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Hanahaki
No era extraño que no supieran sobre esa enfermedad, en la isla lo último de tus preocupaciones era el amor, por eso cuando comenzó ni lo noto.
Fue algo pequeño, una simple tos le molesto una tarde, Evie le vio horrorizada y Mal lo empujó a su habitación para buscar remedios caseros, una costumbre enfermarse nunca trajo nada bueno, si no fuera porque Ben encontró a Jay intentando adentrarse en la enfermería sin permiso no le hubiesen tratado.
Pero aun así no lo notaron, un simple resfriado, fue el veredicto, las señales eran tan similares que la enfermera no lo noto, medicamentos y órdenes de descansar fueron entregados.
No funciono, difícilmente lo haría para él.
Fue una tarde calurosa mientras estaban sentados en un picnic en la hierba recién cortada, Mal y Ben lucían súper cómodos juntos, Evie no paraba de hablar sobre esta nueva tienda en el centro y Jay, Jay estaba lanzando un balón a Doug amistosamente, Carlos hizo una mueca esa tos se había marchado y en su lugar había un extraño dolor en su pecho que ignoro porque si había algo con lo que un De vil podía lidiar era el dolor pero decido quedarse ahí a salir a jugar.
Entonces apareció una chica animadora como muchas otras contoneando las caderas y sonriendo a Jay, quien coqueto como de costumbre regreso los halagos hasta hartarse, Jay se inclinó entonces y beso mejilla con dulzura mientras ella se alejaba riendo.
Sintió un dolor en su corazón, fuerte agudo apretujando su pecho entonces empezó a toser con fuerza, Evie palmeo su espalda mirándole confusa pero el negó y solo cubrió su boca.
- Hojas- dijo Evie confusa - ¿desde cuándo comes flores?- preguntó con una risita, Carlos solo se encogió de hombros al ver los pétalos naranjas en su mano, aquellos que había tosido, pero no lo tomo en cuenta.
De ahí fue gradualmente sutil, el dolor en su pecho se incrementó cada día más, pero sobre todo era cuando estaba con él, con Jay, cuando le veía coquetear con cada chica existente, cuando hablaba sobre lo sexy que era Lonnie o adorable que era jane, cuando su mirada se perdía en faldas sin vacilación.
El dolor en su pecho se hizo más grande, pronto le fue difícil respirar y tuvo que dejar muchos equipos, Jay le gruño por esto pero no había nada que hacer, había empezado a toser a mitad de una práctica y el entrenador lo mando a la banca.
Entonces empeoro en las noches le era casi imposible dormir acostado, su pecho se estrujaba sin poder respirar y estar acostado no ayudaba mucho, cuando hubo sangre en el pañuelo que usaba junto a los acostumbrados pétalos naranjas supo que algo no estaba bien.
Lo llamaban hanahaki, una extraña enfermedad traída a este mundo gracias a maléfica, la enfermedad del amor no correspondido lo llamaban, sin cura existente más que el amor correspondida, pero era tan rara pues solo aplicaba al amor verdadero y cuando los primeros síntomas se daban los amantes casi siempre profesaban su amor eterno, pero este no era el caso de Carlos, porque ellos no era Auradianos buenos y meloso, por que este era Jay, el conquistador, Heterosexual yo conquisto a todas las chicas, porque ellos apenas si conocían al amor, Carlos supo que estaba perdido.
Durante años el amor fue algo tonto, ingorable en un mundo cruel, aquí donde no tenían que luchar por sobrevivir le fue fácil comprender aquel sentimiento, aceptarlo y abrazarlo con emoción, pues en algún momento el corazón del pequeño había empezado a latir de forma extraña, sus manos sudaros y su risa fue solo para una persona, Jay.
Pero su mejor amigo no era más que su amigo simplemente, pues aquel joven carismático nunca lo vería como algo más.
Con todo el dolor de su corazón supo que morirá de ese amor, y estaba bien porque si hubiera de hacerlo, si su vida acabara por algo le gustaría que fuera por Jay.
Incluso si el nunca regresaba su amor.
Por eso escondió, ignoró los pétalos creciendo en su interior, el desgarre de las raíces lastimado sus entrañas, el dolor intenso en su ser, hasta que se hizo insoportable, hasta que se dio cuenta que Jay lo notaria.
No podía hacer esto, no poner esa carga en la conciencia de su mejor amigo por lo que pidió un cambio de habitación, al principio a Jay no le gustó nada, grito y demando saber por qué lo hizo, pero Carlos se negó a constestar y en un segundo el iracundo chico le dejo solo golpeando todo a su paso, no hace falta decir que nadie se acercó al ex ladrón todo el día, Azis era un buen compañero de habitación, igual a Jay pero un poco más tranquilo en privado como si necesitara llevar un acto público, él fue muy observador, demasiado amable, Carlos se hubiera enamorado si su corazón no perteneciera a Jay, quien por cierto le ignoró desde el cambio de habitación.
Así que Azis fue el primero en descubrirlo, le escucho toser esa noche aun cando Carlos intento ocultarlo y noto los pétalos ensangrentados reconociendo la enfermedad.
- ¿Es Jay cierto?- pregunto el joven príncipe a lo que Carlos dudo en asentir - vas a morir si no haces algo.
- No puedo decirle - negó el chico asustado, la sangre manchando sus sabanas- no puede saberlo, nadie puede, no quiero poner este problema sobre sus hombros- no si no quería perder lo que quedaba de su amistad.
Le hizo prometer no decir nada y aunque Azis no estaba de acuerdo acepto, no hace falta decir como siguió el asunto, con Carlos evitando a sus amigos y Azis corriendo a su lado cuando empezaba a toser todo muy sospechoso a los ojos de sus amigos, a los de Jay quien sin saberlo se llenó de celos cada día más.
Fue una fría mañana cuando el corazón de Carlos finalmente se rompió, por alguna razón Jay estaba golpeando a Azis, Carlos no entendía pero debía pararlo eso solo enfureció más a Jay quien molesto por lo sucedido demando saber ¿porque se cambió de lugar?, ¿porque le ignoró?, ¿por qué pasaba todo su tiempo con Azis ahora?
- Por qué el me gusta - mintió Carlos sintiéndose acorralado y aquello tuvo un efecto extraño en Jay quien deteniéndose en el acto se dio media vuelta y marchó, dos horas más tarde Jay tenía una novia, samatha o katerin ni siquiera recordaba el nombre solo el la besaba frente a media escuela lastimando más su corazón.
Las flores expulsadas por su boca así como la sangre fue demasiada y Azis le obligo a ver a la enfermera, aún estaba a tiempo, “aún podría salvarse” la dijo esta, pues las flores crecían peligrosamente alrededor de su corazón apretujándole, Carlos solo quería que dejara de doler.
Apenas si había salido la enfermera en busca de la única que podría quitar las flores cuando Mal, Evie y Ben entraron exigiendo saber que pasaba, “el hanahaki” dijo Azis recibiendo miradas confundidas de las chicas, cuando el asunto quedo explicado Evie solo abrazo a su pequeño hermanito con amor.
- No lo entiendo - dijo Ben - solo funciona con el amor verdadero no correspondido no con un simple enamoramiento - y Carlos se agito sollozante ante esto.
- Jay - gruñó mal saliendo del lugar.
El hada madrina llego entonces y explicó lo que pasaría, existía una cura pero era tan horrible que muchos preferían la muerte, un hechizo que eliminaría las flores creciendo en su interior salvándole la vida, sin embargo cada sentimiento, cada sensación, cada pedacito de amor sería arrancado de igual manera y este jamás podría recuperarse.
Carlos no podría volver a amar a Jay.
Entendió por que en su investigación decía que no había cura, pues la alternativa era mucho peor, tener que vivir sin sentir esto, sin recordar todo el amor de Jay, cada cosa, cada momento que ayudo a que ese amor, su único y verdadero amor creciera dentro de él, lo dijo antes prefería morir, “solo que Jay nunca sería suyo”, Azis le recordó eso, porque Jay nunca lo amo, nunca lo haría, él tenía una nueva novia y ni siquiera volvería hablarle luego de esto.
- Carlos por favor - dijo su hermanita temerosa de perderlo porque aun cuando Jay también era su amigo Carlos siempre fue especial, el primero de su familia - por favor - insistió al igual que Azis, y Carlos aceptó.
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- Por qué está enamorado de ti- dijo Mal finalmente a Jay quien no había estado más pendiente de nadie en su vida.
La chica lo había alcanzado cuando este salía con su novia mando a volar a la susodicha tras buscar por todo el campus y obligo a escucharle, al principio cuando salió el nombre de Carlos, Jay no quiso escuchar pero entonces mal mencionó la palabra morir y el ex ladrón la miró serio, le explicó aquella extraña enfermedad, los síntomas raros y la razón de esta, un amor no correspondido y cuando Jay estaba apuntó de ir a matar a Azis por no responder el bello amor de Carlos, Mal lo golpeo, porque no era al príncipe a quien Carlos amaba, si no a él.
Corrió, a todo lo que pudo, Jay corrió a la enfermería solo que Carlos ya no estaba ahí, ni sus amigos, la enfermera menciono entonces como el chico salió bien de su "tratamiento " y como el hechizo elimino los pétalos, Jay no se quedó a escuchar todo solo había algo en su mente, Carlos, tenía que encontrarlo ver si está a bien.
Lo encontró caminando con sus amigos tranquilamente llamo entre gritos a lo que solo Carlos le espero unos pasos atrás que los demás y cuando lo tuvo ahí frente a él, cuando pudo mirarle a los ojos Jay se dio cuenta que estaba igual de enamorado, por eso tenía esos celos de Azis, por eso nunca tomo enserio a ninguna chica, por eso siempre hacia estupideces para llamar su atención, amaba cada pedacito de ese chico.
- Te amo - dijo Jay finalmente sonriendo con calidez - te amo Carlos - repitió para abrazarlo, solo que Carlos apenas si respondió a su abrazo, el chico no reaccionó, no hubo ese estremecimiento que siempre había, no nerviosismo ni sonrisa cálida, Carlos sólo le miro tranquilo
- Lo siento - respondió con suavidad - pero no me gustas Jay - dijo el - ojala podamos seguir siendo amigos.
Y Jay se congeló tomo a Carlos por los hombros buscando una mentira, una venganza por su comportamiento pero no hubo nada, sus ojos lucían apagados, su sonrisa no tenía cálida, su piel estaba fría, Jay le soltó entonces y Carlos reanudo su camino con sus amigos dejando sin saber destruido el corazón de su alma gemela.
- No recuerda nada - murmuro mal a su lado quien escuchó la explicación de la enfermera - nunca lo hará, ese sentimiento jamás va a volver - explicó - tuvo que hacerlo o iba a morir, lo siento tanto Jay.
Pero el chico no respondió comprendió, esto era su culpa solo de el por no ver lo que tenía enfrente y era mil veces mejor tener a un Carlos vivo que uno muerto por amor.
Algo se apretó en su pecho entonces, un dolor indescifrable no pudo evitarlo, el comenzó a toser cubriendo su boca, Mal lo miro entonces tomo su mano y negó con la cabeza ante esa situación, ahí estaba dos pétalos negros cubiertos de sangre.
