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-Un trato-

Summary:

Sasuke está más que dispuesto a ayudar a Sakura a pasar su celo. No es cómo si no se beneficiara él también, pero decide ir más a allá y proponerle un trato, donde ambos se benefician.

Notes:

Hola!

Bueno, esta es mi primera vez escribiendo omegaverse. Pretendo que sea un fic con varios capítulos pero que no sea tan largo tampoco, por lo que voy a ir actualizando cuando pueda.

No me voy a centrar tanto en la trama, sino más en el smut.

Creo que eso es todo por ahora. Muchas gracias por leer.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Sasuke.

Chapter Text

-Será mejor si haces un arreglo.-

Sakura apenas escucha las palabras de Ino, mientras revolvía sin ganas el helado derretido en su copa. Ya ni se distinguían los colores del postre de tantas vueltas que le había dado.

-Incluso Tsunade lo dice, tendrías la mente clara y sabrías lo que haces. Y con quién.-

Sakura todavía no emitía palabra. No quiere hablar de esto.

-Es por tu bien Sakura, además a Sasori siempre le has gustado. Te tratará bien.-

Pero a mi no me gusta él.

Ella se cruzó de brazos, hundiéndose en el sillón de la confitería. Resoplo ofuscada mientras le decía a Ino: -Odio esto. Odio mi vida.-

Su amiga rubia levantó una ceja ante su declaración. Tomó un sorbo de su bebida helada mientras repiqueteaba sus uñas arregladas en la mesa.

-Entonces pídeselo a él. -dijo casual, metiendose una cereza a la boca.

Sakura la mira como si hubiera perdido un tornillo. 

Él.

Efectivamente, Ino había perdido un tornillo si pensaba eso.

-¡No puedo! ¡Me da mucha vergüenza! ¡Apenas si hemos hablado!-

-Pero te mira lindo.-

No lo hace .

-No es cierto. Las pocas veces que hablamos estas tú o está Naruto o alguien más. Cuando estamos solos... -ella miró su reflejo en la ventana con ojos tristes- no me habla, ni me mira, ni nada. No le gusto.-

Cierto, no le gusto . ¿Por qué le gustaría?

Ino le tomó la mano mientras su corazón se estremecía por los sentimientos de su amiga.

-Sakura, algo tienes que hacer. Sabes que las cosas se ponen feas y difíciles si no haces un arreglo. Te ayudaré en todo lo que pueda y si algo te pasa, no sé lo que haría. Entonces, por favor -ella apretó la pequeña mano de su amiga entre sus fuertes manos- por favor, haz un arreglo con alguien bueno y que conozcamos. No importa si es Sasori, Naruto o Sasuke.-

Ino era una Alfa, y siempre sintió esta cosa de sobreprotección con Sakura. 

La chica pelirrosa empezó a incomodarse.

-Pero Ino...-

-Confía en mí. En el momento, no te importará quién es.-

Ella bajó la mirada algo decepcionada. ¿De verdad era así? ¿Ella no tendría noción de nada? 

Sakura tomó las manos de su amiga y la miró a los ojos. -Haré un arreglo y te mantendré al tanto. Solo.. déjame aclarar mis ideas. -ella le sonrió débilmente con la esperanza de tranquilizarla un poco.

Ino le sonrió también. -De acuerdo.-

 


 

Ya en la noche acostada, la mente de Sakura no dejaba de trabajar.

Estaba en tantos problemas que no sabía por cual empezar. 

Primero que todo, Sakura era una Omega.  

Ella estaba bien con eso, al menos durante los primeros años de su vida. Siempre había sido pequeña, siempre fue protegida -sobre todo por sus amigos-, tenía esta necesidad de cuidar, de complacer, era sensible -quizás demasiado-, siempre tan... delicada. 

Pero a ella le gustaba ser así, no es cómo si tuviera otra opción, pero no se imaginaba de otra forma.

El problema no era que Sakura, a sus veinte años, aún era virgen.

El problema era que su primer celo estaba cerca y ella no tenía un compañero.

Tendría que perder su virginidad en su celo con algún Alfa al azar que se apiadara de ella. Sakura quería llorar cada vez que lo pensaba. 

No quería un bruto Alfa que no conociera la lastimara o se aprovechara de ella. No eran muchos los Alfas que lastimaban a los Omegas, pero como en todo, hay excepciones. Había oído historias de eso. Historias que le congelaba la sangre.

Ella quería uno en particular.

Sakura tragó en seco, y un sentimiento de resignación la abordó mientras metía la mano dentro de su ropa interior para tocarse. Al menos podría fantasear un poco para olvidar sus problemas.

-Sa-Sasuke-kun...- suspiró para si misma mientras se masajeaba el clítoris y se rendía al placer que le provocaba pensar que, era la mano del muchacho de ojos negros quien la tocaba y no la suya.

 


 

Sakura estaba en el receso de su clase en la universidad. Estaba almorzando con Ino y Naruto y hablando de la pésima calidad de la comida de la cafetería.

-En serio, esta vaca está viva. Todavía puede maullar. -decía Naruto señalando el evidente rojo crudo de la carne.

-¡Las vacas no maúllan Naruto!- respondió ella entre risas, limpiándose las lágrimas de la risa. Naruto siempre la hacía reír hasta que le doliera el estómago.

-¿Ah? ¿Y cómo se llama cuando hacen "muuu"?-

-¡Mujen, estúpido! -dijo Ino riendo.

Si bien ellos no cambiaban, habían costumbres licantropas que seguían latentes por salir, comer carne cruda era una de ellas. Pero al asistir a una universidad mixta con humanos, la carne cocida pasaba mucho más desapercibida. Y con salsa no quedaba nada mal.

Naruto era Alfa como Ino, pero cuando Sasuke le salvó la vida a su madre de otra manada que había invadido su territorio, le dijo que, al terminar la universidad, le juraría lealtad y se convertiría en su Beta. Nunca más se habló del asunto. 

De cualquier manera, actualmente ambos Alfas eran los mejores amigos -y guardaespaldas- de la dulce Sakura, especialmente en la universidad, ellos nunca la dejaban sola. Pobre del desgraciado que se metiera con ella. 

-¡Hey, Sasuke!- gritó Naruto al ver a cierto muchacho entrar.

Oh no. Aquí es cuando entra Sakura tímida.

-Hola.- saludó despreocupado mientras se acercaba a la mesa.

Él saludó a Ino y a Naruto con la mano y acercó la mejilla para que Sakura le diera un beso ahí. 

No era algo especial, era la forma de saludar que tenían entre Alfas y Omegas. Sólo una costumbre.

Ella depositó un tímido beso ahí, apenas tocando su cara. No pudo evitar olerlo cuando la punta de su nariz tocó su piel.

Huele tan bien .

Fue bastante disimulado, pero Sasuke la miró un momento cuando alejó su rostro para sentarse.

Sakura bajó la mirada totalmente sonrojada. Tenía tanto calor y el corazón le empezó a latir a mil por hora.

Tenía que salir de ahí. No era lindo tener esos ataques de nervios con tres alfas ahí. Ellos podían oler todo así como si nada. Malditos.

-¡Me te-tengo que ir! ¡Po-por favor disculpen! - se excusó nerviosa mientras tomaba sus libros de la mesa apresurada. 

Ino la miró extrañada pero se levantó también. -Voy contigo.

Sakura negó con la cabeza inquieta, dándole un débil intento de sonrisa. Necesitaba estar sola.

-Iré al área Omega. ¡Los veo después! -ella salió corriendo con sus apuntes en una mano y su bolso en la otra, tirando unas cuantas hojas en el camino.

Literalmente, salió corriendo.

Ino miró de reojo a un Naruto confundido y a un Sasuke sorprendido y se dió cuenta porque su amiga salió huyendo. Negando con la cabeza, se agachó para recoger lo que había tirado al salir.

 


 

El área Omega, era un sector privado sólo para mujeres y hombres omegas. Si el acoso o la abrumación de los Alfas era demasiado, era el lugar ideal para relajarse.

Pero Sakura no estaba ni cerca de estar relajada. Estaba encerrada en el cubículo del baño, sentada en la tapa del inodoro abrazándose las rodillas. 

¿Por qué quería llorar siempre que Sasuke estaba cerca? ¿Por qué la alteraba tanto? ¿Por qué no dejaba de pensar en lo deliciosa que era su esencia? ¿Por qué? ¿Por qué, de todos, justamente él?

Sasuke tenía dieciocho años. Era menor que Sakura en edad, pero él parecía más grande. Sin mencionar que le sacaba una cabeza de altura fácilmente. A pesar de todo, coincidían en el año en la universidad. Ella ya no sabía cuando había perdido la cabeza por él, de un día a otro empezó a tener sueños con él y se levantaba mojada. Dormida se tocaba pensando en él, se imaginaba cómo sería besarlo, dormir con él. Ser sujetada por esos brazos fuertes... Ya no existían otros hombres, sólo él.

Ya después era la misma rutina de ahora. El aparecia, ella huía. Y con su celo cerca, todo empeoraba. Más calor, más nervios, más feromonas, más olor. Y su loba interna estaba llorando tanto por él como ella.

Una vez que se tranquilizó un poco - o al menos lo intentó-, salió del cubículo para refrescarse la cara. Todavía tenía otra clase y no podía ir así, llamando la atención de todos. Respiro hondo mirándose al espejo, tragando duro.

-Tranquila. Ya pasó. Todo está bien-

 


 

Cuando llegó al salón, estaba vacío. O al menos eso parecía. Sólo estaba Sasuke.

¿Ya había terminado la clase? ¿Cuánto tiempo estuvo en el baño?

Sasuke estaba en el escritorio de la profesora, guardando unas cosas en su mochila. Sakura se quedó quieta en la puerta. ¿Debería preguntarle? ¿Debería salir en silencio y preguntar en otro lado que había pasado con la clase? 

-La clase se pasó para el otro edificio. Aula C.-

Claro, él era asistente de la clase. Todo un nerd.

Sakura tardó en responder. Se había quedado obnubilada por su presencia. No sabía en qué momento apretó los muslos y retorcía los dedos de los pies.

-Oh, bien, gra-gracias Sasuke-kun. -ella dijo “amable” mientras se disponía a irse, o a huir de nuevo mejor dicho.

-Sakura.- él la llamó seco.

Ella volteó a verlo tímidamente.

-¿Sí? 

-Tiraste esto cuando corriste de la cafetería.- Sasuke se acercó hacia ella, extendiendo sus notas, algo arrugadas ahora.

Sakura las reconoció. También reconoció el tono duro que enfatizó cuando dijo "corriste".

-Oh...- dijo sorprendida- Eso... muchas gracias, Sasuke-kun.- caminó  un poco hacía él, extendiendo el brazo para evitar acercarse demasiado.

Ella los tomó, pero él no los soltó. 

Sakura lo miró dudosa, pero no podía sostenerle la mirada demasiado, así que la bajó. Tiró un poco de las hojas, pero él no cedía. Los nervios y el tic de pestañear demasiado cuando empezaba a incomodarse se hicieron presentes. 

-¿Tienes algún problema conmigo Sakura?- Sasuke si la miraba fijamente. Estaba un poco cabreado de la actitud huidiza de ella. La chica siempre corría de él, pero hoy había sido demasiado evidente. Cómo si él le hubiera hecho algo o fuera una peste, siempre que llegaba a donde estaba ella, Sakura se iba.

Ella no sabía qué decir. O qué hacer. Estaba temblando. Seguramente estaba mojada ya. Su propio cuerpo la traicionaba.

Por favor, déjame ir.

-Sé que me estabas oliendo en la cafetería. ¿Por qué?- preguntó de nuevo.

Por favor, déjame ir.

Ella no podía mirarlo. Esto era mucho más fuerte de lo podia manejar. Podía sentir como si el pecho se le fuera a salir del cuerpo y lo caliente que se pusieron sus orejas.

-No... no es nad- ella no alcanzó a terminar porque Sasuke soltó el agarre de sus papeles, para tomarla de los brazos con ambas manos. -¡Sasuke-kun!- ella gritó conmocionada.

Su cara estaba cerca, muy cerca. Oh Dios, su aroma le pegó en cantidad. En cualquier momento las piernas le fallarían.

-Me estoy cansando de esta mierda, Sakura. No soy un tipo paciente. ¿Qué te pasa conmigo? ¿Por qué nunca me levantas la mirada?-

Por favor, déjame ir. 

Anoche me masturbé pensando en ti.

No dejo de pensar en ti.

Por favor, déjame ir.

Creo que te amo.

Sakura se sentía agitada por Sasuke como su loba por el lobo de él. Era una suerte que ella no pudiera cambiar, porque su omega interna hubiera tomado el control seguramente. Sakura se estaba sintiendo horrible. El calor y el aroma del cuerpo de Sasuke la estaba mareando. Para endulzar el momento, su loba ciertamente no colaboraba en lo que le rogaba intermitente por saltar encima de él y arrancarle la ropa.

Ella no tenía fuerzas contra él. Si seguía así sufriría un colapso. 

Que Dios la ayude.

Sakura lentamente levantó sus ojos llorosos hacía él. Podia sentir cómo los ojos negros de Sasuke la perforaban sin piedad alguna y su ceño fruncido la mataba lentamente.

-Mi... celo- susurró muy despacio. Estaba tan avergonzada y el rostro le ardía tanto que dolía.

Sasuke se sorprendió por dos razones, la primera, porque no se esperaba eso y la segunda, ¿Por qué carajo no había sido capaz de percibirlo? Él siempre tuvo un buen olfato. Si bien se destacaba por su visión, jamás había fallado con su olfato.

Sin romper contacto con sus ojos y sin soltar sus brazos, caminó con ella hasta que ella chocó contra la pared.

Sasuke la miró detenidamente unos segundos más antes de hundir su nariz en su cuello. -¡Oh Dios mio! -ella exclamó al sentirlo tan cerca. Su nariz acariciando la piel de su cuello. Volvió a apretar sus muslos porque sentía como latía su entrepierna y su pobre pulso estaba por las nubes.

-Oh, sí... Ahí puedo olerlo. Debajo de todo ese perfume que usaste para taparlo...- Sasuke no podía evitar jadear por lo bajo mientras aspiraba su aroma- Ah, ese olor es… exquisito... no debe estar lejos de un día...lo ocultaste bien, Sakura...- él pasó ambos brazos en su cintura para abrazarla contra él. 

-Sa-Sasuke-kun… por favor…- sollozo. No sabía que suplicaba, pero suplicaba. Su cuerpo reaccionaba tan bien al de él que no pudo evitar pasar los brazos por su cuello y apretarlo contra ella. 

Esto no era amor o siquiera excitación sexual. Era simbiosis en su fase más pura. Una Omega en celo, con la necesidad de apareamiento y un Alfa respondiendo a su llamado, porque eso era lo se hacía.

-Puedo oler tu excitación. Estas excitada por mí.- El lobo de Sasuke estaba babeando por esta hembra y no se prohibió de esparcir besos húmedos en los costados de cuello y a lo largo de su garganta. Mordiendo su labio ante el placer, Sakura no supo en qué momento había estirado la cadera hacia adelante en un intento de conseguir frotarse algo contra él.

-Si sigues haciendo eso voy a tener que follarte aquí y ahora.- Los jadeos de ella en su oído estaban a punto de desequilibrarlo. Sasuke dejó su cuello y apoyó su frente contra la suya y apretando sus caderas contra la de ella. 

Sus ojos se tornaron rojos. Solo los Alfas podían eso.  Sakura sabía qué significaba eso. 

Quería aparearse.

Sakura se detuvo abruptamente al ver los ojos carmesí de él devorándola como una presa, respondiendo a su llamado de apareamiento. Sabía su significado, y no pudo evitar que las lágrimas se derramaran por sus mejillas, y rendida, descansó la frente en su pecho.

¿Cómo decirle a este muchacho, a este Alfa, que ella estaba muriendo por estar con él, que era lo que más deseaba, pero que no podría complacerlo por su nula experiencia sexual?

Era un dolor para su casta interna. Ella complacía, era lo que hacía. Y ahora no podría cumplir. Ni a él ni a sí misma. Qué inutil.  

Pero el peor suplicio era el que sentía en su entrepierna. Su clítoris estaba tan hinchado y palpitaba tanto que la afligía.

Tanto Sasuke como su lobo, percibieron el dolor de la chica enfrente suyo y una picazon fria recorrió su columna vertebral. La necesidad de consolarla y de cuidarla aparecieron. Ella tenía que estar bien para que él esté bien. Era una rara vez que su alfa interno reaccionaba así ante una hembra, pero lo disimularia un poco, no quería asustar a la pobre chica, no importaba lo mucho que su lobo ya la deseaba.

Él tomó su barbilla para levantarle el rostro, y empezó a lamer sus lágrimas. Sakura cerró los ojos, jadeando al sentir la lengua de Sasuke en su cara. 

Y luego la sintió en su boca, cuando él aprovechó metersela para besarla. 

Sakura no lo resistió y gimió en este beso, con el que tanto había soñado, el que tanto había esperado. Sasuke, con una mano en la cintura y la otra enredada en su pelo con posesividad, la besó con suavidad, para después volverse violento. Ella enredó sus dedos en el cabello oscuro de él, como siempre quiso hacerlo. Era grueso y espeso. 

Un lobo con mucho pelo.

La boca de Sasuke la atacaba, fundiéndose en sus labios, acariciando su lengua con la suya. Ella dio un respingo cuando sintió como gotas de su humedad resbalaban por sus muslos hasta sus tobillos. Fue una buena idea haberse sostenido de Sasuke, porque en un punto sus rodillas fallaron cuando todavía estaban besándose. -¡Oh!- ella gimió en su boca cuando su cuerpo perdió la fuerza y Sasuke justo la sostuvo, llevándola a uno de los pupitres del salón. Sakura estaba usando uno de esos vestidos largos deportivos, por lo que no podía estirarse mucho, pero igual Sasuke la sentó en el borde y subiéndole el vestido, se colocó entre sus piernas. 

Sujetando su cuello con una mano, y la otra en la coleta de su cabello, en claro gesto de dominación, le inclina el rostro y baja el suyo para volver a besarla. Sakura se derrite en sus labios y lo sujeta de la cintura para atraerlo más cerca si es posible.     

Sasuke detiene el beso y se separa para observarla, no sin antes pasar su lengua por sus labios. Era una sutil forma de marcación. Su lobo como nunca antes estaba rasgandolo internamente para que marque a esta dulce loba que lo calentaba tanto, pero Sasuke no podía marcarla así como si nada.

O quizás sí. Sasuke tenía planes. Habría que ver si Sakura....

La vista de Sakura es nublada, y su mente no está mejor. Está tragando aire como si hubiera corrido una maratón y el dolor no para.

-Duele, ¿verdad?- Él todavía mantiene el agarre en su cabeza, bajando la mano de su cabello a su muslo externo.

Ella asiente débilmente cerrando fuerte los ojos. Incluso en situaciones así la timidez y la vergüenza batallan contra su loba y la única descarga que encuentra es apretar en bollos la tela de la remera oscura  de él en sus puños, arrugandola. Sasuke desliza suavemente su mano entre sus muslos, y jadea en sorpresa al sentir cómo toda esa zona está empapada y pegajosa. -Tan mojada...- Sakura da un pequeño salto cuando él le acaricia la ropa interior con el pulgar, que ya dejó de ser blanca para ser transparente. 

-Aquí. ¿Aquí te duele verdad?-

Ella asiente de nuevo temblorosa ante su toque y abre los ojos lentamente. 

-Soy virgen.- le suelta frunciendo levemente las cejas, en un muy breve momento de valentía. 

Sasuke levantó una ceja sorprendido. Parecía que el día de hoy, Sakura lo sorprendía con una cosa tras otra. 

¿Virgen? Pero ella es mayor que él. Aunque bueno, eso no significaba nada. Pero Sakura era una chica hermosa, ¿nadie tuvo oportunidad con ella? Él mismo tuvo un enamoramiento con ella cuando era más joven pero como ella se alejaba de él, decidió dejarlo de lado. Y ahora estaba en medio del principio de un celo, que probablemente él hizo que se adelantara.

Sin romper contacto visual, llevó los dedos recubiertos con su humedad a su boca para saborearla. Los pupilas de Sasuke casi dejan sus ojos y la saliva se le acumulo en la boca, dejando salir un gemido cuando probó. Sabia divina. Tan dulce y picante. 

-El mejor sabor que he probado.- le dice para volver a besarla, reafirmando el agarre en su cuello.

-Sasuke-kun…- gime en sus labios.

-Shh, tranquila.- Sasuke regresa la mano a su entrepierna, y empieza a frotarla sobre la ropa interior, haciendo más presión donde está su clítoris. Sakura abre los ojos tanto como puede para luego cerrarlos con fuerza, quejándose agudamente en su boca, aferrándose más a su ropa, casi clavando las uñas. La fricción rápida que le está proporcionando se siente tan bien y calma el dolor de una forma tan placentera.

Quiere gritar y gemir de lo bien que se siente, pero Sasuke lo sabe y la besa para callarla. 

Es una buena suerte que todos estén en clases, porque entre los agudos gemidos de Sakura y su esencia llenando el salón, ya habrian unos exaltados Alfas saltando sobre ella. Y al lobo de Sasuke no le estaria gustando la idea.

Sasuke la recuesta un poco en el banco y ella se sostiene de sus hombros abriendo las piernas como puede. Sus ojos entrecerrados y su boca abierta intentando gemir por lo bajo le dan a él las señales de cuanto ella está disfrutando esto. Su Alfa interno está contento de estar complaciendo a esta Omega, y esos pequeños sonidos que ella hacía quería hacerle arrancar su vestido y follarla aquí mismo. Pero no podía.

Ella alza la boca para que él mismo la calle porque sabe que no puede hacerlo. Claro que la complace y cuando ella le clava las uñas en la espalda y su respiración se agita , es que sabe que su orgasmo está cerca. Sasuke continúa trabajandola hasta que su cadera se alza moviéndose irregularmente y su coño convulsiona en la palma de su mano, mojando todo en su camino. Sakura gritó en su boca, casi llorando y él la besa con fuerza, pasando la mano de su cuello a la parte trasera de su cabeza, para mantenerla en su boca y tragarse todo sus quejidos. 

Los lobos de ambos están saltando de alegría.

Respirando duro, el pelinegro espera que la chica se tranquilice un poco y la endereza con él. Ella jadea satisfecha, el dolor ha pasado y su Omega interna está calmada por el momento, aunque realmente quiere otra cosa.

-¿Mejor?- le pregunta, acariciando su espalda y traga saliva para no babear porque el aroma de su corrida lo está mareando. Ella asiente, abriendo su ojos y horrorizandose al ver que ha mojado la mesada del pupitre entre sus piernas, incluso su vestido amontonado en su cintura. -Oh, Dios...- se tapa la boca con la mano y mira a todos lados asustada. -Oh, Dios, ¿Qué hice? ¿Qué hicim- pero Sasuke la corta tomando su rostro con ambas manos, besándola y ella flaquea. 

-Pasa tu celo conmigo.- más que una petición, suena como una orden.

Sakura observa los hermosos labios carnosos de Sasuke a centímetros de ella. Cree que podría volverse adicta a ellos.

-Quedate conmigo. Te cuidare y estarás segura. Mi lobo me está carcomiendo por aparearse con tu loba y sé que tú también lo deseas. Me deseas. Te excitas con solo verme, por eso huyes de mi, ¿verdad?- El roza sus labios sobre los de ella, volviendo a pasar su lengua. Sakura sólo gimotea. -Contéstame.- le exige.

-Sí… te deseo.- ella se muerde el labio inferior en necesidad. Su sangre vuelve a calentarse y el vientre bajo empezó a latir de nuevo.

-Bien.- El rojo de sus ojos nunca lo abandonan, y probablemente no lo hagan por unos días.

Sasuke le da un beso corto en los labios, en la frente y en los costados de su cuello. La toma de la cadera con sus  manos y la alza para bajarla. También se da cuenta que su vestido está manchado y que está desprendiendo feromonas como loca. Él se quita su chaqueta, y se la coloca, pasando los brazos y cerrándola hasta arriba. Sasuke sonríe porque la prenda le queda enorme. 

-Es por tu bien.- le aclara él.

-Lo sé, gracias.- ella sonríe tímidamente, bajando la mirada. 

No resiste las actitudes tan lindas y tiernas de la muchacha y la besa de nuevo. Apoya su frente contra la de ella, mirándola a los ojos. -Nos vamos ya a mi departamento y anidamos ahí. No te despegas de mi lado y hasta que lleguemos, no te quitas mi chaqueta. Con suerte, mi olor tapará el tuyo. No ves a nadie más que a mí y no me sueltas. No pasas por tu casa, nos vamos directo. Cualquiera que te huela va a saltar encima tuyo y no quieres eso, verdad?-

Ella niega rápidamente. Él tampoco quería eso.

-Bien. ¿Está claro lo que dije?-

Ella asiente.

-Palabras, Sakura.- Ordena. 

-Está claro.- responde automáticamente, sintiéndose domada por esos ojos.

Acariciando sus mejillas con sus pulgares, la besa en la frente y la abraza, apoyando su cabeza sobre la de ella. Quiere equivocarse y decir que esta es sólo otra hembra con la pasaría un celo. Que no es nada importante, sólo otra anidación más. Pero el hecho de que Sakura sacara su lado protector lo confunde demasiado. Puede percibir la comodidad y satisfacción de Sakura al abrazarlo, juntando sus manos detrás de su espalda. Huele a felicidad, pero cree que está confundido.

Sasuke tiene sus propios planes, su propia ambición. Y dependiendo de las cosas, Sakura podría ayudarlo. O no. En verdad dependería de ella. Pero ahora mismo, su lobo le está pidiendo con urgencia montar a esta hembra que está derramándose por él. 

Está bien. Podría pensar en esto después.

-¿Nos vamos?- pregunta él, confirmando que ella ya estuviera bien para salir del salón.

-Sakura asiente contra su pecho, una pequeña sonrisa formada en sus labios. Después de todo, él le dijo que no lo soltara y no quería hacerlo tampoco. Este es el lugar en el que siempre quiso estar.

-Palabras, Sakura.- Reclama él de nuevo.

-Si, vayámonos.-












 

Continuará...