Actions

Work Header

fools in love

Summary:

Geto Suguru is in love with her best friend, Gojo Satoru. A small lie forces her to confess what she feels.
(It is not like this)

Notes:

solo hay un poquito de trama, el resto es sexo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Suguru y Satoru han sido amigas desde muy pequeñas, eran inseparables.

A medida que fueron creciendo las cosas no cambiaron, al menos eso pensaban.
A los 14 años, Suguru comenzó a sentir algo extraño, bueno en ese tiempo todo lo era, estaba entrando en la adolescencia donde todo eran cambios constantes.

Comenzó a notar que había algo malo, para ella, cuando una vez se estaba masturbando pensando en Satoru. Luego de eso se sentía incómoda pasando tiempo con ella, evitaba su mirada, se sonrojaba cuando Satoru la abrazaba y cuando la invitaba a su casa, para que hicieran pijamada, inventaba excusas para no ir.

Suguru pensó en eso mucho tiempo, ya no quería ser su amiga, quería ser algo más, que solo la viera a ella. Con el tiempo decidió ignorar esos sentimientos y siguió siendo su amiga, porque era una cobarde que nunca pudo confesarle lo que sentía.

Pasaron los años y ahora ambas estaban cerca de terminar sus estudios, Suguru pudo volver a la "normalidad" y podía estar cerca de Satoru sin querer huir.

Satoru la invitó a su casa cuando estuvieron desocupadas. Suguru accedió a ir, ya no tenía problemas para estar cerca de ella.

Pusieron una película y en una de las escenas aparecieron dos mujeres besándose, que no tenía nada de malo, el problema era que, justo en ese momento, a Suguru se le ocurrió fantasear con besar a Satoru.

Se puso roja como un tomate, Satoru la miró y rió.
"Sugu, ¿por qué te sonrojas? Es solo un beso". Quedó un poco pensativa, como si estuviera buscando las palabras correctas para describirla. "Últimamente estás un poco tímida, tú no eras así, al menos no tanto".

《Mierda》 Pensó Suguru. Satoru notó eso y no era bueno, antes de que siga teniendo pensamientos sobre cómo su amistad se iría por un acantilado, Satoru se acercó a ella y besó su cabeza.

"¿Hay algo que quieras contarme? Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea".
Suguru se recostó en la cama, cubrió sus ojos con su antebrazo y le contó un poco.

"Me gusta alguien, pero no me animo a decírselo. Me gustaría besarla, abrazarla y decirle lo mucho que la amo". Soltó un suspiro, sus ojos se pusieron un poco llorosos, era por los nervios, eso creía.

"Vamos, eres la chica más linda del universo, tienes todo para poder conquistar a la persona que te gusta y si te rechaza, no te preocupes, conseguirás a alguien mejor". Satoru le dio una gran sonrisa y le acarició el cabello con suavidad.

Suguru se quitó el el antebrazo de los ojos y solo dejó que Satoru le acariciara el cabello, pero llegó un momento en que ya no soportó más las caricias, tampoco mirar sus labios y no besarla.

Se alejó, decidió ir al baño un momento para calmarse para no tirarse sobre ella y besarla hasta que no pudieran respirar.

A Satoru se le ocurrió una idea.

Cuando Suguru salió del baño, se volvió a recostar en la cama, Satoru se acomodó cerca de ella y se miraron a los ojos.

"Sugu, ¿quieres intentar algo?"

"¿Intentar qué? no salgas con nada raro, por favor".

"Solo confía en mí, cierra los ojos y no los abras".

Suguru le hizo caso y cerró los ojos, no tenía idea de lo que Satoru iba a hacer.

Satoru se acercó lentamente a su rostro, sus labios se rozaron, Suguru, al sentir esto, abrió sus ojos, pero Satoru la tomó por las mejillas y la besó tiernamente.

Suguru quedó con los ojos abiertos un poco sorprendida, pero se dejó llevar. El ambiente se estaba poniendo caliente, Satoru metió su lengua en la boca de Suguru. Antes de que ese beso vaya más allá, la madre de Satoru tocó la puerta.
Satoru con una sonrisa le susurró:

"Ahora sabes como besarla correctamente cuando te declares".
.
.
.
Pasaron las semanas y Suguru no podía dejar de pensar en esos besos, todavía sentía el aliento a cerezas de Satoru, su lengua acariciando la suya. Eso sólo quedaría en el recuerdo, uno muy lindo y que no se repetiría.

Luego de ese beso, Satoru actuaba como si eso no hubiera pasado. Suguru necesitaba respuestas, la besó sin razón, si bien lo disfrutó, su cabeza era un lío. La hizo confundir, sobrepensar, hacerse miles de preguntas, pero no sabía cómo preguntar.

Cuando estuvo apunto de hacerlo, tuvo que retroceder, Satoru le acababa de dar la peor noticia.

"Sugu, estoy conociendo a alguien. Es un chico tan lindo y dulce".

"Genial, bien, me alegro mucho por ti".

Suguru le dio una sonrisa muy forzada y rezaba para que no se notara que no estaba feliz ni un poco con eso. Necesitaba ir a casa para llorar un rato por la frustración que sentía. Ella realmente creía que ese beso también significó algo para Satoru.

Se despidió rápidamente y fue directo a su casa, no creía que esas palabras hayan salido de la boca de Satoru.
Subió a su habitación, se acostó en su cama y lloró hasta quedarse dormida.

Cuando se levantó tenía un mensaje de Satoru. Sus mejillas se pusieron rojas, tenía que ser una broma.
Era un mensaje de Satoru preguntándole si el conjunto que llevaba puesto le gustaría a su futuro novio.

No supo qué responder y solo la dejó en visto, pero le llegó otro mensaje rogándole que vaya a su casa.
Suguru no se negó. Le envió un mensaje diciéndole que allí estaría y salió de su casa.

Intentó ir lo más rápido posible, quizás realmente necesitaba algo. Su casa no quedaba tan lejos de la suya y estuvo allí en 10 minutos. Llegó, golpeó la puerta y salió Satoru, que lo único que tenía puesto era solo un buzo negro que resaltaban su piel pálida, este le llegaba a la mitad de los muslos.

La invitó a pasar directamente a su habitación y por lo que vio, solo se encontraba ella en casa.

Entraron a la habitación, Suguru se acostó en la grande y cómoda cama de Satoru.

"¿Qué era tan urgente que me hiciste venir corriendo?"

"Déjame mostrarte algo".

"Si querías que venga a tu casa a pasar tiempo contigo solo tenías que decirme, me hiciste preocupar".

"Lo siento, te lo compensaré". Satoru le guiñó un ojo y fue al baño.

Mientras Suguru estaba esperando, Satoru se sacó el buzo, debajo tenía el mismo conjunto de la foto que le envió a Suguru, se puso perfume, un poco de brillo en sus labios, se arregló el cabello y salió.

Suguru se quedó boquiabierta, su cerebro tuvo una especie de cortocircuito, no podía reaccionar. Primero la besaba, luego le decía que estaba conociendo a alguien y ahora esto.

"¿Qué diablos haces vestida así?"

"¿No te gusta? Solo quería saber que opinabas. Lo compré cuando el chico que me gusta aceptó salir conmigo". Lo que Suguru no sabía es que nunca existió tal chico, era solo una mentira. Era por una buena causa.

Satoru notó la forma de actuar de Suguru. Cuando estaban juntas, no era la misma de siempre, algo extraño le ocurría. Un día se juntó con Shoko, ella muy borracha, le confesó que Suguru estaba enamorada de ella.

Ahora estaba al tanto de los sentimientos de Suguru, vio que los suyos eran correspondidos y decidió jugarle una broma, lo cual funcionó. Suguru se puso celosa, ese era el objetivo.

Satoru se subió encima de Suguru, tomó sus antebrazos, los sostuvo con sus manos y hundió su cara en el cuello de Suguru.

"Satoru, ¿qué estás haciendo?" Dijo tartamudeando un poco, la respiración de Satoru en su cuello le hacía cosquillas y su perfume la mareaba. Intentó zafarse del agarre en sus muñecas, pero no pudo.

Satoru le dio un pequeño beso en el cuello y se alejó para mirarla a los ojos.

"Satoru, suéltame, esto está mal, tú tienes alguien, por favor". Odiaba admitirlo, pero no quería hacer nada con ella si estaba en algo con otra persona.

"Dios, a veces eres tan tonta, Suguru". Suspiró, sonrió y con una mano acariciaba su mejilla con delicadeza. Se acercó a ella y la besó lentamente, con mucho cariño.
Satoru la soltó, puso sus manos en la cara de ella y Suguru llevó las suyas a las caderas de la otra.

"Estuve esperando por esto tanto tiempo, solo que era difícil expresarlo, quería escucharlo de tus propios labios, pero me cansé de esperarte, no lo soporto más... me gustas, Suguru, me gustas mucho".

"¿Qué? Vamos, Satoru, no estoy para tus estúpidas bromas, hoy no es mi día". En su tono de voz se escuchaba que estaba un poco molesta, intentó moverse, pero Satoru se lo impidió.

"Esto no es una broma. Mírame a los ojos y sabrás que te estoy diciendo la verdad". Satoru la tomó del mentón y la obligó a mirarla a los ojos. Efectivamente era así, no vio ni una pizca de maldad en sus ojos hermosos y celestes como el cielo. No era mentira ni ninguna broma.

Satoru la tomó de las mejillas con firmeza, acercó sus labios y la besó. En el beso había dulzura, pero la tensión que había entre ellas hizo que está vez el beso escalara más rápido a uno más abrasador, deseaban más, estaban desesperadas. Suguru volvió a sentir ese toque electrizante como cuando se besaron por primera vez.

Lo único que importaba en ese momento, en esa habitación, eran ellas y su amor. Satoru movió sus caderas, sacándole un gemido a Suguru, en eso aprovechó a meter su lengua en la boca de ella.

Satoru comenzó a desabrocharle la camisa y la falda, la dejó solo en ropa interior.
La observó por un momento y ante sus ojos tenía a la mujer más bella del mundo.
Se habían visto en ropa interior antes, pero esto se sintió diferente.

Se detuvo a besar las cicatrices y lunares de Suguru. Pegó sus labios a la oreja de Suguru y le susurró, haciéndole cosquillas.
"Tranquila, cariño, nadie nos interrumpirá esta vez, me encargué de eso".

"Bastarda, tenías todo planeado". Suguru dice entre jadeos y Satoru rio al escucharla.

Suguru sintió como su zona empezó a humedecerse. Satoru deslizó sus besos por su cuello, donde dejó chupetones que no saldrían con facilidad.

Cuando llegó a su pecho, le quitó el sostén, se llevó uno de sus pezones a su boca, jugando y mordiendolos levemente. Con su mano libre jugó con el otro.
Una vez que terminó de jugar con su pecho, fue directamente a su zona íntima, quitando la última prenda que le quedaba, Suguru levantó un poco sus caderas ayudándola.

Satoru besó sus muslos internos, allí también dejó chupetones. Sus dedos acariciaron el clítoris de Suguru, los movió de forma circular, arrancándole gemidos.
Reemplazó sus dedos por su lengua y los llevó a su entrada, insertando de a uno, sin dejar de lamer.

Metió tres dedos, penetrando profundamente en ella, tocando aquel punto que la hizo lloriquear

"Satoru... por favor". Suguru gemía desesperada, estaba muy cerca, sentía ese cosquilleo en su parte baja.

Se separó un poco, su barbilla estaba brillante con el líquido de Suguru, aún tenía sus dedos dentro de ella, pero no los movió. "¿Te comieron la lengua los ratones, cariño? Solo di lo que quieres o no sabré qué hacer".

"Deja de bromear". Gimió al sentir los dientes de Satoru clavarse en sus muslos, sacando algunas gotas de sangre que lamió.

"Dije que digas que es lo que quieres". Satoru pellizcó uno de sus pezones, haciendo que gritara.

"Por favor, sigue con lo que estabas haciendo, estoy cerca". Lágrimas se deslizaban por sus mejillas, tironeaba con fuerza el blanquecino cabello de Satoru.

"Ahora sí, haré lo que me pides, hermosa". Sonrió y volvió a llevar su boca a la zona de Suguru y movió sus dedos de forma rápida. La habitación se llenó de sonidos obscenos y de los gemidos de Suguru.

Suguru no alcanzó a decir nada, acabó en la boca de Satoru y manchó las sábanas debajo de ella.

Se quedó inmóvil, tratando de recuperar su aliento, pero antes de que este vuelva a la normalidad, Satoru se sentó en su cara, poniendo su zona muy cerca de sus labios, esperando que hiciera algo.

"Vamos, muñeca, es tu turno". Satoru sonrió mientras ponía sus manos en el largo, negro y desordenado cabello de Suguru.

Suguru hizo lo que le pidió y sacó su lengua con un poco de timidez y lamió.
"Buena chica, siendo tan obediente para mí, sigue así". Decía Satoru entre gemidos, Suguru sentía que con esas palabras volvería a correrse.

Siguió haciendo lo que Satoru quería, succionó su clítoris, arrancándole un gemido alto a Satoru.
Mientras lo hacía la miraba a los ojos, Satoru tenía una vista perfecta desde ahí arriba, montando el rostro de Suguru.

Se sentó en su rostro por completo, apoyó una de sus manos en la teta de Suguru, apretandola, haciéndola gemir. Impidió que esta respirara.
Cuando se alejó un poco, tenía su cara húmeda, de sus bonitos ojos violetas escapaban lágrimas.

Satoru mantuvo una de sus manos enterradas en el cabello de Suguru, y la otra tocaba su zona. Unos movimientos más y acabó.

Se acostó cansada al lado Suguru, ambas estaban tratando de regular su respiración. Se levantó, aunque no quisiera, para buscar una toalla húmeda y limpiar con suavidad el cuerpo de Suguru. La obligó a levantarse de la cama para poder cambiar las sábanas.

"Hicimos un desastre aquí, Sugu". Suguru se sonrojó.

Una vez que las cambió y ambas estaban limpias, se acostaron juntas, dándose calor. Disfrutando esta nueva cercanía entre ellas.

"Ahora eres completamente mía, Suguru".
"Soy tuya y tú eres mía, te amo, Satoru".
"Y yo a ti, mucho más de lo que te imaginas".

Se dieron un pequeño beso y se acurrucaron, ninguna dejaba de sonreír, después de tantos años ahora estaban juntas como siempre lo quisieron.
.
.
.

Al día siguiente en el instituto, Shoko estaba con Nanami y Haibara. A lo lejos vieron que Suguru y Satoru venían riéndose, tomadas de la mano.
Suguru tenía unas flores amarillas en su otra mano.
Cuando se acercaron a ellos, lo primero que preguntó Shoko era quién se le declaró a quién.

"Yo, obvio". Respondió Satoru apretando la mano de Suguru, no estaba prestando atención a la conversación, solo miró las flores que su novia le regaló.

"Me deben cinco mil cada uno". Les dijo Shoko a Haibara y a Nanami, quienes se quejaron y le dieron el dinero.
.
.
.

Notes:

Hola:
Lo vuelvo a subir con varias correcciones, borré el anterior en un ataque :D
Espero que esté mejor que el anterior
Si me van a criticar, háganlo con mucho cariño.