Chapter Text
¡Hola, lector/a que este leyendo!
Antes que nada, te agradecería mucho si te ha gustado la lectura dejar un voto y algún comentario, me alegraría muchísimo saber que el contenido te ha gustado para continuar escribiendo más en el futuro💫
Algunas aclaraciones para ponerse en contexto con la historia:
- Los hechos ocurren en Sexto Año, por lo que los personajes tienen 16.
- Trate de desarrollar la historia en base al canon del libro, solo hice cambios para que la relación de Harry y Draco se mantenga en medio, por si notan alguna referencia.
- Puede contener lenguaje inapropiado.
Sin más que agregar, ¡disfruten la lectura!♡
Harry Potter estaba actuando extraño.
Bueno... más extraño de lo que normalmente era.
Ron y Hermione se dieron cuenta de eso hacía un par de meses, cuando Harry estaba bastante ausente al no encontrarlo en la Sala Común, ni en el campo de Quidditch o en el Gran Comedor como era la rutina cotidiana del chico, exceptuando la razón de salvar su vida cuando un mago oscuro lo estaba acechando para matarlo. Nada fuera de lo común para Harry Potter.
Al principio trataron de no hacerle caso a la actitud rara en la que se estaba comportando su mejor amigo, excusándose de que necesitaba tener su privacidad cuando la gente estaba empezando a decir cosas sobre él por ser El Elegido y debía estar abrumado de la atención. Sin embargo, Hermione empezó a preocuparse en cuanto lo atrapó en la Sala Común con su capa invisible tratando de fugarse en medio de la noche.
Luego, vinieron los comportamientos extraños que presentaba Harry a lo largo del día en sus clases. Recordó cuando en la clase de Pociones, estaban preparando la poción de Amortentia como un repaso para los EXTASIS que estaban por venir y tenía a los alumnos de sexto año bastante preocupados por su futuro en el mundo mágico. Cada uno estaba preparando su Amortentia en su caldero de poción cuando compartían la misma mesa, por lo que Hermione podía observar de reojo que Harry se estaba comportando más distraído de lo normal. Y ella sabía que estar distraído en una clase de Pociones no era una buena idea, mucho menos si el distraído era su mejor amigo.
—Harry, presta atención a tu caldero por favor. —Le advirtió ella en un murmullo, logrando que despertará con un sobresalto al lado suyo.
—Oh, lo-lo siento, no es un buen día hoy... —mascullo él, leyendo con una mueca las instrucciones.
Esa fue la primera señal.
Ron la miró desde la otra esquina, compartiendo con una mirada el mismo pensamiento que estaba teniendo ella.
—¿Sucedió algo... en tu práctica de Quidditch? Porque viniste de ahí bastante... raro. —Trato de formular su pregunta en un modo discreto e indiferente, sabiendo que Harry podía reaccionar de mala manera si se diera cuenta que la estaba preocupando.
Harry apartó su mirada del libro para mirarla, abriendo sus ojos verdes con un claro rastro de pánico que lo delataba. Harry podía ser reservado, pero en los pésimos momentos era cuando su naturaleza por demostrar sus emociones salía a flote sin ser capaz de controlarlo.
Agarro su cucharón con fuerza para revolver la poción, carraspeando antes de responderle.
—¿Di-dijiste que actuaba raro, Mione? Por supuesto que no, que absurdo, debiste verme mal. No sucedió nada, tuve que entrenar a los nuevos pero Ron me ayudo con eso... No sucedió nada —repitió él en un balbuceo, contestando de una forma brusca y apresurada como si tratara de convencerse. Luego, volvió a mirarla, mas atemorizado que antes—. ¿Por qué lo dices?¿acaso estaba actuando raro para ti? Que ridículo, si me siento bien, totalmente bien... Espera, ¿te demostré lo contrario? ¿fue muy notable? No puede ser, ¡¿te enteraste de algo que haya sucedió en la práctica?!
Respondió lo último con una voz más aguda de lo normal, pareciendo que casi gritaba cuando solo murmuró agitado. Incluso varios de sus compañeros lo habían mirado de reojo, antes de continuar con sus deberes en la mezcla de la poción.
Hermione lo miro incrédula, esperando que Harry no fuera tan idiota cómo para creer que ella se había tragado esa mentira. Ron también lo estaba observando con extrañeza, deduciendo por su código de amigos que Harry no se comportaría de esa manera si estuviera diciendo la verdad.
—No, no, no me... entere de nada. Solo te lo estaba preguntado, por si acaso —respondió Hermione, vacilante.
Harry pareció volver a respirar cuando la escucho, volviendo su expresión relajada mientras continuaba con la poción y le aseguraba que no tenía nada de que preocuparse.
Ella y Ron permanecieron callados el resto de la clase, antes de volver su concentración en la poción y prometiéndose que volverían a interrogarlo más tarde.
El accidente ocurrió después de esa conversación, cuando estaban terminando el proceso de la Amortentia. Harry se acercó a preguntarles en un susurro para intentar ser disimulado, si se habían percatado que Malfoy se había puesto más perfume de lo normal porque podía sentirlo hasta la mesa en la que se encontraban.
De nuevo, Ron y Hermione lo miraron como si le hubiera salido una segunda cabeza, hasta que Ron le respondió que ninguno de los dos podía oler algo que pudiera provenir del rubio.
Harry esta vez miro con mayor atención la mesa en donde se hallaba Malfoy, y su grupo de seguidores. Por un momento, Hermione creyó que Malfoy estaba formando la misma mirada confundida que estaba teniendo su amigo, ya que miraba su poción de Amortentia como si tratará de hacerlo explotar con la mente.
Aunque no consiguió explotarlo de esa forma, Harry si pudo realizar ese objetivo por él. Sin mirar las instrucciones, había agregado un ingrediente incorrecto mientras un rubor aparecía en sus mejillas al haberse dado cuenta de algo.
Fue demasiado tarde cuando Hermione le estaba por advertir que estaba haciendo algo mal, la poción había explotado en su propia cara para consternación de Slughorn y los demás estudiantes.
Después de ese accidente, las noches en las que escapaba de la Sala Común ocurrieron con mayor frecuencia, el cual era atrapado la mayor parte del tiempo por ellos o uno de los prefectos de las otras casas. Y la consecuencia de cuanto tiempo se la pasaba fuera a altas horas de la madrugada, se demostraba en las ojeras que había adquirido con el paso de las semanas.
—¿En serio crees que no debemos intervenir ahora, Ron? Puede estar metido en algo raro o peligroso y lo estamos dejando pasar. —Le comentaba Hermione al pelirrojo uno de esos días en el Comedor.
Ron parecía no compartir su misma preocupación en esos momentos, pues continuaba comiendo relajado como si nada estuviera pasando cuando Hermione le explicaba sus preocupaciones con respecto a su amigo.
—Estará bien, él ya es lo suficientemente grande cómo para razonar que cosas este haciendo —respondió él, mientras comía un gran trozo de una pata de pollo—. Para de preocuparte, cuando tenga el valor para decir lo que sea que le esté pasando, nos lo dirá como siempre lo hace. Él es así, Hermione. No puedes presionarlo hasta que quiera decirnos que le ocurre y trate de buscar una solución en tus consejos.
Hermione le frunció el ceño pero no dijo nada para contradecirlo, supuso que tenia razón en que estaba siendo paranoica y que Harry tendría la suficiente confianza en ellos cómo para contarles cuál era su problema.
Se prometió ser paciente, siguiendo por una vez la palabra de Ron mientras él cambiaba de tema y le contaba de un accidente que había pasado en las practicas de Quidditch con Malfoy cuando dejó que una bludger lo golpeara por "andar en las nubes", con el fin de animarla al contarle las desgracias que le ocurrían al rubio.
***
La paciencia no le duró mucho, porque esta vez fue Ron quien se mostró realmente preocupado por su mejor amigo y se lo comentó.
La segunda señal ocurrió en las habitaciones que compartían, cuando se había despertado una mañana mas temprano de lo usual y notó que la cama en la que dormía Harry se hallaba vacía. Sin embargo, las sábanas desordenadas le dieron indicios de que se había levantado mucho más temprano que él, algo que lo confundió porque usualmente eran Seamus o Neville los que debían despertarlos a los dos para ir a comer a la mañana.
Harry había salido del baño con una gran sonrisa, diciéndole “buenos días” con un entusiasmo contagioso mientras volvía a su cama y sacaba sus túnicas del baúl para empezar a vestirse. Sus ojos verdes se mostraban demasiado brillantes para su sorpresa, quien había empezado a silbar una melodía irreconocible para él mientras trataba de cepillar su cabello indomable. Hasta daba la sensación de haberse olvidado que ese día tenían la clase de Defensa contra las Artes Oscuras con el profesor Snape, cuando se despertaba de mal humor aquellos días por esa única razón.
Ron no quiso hacer ningún comentario al respecto, pues supuso que no valdría la pena considerando que nunca lo había visto tan entusiasmado esos últimos meses que parecieron agobiantes para él con el asunto de la profecía y Voldemort.
Antes de que saliera del cuarto, se percató de que se había olvidado de ponerse la corbata, por lo que le pidió a él que se lo alcanzará porque estaba más cerca de su cama. También le aclaro que buscará entre las sábanas de su cama porque podría haberse dormido con la corbata suelta y sin ánimos de guardarla.
Busco y busco entre las sábanas como le había indicado su amigo, casi a punto de gritarle que se lo buscará él mismo porque no parecía que estuviera en su cama.
Entonces, había sujetado la corbata que encontró, y miró perturbado la prenda al darse cuenta que esa no era una corbata de su casa.
En su lugar, había encontrando una reluciente corbata de colores grises y verdes, que sólo podían provenir de Slytherin.
Creía que estaba sujetando una serpiente en lugar de una simple corbata, por la impresión que le daba de que en cualquier momento se lanzaría a morderlo.
—Ha... Harry, ven un momento —tartamudeo, con una voz que hacia notar su terror de porqué había encontrando una corbata de Slytherin en la cama de su amigo.
Rogaba que tuviera una explicación convincente porque eso no podría dejárselo pasar.
Harry volvió con tranquilidad hacia él mientras le preguntaba que sucedía.
La sonrisa se le borro de su rostro en cuanto vio qué tenía sujetado Ron en sus manos, y cuál era la razón de que lo estuviera mirando como si estuviera frente a un dementor.
Jamás había visto en su vida una expresión tan aterrada como la que estaba demostrando su amigo en ese momento, ni siquiera cuando estuvo en frente del mismo Voldemort.
Luego, empezó a reír con nerviosismo, tratando de buscar las palabras para salir de su asombro.
—Oh, por Merlín, has... ¡encontrado la broma que estaba planeando Seamus! —exclamó, con una sonrisa forzada.
—¿Una... broma de Seamus? —cuestionó, inseguro.
—¡Exacto, una broma! Veras, eh... ¿recuerdas esos alumnos entrometidos de Slytherin que lo estaban molestando con Dean? Bueno, quería intentar hacerles una broma, ya sabes, para que aprendieran su lección de no meterse con ellos y esas cosas —explicaba él, moviendo de una manera exagerada sus manos al hablar—. Entonces decidió... robarles algunas de sus pertenencias, no sé cómo lo hizo, tal vez haya utilizado poción multijugos para hacerse pasar por uno o algo así. En fin, me pidió que le escondiera una de sus... corbatas, y sabes que como soy generoso no pude negarme a ayudarlo, Ron.
Concluyo su explicación, sonriendo sin el entusiasmo que demostraba antes, y lo observaba atentamente en busca de una reacción positiva.
Incluso él mismo pensaba que eso era un plan demasiado detallado para Seamus, algo que solo podía compararse a las bromas que podrían ocasionar Fred y George si todavía estuvieran en Hogwarts.
—Entonces, ¿te pidió solo a ti que le guardarás esto o...?
—¡No, no! Eh, quiero decir... seguramente se lo haya pedido también a Dean o Neville. Digo, solo no te lo pidió a ti porque necesitaba a la menor cantidad de personas posible para hacer la broma. Por eso, no debes decírselo a nadie, no le digas a Seamus que te dije esto porque se va a enojar conmigo si se entera que te lo explique todo —le advirtió de manera rotunda, esperando convencerlo—. Esa es la razón de que tenga... una corbata de ellos.
Trato de decir la última frase con desagrado, aparentando que despreciaba todo lo que tuviera que ver con Slytherin.
Habían demasiado cabos sueltos y explicaciones confusas, no necesitaba ser Hermione para darse cuenta que le había mentido en la cara. Tal vez por esa razón no estaba del todo enfadado por la "broma de Seamus" del que no fue participe o haya encontrado una corbata de Slytherin entre sus posesiones. En cambio, sólo se sintió decepcionado de que Harry no tuviera el valor suficiente para explicarle la verdadera razón sobre el hallazgo de la corbata.
Antes de que Ron pudiera darle otro cuestionamiento del asunto, Harry se le había acercado sin darse cuenta para arrebatarle la corbata de su mano y guardárselo apresurado entre los bolsillos de su túnica.
Sin permitir que lo volviera a cuestionar, salió de la habitación con prisa mientras le gritaba desde la puerta.
—¡Vamos a llegar tarde al Comedor Ron, apúrate!
Cuando espero a que Harry se fuera para su próxima clase, Ron le pregunto a Seamus sobre la broma que le había explicado Harry. Tampoco le sorprendió que Seamus lo mirara sin entender y le preguntará de que demonios estaba hablando.
Ron y Hermione permanecieron alertas desde ese día, empezando a armar teorías del comportamiento extraño de Harry y en que tendría que ver Slytherin con eso.
***
La tercera señal que encendió todas las alarmas, fue la confrontación que tuvieron Malfoy y Harry después del partido de Gryffindor contra Slytherin.
Podría haberse considerado una nimiedad, pero se trataba de ellos y nada podría haber resultado peor de lo que habrían hecho en todos esos años de rivalidad. Claramente, esa afirmación era falsa, porque siempre conseguían sorprender a todos con las locuras que ideaban para no dejar que esa pasión por la competencia los abandonará. Harry les contó uno de esos días en el lago, que le habría resultado aburrido el proceso escolar de no haber tenido a Malfoy a su lado, aunque después se arrepentía diciendo que era insoportable y se habría alegrado de que lo mandaron a otro colegio como el de Durmstrang.
Ninguno sabía cuál de las dos razones parecía la conclusión de esa pregunta, pues la relación que estaba teniendo con Malfoy en los últimos meses era uno de incertidumbre y tensión después de que enviaran a su padre a Azkaban.
Tampoco volvieron a echarle en la cara la enorme obsesión que estaba teniendo con él, solo por sospechar que podría ser un mortífago después de lo sucedido con su familia. Se encontraban hartos de haberle repetido demasiadas veces que eso no era verdad, y cuando Harry metía a Malfoy en cualquier tipo de conversación, sólo le escuchaban con indiferencia porque consideraban difícil que dejara de hablar sobre él.
Ese día no fue la excepción a la falta de enfrentamientos que tuvieron a lo largo del año, por lo que esperaban poder confiar en Harry y animarlo en el trascurso del partido.
Todo iba bien en los primeros minutos del partido, Gryffindor estaba ganado con 30 puntos sobre Slytherin y parecía que lo tenían totalmente ganado. Esa sensación de victoria duro hasta casi el final del partido, cuando Malfoy y Harry decidieron cumplir la función que se les había asignado y volaron sobre el estadio en busca de la snitch.
El público estaba expectante ante las acciones de ese par, porque fuera quien fuera el que consiguiera atrapar la snitch primero, obtendría los puntos que necesitaba para tener una ventaja al punto de ganar la Copa de Quidditch cuando terminará el curso escolar. Los de Slytherin y Gryffindor alentaban con entusiasmo a sus respectivos buscadores desde las tribunas, convirtiendo el estadio en una marea de gente enloquecida, con los colores fríos y los colores cálidos de cada casa haciéndose presente para acompañar a los jugadores.
—Potter esta tomando la delantera, Malfoy parece estar tratando de cerrarle el paso. ¡Tu puedes Harry, demuéstrale quien manda! —exclamaba Lee Jordan en el relato del partido, escuchándose de fondo la voz de Mcgonagall cuando trato de reprenderlo por su comentario.
Hermione observaba desde los binoculares con atención, pues aunque no le llamaba demasiado la atención los partidos de Quidditch, se mantenía fiel para apoyar a sus dos amigos y al resto del equipo desde las gradas. A sus costados se encontraban Neville y Luna, quien llevaba sobre su cabeza la figura de un gran león, a pesar de que perteneciera a Ravenclaw.
—¡Oh, creo haber visto un resplandor dorado por allá! ¡Parece que Potter y Malfoy también lo han hecho, y van por la snitch! —advertía el relator, aumentando el volumen de los gritos de ambas casas conforme miraban con entusiasmo el enfrentamiento.
Hermione podría haberse unido a los gritos eufóricos junto a sus amigos, pero le llamó más la atención la disputa que estaban teniendo Malfoy y Harry mientras perseguían la snitch a la mayor velocidad que se podían permitir.
Era una visión diferente a las que usualmente tenía de ellos dos, ya que antes podía notar el aura de desprecio y desafío que tenían escritos en sus miradas cada vez que se veían.
Pero esta ocasión era diferente, Malfoy alcanzó a sobrepasar la velocidad de su escoba y ubicarse a su lado. Ambos desprendían un aire desafiante y empoderado a través de sus miradas, sujetando con fuerza el extremo de la escoba mientras se inclinaban hacia adelante para tratar de atrapar la snitch entre sus dedos. A pesar de la distancia, vio como Malfoy casi se le estaba arrimando encima de él para tratar de distraerlo o empujarlo con tal de representar un obstáculo que le impedía tomar la snitch.
Podía jurar que Malfoy parecía estar hablándole, en busca de su atención, sin dejar de mirarlo fijamente cuando se suponía que debía estar ocupándose de agarrar la snitch antes que Harry. Tal vez creyó que solo lo estaba molestando para desviar su atención, pues notó que su rostro se cubría de un rojo fuerte mientras le gritaba algo que sonaba como un "Déjame en paz".
Al parecer esa distracción le había funcionado, ya que la snitch se escapó de la vista de ambos cuando no le prestaron atención. Harry le estaba diciendo algo con rabia por la expresión fastidiada que delataba su rostro, mientras el rubio no hacía más que sonreír con la clásica expresión engreída que lo caracterizaba. De nuevo, ambos volvieron a sobrevolar el campo en sincronía, esquivando alguna bludger en el camino.
La rivalidad que estaban demostrando en el campo definitivamente era extraña aquel día, pues siempre buscaban derrotar al otro utilizando cualquier medio necesario para ser el primero en tocar la snitch. Era la dinámica característica que usaban en su juego, expresando mediante sus acciones el desprecio que se tenían ambos y podían demostrarlo tanto como quisieran en el Quidditch.
Esa ocasión se sintió diferente, o eso alcanzó a deducir Hermione mientras los admiraba. Parecía que estuvieran... jugando, como si sólo estuvieran ellos dos en el campo y no en un partido de Quidditch real, sin dirigirse alguna mirada vengativa o fastidiada. Estaban disfrutándolo, al menos era lo que expresaban con las sonrisas que se dirigían de vez en cuando, junto a la mirada desafiante que el otro correspondía con la misma intensidad. Jamás había visto que conectarán tan bien como lo estaban haciendo ahora, enfrentándose sobre algo invisible que el publico no era capaz de captar a diferencia de ellos.
No tenían las intenciones puestas en buscar la snitch, porque estaban más concentrados en buscarse uno al otro.
En un instante, ambos habían ascendido por sobre el campo de juego, consiguiendo que pasarán desapercibidos ante la vista de todos porque no podían observar más que dos figuras moviéndose en sincronía en el cielo sobre el desarrollo del partido.
—¿Fueron a buscar la snitch? Hermione, ¿puedes verlos? —le preguntaba Neville a su lado, tan confundido como ella.
—No... No lo sé, tampoco puedo verlos mejor a esta distancia —respondió con un deje de incertidumbre, tratando de que los binoculares dieran el mejor panorama posible.
Sus escobas estaban demasiado cerca, por lo que no le sorprendiera si Malfoy estuviera intentando algún juego sucio para hacerlo caer de la escoba. Sin embargo, no podía afirmarlo con seguridad porque Harry parecía no estarse resistiendo como normalmente lo haría si se trataba de Malfoy.
—Hermione, ¿qué están haciendo ahora? Me preocupa que Malfoy pueda hacerle algo a Harry —volvió a preguntar Neville, esta vez más preocupado.
—Están... parece que tratan de... ¿golpearse?
—¿Golpearse, es broma? Están en medio de un partido —exclamó él, incrédulo.
Hermione tampoco lo entendía. Harry tendría que estarse escapando de Malfoy con tal de prevenir que le tendiera alguna trampa. En su lugar, ella sólo pudo mirar que estaba forcejeando con él porque Malfoy parecía estarle sujetando los brazos y, para su sorpresa, Harry le estaba dedicando una sonrisa.
Harry estaba sonriéndole, una sonrisa genuina sin ninguna pizca de malicia, sólo para Draco Malfoy.
¿Desde cuando Harry se había vuelto tan amigo de Malfoy?, pensaba ella, quedando más confundida que antes por estarse haciendo esa pregunta para si misma.
Sin detenerse a indagar con más profundidad esa pregunta, volvió a poner atención en los buscadores, los cuales se separaron y volaron en el campo por su propio camino sin volver a seguirse. Harry se había detenido en una esquina, mirando con detalle el campo para tratar de vislumbrar el clásico resplandor dorado de la snitch, mientras sus compañeros trataban de meter otra anotación para no quedar en desventaja con Slytherin y Ron protegía los aros como podía en su función de Guardián.
El brillo del reconocimiento cruzo su rostro en cuanto vio sobre las tribunas, pensando que había visto ese resplandor. De inmediato, Harry se dirigió a esa dirección sin que el rubio se le presentase como un obstáculo esta vez, impulsando su Saeta de Fuego con la mayor velocidad que se le permitía la escoba. Sin embargo, por su expresión frustrada, no lo consiguió. Al parecer, fue solo un resplandor cualquiera que venía de la tribuna y había engañado su percepción visual.
Buscaba desesperado por todo el campo, encontrándose de nuevo a pocas distancias de Malfoy, quien parecía no quitarle la vista de encima. Harry frunció el ceño, con una expresión confundida sobre porqué el rubio lo estaba mirando con tanto interés.
Para sorpresa de todos, Malfoy se había puesto en marcha sobre el campo, impulsando su escoba con demasiada velocidad a la dirección en la que se encontraba Harry. Su amigo se encontraba tan estupefacto como todos mientras miraba como Malfoy se dirigía hasta él, y empezó a aferrarse de su escoba con terror al ver que el rubio no parecía disminuir la velocidad conforme se acercaba. Seguramente la mayoría estaba pensando si Malfoy sería tan idiota de permitir que ambos chocarán y ocurriera un accidente, pero él era más astuto que eso y lo demostró en ese segundo de eterna incertidumbre por saber que sucedería.
Harry cerró sus ojos con nerviosismo, esperando el impacto del choque mientras el público observaba todo con gran aturdimiento. Hermione pudo jurar que era la primera vez que había visto al público formar un enorme silencio en medio de un partido, expectantes del suceso que se haría furor en todo el colegio después de ese día.
Su amigo estuvo a punto de caerse de la escoba, pero no fue así. Malfoy se había detenido abruptamente a su lado mientras parecía extender su brazo a un costado suyo, ocasionando que le diera un brusco empujón que lo tomó desprevenido. Para su gran desconcierto, eso no sucedió, pues Malfoy había sujetado con firmeza la cintura de Harry sin permitir que le ocurriera algo más grave como caerse de su escoba a esa altura. Nadie parecía entender que demonios estaba pasando, incluso los mismos profesores se miraban aturdidos por ese acontecimiento.
Entonces, Malfoy había extendido su brazo sobre él, demostrando que tenía sujetado entre sus dedos las alas doradas de la snitch.
—Por Merlín, lo ha conseguido... Draco Malfoy recibe 150 puntos por atrapar la snitch —alego Lee Jordan en un tono que no denotaba entusiasmo alguno, rompiendo el silencio que se había formado en las tribunas.
Madame Hotch sonó el silbato que finalizaba el partido, exclamando que Slytherin había ganado.
De inmediato, el público de la casa de las serpientes grito con gran entusiasmo la victoria, mientras que del otro lado en la tribuna de los leones se escuchaban murmullos de desanimo.
Hermione miraba aturdida a sus compañeros y a Neville, quienes tampoco comprendían que había pasado. La única que no se encontraba desanimada era Luna, manteniendo una sonrisa relajada mientras murmuraba que se podía perder y ganar de vez en cuando.
Enfoco su mirada en los buscadores que fueron los grandes protagonistas del partido, quienes ni siquiera se habían separado de la cercanía que mantenían aunque finalizó el partido. Desde ese ángulo, parecía como si se estuvieran abrazando, Malfoy no había quitado su mano de la cintura de su amigo. Incluso se inclinó sobre el hombro de su amigo para susurrar algo en su oreja mientras Harry no hacía nada más que mirarlo, completamente aturdido y sin mostrar oposición alguna al agarre del chico.
Dirigió su mirada a Ron, quien también los estaba mirando con la misma expresión de absoluta impresión. Probablemente estaba pensando si era mejor acercarse para que Malfoy dejara en paz a su amigo o si Harry debía resolver ese asunto por su propia cuenta.
Al final, fue Malfoy quien separó su rostro de él, sin dejar de mirarlo, y Harry solo boqueaba sorprendido. No tenia intenciones de apartar su mirada de él, mucho menos cuando el rubio había formado una sonrisa que expresaba demasiadas cosas, pero no el desprecio o la burla que demostraba habitualmente por Harry Potter.
Sin decirle nada, llevó la mano con los guantes de cuero que lo tenia sujetado por la cintura hasta su mentón para sostenerlo, cerrándole la boca con lentitud como si no quisiera romper el ambiente cargado de tensión que ambos desprendían. Al final de un minuto estero, se separó de él y descendió hasta el campo donde lo esperaba su equipo para celebrarlo, dejando a un Harry mudo sobre la escoba.
Ron tuvo que acercarse a él para despertarlo de su trance, tocándole el hombro mientras parecía darle palabras de ánimo aunque estos no conseguían tener ningún tipo de reacción en Harry. Ni siquiera parecía desanimado por haber perdido, solo aturdido.
Esa debió haber sido la tercera señal, si se hubieran dado cuenta antes.
En los vestidores del equipo, Harry no quiso salir a buscarlos, excusándose de que necesitaba estar solo un momento para recuperarse. Ambos trataron de respetarlo, sabían que su amigo podía ser demasiado reservado y no deberían presionarlo porque se haría más difícil después. Sin embargo, no pudieron respetar ese acuerdo tácito de no intervenir hasta que él viniera a ellos, porque esto representaba un caso de emergencia.
Volvieron a los vestidores media hora después cuando Harry no apareció en la Sala Común, rogando que se hubiera recuperado lo suficiente para que pudieran mantener la charla de la forma más tranquila y cómoda posible para él. Sólo tenían dos pistas del problema que podría estar afectando a Harry, considerado los eventos recientes: primero, que debía estar relacionado con Slytherin, y segundo, por los hechos del partido, que debía estar todavía más ligado con que Malfoy fuera el causante de todo.
Estaban decididos a confrontarlo. Si eran amigos Harry tenía que entender que estaban preocupados por él, que no les dio las excusas necesarias para eliminar las sospechas que ideaban sobre cual sería el problema de Harry que lo tenía tan distraído y explosivo esos últimos meses.
Cuando llegaron a los vestidores, se dieron cuenta que una persona estaba saliendo de ese lugar, y la sorpresa fue mayor cuando esa persona no era otro que Draco Malfoy.
Estaba intentando acomodarse la corbata de manera distraída, sus cabellos rubios perfectamente peinados lucían desordenados en ese momento, probablemente por el partido reciente.
Él detuvo su caminar al notar sus presencias, pero no se sorprendió por encontrarlos como ellos.
—Malfoy, ¿qué demonios haces aquí? —cuestionó Ron, con desagrado como siempre lo hacía cuando le hablaba al rubio.
Malfoy formo una sonrisa engreída, sin ánimos de ser amable.
—Podría preguntarles lo mismo, deberían estar con sus amigos acompañándolos porque deben sentirse humillados de que nosotros les ganamos —respondió él en un tono divertido.
—Idiota, habrás hecho un juego sucio, siempre lo haces —le escupió con desprecio, aunque Malfoy no se mostró afectado por su acusación—. Además, estos son los vestidores de Gryffindor, no deberías estar aquí. Fuiste a molestar a Harry, ¿verdad? Claro, no te basta con vencerlo en un partido, necesitas echárselo en la cara para sentirte bien. Si te atreves a hacerle algo de nuevo, te juro que yo...
—¿Qué, Weasley?, ¿me lanzaras otro Escupe babosas? Inténtalo, será divertido verte besando el piso otra vez. Aunque debes estar acostumbrado, ¿por qué debería molestarme?
—¡Eres un...!
Antes de que Ron tuviera tiempo de sacar la varita de su túnica, Hermione detuvo su mano sin darle la oportunidad de conjurar algún hechizo.
—¡Detente, Ron! No vale la pena. Es lo que Malfoy quiere, y no debes complacerlo —dijo Hermione con una voz firme, mientras esta vez se dirigía al rubio que no había borrado su sonrisa en ningún momento—. Además, hay algo que no me cierra en todo este asunto y estoy segura que Malfoy esta implicado en lo que sea que le esté sucediendo a Harry.
Malfoy soltó un bufido, dirigiéndose a ella con una expresión segura y divertida.
—Disculpa, ¿me estas acusando de que yo le hice daño a tu preciado amigo?
—No mientas, Malfoy. Lo que sucedió en el partido lo confirma, tú y Harry están metidos en algo —acuso ella, recibiendo una mueca incrédula del otro Slytherin—. Necesito saber cuál es ese problema que lo tiene tan distraído, Harry me esta preocupando y el único culpable que puedo encontrar en todo esto eres tú. Así que será mejor que dejes de decir estupideces, y confieses de una vez, ¿qué están haciendo tú y Harry, Malfoy?
Esta vez Malfoy guardo silencio, borrando su sonrisa para formar una fina línea que demostraba su seriedad intimidante, similar a la apariencia fría que poseía su propio padre, pues adoptaba esa mirada neutral que demostraba su etiqueta de sangre pura con el que se crío.
Atreviéndose a encararla sin perder esa compostura que representaba su control de la situación, se inclinó para responderle.
—No es de tu incumbencia que haga o no haga con Potter, Granger. Tú no tienes derecho a exigirme que responda tus preguntas, así como yo sí tengo derecho de no responderlas —refutó él, forzando una sonrisa complacida—. Si se supone que son tan buenos amigos de él, ¿por qué no van y se lo preguntan a Potter en vez de hacerme perder el tiempo? O tal vez... él no quiere decirles nada porque no le inspiran la suficiente confianza que deberían al ser sus amigos. Deberían sentirse culpables por eso, y dejar de echarle la culpa a otros.
Respondió con una frialdad sorprendente, impidiendo que volviera a abrir la boca para decirle algo. Aunque en verdad quisiera contradecirlo, sabia que no podría, porque podía ser que tuviera razón y no quería que se sintiera complacido por haberla herido.
Sin esperar otra clase de pregunta, paso por su lado para dirigirse a la salida de los vestidores.
—Si me disculpan, tengo una fiesta a mi nombre que celebrar —Fue lo último que dijo, antes de desaparecer por los pasillos.
Escucho como Ron murmuraba maldiciones hacia el rubio en cuanto desapareció de su vista, Hermione no pudo detenerlo porque se sentía de alguna forma similar.
—No dejes que te afecte tampoco a ti, Harry sabe que siempre vamos a estar con él, en las buenas y en las malas. Hay que hablar con él, por lo menos necesita saber que estamos preocupados por él y podemos apoyarle en lo que sea —intervino Ron al ver el rostro desanimado de ella. Sujeto su mano para darle un sutil apretón, el cual había logrado consolarla un poco—. Todo va a estar bien, ya lo veras.
Logro demostrar una sonrisa que Hermione correspondió a secas, pero sin dejar de agradecerlo porque pudo decir las palabras correctas que necesitaba.
Animados por eso, se adentraron al cuarto de los vestidores, buscando con la mirada a su amigo.
Harry se encontraba detrás de su casillero, guardando de una manera apresurada las prendas del uniforme que, por algún motivo extraño estaban esparcidas por el suelo debajo de él como si justamente los hubiera dejado allí. Conociéndolo, estaba segura de que Harry no demostraba que fuera demasiado ordenado si ni siquiera podía ordenar su cabello. Sin embargo, eso no impidió que la duda se le cruzara por la cabeza en busca de otra excusa para que hiciera eso.
Cuando Harry terminó de guardar sus cosas, cerró el casillero con fuerza y se apoyo sobre esta. Mantuvo sus ojos cerrados acompañado de una respiración agitada e irregular, dándole el aspecto de que corrió una maratón en vez de volar en la escoba. Tampoco se había acomodado del todo bien su camisa blanca, los primeros botones estaban sueltos y su corbata de Gryffindor reposaba encima de sus hombros. Adopto una postura desaliñada, su cabello estaba más desordenado de lo normal, y un rubor estaba afectando sus mejillas cuando parecía estar recuperando aire.
Parecía como si un tornado hubiera pasado encima de él.
Al dirigir su vista al frente y abrir sus ojos, se sobresalto en su lugar cuando sintió sus presencia en la habitación.
—¡Chicos! Me-Me sorprendieron, ni siquiera note cuando entraron —respondió él, alterado, soltando unas carcajadas que delataba su nerviosismo en medio de la conversación—. Les dije que esperaran en la Sala Común, estaba a punto de irme.
Hermione elevo sus cejas en su dirección, pues podría jurar que era la primera vez que lo miraba actuar de esa forma tan... distraída, como si su cabeza estuviera en otro lado.
—Lo... lo sentimos Harry, estábamos preocupados de que te hubiera sucedió algo o que estabas todavía demasiado afectado por el partido. Uhm, ¿te sientes bien? —preguntó ella, confundida porque Harry parecía estar mirando a todos lados menos a ellos.
Harry bufo, cruzándose de brazos y volviendo a recargarse contra el casillero.
—Por supuesto, ¿por qué no lo estaría, Mione?
—Sólo... luces muy... diferente. A pesar de que perdiste el partido, pareces más animado de lo que esperaba. Incluso cuando vino Malfoy aquí y nos encontramos con él.
Esta vez Harry si enfoco su mirada en ambos, luciendo más alarmado.
—¿Vi-Vieron a Malfoy salir de aquí?
—Así es, amigo. Pensamos que había venido a molestarte, y casi le lanzaba un maleficio en la cara de no ser por Hermione —intervino Ron, manteniendo una mirada neutral aunque parecía estar analizándolo—. Por lo que veo, no parece que se hubieran peleado a punta de varitas, pero eso no explica porqué Malfoy vendría aquí sólo para hablar contigo.
Harry apretó sus labios con fuerza, mientras se encogía en su lugar y desviaba su mirada de regreso al piso porque sentía que estaban comenzando a sospechar lo que le estuviera pasando. Su cuestión principal era si debería contarles como tendría que haberlo hecho desde un principio, o fingir que nada estaba pasando hasta que esperará el momento correcto para revelar la verdad.
En su mirada verde se expresaba la incertidumbre y la duda, Hermione se percató de esto. Por eso, trató de expresar sus palabras con más suavidad que Ron.
—Harry, ¿sabes que puedes contar con nosotros siempre, verdad? No te vamos a juzgar si lo que tienes para decirnos es algo malo, te prometimos que estaríamos contigo y te íbamos a apoyar como un amigo en verdad lo haría. Pero no podemos ayudarte hasta que no sepamos el contexto completo, solo nos estamos preocupando por ti y tenemos derecho a sentir eso ahora —respondió Hermione, brindándole una sonrisa cómoda antes de volver a hablar—. Y si todas las teorías que pensamos son ciertas, sólo pudimos deducir que esta ligado con Malfoy, y lo que sucedió en el partido lo confirma. Así que solo te preguntaré, si no me quieres responder estas en tu derecho, pero nos esta preocupando que estés metido en algo peligroso tratándose de Malfoy. Si te has vuelto a obsesionar con él porque crees que es un Mortífago, Harry, nosotros ya te dijimos que–.
—Sólo vino a felicitarme —la interrumpió Harry, adoptando una postura neutral que escondió a la perfección su culpabilidad. Un aspecto que había adquirido gracias a cierto chico pálido y rubio.
Hermione y Ron lo miraron desconcertados, esperando una explicación más profunda. Harry se removió incómodo contra el casillero, prosiguiendo.
—Me felicito... porque le brinde un buen partido, que no lo había entusiasmado en muchos años. No vino a buscar una pelea o una excusa para humillarme cómo ustedes creen, sólo... quería decirme que había jugado bien y que esperaba que se volviera a repetir, entre... otras cosas que no vale la pena mencionar ahora —finalizó la última oración con rapidez, un sonrojo cubrió sus mejillas porque su expresión demostraba que había recordado algo vergonzoso del suceso.
Sus dos amigos seguían mirándolo sin entender nada, les resultaba difícil pensar que Malfoy podría ser capaz de felicitar a su gran rival simplemente porque había disfrutado del partido. Existían varios cabos sueltos, Hermione lo presentía. Pero Harry no se veía tan convencido de querer contar con libertad qué era lo que en verdad estaba pasando con Malfoy, y no quería presionarlo aunque su actitud más protectora le indicaba que era su principal objetivo. Ron pareció compartir su mismo sentimiento, pues se miraron entre sí con complicidad antes de volver a mirar a Harry.
—¿Malfoy es capaz de eso?, ¿estas seguro que no fue una ilusión que te creo en la cabeza? —preguntaba Ron, desconfiando.
El moreno asintió lentamente con la cabeza, mirándolos con una expresión convencida que trataba de demostrar su seguridad sobre el asunto.
—Entiendo que les sea difícil de asimilar, no puedo explicarles demasiado ahora. Pero les prometo que todo tendrá sentido después —respondió, demostrando su sonrisa habitual con la intención de tranquilizar a sus amigos. Tomó la túnica que estaba tendida en el suelo, fijándose que no se le olvidará nada y se dirigió a la puerta—. Vamos a llegar tarde para la cena. No tengo ánimos de ver a los Slytherin festejar, pero habrá que soportarlo por un tiempo. Estamos en segundo lugar, todavía tenemos oportunidad para vencerlos antes de que acabe el año.
Con esa misma familiaridad, caminaron a la par y mantuvieron una cómoda conversación como si no hubiera ocurrido la charla anterior entre ellos. Por un lado, Hermione y Ron podrían haberse tranquilizado un poco si su amigo les aseguraba que podían confiar en él y sabía en lo que se estaba metiendo aún si ese asunto incluía a Draco Malfoy, sin ningún contexto específico además de que estaban planeando algo.
Por otro lado, el sentimiento de la duda no había disminuido por completo, y el detonante que terminó con su paciencia fue lo que pudieron escuchar sobre Malfoy en los pasillos de casualidad. Entonces, otro plan en marcha se estaba llevando a cabo, y ambos estaban dispuestos a averiguar de una vez por todas que estaba ocultando su amigo.
***
—Sigo pensando que es una mala idea.
—Una pésima idea. Pero, ¿se te ocurren más opciones? Confío en Harry, el problema es que no puedo confiar en Malfoy cerca de él.
Hermione soltó un suspiro al escuchar el comentario del pelirrojo, estando obligada a resignarse cuando ya no podía dar marcha atrás.
Esa situación empezó con los rumores, pero en los últimos meses esos rumores empezaron a tomar más veracidad entorno a Malfoy. Primero, que su padre estuviera preso en Azkaban, ocasionó que el odio natural que desprendía alrededor de Harry solo aumentará cuando había sido capaz de amenazarlo con su vida en quinto año. Segundo, el extraño interés que había adquirido con las Artes Oscuras en cuanto Snape se convirtió en su maestro y protector, ya que también se habían enterado que era el padrino del chico. En algunas clases lo ayudaba, participando en los duelos o comentando algún que otro dato interesante de las maldiciones que le valían puntos a su casa, los cuales Snape estaba muy complacido de entregar.
Y tercero, ambos se encontraron de casualidad con los amigos de Malfoy, Blaise Zabini y Pansy Parkinson. Ellos se habían apartado en un pasillo aislado para que pudieran hablar con un tono discreto y sospechoso, habían llegado en el momento justo para escuchar las preocupaciones que Parkinson le estaba comentando a su acompañante. En la misma oración juraron escuchar un "Draco me preocupa, ha estado muy raro estos días, ¿has notado algo tu, Blaise?", y Blaise le respondió de forma directa y concisa en un tono claro: "No me meto con él, lo de su padre lo afecto demasiado... Pero algunas veces lo veo conjurando hechizos de magia oscura cuando se encierra en su cuarto. No me sorprendiera si un día de estos Potter apareciera con un embrujo cortante en la cara, pues él me había jurado que le haría la vida imposible después de lo que hizo con su padre".
Esa respuesta los había alarmado, y no tardaron en deducir que Malfoy podría estarle tendiendo una trampa a Harry y él ni siquiera se había dado cuenta.
Estaban haciendo lo correcto, ¿verdad?, era una de las preguntas que se hacía Hermione para tratar de consolar su conciencia. Podrían haberle prometido a Harry que iban a confiar en él y que esperarían hasta que todo el asunto estuviera aclarado, pero no podían decir lo mismo de Malfoy cuando lo último que escucharon de sus propios amigos era que estaba actuando más extraño de lo normal y estaba interesado en la magia oscura. Por eso, necesitaban mirar con sus propios ojos que lo que decía Harry era cierto, aún si él se enojaba con ellos por no haber respetado su petición de no intervenir.
Tomaron prestado el Mapa del Merodeador sin ningún impedimento por parte de Harry, y esperaron hasta que él saliera con su capa invisible en un horario que esta vez no sobrepasaba la medianoche como las anteriores noches. Al seguir el camino que les indicaba el Mapa por donde transitaba su amigo, se dieron cuenta que se estaba dirigiendo al Campo de Quidditch, específicamente en el almacén donde guardaban las escobas. En el mapa, aparecía la marca de que se encontraba Draco Malfoy en ese lugar.
Harry no conjuro un Lumos para iluminar su camino, suponían que era para pasar más discreto. Cuando llegó al destino, se quito la capa, miró hacia ambos lados para verificar que nadie lo hubiera seguido, y se adentro con rapidez al armario de escobas.
Esperaron unos minutos por si volvía a salir, algo que no realizó pues tuvo la sensación de que había pasado media hora desde que llegaron.
—Ron, pronto van a salir los prefectos a patrullar, debemos irnos ahora —murmuró ella, volviendo a arrepentirse.
—¿No que querías averiguar que se trae Harry entre manos? Esta es nuestra última oportunidad, no podemos dar marcha atrás.
—Estamos traicionando su confianza. Además, sólo fueron al armario de escobas, tal vez se habrán quedado limpiando su escoba o algo así —divago, cada vez más insegura.
—¿En medio de la noche? Por favor, es obvio que eso no es lo que están haciendo allá —respondió Ron, convencido—. Si quieres puedes irte ahora, llévate el mapa que yo estaré bien. Solo quiero asegurarme de que mi mejor amigo este bien y protegerlo si Malfoy es capaz de hacerle daño. Tú decides, Hermione, yo me quedaré.
La chica tenía el presentimiento de que algo no estaba bien. Apretó sus labios con frustración al saber que no podría negarse cuando estaban tan cerca de Harry y de las respuestas que iban a resolver todas sus dudas. Necesitaba verificar que su amigo estuviera bien, si se ganaba la furia justificada de su amigo habría valido la pena para ella, porque estaba pensando en su bienestar después de todo.
Resignada, asintió con la cabeza a Ron para que entendiera que estaba con él. Entonces, para no quedarse demasiado tiempo escondidos, fueron hacia el armario con pasos apresurados mientras miraban por su alrededores con tal de que nadie los descubriera. Cuando llegaron al almacén, se colocaron a cada extremo de la puerta de manera sigilosa. Trataron de escuchar algún ruido en el interior pero solo percibieron los ruidos de los bichos que producían en la noche, por lo que Hermione dedujo que la puerta estaba encantada con un Muffliato y un encantamiento para cerrarla desde afuera.
Decidida, alzó la varita en alto sobre la puerta, mientras miraba por encima a Ron para esperar que la alentará a realizarlo.
Fue una terrible idea, una terrible idea, repetía en su cabeza como un pitido que molestaba sus oídos y no le permitía escuchar con atención. Pero no podía echarse para atrás, había llegado hasta allí y estaba dispuesta a terminarlo.
Hermione pronunció en un murmullo suave Alohomora, consiguiendo que la cerradura imaginaria de la puerta se abriera por completo. El que se ánimo a empujar la puerta fue Ron, entrando primero con toda la tranquilidad posible antes de que se desinflara en un solo segundo cuando los vio.
—Harry, amigo lo siento, no queríamos meternos pero-¡Por las barbas de Merlín! —exclamó él, casi gritando con horror.
Hermione se asusto por el chillido dramático de él, hasta que enfoco su mirada en donde Harry se encontraba. De inmediato, comprendió porque esa había sido su reacción.
Harry no se encontraba precisamente solo, porque lo estaba acompañando Draco Malfoy.
En medio de una sesión de besos acalorados.
Sesión de besos.
Besos.
Con Malfoy.
Harry estaba literalmente apretando a Malfoy contra la pared, consiguiendo que eliminará toda la distancia posible. Sus pectorales chocaban haciendo fricción encima de la tela, había colocando una pierna en medio de las de Malfoy, sujetando con fuerza su cadera para hacer presión contra la suya. Malfoy estaba sujetando con fuerza su camisa que estaba sin abotonar por encima de su pecho, mientras Harry le agarraba con fuerza el mentón y ejercía presión sobre él al mismo tiempo que devoraba su boca, en un encuentro desenfrenado y frenético.
Apenas escucharon el grito de Ron, la pasión disminuyó de golpe. Se apartaron, totalmente aturdidos mientras observaban el origen del grito y los descubrían.
Ninguno dijo nada por un minuto entero, se miraron mutuamente conforme la impresión dejaba sus caras para pasar al momento de las preguntas y explicaciones exigentes. Harry rogaba que pudiera desaparecer de la faz de la tierra por arte de magia, pues había decidió alargar ese momento hasta que la relación extraña que mantenía con Malfoy fuera oficial.
El primero en romper el silencio fue Ron, quien a pesar de haberse quedado asimilando lo que acababa de presenciar, su voz demostraba que continuaba aturdido.
—¿Qué... ¡¿Qué demonios, Harry?!, ¿qué te sucede? —cuestionaba, exaltado. Estaba agarrándose los cabellos como si estuviera al borde de un colapso, eso era una mala señal—. Merlín, si de verdad querías provocarme un paro cardíaco, pues estuviste a punto de lograrlo...
—Lástima, nos habríamos esmerado un poco más para conseguirlo —escucho que murmuraba Malfoy, todavía presionado contra la pared.
—¡Tu no te atrevas a decir ni una palabra más, imbécil!, ¡no tienes derecho!
Hermione tuvo que sujetar su brazo con demasiada fuerza, antes de que pudiera abalanzarse sobre Malfoy con la intención de golpearlo.
—¡Ron, ya basta! No estás razonando bien.
—Hermione tiene razón. Todos mantengan la calma, especialmente ustedes dos —intervino Harry, mirando de reojo al rubio que había liberado de su agarre y a su amigo, quien parecía saltarle una vena en la sien sin dejar de mirar a Malfoy con una ira profunda—. ¡Todo esto tiene una explicación lógica! Sólo-¡Ahg!... Sólo déjame terminar de hablar, por favor. Necesito que hagan el intento, por mi si pueden. Después pueden gritarme todo lo que quieran, lo juro, pero primero escuchen lo que tengo que decir.
Harry literalmente rogó su pedido, temiendo que la amistad entre ellos flaqueara por el error que había cometido. No quería pensar en un ambiente donde no se encontraban Hermione y Ron, los únicos amigos incondicionales que había obtenido desde que ingreso al mundo mágico. Perderlos, sería como perder una segunda familia.
Ron se liberó del agarre que ejercía Hermione en su brazos, esta vez un poco más calmado que antes pero sin quitar su expresión de enfado.
—Pues adelante, empieza hablar porque estamos esperando una razón convincente de esto...
—¡Lo hay, se los juro! Necesito... necesito que mantengan la mente abierta y se reserven sus preguntas para después, ¿esta bien? —insistió Harry, esperando una interrupción que no llego. Respiro hondo, y prosiguió mientras los miraba—. No-No fue algo planeado, simplemente sucedió... Malfoy no me hechizo o me dio Amortentia, bueno, literalmente no lo hizo aunque se sienta así cómo ustedes piensan. Fue natural, el sentimiento creció y estamos aquí, aún si es imposible de creer. Y yo no... no pude evitarlo, pensaba que me había vuelto loco pero... era algo que existía y no pude verlo con claridad con mis propios ojos como lo hago ahora.
Parecía que le costaba retomar el hilo de la explicación, pues buscaba las palabras que tratarían de expresar sus emociones de forma genuina y fluida, brindándole a sus amigos la seguridad de que estaba consciente sobre lo que decía.
En un momento, Harry estuvo a punto de detener su "vomito verbal" y retroceder ante las miradas dudosas que ambos le dirigían. Estaba apretando sus manos como una forma de detener sus nervios, y Hermione estuvo a punto de consolarlo porque tampoco le gustaba verlo afectado de ese manera.
Sin embargo, alguien se le adelanto para cumplir esa acción, ese fue Malfoy. Mantenía una expresión neutral a pesar de la situación, pero se coloco al lado de Harry y tomó su mano para entrelazarla con la suya en un agarre gentil. Incluso ese simple toque había hecho reaccionar a Harry para dirigir su atención a él, quien llevó la mano que estaba unida a la suya a su boca para depositar un suave beso sobre sus nudillos, sin romper el contacto visual. Estaba demostrando una postura firme y serena, pero sus ojos grises contaban una historia diferente.
Les sorprendió la rapidez con la que el cuerpo tembloroso de su amigo se relajaba por ese simple gesto, como si Draco le estuviera compartiendo un poco de su tranquilidad sin necesidad de haber mantenido conversación alguna para pedirle que lo hiciera. Hermione sintió que se sonrojaba, porque le pareció que había presenciado algo privado sin su permiso.
Luego, Harry pudo explicarles con más calma y en un tono claro. Algunas veces acariciando la mano pálida que le ofreció Malfoy, como una señal que le indicaba que estaba ahí con él y no se iba a apartar de su lado.
Hermione pensaba que su cerebro iba a hervir y hacer cortocircuito en cualquier momento.
Por lo menos, les contó la historia detrás de la farsa que habían mantenido y cómo llegaron a ese resultado, uniendo los cabos sueltos que Hermione buscaba para completar la historia real. Al parecer, Dumbledore le había asignado como misión no sólo descubrir el secreto que guardaba Slughron. También, le había pedido que vigilará a Draco Malfoy y tratara de convencerlo para que se uniera a su bando.
Al principio, Harry se negó a cumplir esa petición, pues Malfoy lo quería a metros de distancia de él o bajo tierra después de que lo había amenazado en quinto año al guardarle rencor por la situación con su padre. Eso no significo que se rindiera, por lo que se arriesgo y lo vio como un nuevo reto para probarse a sí mismo.
No estaba sorprendida que, por esa misma decisión, Harry y Malfoy tuvieran una pelea a punta de hechizos en el baño. Era el único modo que ambos conocían para conversar, mantuvieron esa peculiar costumbre desde que eran unos niños y no podía ver que eso fuese a cambiar con facilidad.
La sorpresa fue, que Harry estuvo dispuesto a romper esa misma regla y elegir su impulsividad para acercarse al rubio sin atreverse a apuntar con la varita, dándose cuenta que estaba sufriendo algo similar a un ataque de pánico por la postura temblorosa que demostraba. Con inseguridad, Malfoy bajo su varita también, sin soltarla. Harry aprovecho ese momento, para atraerlo a él y permitir que lo abrazara. Intento consolarlo, en lugar de complicar las cosas siguiendo una pelea de hace años que dejo de tener sentido.
Malfoy acepto el abrazo como un buen amigo, escondiendo su rostro para que no se diera cuenta de sus ojos vidriosos por el llanto, pero Harry no tuvo que adivinar mucho para notar que si estaba llorando. Prefiero no decirle nada, y lo abrazo con toda la naturalidad que le fue posible, brindándole el apoyo que parecía necesitar.
Luego, fue sólo cuestión de tiempo y compañía, para lograr desmoronar las barreras que se impusieron desde el primer día. Surgiendo una relación extraña que ambos preferían mantener en secreto. Compartieron noches de escapada en la Torre de Astronomía, hablaron, y se dieron cuenta que no eran tan diferentes como antes pensaban. Se encontraban a mitad de la noche en el Campo de Quidditch para no ser descubiertos, y algunas veces en el día trataban de buscar un área donde los estudiantes no pudieran encontrarlos, como la Sala de Menesteres.
Harry tenía una mirada brillante en sus ojos cada vez que hablaba de él, una que no habían visto desde la muerte de Sirius. Tampoco era el único, porque Malfoy mantenía esa misma mirada puesta en Harry mientras lo escuchaba con atención.
Fueron el apoyo moral del otro en el trascurso de los meses, y la tensión entre ellos creció sin que se dieran cuenta. Por eso, Harry no resistió mucho tiempo en cuanto había visto a Malfoy en una de sus prácticas de Quidditch. En sus propias palabras, sólo confesó: "Estaba con su espléndido uniforme ese día, uno que le queda demasiado bien para mi desgracia. Y estaba sonriendo, cuando me preguntaba entusiasmado si había visto su nueva técnica, ¿cómo podría resistirme con eso? Fue demasiado, no pude soportarlo". Entonces, guiándose de ese impulsivo deseo por admirarlo, se atrevió a lanzarse sobre él para darle un beso. Escondidos bajo las gradas del campo, de las vistas de todos.
Malfoy sonrió con sutileza al escucharlo, interviniendo en su monologo con un tono bromista mientras decía: "No puedes resistirte a mis encantos, Potter. Acéptalo".
Ambos compartieron sonrisas cómplices antes de que Harry continuará, explicándoles que por esa razón había actuado tan extraño en la clase de Pociones y se asustó cuando noto que su Amortentia olía a la colonia costosa de Malfoy. El rubio alego que había olido tarta de melaza en el suyo, dándose cuenta al mismo tiempo que él, de que sentía algo por Harry pues le había comentando que era uno de sus postres favoritos. También agregó que intento ser más discreto que él, sin haber hecho explotar la poción en medio de la clase.
Fue necesario una charla calmada —y una sesión de besos, solo para estar seguros—, para confirmar que sus sentimientos eran auténticos y recíprocos. Al final, con el miedo de que sucedería después de la guerra, decidieron arriesgarse y formalizar una relación para saber hasta que punto llegarían.
Harry concluyo su explicación hasta allí, guardando silencio mientras esperaba las preguntar que les harían.
Ron y Hermione permanecieron callados por un largo rato, tratando de procesar toda la información. Había sido una gran sorpresa para ellos considerar que su amigo, aquel que había golpeado a Malfoy el año pasado por haber insultado a su madre, era el mismo que les estaba contando que estaba enamorado de él.
De nuevo, nada parecía tener sentido para ellos.
—¿Y... la corbata que encontré la otra vez, Harry? —preguntó Ron, vacilante.
La cara de Harry se sonrojo con rapidez al escuchar su pregunta. Draco por otro lado, estaba formando una sonrisa traviesa detrás suyo, al ver su reacción.
—Eso-Eso fue por... La corbata, ah... Por Merlín, ¿podrías ayudarme y dejar de sonreír así, Draco? —refutó Harry en dirección al rubio, con una voz desesperada.
—¿Debería? Adoro cuando se los cuentas tú —alego el rubio, cruzando sus brazos sin borrar su sonrisa divertida por la situación—. Además, sabes que no tengo tacto para decir las cosas, Weasley podría morirse en serio si se lo cuento a mi manera.
Harry suspiro rendido, murmurando un "Te odio" hacia el rubio que respondió con un "Yo te odio más", provocando que pusiera los ojos en blanco antes de volver a dirigirse a ellos.
—Pues, esto se nos ocurrió después... La Torre de Astronomía y el Campo está empezando a ser una zona fría por la época, así que pensamos... bueno, fue una idea de Draco pero yo lo apoye, de que podríamos juntarnos en la Sala Común para estar en un ambiente más cómodo —Trago saliva con dificultad, antes de continuar—. Fue una idea alocada, lo admito, pero teníamos la capa de invisibilidad y se la preste para que pudiera venir cuando todos estaban dormidos... Al final, Draco me convenció que podríamos estar más cómodos en el cuarto y lo-lo traje ahí... Entonces, algunas veces Draco venía porque decía que en su habitación hacía mucho frío, y dejaba que se quedara a dormir conmigo.
—Espera un momento, ¿estas diciendo que invitaste a Malfoy en nuestro cuarto para que se quedara a dormir contigo, sin que los otros lo supieran? —Ron lo interrumpió, su rostro se ponía más pálido al darse cuenta de lo que estaba tratando de insinuar su amigo.
Harry se encogió de hombros en su lugar, asintiendo lentamente a su pregunta mientras se ponía rojo.
—¡¿Cómo se te ocurre?! Literalmente estabas al lado mío-¡Merlín! No me digas que también hicieron... —Ron hizo una expresión de desagrado, sin terminar su oración.
—¡No, no!, ¡no hicimos nada!, solo dormíamos. Te lo juro, Ron.
—Por lo menos, no llegamos hasta donde crees. Tampoco me agradaría follar con Gryffindors durmiendo alrededor —agregó Malfoy, consiguiendo que aumentará la pequeña crisis que estaba teniendo el pelirrojo.
—¡Draco!
—¡No pienso escuchar más! Esto no tiene sentido, se han vuelto completamente locos. ¡Me voy a dormir y fingir que nada de esto paso! Y será mejor que te prepares mañana Harry, porque no pienso dejarte tranquilo hasta que me expliques que demonios se te metió en la cabeza para cometer esta locura —exclamó, tocando su cabeza con desesperación mientras salía del lugar a pasos acelerados—. Tú y Malfoy, ¡de verdad estas loco!
Harry consideró que sería un caso perdido seguir a Ron e insistir que hablaran de nuevo, pues sabía que no era razonable mantener una conversación con él cuando estaba inestable para responder. Tampoco esperaba que pudiera aceptar su relación con Draco a la primera y lo recibiría con los brazos abiertos, pero eso no evitó que se sintiera mal.
Dirigió su vista a Hermione, quien miraba la puerta en donde había salido Ron tan desconcertada como él.
—¿Mione, tú...?, ¿piensas lo mismo que él? —cuestionó Harry, preocupado.
Ella les dirigió una mirada a ambos, seguramente tratando de ser más comprensiva que Ron en este aspecto. La duda continuaba escrita en su mirada, mientras los eventos extraños que le ocurrían a Harry empezaban a tener sentido para ella ahora.
—No-No lo sé, Harry... Es mucho para procesar. Dale tiempo a Ron, él solo reacciono así porque les dijiste las cosas de golpe y no puede asimilar ese tipo de información como si nada, mucho menos si se trata de Malfoy. Pero, si esta es tu decisión y te hace feliz, no hay mucho que pueda hacer más que aceptarlo con el tiempo... Bueno, si Malfoy esta dispuesto a escuchar mi discurso de mejor amiga —refutó con frivolidad hacia el rubio, sacando la varita de su túnica en un movimiento rápido para apretarla contra su pecho. Murmuró sus siguientes palabras con la mayor hostilidad posible—. Te atreves a hacerle daño a Harry, Malfoy, y yo misma me voy a encargar que el golpe que te di en tercer año sea el menos doloroso que has recibido de mi. Te lo advierto, sigo sin confiar en ti, y espero que comprendas que estoy velando por la seguridad de Harry primero antes que la tuya, ¿entiendes eso?
La mirada de Hermione daba miedo cuando trataba de amenazar a alguien, Harry lo sabía de primera mano cuando la había visto enojada muchas veces. Por eso, no le sorprendió que la neutralidad del rubio flaqueara ante la amenaza de su amiga, entendiendo que debía tomar sus palabras con seriedad.
Levanto sus manos como una muestra de rendición, antes de dirigirse a ella en un tono suave y respetuoso.
—Comprendo tu punto, Granger, no hacía falta la amenaza aunque debo admitir que eres aterradora cuando lo intentas —mencionó él a regañadientes, escuchando un bufido de parte de Hermione—. No pretendo traicionar la confianza de tu amigo, y tienes todo el derecho de atacarme si piensas que le haré daño. Pero no estoy dispuesto a hacerlo si eso te reconforta, porque no seria capaz de perdonarme si algún día le hago daño a Harry.
Si Hermione se sorprendió por el comentario de Malfoy, no lo demostró. En cambio, soltó un suspiro de derrota y bajó su varita para volver a guardarla en su túnica.
—Respuesta correcta, por ahora. Hablaremos con más tranquilidad mañana —dijo ella con una sonrisa, Harry le dirigió una mirada agradecida por eso—. Será mejor que nos vayamos a dormir antes de que vengan los prefectos, en nuestros respectivos cuartos. No querrán que Ron tenga otro ataque con ustedes mañana si encuentra a Malfoy en tu cama, Harry.
Con esa única advertencia, salió del lugar para volver a dejarlos sumidos en un silencio necesario que los tranquilizó.
—Bueno, salió mejor de lo que esperaba...
—Habla por ti, creo que Weasley no dormirá esta noche por tener la imagen tuya y de mi en tu cama —respondió en broma, tratando de aligerar el ambiente—. Granger me impresiona, es más lista de lo que pensaba.
Harry paso los dedos sobre su cabello, formando un pequeño puchero.
—Si, era las reacciones que sospechaba... Pero tu comentario estuvo fuera de lugar.
—Pues va a tener que aceptarlo aunque no lo quiera si te aprecia tanto.
—Aún así, no era necesario que le aclararas que–.
—Tú sabes mejor que nadie que dormir no era precisamente lo que hacíamos en tu cama, Harry —lo interrumpió, dedicándole una sonrisa coqueta. Su mano libre rodeo su cadera en un brusco agarre que lo empujó a su lado, consiguiendo que colocará el rostro sobre su hombro para poder susurrar en su oído— ¿Quieres que te recuerde lo que paso esa noche? No me molestaría tener que ayudarte con eso.
Draco deposito besos gentiles sobre la zona de su cuello, consiguiendo que se relajará ante sus atenciones conforme los besos dibujaban una especie de patrón sobre su piel antes de volver a apoyar su barbilla sobre su hombro, sin apartar su vista de él.
Resistió el impulso de cerrar sus ojos y decirle que continuará con sus mimos, pues no se sentía cómodo ahora que sus amigos podían darse una idea de que cosas hacía exactamente él cuando se encontraba con Malfoy en la noche.
—Suena tentador, pero ya escuchaste a Mione. Mañana no nos vamos a salvar de sus preguntas cuando hablemos con más tranquilidad, y vamos a necesitar toda la paciencia posible porque Ron seguirá pensando que es una mala idea hasta que lo obligue a aceptarlo por mi —divago él, riendo cuando escucho el quejido que Draco trato de ocultar sobre su hombro—. Esto iba a suceder tarde o temprano... No puedo culparlos por sus reacciones, yo todavía no creo que esto esté pasando.
—¿Y... no crees que ellos puedan tener razón?
Esta vez, Harry se extraño por la pregunta vacilante de Draco, quien continuó presionando su cabeza contra su hombro sin voltear a verlo. Comprendió cuál era el miedo que estaba tratando de expresar con esa pregunta, aunque trato de explicarle muchas veces que no le importaba.
Harry se giró para quedar frente a él, notando como su mirada estaba expresando su preocupación. Ubico sus manos sobre su rostro para agarrar sus mejillas, consiguiendo que lo mirara directamente para que logrará percibir lo convencido que estaba de que ese accidente no había sido algo casual.
—Draco, ya te dije que a mi no me importan esas cosas...
—Pero, ¿qué tal si tienen razón? Tienen derecho a reaccionar así después de las cosas que hice, las cosas que dije... Debo admitir, que me sorprendió ver que tratabas de defenderme frente a tus propios amigos. Pero no soy alguien digno, mereces más de lo que puedo darte, y... Merlín, jamás creí que tuviéramos este tipo de conversación —agregó al final, soltando una risa forzada. Apretó sus labios con angustia, plantando sus ojos claros en cualquier lugar que no fuera él—. Soy un Mortífago, he tomado decisiones que no me corresponden. Prácticamente, debería maldecirte en vez de tratar de besarte justo ahora...
Dirigió su mirada disimulada hasta su antebrazo, en donde estaba oculta por los extremos de su camisa blanca, la Marca que empezó a repudiar cuando a principios de año se había sentido orgulloso de portarla. Era un recordatorio constante, de que las cosas no podrían salir mejor cuando comenzará la guerra que se avecinaba. Harry lo comprendía, pero tampoco estaba dispuesto a dejar ir la razón de que sus días se hubieran vuelto menos sufribles porque encontró a una persona que lo comprendía, un refugio en medio de la tormenta.
—Pero no lo has hecho, no has hecho nada malo... Yo confío en ti, y nadie me hará cambiar de opinión porque yo lo he escogido. Te escogí a ti, y no me arrepiento —habló Harry, en un tono suave y gentil, sin haber abandonado su sonrisa—. Mis amigos van a tener que aceptarlo en algún momento como lo hicieron los tuyos, y estoy seguro que tratarán de darte una oportunidad, por mi felicidad. De hecho, esto me quita un gran peso de encima, no puedo soportar mantenerlo como un secreto pero debemos hacerlo para protegerte de... Mierda, lo que trato de decir, es que puedo ser libre contigo. Y tengo-tengo tantas ganas de-¡No sé, hacer cosas normales que debería hacer! Quiero besarte en el Comedor aunque todos nos miren, salir juntos sin tener que ocultarnos, hacer cosas que una pareja de nuestra edad haría... Y me da… ¡tanta rabia no hacerlo, que es frustrante!
Respiro hondo, tratando de recuperar el aire por el descargo que le había soltado al rubio, quien esta vez empezó a mirarlo atónito. Era increíble lo liberador que sentía poder explotar al fin, aclararle que esos sentimientos no podían ser pasajeros, porque la forma en la que se sentía con Draco... no podría hallarlo en otra persona.
Sintió que sus ojos picaban, esforzándose en contener sus propias lágrimas porque no quería que el rubio viera cuanto le afectaba. Todos lo conocían cómo alguien tan fuerte, tan poderoso, y el único que podría hacerle frente a Voldemort. Debería verse cómo tal, ¿o no era así?
Draco deslizó su brazo alrededor de su cintura, empujándolo en un agarre desprevenido que lo retuvo contra su pecho y lo obligo a trasladar sus manos alrededor de su cuello para corresponder su abrazo.
—Está bien, te entiendo. Por desgracia, no podremos hacer nada hasta que esta jodida guerra acabé, es tan injusto... Pero, tratemos de mirar el lado positivo —refutó, sosteniendo su rostro entre sus manos para hacer que lo mirara. Una sonrisa sincera y esperanzada se dibujaba en su rostro, conforme lo miraba fijamente—. Cuando tú ganes, porque sé que vas a darle su merecido a ese hijo de puta... Nos iremos. Lejos, muy lejos de aquí y de todos. Podríamos explorar el mundo, conocer lugares nuevos, nuevas personas... Será un nuevo inicio, una nueva vida. Imagínate, tengo esa mansión en Francia que es mía por derecho, puedes quedarte a vivir conmigo. Podrás plantar tu propio huerto, aunque sabes que me desagrada la idea porque odio la tierra, pero la vista de la noche en esa zona es espléndida. Podremos salir a cenar juntos y podre invitarte a bailar conmigo, bajo las estrellas.
Harry suspiro, ese efecto que tenia Malfoy sobre él, se volvía más intenso conforme se permitía dejarse seducir por él ante una propuesta tan encantadora como esa.
—¿Y... podremos adoptar un crup? —cuestionó Harry, siguiéndole el juego al sonreírle con confianza.
Draco resoplo sobre sus labios.
—Merlin me salve, un crup es lo que menos necesitamos mientras imaginamos la casa de nuestros sueños. Acabas de arruinarme la imagen perfecta, eres un idiota.
Harry río con ganas, sintiendo que Draco lo acompañaba con un bufido divertido. El ambiente comenzaba a volverse más cálido a su alrededor, y el frío que antes lo había atacado abandono su cuerpo.
Luego, Harry se acercó para plantar un delicado beso sobre sus labios, el cual Draco correspondió con gusto. No era un beso apresurado y descontrolado como el que habían compartido antes, pues ambos movían sus labios con una sincronía perfecta, compartiendo el calor y la suavidad que el beso les brindaba.
Fue una forma de consuelo, una medicina para su dolor que combatía por completo todos los síntomas que se le presentaba. Era un beso gentil, cargado de las emociones que trataban de transmitir y no podían decirlas, pero que estaban conscientes de que se encontraban allí.
Sin separarse demasiado, apoyaron sus frentes entre sí, permitiendo que el consuelo los invadiera sobre los brazos del otro.
—Todavía puedes... terminar esto, si crees que no es correcto, que no deberíamos... —Dejo de hablar, entendiendo como quería terminar esa oración.
Harry negó lentamente con la cabeza, rehusado a hacer tal cosa por más que Draco le estuviera dando la oportunidad de terminarlo, de dejarlo ir porque no podía asegurarle que eso terminaría bien.
Necesitaba ser egoísta por una vez, dejar de darle a la gente lo que esperaban encontrar en él, y escoger lo que podría hacerlo feliz. En ese caso, era una decisión inevitable. Por más que quisiera, le era imposible pensar que no tendría su consuelo, su compañía y todos los besos que se le habían marcado en la piel.
Sujeto sus manos en un sutil apretón, antes de responderle:
—No pienso dejarte ir, Draco.
No fue necesario que le gritara un agradecimiento por ello, pues trato de transmitirle sin necesidad de palabras cuanto lo apreciaba con un beso profundo y sorpresivo, que lo hizo alucinar.
Podría considerarse un accidente el cómo iniciaron su relación, pero iba a ser algo que nadie comprendería, excepto ellos. Para Harry, estaba justificado lo mucho que amaba a Draco Malfoy.
Y el fin... ¿O no?
Tengo pensado publicar algún extra que explique las escenas en profundidad de su relación y lo que han presenciado sus amigos en este one shot, pero dependera de la recepción que tenga aquí ;)
¡Muchas gracias por leer! Espero que les haya gustado tanto como a mi me encantó escribirlo. ¡Nos vemos <3!
—MikuRodri🍂
