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Ariadna entreabrió los ojos con dificultad, cabeceando pesadamente. Sentía los brazos entumecidos y algo fuertemente enrollado en sus muñecas. Al salir de la subconsciencia comprobó que estaba colgada del techo, con las manos atadas por unas gruesas cadenas. Al mirar alrededor, para intentar comprobar donde estaba, inhaló profundo, con sorpresa.
-Lydia- susurró levemente, y antes de que la pelirroja pudiera contestarle, una voz a su espalda le puso los pelos de punta.
-Vaya, vaya… la Bella Durmiente al fin ha despertado- Ocean dio la vuelta y se detuvo frente a ella, junto a Lydia, quien parecía completamente acongojada- Para que veas que no soy tan malo como te hacen creer… le he quitado el encantamiento a mi querida madre… así podrán… ponerse al día, creo- esbozó una sonrisa espeluznante y Lydia tembló casi imperceptiblemente- Quizá ella pueda aclarar tu duda sobre… mi padre- Ariadna frunció el ceño, al notar la mirada en los ojos de Lydia. Una mirada aterrorizada, culpable y llena de remordimientos.- Pero también tú podrás contarle lo que ha sucedido desde que ella está conmigo… seguro está muy interesada en saber qué ha sido de Isaac- miró a Lydia, la cual lo observó, algo confundida de momento.
-Claro… porque yo sé tanto sobre lo que ha pasado en Beacon Hills durante estos 20 años- suspiró Ariadna, rodando los ojos. Ocean sonrió, y con un movimiento de su mano las cadenas que la apresaban desaparecieron, haciéndola caer pesadamente al suelo.
-Sólo me interesa que le cuentes sobre Isaac- musitó él, chasqueando la lengua- Así la pobre no se sentirá tan culpable cuando te cuente sobre mi padre- Ariadna sintió cómo el corazón se le encogía de pronto, para transformarse en un incesante colibrí al segundo siguiente. Porque Ocean no podía estar insinuando lo que ella creía que estaba insinuando. Él se agachó frente a ella, indudablemente disfrutando la situación- Ya puedes imaginártelo… ¿Verdad?
-Es mentira- masculló la joven entre dientes, forzándose a creer ella misma que el brujo sólo estaba jugando con sus pensamientos.
-Pregúntaselo a Lydia, ella no va a mentirte- susurró Ocean, volviendo a levantarse.
-Ary…- gimió la pelirroja y la joven se forzó a mirarla, apretando la mandíbula- Lo siento… lo siento tanto…- gruesas lágrimas caían por sus mejillas, mojándole el rostro, empañándole los ojos llenos de culpa y temor- Lo siento… lo siento…
-¡Cállate!- gimió Ariadna, comenzando a sentir cómo el calor le trepaba por las piernas.
-Es cruel de tu parte hacerla sentir así- meditó Ocean- Tú tampoco eres una santa… a pocos meses de morir Peter ya estabas revolcándote con su marido- Lydia miró a Ocean, con desprecio y luego observó a Ariadna.
-Voy a matarte tan lenta y dolorosamente que desearás no haber nacido- bufó la morena, apretando los puños. Ocean rió, burlonamente y sacudió la cabeza, con escepticismo.
-Cariño, yo no soy el culpable de que tu pareja de por vida haya decidido embarazar a alguien más- musitó, mientras se agachaba frente a ella y Ariadna le devolvió una mirada desafiante, para luego sonreír, con aire superior.
-Me subestimas- susurró- Porque sé que tras toda esa patraña de brujo superpoderoso e indestructible hay oculto un niño cobarde y temeroso, porque todo tu poder depende de una sola cosa… simplemente necesito saber de qué se trata exactamente- Ocean volvió a reír y estaba a punto de hablar, pero Ariadna lo silenció- Por eso me trajiste hasta aquí, aún cuando con mi escaso poder no te sirve de nada tenerme prisionera; tampoco me asesinas, porque me necesitas en el pasado… pero no me dejarás ir, porque soy la única persona que puede detener tu reino del terror- por un segundo Ocean dejó caer su máscara y en sus ojos brilló la inseguridad.
-No sabes de lo que hablas- refutó, levantándose, con furia.
-Sé lo que digo… sólo necesito averiguar cuál es el momento exacto que debo cambiar en el pasado para destruirte de una vez y para siempre- Ocean la miró con rabia.
-Suerte con eso- gruñó entonces, dándose la vuelta y saliendo de la habitación, para cerrar con un fuerte portazo.
-Ary…- gimió Lydia, agachándose frente a ella, pero la joven la silenció.
-No necesito que me vuelvas a pedir perdón- dijo, levantándose del suelo, completamente seria y decidida- Necesito que me cuentes todo lo que puedas saber- Lydia la miró confundida- Porque estoy segura de que en algún momento Ocean ha tenido algún desliz. Es un sujeto egocéntrico que confía demasiado en su absoluto poder… le gusta vanagloriarse de sus éxitos.
-No sé demasiado- susurró Lydia, con mirada avergonzada- Pensé que sería una buena idea venir hasta él y tratar de engañarlo para conseguir información… pero es demasiado listo. Supo de inmediato mis intenciones y me puso bajo el adormecimiento… no logré obtener nada.- Ariadna suspiró profundo, pensativa. Sabía que tenía razón. Ocean la mantenía cautiva viva porque no podía deshacerse de ella, si lo hacía, algo cambiaría en el pasado. Tampoco podía dejarla ir porque seguramente ella misma era la clave para evitar su nacimiento.
-Si muero… algo cambiará en el pasado- murmuró, comenzando a caminar de un lado a otro- Si me deja ir… algo cambiará también…
-O tú podrías cambiarlo con intención- la interrumpió Lydia y Ariadna se giró hacia ella, interrogativa- Cuando Ocean volvió, luego de desaparecer por muchos años, su única gran obsesión era tenerte a ti. Aún no eras todo lo poderosa que luego llegaste a ser, de hecho… eras como eres ahora, pero estaba obsesionado con convencerte de unirte a su bando.- Ariadna frunció el ceño, dudosa- Su obsesión aumentó mientras más poderosa te hiciste… de hecho…- la pelirroja se restregó las manos, nerviosa- Cuando asesinó a Peter… y a los niños… tu poder llegó a un punto cúlmine… y él realmente se desesperó por quitarte del camino, incluso si eso significaba matarte…
-Yo soy la clave- suspiró Ariadna, asintiendo- volviéndome poderosa seré capaz de hacer algo que lo detendrá- resopló cansinamente, tratando de recordar las conversaciones con Jake- Si tan sólo pudiera recordar mejor todo lo que Jake me contó sobre los poderes de los fénix.
-Quisiera ser de más ayuda, pero, lo único que recuerdo que podías hacer, así como… remarcable… era tu transportación entre lugares- Ariadna la miró interrogativa.
-¿Transportación?- preguntó y Lydia asintió efusivamente.
-Eras capaz de teletransportarte- contestó- Te encendías en fuego y… aparecías en otro lugar. A voluntad.
-¿Cómo lo aprendí?- interrogó entonces
-No es que te hayas entrenado para ello- explicó Lydia, sentándose sobre un viejo sillón- Una vez Stiles estuvo en peligro y tú… simplemente… lo hiciste. Para salvarlo.- Ariadna abrió la boca para replicar, pero entonces otra idea surgió en su cabeza.
-Stiles es la clave- gimió.
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Stiles caminó de un lado a otro, intranquilo y Derek, al igual que todos los demás, sólo lo seguían con la vista. El moreno ya se había dado por vencido en sus intentos por tranquilizarlo y había terminado sentándose junto a Peter, quien observaba al adolescente como si quisiera caerle encima y molerlo a golpes.
-Tengo una teoría- dijo entonces Stiles y todos asintieron, ansiosos- Pero debo formarla bien en mi cabeza- los demás suspiraron resignados- Es decir… ver los pros… los contras… las posibilidades… qué tan real puede ser…
-Tal vez podamos ayudarte en eso- masculló Peter entre dientes- Si fueras capaz de darnos al menos una idea.- Stiles se detuvo de golpe y lo miró, dudoso.
-Lo cambiaría todo… absolutamente todo- suspiró- Pero… ¿Qué tal si la oráculo engañó a los Glanville a propósito?
-La oráculo? La mujer más respetable dentro de nuestra especie, engañando a la familia más importante entre los fénix?- interrogó Jake, frunciendo el ceño- Sería arriesgarse a tener la muerte más dolorosa que alguien podría imaginar, por traicionar a la realeza misma.
-¿Qué tal si alguien la amenazó?- dijo entonces Stiles- ¿Qué tal si los Argent llegaron a ella, sabiendo que dentro de poco los Glanville llevarían a su única hija?- Jake abrió la boca para refutar, pero la cerró enseguida, pensativo.- ¿Qué tal si el futuro del que la oráculo le habló a Ariadna no era real?
-Los Glanville no habrían entregado a su hija- susurró Derek, frunciendo el ceño- Ariadna jamás habría llegado a Beacon Hills…
-Y un solo cambio en la historia, podría cambiar muchas cosas más- asintió Stiles
-Yo jamás habría conocido a Ariadna- musitó Peter, bajando la mirada- La única persona capaz de mantenerme a raya… La única que cambió mi forma de pensar…
-Jamás me habría advertido del incendio- asintió Derek
-Lo cambiaría todo- gimió Allison, tragando saliva- Y entre todas esas cosas…
-Podría cambiar el hecho de que yo conozca al padre de Ocean- interrumpió Lydia, suspirando.
-Es una excelente teoría- asintió Chris- Pero de qué nos sirve en estos momentos?- Laura entonces se llevó una mano a la boca y miró a los presentes, con aire preocupado- ¿Qué?
-Ariadna… antes de morir…- susurró, temblorosa- Descubrió la forma de poder viajar en el tiempo
-¡¿Qué?!- gimieron todos al mismo tiempo. Al menos todos excepto Jake, quien parecía tanto sorprendido como gratificado.
-El poder más importante de todos- musitó- Aún más que la transformación…- miró a Laura, interrogativo- ¿Cómo lo descubrió?- la joven abrió la boca, pero la cerró al instante, mirando dudosa a Peter, quien suspiró, con cierta resignación.
-¿Lo hizo para salvar a Stiles?- interrogó el hombre lobo, luciendo desinteresado, pero Laura negó con la cabeza.
-Ocean asesinó a Isaac- respondió y el aludido la miró extrañado- Y Ariadna… bueno… supongo que estaba un poco… molesta… simplemente lo hizo… evitó la muerte de Isaac y se sacrificó para salvarlo.- Peter la observó, con la ceja alzada y Laura sacudió la cabeza, con aire exhausto.
-En un intento de evitar que el tema se vaya a rincones más… incómodos- interrumpió Stiles- Ariadna es capaz de viajar al pasado…
-Evitar que los Argent la secuestren y cambiarlo todo- prosiguió Derek- Sólo existe un problema…
-No tanto realmente- lo interrumpió Allison y los demás la miraron- Ariadna está actualmente en el futuro… y nosotros recordaremos esta conversación… ¿No?- miró a Laura, interrogativa.
-Supongo- asintió la joven- Yo no recuerdo que alguna vez hayan tocado el tema.
-Entonces… ¿Sólo esperamos?- preguntó Peter, al borde de perder la poca paciencia que le quedaba.
-Supongo… al menos mientras seguimos intentando averiguar sobre el padre de Ocean- asintió Scott, cruzando los brazos a la altura del pecho
-Pero tengo la extraña sensación de que esto terminará pronto- susurró Stiles, bajando la mirada y una pequeña lágrima cayó desde su mejilla al suelo.
-¿De qué hablas?- interrogó Derek, levantándose del sillón, preocupado, para acercarse al adolescente. Stiles lo miró, suspirando profundo.
-Tengo el presentimiento de que no volveremos a ver a Ariadna- replicó, hundiéndose entre los brazos del hombre lobo.
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-¡Demonios!- gimió Stiles, tirando el libro contra la pared- ¿Cómo nadie se dio cuenta de su salida?
-Estábamos todos ocupados en otros asuntos- musito Scott, ceñudo- Además… estoy seguro de que todos pensábamos que nadie entraba y nadie salía de la cúpula- Stiles lo miró, con aire ofendido- No te estoy culpando por ello…
-Ariadna y yo éramos los únicos que podíamos dejarla- replicó el castaño- Pero no pensé que la Ariadna del pasado fuera a tener la brillante idea de salir- Chris y sus hombres entraron en ese momento y todos los miraron, a la espera de las novedades.
-Nada- suspiró el cazador- No hay ni señales de Ariadna a varios metros a la redonda- explicó, entregándole el amuleto que les permitía salir a Stiles, quien lo recibió silencioso y luego miró a Derek, quien se había mantenido silencioso. Demasiado silencioso para el gusto del castaño. Luego de que les hubiera contado lo que había vivido mientras estaba sumido en el sueño profundo, todos se habían vuelto sombríos y pesimistas. Nadie estaba de acuerdo con la única solución que existía a ese gran problema llamado Ocean, y todo había empeorado al descubrir que Ariadna estaba completa y absolutamente desaparecida.
De pronto las alarmas comenzaron a sonar y todos se miraron sospechosos, unos a otros. La única razón por la que las alarmas de la cúpula podían activarse era si Ocean estaba cerca. Stiles se había esmerado demasiado en ello y le había puesto un encantamiento de sangre, para reforzar las protecciones si el brujo decidía acercarse demasiado al escudo.
Nadie lo pensó demasiado. Todos se abalanzaron hacia el exterior, armándose mientras corrían por los pasillos. Pero al llegar al patio anterior descubrieron que no era Ocean quien había encendido las alarmas. Desde el otro lado de la cúpula, una aparentemente exhausta Ariadna y una confundida Lydia los observaban, dudosas.
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-¿Y bien?- volvió a preguntar Lydia y esta vez Ariadna resopló cansinamente, abriendo los ojos y mirándola ceñuda.
-Si no logro concentrarme no lo conseguiré nunca, Lyd- murmuró, rodando los ojos.
-Tal vez necesitas desarrollar más tu potencial- dijo entonces la pelirroja- Quizá…- se calló abruptamente, pensativa- Quizá debas saber que según los planes de Ocean… su intención es usarte de carnada para atraer a Stiles- Ariadna la miró, enarcando una ceja- Su objetivo es acabar con él, Stiles es el único brujo de la manada, y el único que pude mantenerlo a raya, protegiendo a los que aún quedan.
-¿Y estabas esperando a qué para decírmelo?- bufó Ariadna, levantándose de donde se hallaba sentada y acercándose con mirada fiera.
-No pensé que fuera importante…
-No pensaste que fuera…- gimió la morena, apretando la mandíbula, y volviendo a sentir cómo el calor le trepaba por las piernas- ¿Crees que Stiles sea tan idiota como para…
-Estás hablando de Stiles- la interrumpió Lydia- En cuanto se dé cuenta de que no estás bajo la cúpula saldrá enseguida a buscarte él mismo… Y Ocean también debe saberlo.
-No… no si puedo evitarlo- masculló Ariadna, tomando del brazo a Lydia y una intensa luz rojiza las envolvió, obligando a ambas a cerrar los ojos para no cegarse. Al volver a abrirlos, se encontraron en medio del bosque, frente a la cúpula que mantenía protegida la casa Hale.
-Funcionó- sonrió Lydia, mirando orgullosa a Ariadna, quien le devolvió una mirada dudosa y exhausta- Siempre que Stiles está en peligro se te desarrolla algún poder… quise probar suerte.
-Buena idea- gimió Ariadna, tambaleándose- Pero recuérdame golpearte cuando estemos a…- se silenció automáticamente al ver a las personas saliendo de la casa Hale. Sus ojos entonces se encontraron con la intensa mirada azul de Isaac, esa mirada tan cristalina, esa mirada que había visto, tanto tiempo atrás, y entonces su corazón dio un brinco repentino- Puedo viajar en el tiempo- susurró, sintiendo un grueso nudo en la garganta.
-¿Qué?- Lydia la miró interrogativa y Ariadna tragó saliva.
-Puedo volver al pasado… puedo…- su voz se quebró en el último minuto, justo cuando la cúpula que las separaba del resto desapareció.
-Ary- gimió Stiles, acercándose y negando con la cabeza sutilmente.
-Puedo viajar al pasado y cambiarlo todo- susurró la joven, sintiendo cómo la mirada se le volvía vidriosa.
-No- dijo el castaño
-Peter no me conocerá- continuó la joven- Jamás será parte de la manada…
-Jamás me embarazaré de él- susurró Lydia, sacudiendo la cabeza y tanto Stiles como Isaac la miraron sorprendidos.
-No, no lo harás- dijo entonces Stiles, tomándola de los hombros y obligándola a mirarlo a los ojos- No puedo vivir sin conocerte
-Tengo que hacerlo, Stiles… tengo que…
-No, no lo harás- todos dirigieron la vista hacia la persona que había hablado y Ocean sonrió, satisfecho- Casi te has desmayado con tu teletransportación, viajar tantos años atrás te dejará muerta y no podrás evitar nada- Ariadna frunció el ceño, mientras apretaba los puños.- No eres lo suficientemente poderosa como para hacer algo así. Mucho menos ante el pensamiento de que si lo haces… jamás conocerás a tu querida manada.
Ariadna suspiró profundo, soltándose del agarre de Stiles y girándose a mirar a Ocean.
-Lo haré- susurró y el brujo frunció el ceño- Porque a pesar de que amenazaste a la oráculo para que me engañara… ella decidió mostrarme sólo dos cosas reales. Dos sencillas miradas. Su forma de intentar ayudarme a descubrir la verdad.
-¿De qué hablas?- bufó Ocean
-Ella me enseñó a Stiles e Isaac- repuso Ariadna, irguiéndose- No importa si cambio las cosas… mi manada y yo volveremos a reunirnos.
-No si yo puedo evitarlo- sonrió Ocean, alzando su mano, pero en ese mismo instante un enorme círculo de fuego rodeó a todos los presentes, separándolos del brujo.
-No en mi guardia, cariño- sonrió la joven, mientras delicadas lenguas de fuego comenzaban a rodearla.
-Ary, no- gimió Stiles, intentando detenerla, pero ella se volteó apenas a mirarlo y sonrió sutilmente.
-Volveremos a vernos- susurró, mientras una solitaria lágrima rodaba por su mejilla- Te lo prometo- finalizó, antes de que las llamas la rodearan por completo y una intensa luz blanca inundara todo el lugar. Lugar que al segundo siguiente estaba completamente solitario.
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Stiles abrió los ojos y se desperezó con calma. El reloj sobre su mesita de noche marcaba las seis de la mañana, y el adolescente se enrolló entre las sábanas, reprimiendo un bostezo y fijando la vista sobre el escritorio, donde aún quedaban algunos deberes pendientes, esperando a que el los terminara antes que el fin de semana acabara. Pero el castaño resopló profundo, volviendo a cerrar los ojos para dormir unas horas más. Había sido una semana agitada, sacrificándose en lugar de su padre, Scott deteniendo a Jennifer y Deucalion al mismo tiempo, Scott convirtiéndose en alfa, Allison teniendo quién sabe qué con Isaac, Lydia besándolo para detener su ataque de pánico. Síp. Había sido una semana demasiado agitada y sus deberes podían esperar.
