, que le demostrara que el búho estaba listo para "darle su material genético" pero dicha reacción no llegaba, supongo que no estaba funcionando porque la persona que tenía frente a ella en la cama no se encontraba mentalmente presente, pero eso no la detuvo, sus dedos que tan solo rozaban la parte exterior de la cloaca de Stolas se atrevieron a llegar más a fondo buscando algo que por así decirlo activará algo en su esposo. Hasta que al fin Stella obtuvo la reacción que esperaba conseguir del demonio aviar, sin perder tiempo, volvió a levantar a Stolas quien tenía aún mantenía la mirada perdida en el horizonte. Con sus afiliados dedos sujetó el rostro del joven príncipe clavándole las uñas en la barbilla para que la mirada de este se fijara en dirección de la aterradora mujer que tenía en frente, quien no dejaba de sonreír burlonamente ante las reacciones esquivas y temerosas de Stolas.
Se atrevió a mirarla cuando al fin dejó de herir su rostro, se quedó sentado en la cama con sus largas piernas en forma de "W", se sintió incómoda, la sensación húmeda entre sus piernas era vergonzosa y estaba acrecentaba más al saber que Stella lo había tocado justo allí; en su intimidad, un lugar en el que ni siquiera se había puesto a pensar que hacer con el en su adolescencia. Entonces pudo ver cómo ella se terminó semirecostando en la cabecera de la cama con almohadas pomposas detrás de ella. Vió con perturbación como se levantaba la parte inferior de la bata que tenía puesta para revelar que no había traía nada debajo de esta.
— Se un hombre por una vez en tu puta vida Stolas, ven aquí — sentencia firme.
Su corazón estaba cerca de salirsele del pecho, al igual que el aire de sus pulmones, sus piernas se sentían pesadas por cada movimiento que daba para desplazarse, cuando estuvo frente a ella, Stella lo tomó del brazo con brusquedad cual muñeco de trapo para posicionarlo. entre sus piernas blancas que ahora estaban abiertas. Volvió a colocar sus manos en aquella zona sensible que anteriormente manipuló con el objetivo de repetir la respuesta fisiológica. Stolas se sobresaltó al sentirse invadido nuevamente y lo único que pudo hacer en ese momento humillante es mirar hacia otro lado y hacer lo posible por quedarse callado. Cuando de repente sintió otro movimiento brusco y ahora las falanges de Stella no toqueteaban su intimidad sino que volvía a sentir aquella humedad que le avergonzaba, solo que esta vez se sentía mucho peor; era tan excesivo, viscosa como aplastar algo blando y mojado repetidas veces. Sintió su estómago contraerse mientras aquellos movimientos constantes manejados por Stella continuaban, hasta que momentos después Stolas sintió palpitaciones en su vientre que indicaban que todo esto estaba por acabar. Se quedaron inertes en silencio por algunos segundos tratando de nivelar sus respiraciones suavemente hasta que Stolas fue empujado de nuevo en la superficie blanda y sucia de la cama, Stella sencillamente se levantó con naturalidad, se acomodó la bata y la sacudió un poco como si esta. polvo tuviese encima.
— Ya no tendremos que hacer esto jamás, deberías bañarte, yo haré lo mismo. — diciendo esto último se retiró de la habitación.
Al estar solo nuevamente dió un largo suspiro de alivio que poco tiempo después se volvieron sollozos, se abrazó a si mismo en posición fetal cubriendo la parte posterior de su cuerpo con su larga cola y entonces dejó al fin a sus ojos llorar hasta que se quedó dormido.
