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Baja el mundo por un segundo, hijo

Summary:

"Pensé en darle una oportunidad a las peleas, pero luego me di cuenta de que soy bueno con la gente de una manera que la mayoría de ustedes no lo es, y muchos nunca recuerdan cuidarse a sí mismos. Así que, aquí estoy. Una amigable, encantadora cara que puede cocinar, hacer primeros auxilios básicos, y soy lo suficientemente bueno con un arma para mantener la casa segura, si sabes a lo que me refiero."

Leon es enviado a la casa segura de Carlos después de España.

Notes:

Work Text:

“Leon jodido Kennedy.”

Leon mira al hombre en el pasillo de su casa segura, preguntándose si tuvo un derrame cerebral. O tal vez murió en ese horror de castillo.

“Carlos,” Leon dice tontamente.

No sabe cómo es posible que se sorprenda por ver a alguien después de todo lo que ha pasado esa noche, pero ahí está. Carlos Oliveira. Otra cara que Leon no ha visto desde el caótico insistente en las calles de Raccoon City.

Ellos chocaron contra el otro brevemente, pero Carlos dejó tal impresión en Leon que siempre consideró si Carlos sobrevivió. Las posibilidades no estaban a su favor, claro, pero Leon escucho uno o dos rumores de que Carlos logró salir junto a Jill Valentine de la BSAA. 

Ahora, está ahí en carne propia, saludando a Leon como si fueran viejos amigos, una gran sonrisa plasmada en su rostro.

“Lo sé,” Dice Carlos, chasqueando la lengua con simpatía. “Soy mucho para tomar.” Se mira listo para girar y mostrárselo. 

Leon todavía está un minuto detrás en toda esta conversación. Carlos finalmente toma misericordia por él.

“Vamos,” Dice Carlos, tomando los hombros de Leon y arrastrándolo dentro. “Escuche que has tenido una noche difícil.”

Leon va, únicamente porque no puede pensar en hacer otra cosa. Es solo cuando están dentro y Carlos cerrando la puerta detrás de él, que Leon encuentra su voz de nuevo. 

“¿Qué estás haciendo aquí?”

“Esta es mi casa,” Carlos responde, divertido. 

“¿Por qué me mandaron a tu casa?”

“Porque también suelo tener un casa segura para aquellos que pelean contra BOW y, más seguido, Umbrella.” Carlos le sonríe con picardía y agarra la barbilla de Leon como si estuviera examinandolo. “¿Te quitaron la inteligencia al mismo tiempo que te salieron esos pómulos, Kennedy? No más rostro de bebe ahí.”

“Tienes una casa segura,” Leon repite.

“Si lo hago,” Carlos responde fácilmente. “Pensé en darle una oportunidad a las peleas, pero luego me di cuenta de que soy bueno con la gente de una manera que la mayoría de ustedes no lo es, y muchos nunca recuerdan cuidarse a sí mismos. Así que, aquí estoy. Una amigable, encantadora cara que puede cocinar, hacer primeros auxilios básicos, y soy lo suficientemente bueno con un arma para mantener la casa segura, si sabes a lo que me refiero.”

Leon asiente, su cerebro está empezando a comprender.

“Ahora,” Dice Carlos, “no es que no sigas siendo bonito, pero apestas. ¿Que tal un baño y una comida caliente?”

Leon asiente de nuevo. Aún se siente surreal – no tanto en el sentido de que este es Carlos y más en el sentido de que Leon nunca ha salido de una misión y ha tenido a alguien a su lado. Está acostumbrado a que lo dejen rápidamente en D.C, una visita superficial con un doctor, y después un departamento vacío, el cual está acompañado por una ducha que nunca lo deja limpio, comida rápida, y pesadillas. No sabe qué hacer con alguien en su espacio de esta forma cuando termina una pelea. No sabe cómo dejar que alguien cuide de él. 

Pero Carlos es infravalorado. Gentilmente dirige a Leon hacia el baño y deja correr el agua. Sienta a Leon en la esquina de la bañera mientras saca toallas y ropa limpia. Leon esta realmente sorprendido ahora y todo lo que puede hacer es mirar a Carlos sin decir palabra.

Carlos sigue siendo tan guapo como Leon recuerda. Por un momento, pensó que la buena apariencia y encantó de Carlos eran exagerados por el hecho de que Leon pensó que iba a morir esa noche, y Carlos había sido uno de los puntos brillantes en un semillero de miseria.

Su cabello seguía siendo absolutamente extravagante. Aparentemente, él recuerda esa parte exactamente como era. 

Carlos termina de preparar todo y hace una pausa para mirar a León.

“Grita si necesitas algo,” Carlos dice con algo parecido a dulzura, como si pudiera leer lo exhausto que Leon está por su cuerpo. 

Leon siente y Carlos se retira, cerrando la puerta detrás de él.

Leon se deshace de su ropa, sin permitirse evaluar los moretones y las llagas que ensucian su cuerpo. Se sumerge en el agua caliente con un quejido y se dedica a la tarea de fregar la suciedad. Tiene que vaciar la bañera dos veces antes de sentarse cómodamente en el agua calida. Entonces permanece ahí, con ojos cerrados. Se obliga a no pensar en nada. No es fácil, pero lo consigue lo suficiente para casi caer rendido del sueño en la bañera.

Un ruido en la cocina lo devuelve a la consciencia. No sabe lo que Carlos ha preparado, pero huele bien, y el estómago de Leon ruje con aprecio. Está acostumbrado a apagar las necesidades de su cuerpo durante una misión, pero ahora que su cuerpo está empezando a notar que está a salvó, está hambriento.

Se arrastra fuera de la bañera, se seca una vez con la toalla y luego se pone la ropa suave y holgada que Carlos le dejó.

Está lo suficientemente cansado ahora que ha superado el shock de estar con Carlos. Carlos parece notarlo y vuelve a molestarlo. Cuando Leon semi colapsa en la mesa, Carlos coloca un plato de spaghetti y albóndigas, completando con una rebanada de pan crujiente, y un enorme vaso de agua.

“Todo hecho en casa,” Dice Carlos con un guiño. “Disfruta.”

Y Leon lo hace. Se siente muerto y si hubiera ido a su propio lugar, ciertamente se habría desmayado antes de comer. Pero la normalidad y la facilidad de esto es tranquilizadora, y Leon siente que su cuerpo se vuelve más cálido y pesado con la comida.

“Leon,”  Carlos dice gentilmente cuando Leon casi termina. Sin hablar, Leon redirige su atención a Carlos sin responder. “¿Estás herido de una forma que no debería esperar hasta mañana para ser checado?”

Leon sacude su cabeza sin considerarlo, pero está lo suficiente seguro de que no es nada tan serio. Va a sentirse como el infierno mañana.

Carlo hace una pausa.

“¿Hay una posibilidad de que estés infectado?”

Leon traga una gran cantidad de comida y se tarda en contestar. Está casi seguro de que la plaga se ha ido. Ya no puede sentirlo. Pero también sabe que hay una posibilidad de que estén equivocados. Ashley está de vuelta en los Estados Unidos con todos los avances médicos y doctores que pueden tener, pero Leon está ahí en medio de la nada solo con Carlos. Y Carlos ni siquiera sabe qué buscar. Está acostumbrado a los virus. Está acostumbrado a los monstruos de Raccoon City.

“Es improbable,” Leon contesta con evasión, “pero si. Pero no pasará como lo que has visto. Es algo nuevo. Mira a mis ojos. Si se ponen rojos, necesito ser detenido.”

Carlos asiente, lo suficientemente inquebrantable como para que Leon confíe en que Carlos apretará el gatillo si tiene que hacerlo – tal vez haya tenido que hacerlo en esta nueva carrera suya.

Por alguna razón, eso es tranquilizador. Es casi agradable pasar la carga de asegurarse de que no se convierta en un monstruo controlado por parásitos. No tiene un deseo de muerte, pero ahora sabe que si pierde el control sobre sí mismo, alguien estará cerca para detenerlo.

Alguien tiene su espalda. Aunque sea solo por un momento.

Cuando Leon termina de comer, Carlos lo guía hacia su habitación con la misma gentileza. Leon está casi despierto para ese momento.

“¿Leon?” Carlos dice justo antes de dejar la habitación.

“¿Hrm?” Leon pregunta.

“Se que probablemente ahora eres uno de esos tipos grandes y tercos que necesitan llevar todo el mundo,” Dice Carlos, “pero si no puedes dormir o tienes pesadillas o lo que sea, estoy en la sala de estar. Puedes ir conmigo. Si quieres platicar o solo estar cerca de alguien o, tú sabes, puedo darte un apapacho.” Termina con una nota humorística como para distraerlo del hecho de que acababa de ofrecer algo realmente real y vulnerable. 

Leon hace otro sonido para confirmar que escuchó a Carlos, pero aunque no sabe que significa más allá de eso – si está asustado o agradecido por la oferta, si él puede siquiera pensar en divertirse.

Carlos parece contento con solo ser escuchado. Apaga las luces y sale hacia el pasillo. Leon se va casi inmediatamente. Duerme, sin sueños, una pequeña misericordia.

Cuando se despierta, es a la cálida luz de la tarde. Ha estado dormido durante horas y horas.

El final de la noche anterior adquiere una especie de calidad nebulosa, y casi se sorprende al descubrir que todo sucedió realmente.

Se sienta lentamente. Carlos le dejó sus cosas en la mesita al lado de su cama, incluyendo una sola pistola, al parecer su arsenal de armas deben de estar en otro lado. Su dispositivo de comunicación todavía está ahí, así que Leon escucha el mensaje dejado por Hunnigan – que es esperado que se mantenga en la casa segura por una semana, estar listo para regresar al campo español en caso de que haya más brotes, monitorear su propio bienestar para detectar cualquier efecto residual de las plagas y, lo más importante, escribir su informe sin ser molestado y con tanto detalle como sea posible. Carlos está bajo un contrato con el gobierno estadounidense, por lo que Leon debe hacerle saber cualquier posible necesidad que pueda tener.

Huh. Es una extraña mezcla entre ser cuidado y seguir siendo un arma. Supone que incluso los Estados Unidos se dan cuenta de que sus armas necesitan mantenimiento de vez en cuando. No confunde lo que está pasando por algún tipo de compasión. Ha estado en esto por demasiado tiempo. 

Carlo le dejó ropa limpia – un pantalón y una camiseta que sorprendentemente le quedan bien – y un cepillo de dientes y pasta dental, como si estuviera preocupado de que Leon no pudiera encontrarlos en el baño. Leon sonríe levemente, sorprendido por la imagen de un rudo y guapo Carlos haciendo de cuidador y niñero. Aunque Leon no se está quejando. Esto ha superado el top de cualquier casa segura en la que Leon ha estado.

Sale de la habitación y es golpeado en el rostro por el olor de café fresco. Prácticamente quiere gemir.

Carlos se reclina contra la pared de la cocina para poder ver a Leon y le sonríe.

“Buenas, princesa,” Carlos lo llama. “¿Cómo tomas tus huevos?”

Dada la chance de estar limpio, comer una comida completa, y dormir, Leon ha terminado de ser un hombre de 21 años frustrado alrededor de Carlos.

"¿No se supone que normalmente le preguntas eso a un chico antes de que pase la noche?" Leon dispara de vuelta. Carlos parece extasiado.

“Podemos renegociar los términos está noche, agente,” Carlos responde. “¿Qué tal un omelette de vegetales está mañana? Acabo de conseguir unos pimientos del jardín está mañana.”

Leon no se atreve a decirle a Carlos que comería cualquier cosa que esté caliente ahora mismo.

“Eso servirá,” Dice Leon en cambio.

Carlos le sonríe, dejando en claro que puede ver a través de la máscara de indiferencia de Leon. Se adentra en la cocina de nuevo.

“¡Ya que puedes caminar, puedes servirte tu café tu mismo!” Carlos le llama. Leon también se dirige a la cocina donde Carlos ya ha cortado las verduras y está empezando a romper los huevos. Leon se sirve una taza de café, pero luego se demora, viendo trabajar a Carlos, porque todavía hay algo casi onírico en todo este escenario – y distrae lo suficiente como para eliminar las fijaciones en Krauser y Saddler y el retorcerse de las plagas –

“¿Te sientes bien?” Carlos pregunta debajo de su cabello.

“Si,” Dice Leon, “sabes, por haber sido pateado de seis formas desde el domingo.”

“¿Aun así, solo moretones?” Carlos dice. “¿Nada roto?” Agarra la barbilla de Leon sin previo aviso y gira la cara para poder ver el corte que Krauser dejó en la mejilla de Leon. Leon casi tira de él. No puede decir por qué no lo hace. Parece que Carlos puede ver que ese corte en particular es más personal.

“Y sé que querrás ser un noble rudo y decir que estás completamente bien,” Dice Carlos, pasando su pulgar brevemente sobre la parte inferior impecable de la mejilla de Leon. “Pero por favor recuerda que me pagan más si estás en mejor forma al final de la semana.” Le da un guiño a León.

Leon recuerda repentinamente por qué era tan cómodo estar alrededor de Carlos durante el primer apocalipsis. Carlos es tan exagerado en todo lo que dice, pero, en algún lugar en medio de todo, siempre hay una pizca de cariño. Parece que debería estar haciendo una broma a tu costa, pero en cambio eres tú quien se ríe con él. Es como un sol, la clase de persona calida que solo atrae a todos alrededor de él sin estar totalmente consciente del efecto que tiene en otros. Desde Raccoon City, Leon creció y aprendió que esas personas a menudo son descuidadas con los demás. No a propósito, sino simplemente porque no entienden que la atracción que ejercen sobre los demás es más fuerte de lo que la mayoría de la gente está acostumbrada. Simplemente están acostumbrados a ser un centro de adoración. Y aunque Leon solo quiere disfrutar de la calidez de la atención de Carlos, sabe que también debe tener un poco de cuidado.

Está callado por mucho tiempo, y Carlos busca tratando de encontrar una razón del por qué.

“Se que fue un tiempo difícil,” Dice Carlos. “Digo, ellos no me dicen una mierda, pero fueron especialmente cerrados sobre lo que sea que estés pasando, así que sé que fue malo. Y si que no eres más un policía novato Leon Kennedy. Que ahora eres el rudo y legendario agente Leon S. Kennedy. Pero puedes dejar lo rudo y bajar la guardia un poco aquí, Leon. Estás a salvó. Déjame cuidarte.”

Leon no sabe qué hacer con este pequeño discurso, hecho con tanta ternura. Sospecha que sería algo que él había dicho una vida pasada. El piensa que es raro que sus roles no hayan cambiado. Carlos fue el peleador con experiencia en Raccoon City, y Leon fue el que pensó que solo se metía en cosas para ayudar a la gente.

Si esto fuera Raccoon City, estaría medio enamorado con Carlos después de esa declaración. Pero Carlos está correcto: ya no es más el policía novato Leon Kennedy.

Aún así, asiente. 

Carlos sonríe.

“Además,” Carlos dice, volteando un casi perfecto omelette al plato de Leon. “Somos prácticamente viejos amigos. Ahora, ve a comer tu desayuno a la mesa como un buen chico. Y que sepas que te daría una bofetada en ese trasero si no tuviera miedo de que me hicieras un moretón y me rompieras la nariz ahora.”

Y a pesar de sus recuerdos compartidos sobre lo duro que se ha vuelto Leon, Leon se sonroja cuando acepta su desayuno.

“Ahí está,” Carlos arrulla. “Ese Kennedy rojo. Agradecido que aún esté por ahí.”

“Puedo romper tu nariz ahora,” Leon le informa.

“Lo sé, bebé,” Dice Carlos. Y le da dos palmaditas suaves en el trasero a Leon cuando Leon se gira para dirigirse hacia la mesa.

...

Comen su desayuno y salen por un rato, paseando por la propiedad de Carlos. Es la primera vez que Leon sale al aire libre en horas donde el aire no se siente húmedo por la podredumbre. Respira hondo, asegurándose de que el resto del mundo todavía está bien. Vivo.

Después de eso toma una siesta y cuando se despierta, Carlos tiene otra deliciosa comida esperando por él. Leon está preocupado de que se acostumbre a esto.

Sus conversaciones toman un giro más relajado ahora – Carlos mayormente compartiendo sus historias del día a día y algunas cosillas de la ciudad. Le pregunta a Leon lo que puede sobre la vida "personal" de Leon y no presiona cuando Leon tiene muy poco que ofrecer a cambio.

Carlos le ofrece una cerveza a Leon esa noche y entonces lo deja para que Leon empiece a escribir su reporte. Se siente como si hubieran pasado literal años desde que recibió la orden de ir a España y encontrar a Ashley Graham – cuando aún había la probabilidad de que fuera un secuestro “normal”.

Carlos limpia la cocina mientras Leon escribe, creando suaves sonidos de fondo. Canta una canción en español por lo bajo que Leon no entiende.

A pesar de las, francamente, grandes cantidades de sueño que ha tenido, se adormece en un momento y se despierta, con el corazón desbocado, la piel de gallina, con la sensación de las plagas en el pecho. Se pone de pie en un instante, la silla cae ruidosamente al suelo debajo de él.

“Hey, hey, hey,” Dice Carlos, tratando de sostenerlo para calmarlo. Pero Leon está dE vuelta corriendo por instinto, y agarra la muñeca de Carlo y lo clava sin esfuerzo contra la pared, respirando con dificultad. Le toma un momento más para reconocer a Carlos.

Su corazón aún palpitante en sus oídos, y sostiene una de las manos de Carlos sobre su torso.

“¿Sientes algo?” Le pregunta, sin poder ocultar la urgencia en su voz. Y Carlos no lo molesta. Mira seriamente el rostro de Leon y después a dónde su mano está presionada. 

“No,” Dice Carlos, gentilmente. “Solo tus latidos. Vamos a sentarnos y echarle un vistazo, ¿Okey?”

Carlos lo guía hacia el sillón en la sala de estar. Le muestra ambas manos a León, moviéndolas lentamente mientras empieza a levantar la camisa de Leon de forma que pueda ver su pecho. Leon sabe, a este punto, que debería estar avergonzado como el infierno. Pero aún así no lo está.

“¿Qué estoy buscando, Leon?” Carlos pregunta mientras presiona clínicamente sus dedos a través del pecho y estómago de Leon.

“Solo,” Leon batalla. “Movimiento. ¿Ves o sientes algo moviéndose debajo de mi piel? Alrededor de aquí.” Guía las manos de Carlos a través del fondo de su caja torácica. Cuando Carlos presiona ahí, se siente tan tierno como después de que él y Ashley terminaron con la máquina de radiación, y eso tranquiliza un poco a Leon. 

“No,” Dice Carlos, sacudiendo su cabeza. “Todo se siente normal.” Se aleja y Leon asiente, de forma que Carlos pueda bajar su camisa, cubriendo de nuevo a Leon.

El miedo de Leon empieza a desaparecer, dejando un trazo de vergüenza.

“Hombre, fui al dentista como 15 veces después de Raccoon City,” Carlos dice abruptamente. Leon le dirige una mirada dudosa.

“Si, nunca viste a Nemesis, ¿O si?” Carlos dice, sacudiendo su cabeza. “Esa cosa tenía unos jodidos dientes. Tipo, a veces, cuando veo los monstruos que salieron de esos virus, me preguntó si los científicos no le agregaron un jodido factor solo para ser más aterrados, porque lo juro, no hay beneficios para muchas de las cosas que aparecen en esas criaturas. ¿Qué diablos vas a hacer con dientes tan largos? ¿Sus dientes traseros también eran tan largos? ¿Cómo diablos se comió algo?”

Leon resopla.

“Eres un idiota,” Dice.

“Soy una maldita maravilla, Leon Kennedy,” Carlos responde, y abre los brazos. “Ahora tráelo.”

Y Leon, que Dios lo ayude, se inclina y deja que Carlos lo abrace.

Caen en un ritmo que es más fácil de lo que debería ser – en realidad, difícilmente se conocen. Ambos viven la cosa de las pesadillas, y realmente Leon no está ahí lo suficiente. Independientemente, se vuelve fácil. Comen sus comidas juntos, y Leon ayuda a Carlos en su jardín, molestándo con lo doméstico que es. Pasan sus tardes afuera, incluso una tarde lluviosa. Después de la comida, Leon trabaja en su reporte, analizando sus horrores con un microscopio.

Y cuando no puede soportarlo más por una noche, deja que Carlos lo sostenga. 

Cuando piensa demasiado en ello, no lo entiende. Así que trata de no analizarlo. Intenta dejarse llevar por la calidez del toque de Carlos. Por lo general, Carlos mantiene una conversación constante pero inútil, por lo que Leon se fija en el timbre de su voz, en la forma en que parte de su cabello siempre toca a Leon, en la fuerza de sus brazos.

En su segunda última noche, Leon termina su reporte y no sabe qué hacer consigo mismo. Carlos ya está en la sala de estar, tomando chocolate caliente y comiendo palomitas, viendo una película en Español que le promete a Leon es un clásico.

Leon se detiene por un momento, mirando a Carlos. Se siente atrapado entre tantas versiones de sí mismo. Se pregunta si esto está más cerca de lo que él habría sido – Si Raccoon City nunca hubiera pasado o incluso si no hubiera sido cambiado por el gobierno estadounidense después de Raccoon City. Es bueno. No puede negar eso. Pero él no siente ninguna sensación particular de pérdida en ese momento, porque esta vida está lo suficientemente lejos todavía como para que no pueda imaginarla completamente y mucho menos desearla. Lo está mirando desde la distancia, firmemente anclado en la vida en la que terminó – mounstros y traiciones y infecciones o no. El es lo que es. 

Carlos lo mira y Leon atraviesa el cuarto. Con un seguro, fluido movimiento, se sienta a horcajadas sobre el regazo de Carlos y se hunde en él, inclinando la cabeza de Carlos hacia arriba para que pueda besarlo. Sabe a chocolate, y Leon suspira suavemente en su boca. 

Carlos apoya una mano contra la parte baja de la espalda de Leon y levanta la otra para atravesar el flequillo de Leon. Toca a Leon suavemente, como si fuera algo precioso. Esto es lo más parecido al amor que Leon ha tenido en mucho, mucho tiempo.

Pone ambas manos en la mandíbula de Carlos y lo besa con una pereza lenta y familiar. Permanecen así durante mucho tiempo, mordisqueando y chupando los labios del otro, trazándose con la lengua. Leon no puede recordar la última vez que lo besaron durante tanto tiempo. Se siente como si no pudiera ir más allá y esto todavía significaría algo.

Pero entonces Carlos inclina suavemente la cabeza y pasa su boca caliente por el cuello de Leon. Toma el lóbulo de la oreja de Leon y comienza a jugar con él, la insinuación de los dientes hace que Leon jadee levemente.

“Hey hermoso,” Carlos respira cálidamente en el oído de Leon. Leon puede oír su sonrisa. Nunca ha conocido a otra persona cuya sonrisa pueda escuchar tan a menudo.

Carlos traza el caparazón de la oreja de Leon con su lengua, tomándose su tiempo, mientras Leon comienza a temblar y se desmorona en el regazo de Carlos. Estaría feliz de tomar esto rápido ahora, simplemente besar a Carlos bruscamente y montarlo hasta que prácticamente duela.

Pero Carlos se niega a que lo apresuren. Mantiene una mano en la nuca de Leon, manteniéndolo en su lugar. Arrastra su boca sobre los pómulos y la nariz de Leon, teniendo cuidado con el corte con costras de Krauser.

Lentamente, Carlos mueve sus cuerpos y presiona a Leon contra el sofá. Leon va sin quejarse, levantando los brazos obedientemente para permitir que Carlos se quite la camisa. Sus pantalones siguen casi inmediatamente después, dejando a Leon desnudo debajo de Carlos.

Carlos se toma su tiempo para mirar a León, y Leon siente el calor en sus mejillas por la mirada de Carlos. Carlos presiona una de esas grandes manos contra su pecho, solo siente a Leon respirar por un momento y luego mueve su mano, los dedos recorriendo todos los moretones amarillos que salpican el torso de Leon. Leon quiere ser impaciente, para insistir en que está bien, pero algo en esto es diferente a que Carlos sea demasiado cauteloso con él. Entonces, él está quiero. Dejando que Carlos haga lo que quiere.

Carlos se desliza hacia abajo y presiona un beso en el hueco de la garganta de Leon y luego se pone a trabajar poniendo su boca en cada centímetro del cuerpo de Leon. Es lento y metódico, lamiendo y chupando cada uno de los pezones de Leon hasta que Leon jadea debajo de él, tratando de apretarse contra Carlos.

“Hermoso,” Carlos dice de nuevo, sonriendo torcidamente hacia él. Y entonces vuelve al trabajo, trazando el estómago de Leon con su lengua, la sensación casi da cosquillas. Raspa sus dientes a lo largo de las caderas de Leon. Solo traga brevemente la polla de Leon, prendiendo fuego a Leon, antes de volver a bajar por el cuerpo de Leon, sobre sus muslos, rodillas y pantorrillas hasta que llega a sus pies. Cuando le chupa el dedo gordo del pie a Leon, este no está seguro de si aún respira. Nunca ha entendido antes por qué la gente tiene algo para los pies.

Leon nunca se ha sentido tan relajado y exitado al mismo tiempo.

Carlos le sonríe devastadoramente y toma con firmeza las dos rodillas de Leon y lo dobla prácticamente por la mitad.

“Tu jodido flexible,” Carlos respira en admiración antes de inclinarse. Pone las rodillas de Leon sobre sus hombros y usa sus pulgares para abrir a Leon. Leon sabe qué esperar y todavía se ahoga cuando Carlos lame su agujero.

Su exitacion se vuelve más calientas y más, su relajación se desbamese y su necesidad aumenta. Aún así Carlos se sigue negando a se apresurado. Chupa a León, molestando lo antes de penetrarlo superficialmente con la punta de su lengua. Leon muerde el interior de su mejilla mientras Carlos comienza a chupar su borde.

“Me estás matando,” Carlos dice entre sus piernas, deslizando un dedo en su interior. “Siemore imaginé que serías así de ruidoso.”

Y Leon lo es, incluso, gime ante eso. Toma un puñado del pelo de Carlos en devolución – seguido imaginaba hacerlo. 

“Ahi estás, bebé,” Dice Carlos, y vuelve a trabajar en hacer un desastre con leon. Finalmente está tan sucio como Leon siempre imaginó que estaría, y Leon jadea inútilmente contra el sofá mientras Carlos lo mancha con saliva. Su polla está goteando contra su estómago. Todo lo que puede hacer es jalar el cabello de Carlos ahora y ahí – usualmente cuando está lloriqueando. Carlos sisea contra su trasero cuando Leon jala particularmente fuerte. 

“Carlos,” Leon ruega cuando está en el borde, capaz de sentir su orgarmo tirando en su interior. 

“¿Estás cerca, dulzura?” Carlos pregunta. Leon gime en respuesta. Y Carlos sonríe con la sonrisa del diablo. Empuja tres dedos dentro de Leon y los tuerce, dándole a Leon una cantidad implacable de presión contra su próstata. Las caderas de Leon se levantan del sofá y se corre con un grito, derramándose sobre su estómago.

Carlos baja las piernas de sus hombros y solo se cierne sobre Leon por un momento, viéndose locamente complacido consigo mismo. Pasa sus dedos por el desorden en el estómago de Leon y los chupa mientras el cerebro de Leon trabaja para volver a estar en línea.

“¿Quieres que te folle ahora, bebé?” Carlos pregunta, Leon todavía no puede manejar las palabras, pero solo gime y asiente.

Carlos se inclina para besarlo casi castamente en los labios y luego se levanta, dejando solo a Leon temporalmente mientras va a buscar lubricante. Vuelve segundos después. Se desviste antes de volver a subirse al sofá, y Leon no puede resistir pasar sus dedos por el espeso vello del pecho de Carlos.

Carlos termina de prepararlo con el lubricante, desliza su pene hacia arriba y luego presiona dentro. El deslizamiento y la ligera presión son perfectos para Leon, que es demasiado sensible por haberse corrido una vez.

Carlos no tiene miedo en su mirada, mirando a Leon con una cálida intensidad, una sonrisa siempre curvando sus labios. Se abre camino lentamente, solo moviendo las caderas al principio, profundo y constante. Leon se aferra a sus hombros y se mueven juntos.

Aumenta la velocidad a medida que avanzan hasta que golpea absolutamente sus caderas contra Leon, sacando un sonido agudo de Leon con cada embestida. Borra todo lo demás en el mundo de Leon, restringiendo su conocimiento solo a Carlos.

Carlos baja su boca hacia la oreja de Leon una vez más y murmura palabras en español que Leon no puede traducir – en su defensa, no cree que puede entener el inglés en ese momento. 

Carlos muerde su oreja y Leon vuelve a correrse, esta vez prácticamente sollozando. Sus uñas desafiladas se arrastran por los hombros de Carlos, y Carlos gime, bajo y guturalmente, y también se corre. Empuja perezosamente unas cuantas veces más, aguantando las réplicas.

Presiona un beso en la mejilla de Leon, y Leon prácticamente puede sentir su sonrisa.

“¿Puedo sugerirte un segundo round en la cama?” Carlos pregunta, con voz suave y jugenton. Leon ríe. 

Leon cree que es bueno que lo recojan. De lo contrario, sería lento en su partida. Tal como están las cosas, hay un automóvil esperando afuera para él mientras Leon recoge su equipo y la copia impresa del Informe de Kennedy. 

Carlos lo atrapa justo antes de que llegue a la puerta principal y lo vuelve a besar, lento.

“Cuidate allá afuera, Kennedy,” Murmura. “Y cuando no puedas, ven y visítame.”

“Lo haré,” Leon le promete. “Gracias, Carlos.” 

“Cuando quieras,” Carlos respónde. Y le da una nalgada a Leon mientras Leon se va.