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¡Eres muy menor Potter! [Harco]

Summary:

Una noche de sexo desenfrenado.

Un mal resultado.

Y un susto de muerte.

Draco Malfoy no sabe como encontrar al Alpha caliente con el que se acostó. Lo ha estado buscando como un loco y cuando por fin lo encuentra... Lo ve salir de la preparatoria y no exactamente como un trabajador más.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Parte 1

Chapter Text

La música está al cien, Draco sonrió hacia sus amigo en una esquina y luego miró al Alpha súper caliente que estaba a unos metros de él, tenían tiempo lanzándose miraditas y las cuales a Draco le llegaron muy bien... En cierta zona de su cuerpo.

Sus amigos Omegas, tan buenos ellos se apiadaron de su cansado cuerpo de tanto trabajo en la semana que lo habían sacado de su departamento a rastras y lo habían obligado a vestirse de una manera que casi no ocupaba para salir, y lo habían puesto en la barra de bebidas para cazar.

Desde que entraron llamaron la atención, no sólo porque Draco siendo un Beta llevaba un pantalón de cuero ajustado que marcaba la curvatura de su grandioso culo, si no también de cómo vestía Pansy y Theo, y eso que ellos dos ya tenían Alphas muy posesivos.

Ay, el drama que se iba a armar cuando Hermione y Blaise vieran a esos dos.

Así que para apartarse un poco del foco de testosteronas a mil, se fue hacia el último taburete de la barra y tomó unas cuantas cervezas, eso hasta noto al hermoso Alpha al otro extremo en el lado lateral. Llevaba el cabello enrulado azabache con  una bandada negra cubría parte de la frente y cabello espeso, unos ojos verdes esmeralda penetrantes y labios sensuales, ligeramente moreno y cuerpo de los un mil demonios, solo llevando una camiseta sencilla y pantalones negros.

A Draco le calentó la mirada del chico ya que se notaba un poco más joven que él, así que para por fin sacarle provecho a su muy ajustada ropa y el propósito de la salida, se acercó con una cerveza en la mano.

El Alpha se acomodó en su taburete y le sonrió.

―Soy Draco y si, estoy interesado. ―Fue lo primero que dijo, Draco no era una persona tímida, eso ya lo dejó hace años, ahora con sus veinticinco años aprendió que la timidez no servía de nada más que hacer que te sientas un estorbo.

El Alpha caliente lo miró perplejo, tal vez no esperaba que fuera al grano de inmediato, pero tenía suficiente alcohol en la sangre para tomar detalles.

―Soy... Harry, Harry Potter. ―El tipo le sonrió, de una manera extraña al punto de ver de Draco, su sonrisa era bonita, de una forma donde podía ver sus dientes formados en hileras ordenadas. ― Yo...

―Ven. ―Draco corto lo que le fuera a decir el Alpha más caliente que sus ojos habían visto, y lo llevó a la pista de baile. Allí estuvieron un buen rato. Draco demostrando cuán bueno podía ser moviendo las caderas y Harry admirando al perfecto Beta, que por no portar un olor tendría que serlo, el cual  tenía restregando ese bonito trasero en sus entrepierna.

Draco se veía ya más que cansado al finalizar la noche, así que pensó que ya era la hora de tomar lo que era suyo.

Guió a Harry por los estrechos pasillos del bar, ya había venido antes así que conocía un lugar donde no serían  molestados. Chocó a Harry contra la pared más cercana y devoró la boca ajena con fervor.

Harry estaba impactado de la manera que era besado. Su primer beso con semejante hombre si duda era lo mejor, guió sus manos hacia la cintura del mayor y se dejó llevar amando la forma en que Draco lo dominaba, en cómo abusaba de manera sensual su boca y le exigía por más, sus instintos le pedían a gritos empotrar al Beta y hacerlo suyo, anudarlo hasta hacerlo gritar de puro placer. Llevándose por su instinto, Harry le dio la vuelta al de hebras platinadas, tomó los redondos glúteos de hombre, amando los sonidos obscenos que el Beta soltaba a cada apretón.

Con agilidad que a él mismo le sorprendió, desabrochó los pantalones de Draco y los tiró abajo de un solo empujón, llevándo también la ropa interior de SU chico.

Mío.

Draco grito de puro placer cuando sintió la húmeda lengua del Alpha en su cavidad, no era Omega y por ello no lubricaba de forma natural así que necesitaba cierta preparación, algo que algunos Alphas no siempre estaban dispuestos a hacer, pero que ahora este lo hiciera sin decirlo lo hacía delirar del puro éxtasis.

Harry saboreo la entrada que poco a poco se extendía para que él lo llenará, estaba un poco nervioso por arruinar esta maravilloso encuentro, el bonito Beta que estaba gimiendo sin control alguno lo incitaba a probar cosas que solo en la pornográfica que su primo le mostraba a escondía, hiciera.

Con su mano libre, subió y subió hasta llegar al pene desatendido del Beta, lo acarició y rodó tal cual lo haría con el suyo. Todavía no podía creer que iba a perder la virginidad.

Poniéndose de pie y sintiendo que la entrada estaba más que lista, posicionó su polla y entró en una sola estocada. Draco gritó, creyendo que se había desgarrado la garganta por tremendo grito, Harry paró en seco.

―¿Estás bien? ―Su voz sonó preocupada, no tenía experiencia, era cierto, pero no creía que la iba a regar tan pronto.

Draco miró por su hombro, el rostro del guapo Alpha estaba claramente preocupado, eso le derritió el corazón.

Tierno.

―Estoy bien. ¡Pero no lo estaré si no continuas! ―El de cabellos negro asistió no muy seguro, ajusto su posición y se movió. Él Beta gimió bajito al sentir ese gran miembro dentro de él, no lo admitía pero tenía cierto fetiche con las polla grandes y el de este Alpha lo tenía rodando los ojos.

Harry miró la unión de sus cuerpo y más que excitado reanudó sus embestidas, de manera lenta pero cuanto más gemía el Beta su inseguridad se iba, tomando con mayor firmeza las caderas ajenas, empalo de tal forma que Draco se dobló para recibirlo mejor.

El choque húmedo de los dos cuerpos hacia que se excitaran mucho más, la habitación pronto se hizo un horno ardiendo en brazas con un día lleno de calor. Draco se afirmó de donde estaba y se concentra en esa polla que le martillaba su punto dulce tan bien.

Tan bien  que le tenía viendo las mismas estrellas.

¿O eran las puertas del infierno? No lo sabía, no le importaba, sólo sabía que no quería que el Alpha no se detuviera, meneó sus caderas para que las embestidas fueran más profundas, encontrando caderas en cada empuje.

―Mierda. ―Draco fue manipulado, movieron su cuerpo y ahora su espalda estaba contra la pared, sus brazos alrededor del cuello del Alpha y sus piernas firmemente alrededor de las caderas fuertes. Harry lo volvió a embestir sin compasión, mostrando una habilidad para el sexo la cual no tenía. No sabía de dónde sacaba tanta fuerza pero el bonito Beta lo estaba disfrutando y eso era lo único que importaba.

Draco era un desastre al punto de vista de el Alpha, con baba escurriendo de su boca, las mejillas furiosamente rojas y lágrimas de placer bajaban de sus ojitos grises. Harry no aguanto la tentación y arrimando su agarre beso los labios que lo llamaban a devorar.

Metió su lengua dominante, el Beta se dejo dominar, amasando las nalgas ajenas con sus grandes manos, mancillando  esa boquita sucia y maltratando esa entrada que tan bien lo recibía, Harry se sentía en el puto cielo.

El cosquilleo en su bajo vientre le hacía saber que pronto iba a acabar, aumentó la poca fuerza que le quedaba, sorprendido que haya durado tanto. Él Beta afianzó su agarre en sus hombros y lo montó en la poción.

―¡Vamos...! ¡Córrete en mi! ―Draco no pensaba, solo tenía en mente una cosa y era tener el semen caliente del Alpha dentro suyo, que lo anudara, no importándole que el nudo de un Alpha para un Beta fuera doloroso. Harry lo complació y siguió sus empujes hasta que sintió su base hincharse, redujo la velocidad para que su amante no se lastimara más, Draco no le importaba, su propio semen manchando su estómago, ― Dame.. Dame más. ¡Dame tu nudo Alpha! ―Los ojos de Harry brillaron cual depredador, no importando el dolor que podía causar, dio severas estocadas hasta que se derramó dentro de la cálida cavidad. Draco lanzó un largo gemido, amando la sensación de la caliente semilla recorrer su interior y el interior de sus muslos. Miró a Harry quien tenía la cabeza echada hacia atrás, mostrando su cuello  grueso y manzana de adán, la cual le dio ganas de morder.

Cuando salió del tierno Beta tiempo después, Harry se sentó en un sillón que no había visto antes, acomodando su ropa y disfrutando de los rayos de placer que todavía tenía, recostó su cabeza en el respaldar sin notar como Draco se quitaba la poca ropa que aún sostenía, sin notar cuando se subió a horcajadas en él, todo muy tarde hasta que sitio frío y luego algo caliente rodeándolo.

Miró al frente, al delicioso Beta que ahora lo montaba con febrilidad y sonrisa en labios.

―¿Acaso no eres saciable?

Draco no respondió, solo tomó sus hombros y besos sus labios, amando su sabor, aumentó sus brincos.

Gruñidos y gritos se escuchaban en la habitación, la noche corrió tranquila.


Los Omegas que acompañan al Betas no se extrañaron de su desaparición y luego de que pasó dos horas y era hora de irse lo fueron a buscar.

Y la forma que lo encontraron fue tan.. Cómica y tierna, dormido en los brazos del atractivo Alpha con el que lo habían visto irse. Todo rojo y sudado, los omegas se rieron de la vergüenza del Alpha al parecer muy tímido ahora.

―Gracias por traerlo ―dijeron cuando montaron el Beta dormido en la parte trasera del coche del mayor de  todos. ―Esperamos volverte a ver ―Cosa que en realidad no querían, el Alpha solo había sido de una noche, y por momento, solo una pieza para que su amigo por fin dejará atrás los malos recuerdos de quienes lo usaron.

―Adiós ―Harry miró por última vez el coche que ya estaba lejos y luego miró la entrada del club donde su primo y novia lo observaban con picardía―. No molesten.

Y así, una noche planeada pasó, mucho alcohol, sexo con un desconocido, algo que ninguno podría olvidar jamás.

O bueno, Draco si, ya olvidó con quien se acostó.


―¿¡ Y ahora qué hago!? ―Un histérico Beta gritaba a los cuatro vientos en su departamento, Pansy y Theo lo miraban nerviosos y un poco culpables cada uno, básicamente lo eran ya que habían sido ellos quien lo habían arrastrado al club a beber y a ligar. ―¡No se quien es! ¡Ni siquiera recuerdo su nombre!

Draco miraba con terror la prueba de embarazo, era cierto que era Beta, pero tuvo la desgracia de ser de los Betas fértiles, casi como un Omega, pero sin celos tediosos y sin poder llevar una marca de apareamiento.

Una copia barata.

Algo que se puede tirar a gusto.

Lágrimas de frustración llegaron, tanto tiempo evitando esto, evitando ser dañado y ahora llevaba a un cachorro de Alpha en su interior, sin saber quién era el otro padre. Sólo fue una noche.

Solo una basto.

El primer mes prefirió no trabajar, solo en su departamento procesando todo.

El segundo mes se fue a checar ahora sabiendo que tendría el bebé con o sin ayuda.

El tercer mes fue peor ya que se sentía solo al no tener al Alpha que lo preño.

Al cuarto mes, Pansy no pudo más y tomó manos en el asunto.

Llegando sin aviso al departamento de su amigo, el cual no le había abierto por estar inmerso en una drama antiguo, comiendo helado de chocolate y maní, llorando. Hizo que la Omega se le estrujara el corazón. Pansy había  mirado con tristeza el aura derrotada de su amigo, siendo sabedor de las inseguridades que el Beta poseía de sí mismo, aunque el dijera que un Malfoy no sería derrotado, Draco ya no soportaba ser... Pasado por alto, se hecho la mayor culpa, así que aprovechando su buena posición como heredera de una gran compañía  de modelaje y compañera de una Alpha de negocios de prestigio. Volvió al local y pido una lista oficial de los nombres de los que llegaron ese día, también revisaron las cintas de grabación y lo logró.

Logró saber quien era el padre Alpha del cachorro de su amigo.

Pero luego temió por la reacción que este tomará cuando lo viera.

Mierda. 

Susurro cuando vio la pequeña hoja donde estaban los datos del Alpha, su nombre y edad.

A Draco le va a dar un infarto.


Harry estaba tomando su almuerzo en la cafetería del instituto cuando Dudley y su novia llegaron.

―Oye Hazz, ¿quieres quedarte esta noche en mi casa? ―Dudley tomo haciendo mientras preguntaba, Harry no se extrañó y miró a su primo quien sólo elevó sus hombros con resignación.

―Claro. Tengo un cambio de ropa en mi casillero. ―Su voz grave hizo que las Omegas que estaban en su distancia prudente de la mesa donde estaba él Alpha chillaran de pura emoción y no es para mas  que no hace pocos meses se había presentado se sentaba con habitualidad. Y es que a sus tiernos dieciséis años, Harry James Potter era un Alpha en todo el sentido de la palabra, con anchos hombros y piel bronceada, su cabellos azabache rebelde y espeso. Tenía un rostro que le daba más edad y así es como lo habían logrado colar en el club nocturno donde su primo y pareja lo habían llevado para celebrar su presentación.

Pero aunque su apariencia fue perfecta y deseable. Su vida no lo era, sus padres habían fallecido hace dos años, donde tu amargada tía y madre de Dudley lo acogió sólo por los bonos que el gobierno le daba por su tutela. Ella muy común siempre llevaba a distintos Alphas a la casa para hacer lo que quisieran, sin importarle a su sobrino e hijo estuviera. Ser abandonada por su cerdo Alpha hace años la había llevado a la ruina como Omega perfecta de casa y descuido a su mimando hijo, quien harto de la situación apenas tuvo una paga medio decente se había mudado junto a su novia. Lástima que Harry en su trabajo de medio tiempo como carguero no le pagaran mucho por su edad. Y es por ello que seguía viviendo con su tía, y cada vez que Dudley se enteraba que esta llevaría a algún Alpha a la casa, se encargaba de que Harry estuviera en su departamento.

Nada era perfecto.

Cuando la hora de salida llegó, Harry fue por su ropa de cambio en el casillero y se ajustó sus lentes. Realmente necesitaba un nuevo par. Tomó su mochila y a paso calmado salió del instituto, sus manos dentro de sus bolsillos y rostro relajado de la pantalla perfecta que todos querían ver, un Alpha con educación, porte y modales.

Todo eso se vio olvidado cuando ya estaba en el portón, un gran grito le puso la piel de gallina.

―¡Harry Potter! ―Este volteo a ver quien lo llamo con tanto furia, viendo a un Beta de cabellos rubios platicado caminar a él, con sólo una camisa ancha de color verde y pantalones de deportes. 

Draco se acercó todavía un poco choqueado al ver al chico delante de él, estaba seguro que no se esquivaron, era él mismo de la foto que Pansy le mostró, solo que ahora llevaba lentes redondos y el uniforme de color rojo con la insignia del instituto.

Se acercó al joven chico, que lo miraba asombrado.

―¡Eres tú! ―dijeron al mismo tiempo, uno con alegría y él otro asustado.

―¡Muy menor! ―dijo Draco apenas se aseguró que era él, si el Alpha estaba en el instituto Griffindor, y su uniforme era rojo con amarillo, significaba que estaba en la preparatoria y que no pasaba de los dieciséis años. Le puso los papeles que llevaba en el pecho y dio la vuelta tan rápido de lo que su hinchadito vientre le daba, se alejó con el corazón en la mano.

Muy Menor.

Muy Menor.

Se desea a sí mismo. 

¡Muy Menor!



Fin...?