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Vainilla

Summary:

Khunbamweek2020
Día 1: Cabello.

Bam se despierta con Khun a su lado. El olor a vainilla que desprende su cabello y el calor de su cuerpo, dan paso a una mañana placentera.

Notes:

Universo Alterno donde todo esta bien, y ellos son ya pareja. :)
Agradecimientos especiales a: heavy_cream (escribe hermosoo y es un éxito como beta!)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Día 1: Cabello

El sol comenzaba a salir y la luz se colaba entre las cortinas blancas de la habitación. Me moví lentamente entre las sábanas buscando el cuerpo que yacía a mi lado. A pesar de lo fresco de la mañana, el calor que emanaba su piel era suficiente para olvidarme de las bajas temperaturas del otoño; Khun, aun con su autodenominada frialdad, poseía una calidez embriagadora. Mis manos pasearon con reverencia sobre su piel desnuda, mientras la inevitable gravedad hacía que mi pecho se alineara con su espalda. Acerqué mi rostro para poder descansar mis labios en su nuca, el aroma a vainilla que desprendía su cabello inundó mi sentido del olfato.

Sentí como un leve temblor viajaba por el cuerpo de Khun, sonriendo levemente ante la reacción, y con la intención de evocar otras más; mis manos comenzaron a buscar refugio en el calor que emanaba la piel de su vientre, a la vez que depositaba una serie de besos en su cuello pálido, mordisqueando con cierta cadencia hasta llegar al lóbulo derecho.

—Hmm —murmuró Khun mientras sus piernas se extendían y se entrelazaban con las mías.

—Hey… —respondí quedamente en su oído, recibiendo como respuesta otro estremecimiento por su parte.

Sus manos se movieron y se colocaron sobre las mías, guiándolas hacia más abajo y pronto los dedos de mi mano derecha se encontraron con su miembro semi erecto. El toque que le ofrecía era superficial, un pequeño mimo por aquí, una presión de mis yemas por allá. El fin no era acelerar el acto, solo deseaba disfrutar del cuerpo que se iba despertando bajo mis caricias.

—Bam… —le escuche susurrar con voz apagada, aun danzando entre el reino de los sueños y lo real, causando que mis movimientos fuesen tomando un paso más firme e íntimo.

Con un gemido, Khun rodó sobre su costado, quedamos cara a cara.

—Hola —dije suavemente, mientras mi mano movía unos mechones de cabello azul de su frente y depositaba un beso en ella. —¿Panqueques? —pregunté, sin dejar de observar sus facciones. Disfrutaba de tener el poder de estar simplemente así, compartiendo un mismo espacio físico.

Sentí como sus manos cálidas cogían mi miembro, y el calor de su palma se distribuía en un parsimonioso subir y bajar a lo largo de mi pene que me hizo suspirar.

—Mmm… esperaba poder invitarte a desayunar, no todos los días coincidimos con una mañana libre —Khun murmuró, sus agiles manos seguían lentamente acariciando mi pene. Una de sus esbeltas piernas encontraba su lugar por encima de mi cadera causando que sus labios se extendieran en una sonrisa complaciente —pero antes, debes terminar lo que has comenzado, ¿no lo crees?

Reí un poco como respuesta ante sus palabras y acciones, deslicé una de mis manos entre nuestros cuerpos para reemplazarla por la suya, cogiendo nuestros miembros. Se sentía una mayor fricción ahora que la lasitud de la mañana se había disipado para dar lugar a urgencia. Lo único que se podía escuchar en la habitación, eran unos suspiros casi inaudibles y el sonido de la cama por el movimiento que nuestros cuerpos hacían, al buscar crear más oportunidades de roce entre ambos.

Me acerque más para tratar de capturar sus labios, pero su mano se interpuso en mi camino.

—¡Bam! ¡Ugh! ¡Nada de besos hasta lavarnos la boca! —exclamó riéndose tratando de empujar mi rostro con una de sus manos, situación que aproveché para sacar mi lengua y darle una lamida que hizo que cesaran sus intentos de alejarme —¡eres imposible! — dijo él tratando de sonar serio, pero las risitas que no dejaba de emitir decían lo contrario.

—¡Hey! Pero soy tu imposible— exclamé divertido aún. Tomando como oportunidad la distracción para cogerle ambas muñecas y aprisionarlas a cada lado de su cabeza mientras me acomodaba sobre cuerpo. Sentía como su risa me bañaba, avivando en mi interior cierta energía que no podía expresar de otra forma que riendo con soltura mientras depositaba un casto beso en su mejilla, en su barbilla, y cuando intente besar uno de sus ojos, una carcajada reboto en mi oído.

—¡Bam! — exclamó con euforia.

Mis manos se movieron de sus muñecas y como si de un rompecabezas se tratara, encontraron los espacios entre los dedos de Khun, entrelazándose con los míos en una armonía perfecta. Al instante sus piernas se abrieron para dejarme acomodarme mejor entre ellas. Pronto, las risas se transformaron nuevamente en quedos gemidos cuando nuestras erecciones se encontraron nuevamente.

Nuestros movimientos eran un vaivén que se interpolaba, Khun se agitaba debajo de mí, susurrando mi nombre como plegaria en cada pausa que nos permitía retomar el aire. Solté sus manos para deslizar las mías por su cuerpo, deleitándome con la suavidad de su piel.

Me erguí para apreciar mejor a mi pareja. Mis ojos absorbían cada detalle que se presentaba frente a mí, Khun era simplemente hermoso. Desde su cabello que creaba un halo a su alrededor, proporcionándole una connotación casi etérea con el contraste de su tez blanca, hasta su pene erecto que rogaba por atención.

No podía contener más los deseos de anhelo que surgían en mi con solo verlo, deseaba hacerlo gemir, grabar mi toque en su piel. Tomé nuevamente su miembro y comencé a masajear su longitud de arriba abajo con mayor vigor. Su espalda se arqueó ante la intensidad inesperada de mis movimientos y sus ojos se cerraron en un intento de controlar sus sensaciones.

Supe que Khun estaba cerca del clímax cuando sus manos se prensaron de las sabanas y sus piernas se contraían a mis costados.

—¡Ah! ¡Bam! —gimió Khun mientras su vientre se pintaba de blanco. Seguí bombeando su miembro un par de segundos más, me acerqué y deposité un beso en su cuello.

Después de unos momentos, Khun colocó sus manos en cada uno de mis hombros, empujándome a un lado para poder recostarme de espaldas en la cama, revirtiendo nuestra posición.

—Entre las actividades nocturnas y tu energía matutina, no creo que quedé mucho de mí para el día.

Reí ante el comentario de mi pareja, sus ojos azules chisporroteaban con diversión. —¿Acaso es una queja lo que estoy escuchado? —pregunté divertido.

—Para nada —fue la respuesta inmediata. Khun se corrió hacia el final de la cama y se recostó con su cara frente a mi erección palpitante, había enfocado mi atención en hacerlo sentir bien en lugar de buscar mi propio deseo de satisfacción. Sus ojos de posaron en los míos con cierta intensidad que por un momento me hizo sonrojar, al darse cuenta de mi reacción su sonrisa se amplió. –Así que, ¿aun puedo extraer esas reacciones de ti? —exclamó emocionado, sin esperar a que pudiera responder a su broma, llevó mi pene a su boca. Sus delgados labios se deslizaban placenteramente por toda mi ingle hasta llegar a unos centímetros antes de la base, mis manos instantáneamente se dirigieron a su cabeza, sujetando las sedosas hebras de cabello azul, amaba sentir la suavidad de su pelo. En realidad, no había absolutamente nada que no amase de Khun. No era que él fuese perfecto, pero a mis ojos, sus imperfecciones simplemente complementaban más la persona que era.

No fue mucho el tiempo que le tomó llevarme al orgasmo; era imposible que después de tanto juguetear, pudiese aguantar mucho.

—Ven aquí —dije, aun avergonzado de tenerlo en esa posición, no importaba cuantas veces lo hiciera, aun no podía acostumbrarme a verlo realizar una felación como si de un dulce se tratara. Lo atraje hacia mí y a pesar de que ambos necesitábamos limpiarnos, se acomodó en mi regazo. Lo rodeé con mis brazos y reposé mi mejilla por sobre su coronilla, el olor a vainilla nuevamente invadiendo mis fosas nasales ayudaba a calmar un poco la agitación de mi corazón. —Este nuevo shampoo… realmente me gusta su olor—. Con una mano sosteniendo su cintura, suavemente acaricié su cabello con la otra.

—¿Deseas que te lave el cabello con él? —ofreció Khun moviéndose un poco para colocar su barbilla en mi pecho y poder tener mayor visibilidad de mi rostro.

Sonreí, mientras colocaba un mechón detrás de su oreja —No tengo objeciones al respecto.

—Ok… Entonces, ¿vamos al café de Shibisu? Sé que ayer tenías antojos de unos waffles—. Instantáneamente mi sonrisa se amplió al escuchar su sugerencia, nuevamente depositando un par de besos en su frente.

—Vamos, pero esta vez, ¡Corre por mi cuenta!

Notes:

¡Gracias por leer! :D