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Can't live without you

Summary:

Un mundo gris, un amor desgastado e inventado y dos personas tratando de continuar fingiendo que pueden repararse. Dabi ama a Geten, Geten ama a Dabi, pero aún así ambos se odian.

 

O una historia tóxica del DabiGeten que escribí a las 3 am mientras escuchaba una playlist triste.

Notes:

Esta es mi primer historia publicada así que espero que sea de su agrado, gracias por el apoyo.
_ Nana.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Todo era un desastre ¿Cómo es que alguien como él había acabado en esa situación?

¿Cómo es que su vida había cambiado tanto desde que lo conoció? Ese chico de cabellos negros que en un inicio lo sacó de ese hoyo de soledad en el que se encontraba lo había vuelto a hundir, lo hundió tanto que no sabía como escapar.

¿Cómo puedes escapar de tus propios pensamientos? ¿Cómo puedes hacer que todo pare? Aquellas eran las preguntas que el chico de piel pálida se hacía con cada día que pasaba, su piel era prueba de ello, aquella que una vez lucía como porcelana fría y delicada ahora no era nada más que un lienzo pintado de todas sus tragedias. Los tonos morados que descansaban en sus brazos eran prueba de ello junto a las ojeras depositadas debajo de sus ojos ¿Desde hace cuánto que no dormía? ¿Desde cuándo empezó a sentirse así?

Todo había empezado tan bien, tan perfecto y de película que, por primera vez, Geten se permitió tener esperanza, tener fe en que su futuro cambiaría para bien y eso había sido un error fatal. Alguien como él no lo merecía, no merecía tener esperanza o felicidad y es por eso que ahora le costaba tanto escapar, dejar todo y comenzar de nuevo.

Por qué si Touya no lo amaba ¿Quién iba a hacerlo?

Si volvía a hacerlo enojar, él lo dejaría. Y no quería eso, no quería perder a la única persona que tenía consigo por más que aquel chico fuera la causa por la que Geten moría interna y externamente; por más insultos y golpes que Touya le diera, él no se rendiría porque tal vez ellos podrían volver a lo que fueron una vez.

Quería volver a esos días alegres donde no eran más que niños enamorados jugando a la pareja feliz y hermosa escondiendo sus problemas debajo de la alfombra donde nadie los viera, donde ellos olvidarán que no se hacían bien el uno al otro. Volver a ese momento perfecto donde Touya era el novio perfecto y él no era una marioneta rota.

¿Cuándo fue que los te amos susurrados cambiaron por gritos llenos de odio? ¿Cuándo fue el día que comenzó a encerrarse a llorar en el baño intentando curar sus heridas? ¿Cuándo fue que ambos empezaron a desahogarse el uno con el otro?

Para el chico de cabellos negros las cosas no eran sencillas también, él sabía que amaba a Geten. Lo amaba tanto que verlo siendo tan dulce, amable, estúpido y lleno de esperanza lo hacía amarlo cada vez más; no había nadie igual a su conejo blanco y eso era un enorme problema porque cuando su chico se diera cuenta de la clase de persona que Touya era, se iría en un abrir y cerrar de ojos.

Es por eso que hacía lo que hacía, si lo rompía lo suficiente tal vez así el chico de cabellos blancos no lo dejaría nunca y podrían recuperar lo que se había perdido en el camino.

Touya nunca quiso golpearlo, nunca quiso abusar física y mentalmente de Geten pero había ocasiones donde sentía que lo merecía. Él le recordaba tanto a su madre, la persona que más lo había amado y eso lo hacía feliz, pero cada que veía a su pareja con alguien más le recordaba a ese momento en que nació el menor de sus hermanos, Shoto, ese mocoso le había robado todo el amor de su madre.

Cuando Geten salía a encontrarse con otras personas, la cabeza de Touya daba mil vueltas en el asunto ¿Y sí su novio solo lo estaba usando? ¿Qué tal si encontraba al chico perfecto para él? ¿Por qué lo dejaba solo? ¿Por qué nunca era suficiente?

Su amor por el contrario se había vuelto una obsesión enfermiza, con cada golpe o insulto que le daba a su pareja su reflejo en el espejo se distorsionaba en la figura de su padre. Aquel hombre que él tanto despreciaba, aquel hombre que constantemente lo maltrataba a él y sus hermanos y eso era algo que le provocaba asco al pelinegro, cada día era más parecido a su papá y todo era por culpa de Geten.

Por culpa de ese chico se había vuelto en la misma basura que su padre, por culpa de Geten su cálido e inocente amor se había transformado en un incendio incontrolable que contrastaba con la frialdad del ajeno, por culpa de su piel frágil lo había llenado de moretones que le daban asco, por culpa de su mirada vacía lo amenazaba con dejarlo, por culpa de los jarrones que compraba tenía sus brazos llenos de vendas cubriendo los mismos.

Pero no podría irse, no podía huir porque si no era Geten quien lo amara ¿Quién iba a hacerlo?

No importa que tontería hiciera, el chico de cabellos blancos y piel frágil que tanto odiaba siempre estaba ahí para él. Y no era como si fuera a arruinarlo más de lo que ya había hecho, así que podría seguir usando sus amenazas de abandono por mucho tiempo más hasta que alguno de los dos dejara de sentir amor por el otro.

Ambos se encontraban atascados en un pantano de esperanzas falsas, recuerdos marchitos, sonrisas vacías; rodeados de futuros inciertos llenos de dudas, puertas que ninguno estaba dispuesto a abrir por miedo de que lo que hubiera detrás de ellas les fuera a quitar su compañía, porque el negro no podría resaltar sin el blanco y el frío destruiría todo a su paso sin el calor para calmarlo.

Touya desaparecería en su soledad mientras que Geten podría volver a ser alguien lleno de vida y esperanza.

Geten sufriría constantemente y Touya estaría al lado de alguien que pudiera darle el mismo calor que emanaba.

Notes:

Bueno, eso fue algo difícil de escribir, el DabiGeten es una de mis relaciones favoritas y aún así me encanta escribirles angst jeje, espero que les haya gustado tanto como yo disfrute escribirlo. <3

- Nana.

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