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PARTE VIII
Epílogo
Un año (días más, días menos) más tarde…
Era casi mediodía y tanto Peter como Derek se encontraban terminando de colocar unas cuantas farolas en el frente de la casa junto con un enorme cartel de "¡FELIZ CUMPLEAÑOS STILES!" en brillantes letras abarrotadas a más no poder de brillos y colores neón. Todo eso mientras conversaban sobre la atípica relación que Derek mantenía con el casi adolescente, aunque más que conversación era más una disertación de Peter sobre las obvias desventajas de ese enamoramiento místico entre ellos. Especialmente cuando las palabras "te amo" no habían brotado ni una vez de los labios del Stilinski más joven. Algo que a decir verdad no molestaba a Derek, mucho, ya que comprendía que Stiles aún era muy joven para expresar tal cosa, aunque sus acciones prácticamente lo gritaran casi cada dos segundos. Pero ni eso evitaba que Peter le fastidiara a cada oportunidad que tenía, y de la que estaba sacando bastante provecho en esos instantes mientras el rostro de Derek refulgía por todo el brillo que le había caído sobre la piel al colocar el maldito cartel que Laura, Cora y Adrian hicieron durante la semana pasada.
- Aún pienso que el sheriff va a dispararte un día de estos por arrebatarle a su pequeño. – se le ocurre decir a Peter en cuanto Derek termina de colocar la última farola en la línea que pende del techo del porche de la casa hacia uno de los árboles que la rodean, sonriendo al imaginarse la expresión de su sobrino al escucharle, siendo recompensado unos segundos más tarde al encontrándose con ella en cuanto este gira el rostro para rebatirle.
- No le he arrebatado nada a nadie. – medio gruñe en respuesta Derek al bajar por las escaleras que su tío sostiene para él. – El sheriff ya ha aceptado mi relación con Stiles y está conforme con ello mientras me mantenga fiel a la promesa que le hice, Laura es la que me preocupa. – continua cuando sus pies al fin han tocado tierra, lanzándole una mirada punzante a su tío.
- Oh cierto, la promesa de los dulces 18, al menos a partir de hoy ya son menos años los que tienes que esperar para desfl… - empieza a decir Peter, mirando al cielo con una expresión exageradamente soñadora que sólo enerva los nervios de Derek.
- Si terminas esa frase… - le amenaza, apuntalando su dedo índice en el pecho del mayor, quien sólo le mira con las manos en alto en señal de paz y una sonrisa que no hace mucho por fomentar el autocontrol de Derek, que algunas veces desearía que su tío fuera eso, su tío, y no como el hermano molesto que no necesita. Ni siquiera Adrian es tan desesperante como Peter.
- Uy, que delicados estamos hoy, pero bueno como quieras, y retomando el tema, cierto, la pequeña Laura aún no te ha perdonado del todo, todavía te mira mal cuando se te ocurre desviar la mirada de Stiles hacia alguien que no sea de la familia. Es casi…adorable. – añade con un dedo en la barbilla, casi asintiendo para sí mismo ante las imágenes que vienen a su mente con esas palabras. Laura ciertamente, desde lo sucedido el día que los cazadores atacaron, y la debacle del lazo roto, se volvió la más acérrima protectora de Stiles, llegando a intimidar a su hermano en más de una ocasión por cosas tan simples como desviar la mirada en el centro comercial. Peter aún ríe por la expresión cenicienta en el rostro de Derek cuando su hermana le susurro sus amenazas al oído para no perturbar al pequeño Stilinski.
- Aterrador querrás decir. – le corrige Derek casi al instante, estremeciéndose no muy débilmente porque él también recuerda las amenazas de Laura, y lo cierto es que no son recuerdos en lo absoluto agradables.
- Ah, ¿pero puedes culparla? – menciona Peter, dejando un poco de lado su actitud burlona por una más seria, porque pese a todo todavía persiste cierto resquemor en la familia por lo sucedido. Especialmente cuando, de forma anti climática, o desastrosa, Peter descubrió que su enlazado era ni más ni menos que un cazador. Un cazador con esposa e hija, que rechazo de tajo la unión entre ellos y aún hoy Derek no tiene ni idea de cómo es que su tío lo soporta cuando él casi muere.
- No, no puedo. Hay días en que incluso pienso que habría sido mejor… - termina aceptando en voz baja, dejando caer los hombros porque aún no consigue perdonarse del todo esos errores del pasado, pero no puede decir mucho más porque la mano de Peter en su hombro le detiene, obligándole a mirarle y sumirse en la comprensión que puede notar en los ojos azules de su tío.
- Termina esa oración siquiera y no tendrás que preocuparte por Laura porque tu madre te hará pasar un verdadero infierno por siquiera pensar aquello. Vamos, sobrino, deja esos pensamientos deprimentes y será mejor que pongas tu carita feliz porque el cumpleañero está por llegar, y si te ve con esa cara larga le vas a arruinar la fiesta, y tras el fiasco de su último cumpleaños más te vale no arruinarlo o esta vez Laura te arrancara las pelotas.
Peter decide cambiar un poco de tema para alejar el aura deprimente que empieza a asentarse entre ellos, haciendo sonreír a Derek de forma imperceptible porque tiene razón, Laura le caparía si se atrevía a arruinar la fiesta que prepararon para el cumpleaños catorce de Stiles.
- Siempre viéndole el lado bueno a todo, ¿verdad?
- Alguien tiene que hacerlo dado que no estás por labor, así que la responsabilidad cae en el adorable tío Peter.
Derek se limita a rodar los ojos ante la expresión auto-complacida de su tío, decidiendo ignorarle en ese momento, sólo que la respuesta que pica en su lengua es demasiado como para que pueda contenerla.
- ¿Quién te ha dicho semejante mentira? Tú no eres en lo absoluto adorable, ¿desquiciante? Seguro. – se encuentra diciendo al acomodar un par de sillas en la enorme mesa frente a la entrada de la casa.
- Tú "novio" lo dice y todos sabemos que Stiles no miente. – le rebate Peter, haciendo bastante notorias las comillas cuando dice la palabra novio al referirse a Stiles. Porque si bien no lo son en la completa extensión de la palabra, nadie que los viera podría negar que están juntos. Además del hecho de que el término molesta a Derek por no poder usarlo con propiedad, todavía, gracias a las imposiciones del sheriff. Quien se tomó todo mejor de lo esperado y no persiguió a Derek con escopeta en mano tras todo lo sucedido, lo que fue un alivio, al menos hasta que empezó a recitar las condiciones para que pudiera seguir frecuentando a su hijo.
- Debes tener atrofiada la nariz porque eso fue, y es, una total mentira. – es lo que medio le gruñe Derek, confirmando todos y cada uno de los pensamientos de su tío en lo referente a ese tema.
- Esos son los celos hablando, sobrino, y créeme, el verde de los celos no te queda.
- No estoy celoso, y mucho menos de ti.
- Lo que digas, pero todos sabemos que te repatea el que Stiles diga que soy adorable y tú un gruñón. Así que entre más rápido aceptes esa verdad todos lo pasaremos mejor. – le responde Peter con un ademán condescendiente, dándole momentáneamente la espalda para terminar de llevar una caja con vasos y platos hacia la mesa, mordiéndose la sonrisa cuando le escucha gritar:
- ¡Peter!
- Tío Peter para ti, Derek, y mira, ahí vienen así que cambia esa cara y sonríe, que buena falta te hace. – le corta, señalando el camino de terracería por donde la camioneta de su padre se acerca con Laura al volante y un Stiles que parece saltar sobre el asiento trasero junto con Adrian y Cora, mientras que su padre se esfuerza por no reírse, si es que el temblor en sus hombros es un indicio de ello.
Para el momento en que Derek percibe la presencia de Stiles a sólo metros de él todo su malhumor parece esfumarse, siendo reemplazado por una sensación de inexorable dicha y plenitud, sensación que se ve ampliada cuando Stiles corre a abrazarle en cuanto se baja de la camioneta cuando esta ni siquiera se ha detenido del todo.
- ¡Derek! – la exclamación de Stiles le corta el aire, y no tanto por la genuina alegría impresa en su nombre, ni en la forma en que lo pronuncia, sino por el hecho de que al momento de decirlo el joven prácticamente le taclea, cerrando sus brazos entorno a su torso y enterrando su rostro en su pecho. Stiles es algo más bajo que él aún, pero en los últimos meses ha crecido los suficiente como para darle la seguridad a Derek de que el chico probablemente crecerá hasta ser tan alto como él.
- Feliz cumpleaños. – susurra contra el cabello castaño, enterrando su nariz entre las hebras, cerrando sus brazos en respuesta al abrazo de Stiles mientras se deja embriagar por su aroma y lo que su cercanía le provoca.
Un carraspeo a unos cuantos pasos a su espalda le hace gruñir de forma instintiva, afianzando su agarre sobre lo más preciado que tiene. La vena egoísta, ahora más arraigada que nunca, palpitando con furia en su cuerpo.
- ¡Hey, yo también reclamo un abrazo del cumpleañero! No me mate decorando sólo por la bondad de mi corazón, ¿saben? – la voz de Peter se hace escuchar un segundo más tarde, ignorando por completo el gruñido de su sobrino y colocando una mano sobre el cabello de Stiles, obligando a Derek a desplazar el rostro. Stiles hace un sonido bajo que parece un gruñido, pero que se acerca peligrosamente más a la categoría de gemido cuando la palma de Peter le toca; volviendo un poco a Derek.
- Todos sabemos que no tienes corazón, Peter… - empieza a decir con la mandíbula un poco apretada, antes de que ser corregido por un coro de voces al grito de:
- ¡Tío Peter!
- …lo que sea, deja de fingir que tienes algo dentro de ese pecho. – termina diciendo, lanzando miradas envenenadas hacia Laura, Cora y Adrian, mientras su padre sólo sonríe negando con la cabeza ligeramente antes de dar un paso en dirección a la casa. Desde hacía un tiempo que Jonathan Hale había decidido dejar de intervenir en esas riñas infantiles entre sus hijos y su hermano menor.
- Derek, no molestes a tío Peter, deja de ser un celoso sólo porque él es más adorable que tú. – le recrimina la voz de Stiles desde su sitio contra su pecho, dándole una mirada con el ceño fruncido, que en lugar de molestarle todo lo que debería sólo consigue ablandarlo un poco.
- Te lo dije. – cosa que se evapora en el mismo instante en que su tío abre la boca con una expresión de suficiencia en el rostro. Derek quiere ir a golpearle, sólo un poco para hacer desaparecer esa expresión en su rostro, pero el apretón que Stiles le da le detiene en el acto mientras niega con su cabeza castaña, derribando todas y cada una de sus defensas.
En momentos así es cuando Derek se pregunta qué es lo que ese chico le hizo para tenerle a su merced. Una pregunta que se responde él mismo antes de sonreír como un completo idiota enamorado. Según palabras de Cora; y que hasta el momento no había encontrado forma de rebatir.
- Niños, basta, que hay un cumpleaños que celebrar, y Martha no va a estar nada contenta si lo arruinan. – les llama Jonathan en cuanto este llega a la puerta de la casa, dándoles a todos y cada uno una mirada significativa porque su esposa ha observado todo el intercambio desde el interior de la casa , dándole a entender a su esposo, con un simple levantamiento de cejas, que si no empiezan a comportarse las cosas podrían ponerse algo feas.
- Pórtate bien, Derek. – es la única advertencia que Laura le da al pasar a su lado, tocándole el brazo antes de ir al interior de la casa para ayudar con las cosas que pondrán en la mesa para la comida.
- Estoy esperando. – les asalta la voz de Peter desde el mismo sitio a un costado de Derek, moviendo un pie de forma impaciente en espera de su abrazo.
Stiles ríe por lo bajo antes de separarse de Derek, no sin cierto esfuerzo, antes de abrazar a Peter, su autoproclamado tío favorito; cosa que Stiles ni siquiera se detuvo a negar cuando el hombre lo dijo delante de su padre en una comida a la que asistieron juntos un par de meses atrás.
- Nunca te dejaría sin un abrazo, tío Peter. – le dice Stiles cuando le rodea con los brazos, descomponiendo toda la pose arrogante de Peter, destrozando la máscara de diversión que se coloca todo el tiempo. Porque Stiles siempre consigue bajar todas las defensas de los lobos, especialmente las de Peter desde lo sucedido con el cazador. Porque de cierta forma Stiles lo consuela y hace que su pena sea menos.
Derek no lo entiende, realmente no quiere hacerlo, pero en momentos así, al ver a su tío tan vulnerable en brazos de Stiles, no puede evitar compadecerse un poco de él. Una de las razones por las que tolera todas sus bromas y siempre está a su lado, porque entiende que este comportamiento bromista y cínico no es más que un mecanismo de defensa.
-Bueno, basta de ponernos cursis, niños. Hay una fiesta que celebrar. – dice Peter unos segundos más tarde, deshaciéndose de la melancolía y recuperando su máscara, separando a Stiles un poco antes de sacudirlo afectuosamente. – Feliz Cumpleaños, Stiles. – añade después, antes de soltar al chico y dirigirse al interior de la mansión, seguramente a intentar recomponerse del todo antes de volver e incordiar a todo el mundo.
- Está sufriendo…mucho. – la voz de Stiles es apenas un susurro, pero Derek lo escucha perfectamente al igual que la tristeza que acompaña su tono, acercándose hasta él para abrazarle por la espalda, recargando su mentón en el hombro del chico sin importarle si tiene que encorvarse un poco.
- Lo sé. – dice escuetamente, dejando que el mismo sentimiento de pesar se transmita en su voz.
- Ese hombre es un estúpido, tío Peter es lo mejor que le podría pasar a alguien. – vuelve a decir Stiles, apretando los puños en sus costados por la molestia que le recorre entero al ver a alguien, que ya considera su familia, sufrir de esa manera.
Derek lo único que hace es estrecharle un poco más fuerte, un poco más cerca, porque le entiende, mejor que nadie entiende el dolor de Peter, o quizá Stiles lo entienda mejor, pero eso es algo en lo que no le gusta pensar demasiado porque le hiere, así que se limita a suspirar débilmente antes de hablar.
- Algunas veces toma tiempo y otras…
- Merece ser feliz, Derek. Es demasiado bueno como para quedarse sólo teniendo la posibilidad de ser tan feliz como tú y yo. – le interrumpe casi al instante, envarándose, incapaz de comprender como alguien pudo rechazar algo tan hermoso como el lazo. Pero es la seguridad tan aplastante con la que dice lo último lo que llama la atención de Derek, haciéndole temblar por una emoción abrumadora, paralizando su respiración por un instante.
- ¿Eres…eres feliz con…conmigo? – pregunta casi con miedo, con sus ojos verdes más abiertos de lo que quisiera pero incapaces de ver al chico entre sus brazos.
- ¿Por qué no habría de serlo? Me cuidas y…me quieres, ¿no es así? – empieza a contestar, separándose lo suficiente para encarar al hombre lobo, su seguridad inicial siendo sustituida por un temblor casi imperceptible en sus manos.
- Por supuesto. – atina a responder de inmediato, reforzando el contacto porque no permitirá que Stiles dude de él nunca más. – Jamás dudes de ello, te quiero.
Ante sus palabras Stiles no puede hacer otra cosa más que sonreír, sus ojos del color del caramelo líquido brillando con una calidez que Derek espera nunca se extinga fijos en los suyos.
- Entonces no veo porque dudas de que sea feliz. – dice sin más, encogiéndose de hombros antes de tomarle de la mano y empezar a jalarle hacia la casa. – Ahora vamos adentro, quiero saludar a tu mamá y decirle que no asuste mucho a mi padre en cuanto llegue.
Derek le sigue sin resistencia alguna, sonriendo todo lo grande que es capaz porque no puede con el sentimiento de plenitud y felicidad que le inflama el pecho. Dispuesto a seguirle hasta el fin del mundo si eso es lo que quisiera. Sin importarle tener el rostro lleno de brillos que conseguirán que Laura se burle de él de aquí hasta el fin de los tiempos.
Es un par de horas más tarde, después de la llegada del sheriff, un repentino ataque de celos por parte de Derek ante la llegada del mejor amigo de Stiles, un tal Scott McCall, y un montón de regalos siendo entregados al castaño, que Derek encuentra un momento para estar nuevamente a solas con Stiles y entregarle su propio regalo. Ahí, en medio del bosque y lejos de las miradas de toda su familia, porque ese momento es únicamente de ambos.
Cuando Derek se detiene en medio de su caminata Stiles sólo alza las cejas en una leve confusión, antes de fruncir el ceño al ver que Derek empieza a buscar algo en el bolsillo de la chaqueta que se ha puesto, una prenda de cuero que le queda un poco grande debido a que es de Peter y no suya.
- Espera un año entero para darte esto. – dice de pronto, extendiendo hacia Stiles una pequeña figura de madera, un lobo de color negro con brillantes ojos azules, un agregado que hizo en los últimos meses. – Iba a dártelo en tu cumpleaños pasado pero…bueno, sabes que las cosas se complicaron un poco.
Su voz se quiebra un poco al decirlo, sintiendo la vergüenza y el arrepentimiento de sus actos arremolinarse a su alrededor al ver la figura y recordar los motivos que impidieron que fuese entregada en el tiempo que debió haberlo hecho.
- Derek…no importa. – dice Stiles, tomando la figura del lobo entre sus manos, para después colocar una mano en la mejilla del hombre lobo, consolándolo con su toque y todo el afecto que existe en su mirada. – Es precioso, ¿lo hiciste tú?
- Sí y no, mi padre me ayudo con los detalles. – dice levantando un poco la cabeza para mirarle, arrancado de sus pensamientos por el sonido de su voz, regalándole una pequeña sonrisa antes de sacar otro objeto de la bolsa de la chaqueta. – Este en cambio, lo mande hacer especialmente para el día de hoy. – añade con un dejo de orgullo en su tono, sus ojos recuperando ese brillo que Stiles tanto ama. – Yo la diseñe. – dice al final, sólo por no dejarlo pasar.
Los ojos de Stiles se abren al ver la pulsera que Derek le ofrece, una estilizada línea de cuero y plata con un diseño intrincado.
- Oh, Derek, es… –las palabras por una vez escapan de su boca, quedando simplemente maravillado por la pieza que Derek le ofrece, encontrando sólo una cosa que decir. – Me lo pones.
- Por supuesto. – es su respuesta inmediata, ampliando su sonrisa mientras coloca la pulsera alrededor de la muñeca de Stiles, cerrándola con una delicadeza que le sorprende hasta a él. La mirada de Stiles viajando entre su rostro y el diseño que recorre los eslabones de plata que descansan sobre la línea de cuero, entrecruzándose cada cierta distancia.
- ¿Qué significa este símbolo? – pregunta de pronto, delineando con su dedo el grabado de la triada de espirales que parecen nacer de un mismo punto en el centro de la pequeña placa de plata en la pulsera.
- Se llama Triskelion. – responde, añadiendo su dedo índice al de Stiles en su recorrido. – Podría decirse que es el escudo familiar, lo que identifica la manada Hale de entre todas las demás. Y además…simboliza mi lazo contigo, todo lo que siento por ti. – añade mirándole a los ojos, deseando que Stiles pueda entender todo lo que no puede decir antes de soltar, la que es, su verdad más absoluta. – Soy tuyo, Stiles, completamente.
Lo dice en voz baja, casi en un susurro al juntar su frente con la de Stiles, mostrándose todo lo vulnerable y sincero que puede llegar a ser únicamente delante de Stiles, esperando que su enlazado lo entienda, comprenda la magnitud de lo que tienen. Que ya nunca más va a separarse de su lado a si tenga que pelear con la misma muerte para lograrlo.
Stiles no responde al instante, simplemente le observa con los ojos un poco más abiertos de lo habitual y sus labios ligeramente separados el uno del otro, arrojando su aliento hacia Derek, dejándole respirar su esencia misma en esos segundos que al mayor parecen serle eternos hasta el momento en el que el castaño le sonríe, tomando su rostro entre sus manos, acercándole un poco más antes de susurrar contra sus labios un:
- Yo también he esperado un tiempo por esto, Derek.
Y en ese mismo instante el mundo desaparece para Derek al entrar en contacto con la suavidad de los labios de Stiles, al sentir su calor como nunca antes lo había sentido. Explotando de adentro hacia fuera, elevándose y cayendo, todo en el mismo instante, aferrándose al cuerpo del chico como su única y más necesaria ancla.
El beso es inocente, tímido podría decir, un primer beso perfecto a parecer de Derek. Lo mejor que le ha pasado hasta ese momento.
Cuando al fin se separan, un tiempo incalculable después, Derek deja escapar las palabras antes de pensarlas siquiera, simplemente sintiéndolas al abrir los ojos y perderse en los ojos que le miran con una adoración y un cariño inequívocos.
- Te amo. – dice en un susurro, sonriendo, tremendamente feliz. Más feliz de lo que nunca ha estado en toda su vida, felicidad que borra todos sus fantasmas, todos los demonios y arrepentimientos del pasado, porque esto, Stiles, ha iluminado su vida de forma completa y absoluta.
Derek no espera respuesta a sus palabras, no las necesita, en parte porque sabe que Stiles es joven, aún demasiado joven como para entender del todo esto que les sucede, pero se sorprende al recibir un nuevo beso, más breve, como el aleteo de una mariposa sobre sus labios, antes de escucharle hablar. Llevándole a un nuevo nivel de dicha.
- Creo…creo que yo también a ti. – es un leve titubeo lo que Derek percibe en la voz de Stiles, pero no hay temor o siquiera un atisbo de duda en su mirada clara, simplemente la inseguridad natural que se siente al darte cuenta de tus verdaderos sentimientos, del atisbo de una felicidad que apenas puedes empezar a sentir antes de que te inunde por entero.
Derek sabe que tomara algo de tiempo para que las palabras salgan con fluidez, pero puede esperar, ahora más que nunca puede esperar.
- Puedo vivir con ello. – le susurra nuevamente, sellando sus labios en un nuevo beso lleno de promesas y un futuro que despunta con el sol al amanecer.
FIN
