Chapter Text
Las puertas se abrieron y el sonido del piano comenzó, dando un hermoso ambiente a la iglesia. Los invitados tan pronto sonó la primera nota dirigieron su vista a la entrada, viendo a un hermoso omega en un traje blanco con un estampado de flores alrededor de la chaqueta con una camisa de mangas acampanadas, portando un hermoso ramo de lirios blancos. Comenzando a caminar hacía al altar donde su alfa lo esperaba, a su paso el velo se arrastraba por el camino de pétalos blancos.
Las miradas estaban puestas en él, todos felices y emocionados por la nueva unión entre dos personas. Solo sus amigos lo miraban con un semblante triste y preocupado. Él también lo estaba.
Su pecho retumbaba con más fuerza a medida que se acercaba al alfa con el cual unirá su vida para siempre.
No elevó la mirada en todo el camino, hasta llegar al altar, junto a su alfa.
Se quedaron ahí, escuchando las palabras del sacerdote hasta que se dieron los votos matrimoniales.
— ¿Bakugou Katsuki, te recibe a este omega para ser su esposo, para vivir juntos en sagrado matrimonio, para amarlo, honrarlo, consolarlo y cuidarlo, en salud y en enfermedad, guardando fidelidad, hasta que la muerte los separa? — Dijo el hombre mayor de cabellos rubios con una sonrisa.
— Acepto — Respondió el alfa mirando de reojo al pecoso a su lado.
El alcalde prosiguió.
— ¿Midoriya Izuku lo recibe a este hombre para ser su esposo, para vivir juntos en sagrado matrimonio, para amarlo, honrarlo, consolarlo y cuidarlo, en salud y en enfermedad, guardándole fidelidad, hasta que la muerte los separa? — Esta vez se dirigió al peliverde de mirada perdida.
Hubo un silencio. Un gran silencio.
— ¿Midoriya? ¿Acepta usted a este…? —
— …Acepto — Murmuró cabizbajo, apretando sus manos alrededor del ramo.
El rubio mayor solo sonrió y siguió con los votos.
— Bien, repita después de mi — Miro al alfa — Yo, Bakugou Katsuki, te recibo a ti Midoriya Izuku para ser mi esposo, para tenerte y protegerte de hoy en adelante, para bien y para mal, en la riqueza y en la pobreza. . . . . . , en salud y en enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe — Pronto, el rubio a su lado repitió las mismas palabras con seguridad y seriedad,
— Bien, ahora usted. — Esta vez lo miro a él — Yo, Midoriya Izuku, te recibo a ti Bakugou Katsuki para ser mi esposo, para tenerte y protegerte de hoy en adelante, para bien y para mal, en la riqueza y en la pobreza, en salud y en enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe — Izuku elevó la mirada por primera vez en toda la ceremonia, viendo esos ojos azules y luego los rubíes, para finalmente decir cada palabra exacta.
El señor volvió a sonreír y luego hizo unas señas para que una de las damas de honor trajera los anillos de compromiso.
Katsuki fue el primero en tomar uno y luego tomó entre su mano la delgada y pequeña mano del omega con el que se estaba enlazando.
— Yo, te coloco esta alianza como señal y promesa de nuestro amor constante y fidelidad duradera — Declaró con su típica voz seria y ronca mientras colocaba el anillo en el dedo anular del omega.
Pronto, fue su turno, repitiendo las mismas palabras vacías que el rubio, colocando aquel brillante anillo con una hermosa esmeralda adornando en el centro. Finalmente, el notario dijo unas ultimas palabras antes de soltar el tan esperado…:
— Puede besar al omega — Y así fue.
Ambos se miraron, esmeralda contra rubí, una combinación perfecta para muchos. El alfa se dirigió sus grandes manos al velo que cubría el rostro de su ya esposo, observando con más detalle esos ojos brillantes y verdes mirándolo, sintiendo como su corazón dio un vuelco al verlo. No quiso esperar más y se lanzó a los labios del pecoso, en un beso bastante… Corto y sin ninguna pizca de pasión.
La iglesia pronto se llenó de aplausos de los pocos invitados, en su mayoría un poco disconformes y otros bastante preocupados, especialmente los compañeros del omega. Esa misma noche, alfa y omega se unieron en un lindo viaje a una isla privada, donde se entregaron en cuerpo y alma. Almas vacías.
***
Había llegado a casa hace unos momentos, luego de pedir un descanso a su agencia para poder convivir más con el músico que tenía de alfa. El camino en su coche fue doloroso, sintió un dolor bastante punzante en su pecho y su omega interno no paraba de sollozar y aullar, distrayendo su atención de la ruta unas cuantas veces. Finalmente en casa, soltó un suspiro seguido de un quejido. El dolor solo aumentó demasiado y era insoportable, el sonido de un agudo zumbido aturdía sus oídos hasta que bajó la mirada al genkan.
Los zapatos de cuero de su marido, junto a unos rojos y brillantes tacones de alta gama.
Pronto, todo se volvió silencio. Sus piernas temblaban y cada vez sentía más peso sobre sus hombros. Al observar la sala vio un abrigo, un abrigo que claramente era de mujer, junto a algunas prendas íntimas de la misma. Nuevamente ese dolor, solo que multiplicado por diez.
Sacó sus zapatos con dificultad y los dejó a un lado del genkan, comenzando a avanzar dentro de su hogar como si fuese algo nuevo. Antes no lo había sentido, pero ahora, el aroma de duraznos y rosas inundaba cada pared, mezclado con el aroma dominante de su alfa. Con pasos temblorosos, subió las escaleras, recargándose sobre la pared cada cierto tiempo mientras que poco a poco, los sonidos regresaban.
Estaba frente a la puerta, la puerta que compartía con su alfa, y donde provenían esos borrosos sonidos, la puerta estaba levemente abierta y de ahí se asomó un poco, observando la escena que hizo que su omega se retorciera en llanto y dolor.
Una mujer, una omega de cabello oscuro y rizado se encontraba montando la polla del rubio quien solo sonreía con arrogancia y tocaba los enormes senos de la joven que rebotaban de arriba hacía abajo con cada salto.
El dolor fue peor.
'¿No te enteraste?'
'Hay rumores de citas entre Bakugou y una joven actriz'
'Sigo sin entender por qué la empresa hizo que el matrimonio sea privado'
Esas palabras vinieron a su mente tan pronto como se alejó de la puerta.
Había olvidado esa conversación de hace unas semanas antes de dar su presentación. Miembros del staff murmuraban preocupados y los más cercanos se lo dijeron tan pronto como se enteraron. En ese entonces no le tomo importancia y tampoco era algo que debía preocuparse, eran rumores después de todo.
'No importa, solo son rumores… Estoy bien y mi relación es sana'
Dijo, mintiendo en la última frase. Su relación nunca fue sana, la falta de comunicación y la incomodidad era notable. No se amaban, su boda fue arreglada, fueron obligados a casarse por la empresa.
'...Midoriya...'
'No tienen por qué preocuparse, todo estará bien'.
Soltando un fuerte suspiro, bajó las escaleras y se dirigió al cuarto de invitados, encerrándose ahí hasta que esa mujer se vaya al igual que ese tormentoso dolor, durmiendo con los sollozos y lamentos de su omega interno.
Sus ojos se abrieron con cansancio, se estiró contra la cama y tomó su celular que estaba a su lado.
23:25 h.
Había dormido cuatro horas.
Supuso que su alfa ya había dejado ir a la chica, por lo que salió del cuarto de invitados y se dirigió a la cocina, donde ese dolor volvió.
Ese escenario era el peor que podía haber imaginado, prefería verlos follar antes de ver como convivían juntos, como si estuviesen casados. Y eso solo le dolía más.
Inconscientemente soltó un pequeño quejido que ambos pudieron escuchar claramente. La joven abrió levemente esos ojos jade y lo miró sorprendida, rompiendo el beso rápidamente, empujando al rubio que solo lo miró confundido hasta que pronto se dio cuenta de su presencia.
— …Oh, yo lo siento… — Fue lo único que pudo decir, fue lo único que se le vino la mente antes de bajar la mirada con el dolor aumentando más, al igual que los lamentos de su omega interno.
Al igual que las ganas de llorar.
— Me tengo que ir — Murmuró la joven, bajando de la encimera y tomando rápidamente sus cosas, el rubio solo la siguió para detenerla.
'Te veré mañana' Escuchó decir al alfa desde la entrada.
'...No creo que debas, encárgate de él primero' Le respondió la peliverde, cerrando la puerta con fuerza dando sentido que se había ido.
Todo se volvió incómodo. Izuku se quedó ahí parado, sin saber qué hacer mientras aguantaba con todas sus fuerzas no llorar. Eso solo lo haría ver más miserable.
— Lo siento… — Musitó con una voz temblorosa al sentir la presencia del rubio detrás suyo.
— Yo lo siento, perdóname, fue… Sólo algo momentáneo. No volverá a pasar, te lo prometo — Susurró contra su oído, envolviendo su cuerpo en sus brazos y su aroma, acariciando su cintura con esas mismas manos que tocaron a alguien más.
— No pasa nada — Respondió, dándose la vuelta y dejándose abrazar por su alfa — Te perdono…—.
***
Izuku Midoriya, mejor conocido como Zuki, es un solista japonés reconocido nacionalmente y en algunas partes del extranjero. En sus inicios, participó en un grupo de chicos, pero al poco tiempo salió debido a problemas familiares y luego sacó su primer sencillo en solitario, logrando tener éxito por su armoniosa voz y las sentimentales letras de sus canciones, además de ser parte de una empresa bastante conocida.
Katsuki Bakugou, un músico e integrante de la banda 'Dynamight'' que se dedicaba al rock, siendo él el baterista y de vez en cuando el vocalista, sorprendentemente fueron conocidos por japón y próximamente por el extranjero, aumentando su éxito y tocando en distintos festivales bastante conocidos. No fue hasta cuatro años después donde una empresa decidió reclutarlos, ninguno estaba seguro y el único que parecía estar de acuerdo era el guitarrista Kirishima, se tomó mucho tiempo para pensarlo hasta que finalmente cedieron y pronto su éxito se duplicó.
Los rumores de cita no se hicieron esperar, pero solo era eso, rumores luego de que un día se cruzaron en una tienda. Lastimosamente, eso afectaría a ambos en un futuro.
Poco a poco, ambos se encontraron más seguido en eventos o festivales y los rumores no pararon, fueron demasiados que llegaron a ambas agencias, que, al darse cuenta de la cantidad de especulaciones de sus artistas decidieron comenzar a sacar sus cartas.
Los eventos de Izuku al igual que sus vuelos concordaban con los del alfa rubio, cada vez se veían más seguido e incluso, Bakugou llegó a hacer una colaboración con el de pecas que solo hizo que las fans aumentaran y le den más dinero a las agencias.
Ambos estaban obligados a salir juntos o esperar al otro en la entrada de la empresa para irse juntos a un restaurante o un hotel, Izuku era fácil de manipular, Katsuki solo era amenazado.
Rumores de citas de aquí para allá, todo fue así hasta que ambos fueron obligados a casarse de forma privada. Ninguno se conoció bien y solo llegaron a intercambiar un par de palabras. Fue entonces, un 22 de Noviembre, ambos celebraron su boda arreglada y curiosamente privada.
A los pocos meses, Bakugou llegó a tener citas con una actriz omega bastante amada y de ese modo, nuevos rumores aparecieron.
***
La mañana siguiente, el aroma a café recién hecho llegó a sus fosas nasales, soltando un suspiro de satisfacción, abriendo finalmente los ojos se levantó de la cama y se puso sus pantuflas.
Después de asearse bajar las escaleras y el aroma se hizo más fuerte que no pudo evitar sonreír, al bajar fue directo a la cocina y se encontró con la espalda desnuda de su esposo, notando algunos rasguños en sus omoplatos y sabía por quién fueron producidas.
— Huele bien… — Se limitó a decir, acercándose a su lado.
— Buenos días — Saludó con una voz más ronca de lo habitual, suponía porque la noche anterior se la estaba pasando bien — Ten, ¿Es tu favorito, no? — Pronto el rubio tomó una taza llena y se la dio al pecoso, quien vio asombrado el contenido y no pudo evitar sonreír.
— Oh… No sabía que sabías hacer un latte — Murmuró con clara emoción tomando un sorbo del café, soltando otro suspiro de satisfacción — Sabe muy bien — Alagó, ronroneando de forma inconsciente y sonrojándose al instante.
Katsuki solo lo miro de reojo y tomó más de su café puro. Todo se volvió silencio y ninguno sabía cómo empezar y más aún después de que el peliverde encontrara a su esposo estando con otra.
— Sobre lo de ayer… — Empezó a hablar, teniendo la atención del pecoso — Yo… sé que mi actuar no fue bueno y estoy bastante arrepentido… No quise hacerte sentir mal o lastimarte, solo actué por actuar, mis instintos estaban necesitados y tampoco Sabía como decírtelo sin que sea incómodo — Dejó la taza de café para acercarse a él más bajo, posando sus manos en su cintura y acercando sus cuerpos.
El pecho se quedó confundido ante esa acción, pero la calidez de los brazos y del cuerpo contra él suyo hacía que su corazón palpitaba sin razón alguna. Dio un último sorbo a su café con leche y dejó la taza a un lado de la encimera y llevó sus manos hacia los hombros del alfa, poniéndose de puntillas y dándole un pequeño beso.
— Iniciemos de nuevo… — Susurró contra los labios ajenos, chocando sus alientos con el aroma del café — Nunca tuvimos tiempo para conocernos a profundidad — y nuevamente, sus labios se unieron en un beso más apasionado.
Se separaron una vez que la respiración hacía falta, sus narices chocaron entre ellas al igual que sus frentes, el omega sonreía sutilmente sintiendo una sensación acogedora en su pecho. Todo problema se había ido y ahora, el rubio lo tomaba de la cintura y acariciaba ese lugar con sus pulgares de una forma tan cariñosa que hacía derretir su corazón.
Soltando pequeños ronroneos ante los suaves labios del rubio chocar contra la piel de su cuello, cerca de la marca que los unía.
— No te volveré a lastimar, confía en mí — Susurro contra su cuello, dando un camino de besos desde su hombro hasta sus clavículas.
— Confió en ti —.
