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Alas de ángel |:| Satoru Gojo

Summary:

__________ se pierde en sus azulados ojos, sobre todo en aquellas pestañas blancas que se ondean cada vez que él abre y cierra de sus parpados.

-¿Me dejarás sola? -eleva sus manos y toma el rostro del albino, acariciando sus mejillas.

-Yo jamás te dejaría sola, pero me han obligado a apartarme de ti. -informa antes de dejarse llevar por el tacto de las manos de ella. -Por eso quiero darte algo antes de irme.

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🔞Contenido adulto. Sólo lectoras +18.🔞

💫Satoru Gojo x Lectora femenina
💫Fanfic de Universo Alterno.
💫Esta historia es enteramente de mi autoría.
💫Créditos del personaje a Gege Akutami.

🔱Espero sea de tu agrado.🔱

Chapter 1: 🔱Capítulo 1🔱

Chapter Text

Mejillas teñidas con colores diversos, cabello maltratado y amarrado en una pinza con mechones rebeldes que se desprenden y acarician su rostro.

Un overol de mezclilla, una camisa de tirantes guinda y un par de calcetines blancos son las prendas fácilmente apreciables que le cubren de la desnudez.

La tenue luz del cuarto le deja ver lo indispensable de lo que ha llamado "El ángel caído". Sus manos tiemblan y las lágrimas resbalan por sus mejillas al recordar aquellos ojos que se le han quedado estancados.

___________ mueve el pincel de un color a otro para crear la perfecta combinación que dé vida al azul celeste como cielo que logró capturarla entre las nubes blancas que se ondeaban como pestañas.

Limpia las gotas saladas que brotan de sus ojos como ríos que no cesan, manchando de pintura las partes de su piel: mejillas, nariz y barbilla.

Ella está exhausta, más no importa cuantas veces tenga que hacerlo, no se detendrá hasta lograr la mejor pintura de todas.

_________ masajea de su cuello en repetidas ocasiones puesto que las posturas no le son de gran ayuda, tensándola de sus músculos.

Se siente mecida en ese cuarto lleno de retratos parecidos que llegan a sangrar de los recuerdos, desbordándose.

Alas grandes que se extienden para protegerla.

Ojos azules que la observan con ternura.

Brazos largos que la sujetan con fuerza.

—Si tan solo pudiese reflejarte tal cual eras. —dice ella con un nudo que se le ha formado en la garganta, entonándolo en una triste melancolía.

Su pecho se comprime, acortándole la respiración momentáneamente, dejándola con un dolor en su pecho como punzadas que le agobian.

—He estado ahí, ¿por qué no puedo reflejarlo como lo sentí cuando me atrapó en ese inmenso mar?

Continúa trazando líneas y figuras sobre el lienzo frente a ella, buscando de nuevas posturas, lugares y colores.

Se desespera por momentos, deseando arrojar todo lo que ha creado contra el suelo para destruirlo. Todavía no acepta de aquello, de haberlo perdido todo con sólo un pestañeo.

Lo anhela, lo necesita, lo busca entre sus sueños una vez más para retratarlo, pero le es imposible.

No puede revivir lo que ya se ha ido.

Ni puede darle luz a un rostro pálido.

Mucho menos puede traerlo de vuelta a sus brazos.

Lo ha perdido.

—Eres tan complicado. —suelta en un susurro, sonriéndole a la pintura que tiene enfrente. —Y tan difícil de describir.

Está a punto de llorarle una vez más, pero escucha las diminutas pisadas acercarse a la habitación, deteniéndola de hacer aquello.

—¡Mami! ¡Mami! —repite su mantra la pequeña albina. Luego levanta su manita para abrir la puerta de donde sabe, se encuentra su madre.

_________ voltea para ver como la menor se aproxima con esa dulce mirada que le caracteriza; la misma que le recuerda ese cruento incidente.

—Tsuki, no corras aquí, amor. —advierte con tono tranquilo.

—Perdón, mami.

La ojiazul de cuatro años se sitúa a un lado de la mayor y estira sus brazos para ser cargada por ella. Ésta última deja su pincel y tabla para acercar una silla. Luego toma a su hija para sentarse con ella en sus piernas.

—¿Qué paso, cariño? —cuestiona removiendo sus blancos y largos cabellos como la espuma del mar.

—Papá me dijo que viniera por ti. —responde con su voz infantil. Muestra una sonrisa con un par de ventanas en ella pues se le han caído algunos dientes.

—Está bien, ahora subimos.

La menor observa la nueva creación de su madre con ilusión. Sabe que es reciente pues de todas las veces que ha entrado sin permiso, jamás la notó por ningún lado.

El hombre que se refleja en todos esos cuadros, lo ha soñado. Juega y ríe cuando él la carga en sus hombros y se pasean por los paisajes.

Muchas veces ha tocado sus alas rotas.

Él omite el dolor que siente al hacerlo, pero arranca una de las plumas y la pasa gentilmente por el rostro de la menor para provocarle risas. Deja besos en sus mejillas y la mece entre sus brazos cuando está cansada.

Tsuki no habla de ello con su madre pues aun con su edad, sabe que las cosas de la realidad llegan a interferir con el maravilloso mundo onírico.

Sin embargo, adora escuchar de la voz de su madre la historia que se oculta detrás del hombre en la pintura.

—Mami, ¿podrías contarme de nuevo su historia? —pide haciéndole ojitos tiernos para obligarla a contarle de esa anécdota una y otra vez.

Disfruta de escucharla mientras los ojos de _________ se vuelven brillosos cuando lo hace.

Por ser tan pequeña, en ocasiones no entiende el porqué de que ella lloré una vez termina de contarla.

—Te encanta escuchar la historia del ángel Satoru, ¿no es así, amor? —dice y da un toquecito con su dedo índice sobre la nariz de la ojiazul.

Tsuki asiente emocionada y se acomoda entre los brazos de _________. Descansa su cabeza en el pecho de ella, escuchando de los estruendosos sonidos que produce su órgano vital al contar de aquello.

—Está bien, aún hay tiempo. —afirma y abraza de mejor manera a su hija, acurrucándola. —Hace muchos años, existieron legiones de ángeles... 

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