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TENNESSEE

Chapter 9: Capitulo 7

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Ahora que habían mejorado sus habilidades en el agua, disponían de más tiempo libre… o algo parecido. Poco a poco, comenzaron a integrarse en las actividades del pueblo, y quien mejor supo aprovecharlo fue Tennessee.

Su ayuda iba desde tejer cestas y cocinar, hasta trenzar fibra y remendar redes de pesca. Siempre encontré algo nuevo que aprender, algo que observar… y eventualmente, dominar.

También pasó bastante tiempo con Neytiri, a quien le había costado mucho más adaptarse a su nueva vida.

Era curioso verla intentar integrarse. A veces incluso participaba en la pesca junto a Sa'ata, y aunque al principio parecía fuera de lugar, había algo casi satisfactorio en verla insistir. Más de una vez, Tennessee tuvo que contener la risa al notar las expresiones de la Tsahík cuando lograba hacerlo bien.

Pero ese progreso no llegó fácilmente.

Al parecer, Jake había tenido que intervenir para convencerla de intentarlo. Y aun así, los primeros días no fueron nada sencillos. Neytiri solía regresar de mal humor, frustrada… en parte porque quien la guiaba era la mismísima Tsahík, y no era ningún secreto que ambas mujeres no se toleraban.

Por eso, Tennessee empezó a ayudarla a su manera.

Cada vez que veía a Neytiri demasiado tensa, la invitaba a volar. No era una solución definitiva, pero sí suficiente para calmar su mente, despejar su espíritu… y, poco a poco, devolverle el equilibrio.

Después de eso, la animaba a intentarlo otra vez.

Y otra.

Con paciencia.

Mucha paciencia.

Porque si algo había aprendido Tennessee era que adaptarse no era cuestión de tiempo si no también de persistencia.

Pero bajo ese semblante activo, colaborador, curioso y hasta juguetón… se escondía una realidad mucho más triste que pocos lograban notar.

Todo comenzó hace varios días, durante la primera llamada que recibió del laboratorio. Ese día estaba sola en casa cuando ocurrió.

Al inicio todo fue normal. Compartió emocionada las nuevas experiencias que había vivido, habló sobre las criaturas marinas y mostró algunas mezclas medicinales que estaba intentando perfeccionar. Incluso permitió que le hicieran una revisión rápida para comprobar que seguía estable.

Por un momento, casi se sintió como antes.

Hasta que preguntó por Spider.

Tenía la esperanza de que él apareciera de arrepentimiento con una de sus bromas y su risa molesta.

Pero el breve silencio antes de que Norm respondiera fue suficiente.

No había noticias.

Tennessee logró mantenerse serena hasta despedirse, pero apenas terminó la llamada se derrumbó en silencio, cubriéndose la boca para ahogar el llanto mientras sentía el pecho apretarse dolorosamente.

Durante los días siguientes no fue raro que desapareciera durante horas, manteniéndose ocupado con cualquier cosa que le ayudara a no pensar demasiado. 

Cualquier cosa servía mientras mantuviera la mente distraída.

Por eso, cuando alguien le preguntaba si estaba bien, a veces respondía de manera seca o cortante casi por reflejo… solo para arrepentirse segundos después y disculparse con un tono claramente culpable.

Esa mañana, después de terminar todas sus tareas, decidió emplear su tiempo libre en hacer medicina.

O al menos intentarlo.

Porque hasta eso estaba comenzando a colmarle la paciencia.

—Vamos… colaboran conmigo —les susurró dramáticamente a la mezcla de plantas que sostenía entre las manos.

Tomó un poco del ungüento y lo esparció sobre su muñeca antes de sumergirla en el agua.

Solo tardó unos segundos en disolverse en el agua.

Tennessee cerró los ojos lentamente.

—Me lleva… —murmuró frustrada. Era la tercera vez que fallaba.

—Hola — Reconoció la voz de Rotxo antes de levantar la cabeza.

El joven metkayina se arrodilló frente a ella con curiosidad, observando los recipientes y plantas esparcidas a su alrededor.

—¿Estás bien? ¿Qué haces? —

El repentino interés la hizo sentirse ligeramente sofocada. No estaba acostumbrada a que alguien quisiera involucrarse tanto en lo que hacía.

—Intento hacer un ungüento para nuestra piel —explicó mientras revolvía la mezcla con resignación— Es más sensible que la de ustedes y el agua la irrita mucho… pero estas mezclas no funcionan aquí, se disuelve demasiado rápido— Frunció ligeramente el ceño.

—Hay muchas plantas en el arrecife que podrías usar… —reflexionó Rotxo de repente.

Luego señaló hacia unas formaciones rocosas que se extendían por gran parte de la zona.

— ¿Ves esas rocas? Ese es un buen lugar para encontrarlas. He ayudado varias veces a Tsireya y sé que puedes usar el musgo que crece allí para hacer ungüentos —

Tennessee siguió la dirección de su mano, observando las rocas pensativas.

La idea tenía sentido.

Y, siendo sincera consigo misma… no tenía motivos reales para desconfiar de él.

Últimamente Rotxo había sido de gran ayuda con ellos. Mucho más amable también. Ya no se comportaba igual que durante sus primeros días en el arrecife.

Tal vez simplemente había dejado de verlos como extraños.

O quizás había entendido que burlarse constantemente ya no tenía gracia.

Fuera cual fuera la razón… Tennessee agradecía el cambio.

Estaba a punto de darle las gracias cuando un llamado a la distancia hizo que ambos levantaran la cabeza al mismo tiempo.

—¡Rotxo! —

La voz de Aonung resonó desde la orilla antes de que ambos vieran al joven acercarse por el agua.

—Se supone que debemos ayudar con la pesca —continuó mientras se aproximaba— Mi padre va a… —

La frase murió a medias cuando notó a Tennessee sentado entre plantas, recipientes y restos de mezclas fallidas.

Aonung arqueó una ceja inmediatamente.

—Oh… Es la rara del bosque —comentó con una sonrisa burlona.

Rotxo soltó un suspiro cansado.

Tennessee, por su parte, ni siquiera levantó la mirada mientras empezaba a guardar sus cosas.

—No estoy de humor para aguantarte hoy, Aonung. —

Eso pareció sorprenderlo un poco.

Normalmente ella respondía sus comentarios con sarcasmo o alguna pulla inteligente, no de forma tan seca.

—¿Y qué? ¿Ahora también mueres? —intentó insistir, acercándose un poco más.

Tennessee cerró la bolsa con más fuerza de la necesaria.

—En serio. No molestes. —

El tono hizo que incluso Rotxo la mirara de reojo.

Pero Aonung, siendo Aonung, abrió la boca dispuesta a seguir fastidiándola.

No alcanzó.

Porque Tennessee soltó un par de alaridos agudos hacia el cielo.

Ambos chicos se sobresaltaron ligeramente.

Y segundos después, una sombra descendió velozmente sobre ellos.

Sisi aterrizó bruscamente junto a Tennessee, extendiendo las alas parcialmente mientras emitía un gruñido bajo y amenazante hacia ambos metkayina.

Rotxo retrocedió instintivamente.

—¡Ey, tranquila! —exclamó levantando las manos.

Aonung, aunque intentó mantener la compostura, también dio un paso atrás al ver los colmillos de la ikran.

Tennessee simplemente terminó de acomodar su bolsa y se puso de pie.

—Ella tampoco está de humor —dijo con total calma mientras acariciaba el cuello de Sisi.

El ikran se volvió gruñir suavemente.

Así que, en compañía de Sisi, se dirigió hacia una de las formaciones rocosas a cierta distancia de la orilla. Si tuviera suerte el musgo podría aportar la propiedad necesaria para que la mezcla no se disolviera tan rápido en el agua.

El problema era que la planta era extremadamente delicada.

Cada vez que intentaba recolectarla, se deshacía entre sus dedos, triturándose antes de que pudiera obtener una muestra útil.

Frunció el ceño, intentándolo una vez más, con más cuidado, regulando la presión de sus manos… más despacio… más preciso…

Nada.

Suspir bajo el agua, formando pequeas burbujas que ascendieron lentamente a la superficie, su paciencia se estaba agotando.

Estaba tan concentrada en su tarea que no notó la presencia que se acercaba por detrás.

Hasta que se giró.

El susto fue tan arrepentido que todo el aire se escapó de sus pulmones en un instante obligándolo a patalear con fuerza, impulsándose hacia la superficie.

Emergió bruscamente, tomando aire con dificultad.

Sisi la esperaba arriba, visiblemente alterada, emitiendo un sonido agudo mientras se inclinaba hacia ella.

—¡Por Eywa…! —jadeó—… casi me mata del susto… — Le reprocho a la mujer que emergió justo después de ella — Tsahík… con todo respeto, sorprender a alguien bajo el agua no es precisamente una buena idea —

Ronal la observó en silencio, con una expresión seria. Lentamente alzó una ceja, evaluándola.

—No estabas atenta a tu entorno —dijo con calma, pero con firmeza—Eso es un error—

Tennessee tomó aire con más control esta vez, enderezándose ligeramente mientras se apoyaba en la roca.

—No esperaba que nada me atacara… —respondió, con un tono contenido— Estoy bastante cerca de la aldea—

Sus palabras no eran desafiantes, pero tampoco sumisas.

Por dentro, no pudo evitar preguntarse qué hacía la tsahík allí… y, más aún, por qué había decidido acercarse a ella.

No es que le molestara, pero tampoco era algo… común.

Un leve movimiento a su lado la sacó de sus pensamientos.

Sisi seguía inquieta, emitiendo pequeños sonidos agudos, moviéndose con nerviosismo sobre el pequeño islote.

Tennessee suavizó su expresión al instante.

—Hey… hey, tranquila… —murmuró, acercándose a ella y acariciándole el cuello con cuidado— Estoy bien… todo está bien. —

Apoyó la frente contra la suya por un segundo, en un gesto calmado.

El silencio que se generó después se volvió un poco incómodo.

Así que Tennessee decidió romperlo.

—Estoy tratando de recolectar musgo para mis medicinas… —explicó finalmente, levantando un poco la pequeña bolsa que llevaba consigo —Pero está siendo frustrante. Es demasiado delicado y se destruye apenas lo toco — 

Ronal la observó unos segundos, pensativa.

Luego, sin decir una palabra, volvió a sumergirse.

Tennessee parpadeó un par de veces antes de seguirla rápidamente bajo el agua.

Vio cómo la tsahík examinaba la formación rocosa con tranquilidad, nadando alrededor de ella como si estuviera buscando algo específico. Sus movimientos eran lentos y precisos, completamente naturales bajo el mar.

Hasta que encontró lo que quería.

Había una hendidura estrecha entre las rocas, lo suficientemente profunda para ocultar parte del musgo de la corriente marina. Ronal introdujo el brazo con cuidado y, segundos después, sacó un pequeño puñado de la planta.

Intacta.

Los ojos de Tennessee se abrieron ligeramente, sorprendida.

¿Cómo…?

Debió reflejar toda su confusión en la cara porque Ronal hizo una pequeña seña con la mano, indicándole que observara mejor.

Luego comenzó a explicarle mediante señas simples y pausadas:

—“Las plantas pequeñas que crecen expuestas a la corriente se vuelven débiles y delicadas con el tiempo.” — Señalando la cantidad que crecía sobre la roca. — “Las protegidas, en cambio, conservan mejor su forma.” —

Tennessee observó el musgo intacto en las manos de la mujer y luego las grietas de la roca.

No pudo ocultar la felicidad que sintió cuando intentó hacerlo ella misma y, esta vez, obtuvo exactamente el mismo resultado.

Sus ojos se iluminaron de inmediato.

Emocionada, emergió rápidamente a la superficie, levantando el pequeño puñado de musgo como si acabara de descubrir un tesoro.

—¡Mira, Sisi! ¡Por fin lo logré! —dijo con evidente emoción en la voz.

La ikran respondió con una serie de chillidos agudos, inclinando la cabeza hacia ella.

Tennessee soltó una pequeña risa antes de girarse nuevamente hacia Ronal.

La líder espiritual de los Metkayina seguía observándola con aquella expresión seria e inescrutable de siempre.

Pero Tennessee simplemente le dedicó una gran sonrisa.

Una sincera.

—Muchas gracias, tsahík. Sin su ayuda estoy segura de que me habría tomado muchísimo tiempo conseguirlo. —

Ronal guardó silencio unos segundos.

Luego hizo un leve asentimiento con la cabeza.

—Mantente atenta a tu entorno —dijo con aquella voz tranquila pero firme que parecía llevar siempre consigo.

Y sin añadir nada más, comenzó a nadar hacia la orilla.

Tennessee la observó alejarse, confundida.

Le parecía realmente extraño que la mujer hubiera decidido acercarse voluntariamente a ella, sobre todo teniendo en cuenta la tensión de su primer encuentro al llegar al arrecife.

Pero… tampoco podía negar que aquello le había despertado cierta curiosidad.

Después de todo, Ronal era la tsahík de los Metkayina. Seguramente sabía muchísimo más de medicina, plantas y vida marina de lo que Tsireya podía enseñarle.

Porque, aunque Tsireya siempre respondía sus preguntas con paciencia y entusiasmo, Tennessee era consciente de que la hija de los líderes tenía responsabilidades mucho más importantes que dedicarle todo su tiempo a los hijos de los forasteros.

Por ahora decidió dejarlo pasar.

Todavía tenía trabajo que terminar.

Pero hizo una pequeña nota mental, la próxima vez que tuviera la oportunidad… intentaría devolverle el favor a la tsahík ofreciéndole ayuda en algo.

Y quizás también aprovecharía para hacerle unas cuantas preguntas.

Pasaron al menos cinco minutos desde que volvió a concentrarse en lo suyo cuando, esta vez sí, sintió que alguien se acercaba.

Al levantar la vista encontró a Lo’ak acercándose en un ilu. El muchacho redujo la velocidad al llegar junto a ella y señaló hacia la superficie, indicándole que subiera.

Tennessee emergió y se acomodó sobre una de las rocas húmedas mientras Sisi permanecía cerca.

—Oye… ¿estás bien? —preguntó Lo’ak con cautela.

Ella frunció ligeramente el ceño.

—¿Por qué no debería estarlo? — Mientras se sacaba la cera del oido y la cambiaba por su audífono.

Lo’ak dudó un segundo antes de responder.

—Te vi con la señora dragón… —murmuró con evidente preocupación.

Tennessee soltó una pequeña risa nasal.

Sabía perfectamente a quién se refería.

—Solo estaba teniendo problemas con las plantas y ella se acercó a ayudarme. —

Eso le ganó una mirada de absoluta extrañeza por parte del muchacho.

—Sí, yo también reaccioné igual —admitió mientras acomodaba la alforja al costado de Sisi— 

Lo’ak soltó una risa breve, todavía incrédulo.

—Eso da miedo—

—Un poco —aceptó Tennessee.

Luego terminó de asegurar la bolsa y volvió a mirarlo.

—Ya que estás aquí… Necesito que me ayudes —Lo’ak entrecerró los ojos inmediatamente, sabía perfectamente que, por el tono que había usado, Tennessee no estaba preguntando.

—Solo si me ganas hasta la orilla.

Y sin decir más, Lo’ak llamó a su ilu, tomando ventaja antes de que Tennessee pudiera reaccionar.

—¡Oye! ¡Eso es trampa! —gritó ella de inmediato.

Se subió rápidamente a Sisi mientras seguía reclamándole entre risas.

La ikran soltó un chillido antes de elevarse apenas sobre el agua, avanzando con velocidad hacia la playa.

Cuando ambos llegaron finalmente a la orilla, Tennessee prácticamente se lanzó sobre Lo’ak.

—¡Tramposo! —

—¡Ganador! —corrigió él entre carcajadas.

Comenzaron a empujarse juguetonamente, tropezando sobre la arena húmeda como cuando eran más pequeños. Hacía mucho tiempo que no actuaban así.

Y honestamente, los dos lo necesitaban.

—De acuerdo, hagamos una tregua —dijo Lo’ak entre risas mientras Tennessee lo mantenía atrapado con el brazo alrededor de su cuello en una falsa llave claramente sin lastimarlo.

—¿Es muy difícil para ti rendirte, no? —se burló ella antes de soltarlo finalmente.

Lo’ak resopló dramáticamente mientras se acomodaba.

Tennessee tomó la alforja de Sisi y acarició suavemente el costado de la ikran.

—Ve, nena. Luego te busco —

Sisi emitió un sonido suave antes de alejarse.

Después, ambos comenzaron a caminar por la playa entre risas, pequeños empujones y comentarios burlones dignos de dos niños pequeños.

Pero el momento fraternal no duró mucho,porque a la distancia, ambos distinguieron al mismo grupo de siempre el cual era liderado por Aonung, que por lo visto estaban molestando a alguien, y ese alguien no era más que kiri.

—¡Oye!, dejala en paz pescadito—

—Miren, llegaron los raros de cinco dedos— Exclamó con un tono burlón.

—Enserio ustedes deben buscar una vida— Dijo ella señalandolos mientras se acercaba a verificar el estado de Kiri.

Comenzaron a molestar a Lo’ak tirando de su cola mientras este los alejaba dando manotazos tratando que quitárselos de encima, uno de los tonton intentó lo mismo con ella pero Tennessee fue rápida y atrapó su mano y la giró con fuerza (o al menos eso intento, era más fácil con manos de gente del bosque la verdad).

—Inténtalo y te arranco los dedos— Le dijo mientras le soltaba la extremidad en un movimiento brusco.

—Déjenos en paz— Pero la queja fue ignorada.

Tennessee estaba a punto de tirar a la basura todo lo de ser amable y no causar problemas teniendo en cuenta en que sería por justa razón y que quería borrarle esa sonrisa burlona al pesado de Aonung de una vez por todas, pero no tuvo tiempo de actuar ya que el mayor de los hijos de Jake Sully hizo acto de presencia avanzando con un semblante molesto hasta el grupo de matones.

—Ya oyeron lo que dijo... déjenlos en paz —Neteyam apartó a Aonung de Lo'ak con fuerza.

—Ah, el hermanito viene a...—dijo un chico al lado de Aonung, burlonamente, pero fue detenido al instante.

—No te acerques ¿oíste? —gruñó Neteyam. Aonung fulminó con la mirada a los gemelos, se estaba divirtiendo con Lo'ak pero no era tan estúpido como para empezar una pelea con el hijo mayor de Toruk Makto. Levantó los brazos de mala gana y retrocedió.

—Muy inteligente—comentó Neteyam mientras miraba a los demas—Y desde ahora —añadió mirando a Aonung —Quiero que respeten a mis hermanos—les dijo a todos.

El chico junto a Aonung les siseó, pero el gesto fue devuelto por Tennessee.

—No me tientes—le advirtió. Aonung extendió el brazo en ademán de decirle que dejara de jugar. Kiri les sacó la lengua burlonamente.

—Vámonos—ordenó Neteyam a los demás. Ness les dirigio una mirada de advertencia antes de marcharse, para asegurarse de que ninguno de ellos sería tan estúpido como para seguirlos. Algunos de ellos parecían a punto de sisearle, pero en realidad ninguno lo hizo. Cuando los chicos Sully y Tennessee estuvieron lo suficientemente lejos, el chico que estaba junto a Aonung empezó a molestarlos de nuevo.

—Todos en esa familia son raros...todos.—comentó Aonung. 

Lo'ak había dejado de caminar y se dio la vuelta.

—No lo hagas... —le dijo Neteyam en voz baja, no quería meterse en líos. 

—Lo’ak….—Ness advirtió.

—Tranquilos, yo me encargo de esto—le dijo Lo'ak. Se acercó a Aonung mientras los demás se mofaban. 

—Sí mi mano es muy extraña—Le dijo Lo'ak a Aonung mientras le enseñaba su mano—Mira, soy un bicho raro—Mentras le enseñaba su meñique, el único dedo que no tenían los na'vi—Un alien ...Pero puede hacer algo increíble...mira—

Una pequeña parte de Tennesse quería detenerlo porque sabía exactamente que seguía, pero era muy pequeña comparada con la que quería que le dieran su merecido a Aonung por fin.

—Primero lo aprieto muy fuerte, así—Se lo mostró—¿Okay? Luego… —

Lo'ak golpeó bruscamente a Aonung en la cara. Lo hizo tres veces hasta que cayó al suelo.

—¡Es un puñetazo imbécil!—exclamó Lo'ak —No vuelvan a tocar a mi hermana —

Aonung corrió y lo atacó. Así fue como el grupo completo se abalanzó contra el pobre de Lo’ak dejándolo en completa desventaja. Ante esto Neteyan no tuvo más remedio de entrar y tratar de nivelar la situación golpeandolos a diestra y siniestra ganando un porque de terreno en la pelea.

—¡Oigan ya!¡Esto es una estupidez!— Los gritos de Kiri resonaban por encima de los gruñidos y quejidos de la pila de chicos que se golpeaban mutuamente y las risas de la chica que tenía al lado —Ness haz algo—

—¡Vamos chicos acaben con ellos!— Pero por más aliento que les diera, era obvia la desventaja que tenían por lo que pronto fueron superados.

Viendo como la mayoría se fue contra Lo’ak nuevamente, Tennessee dejó de carcajearse y decidió que era momento de terminar la divertida y a la vez vergonzosa pelea. Se fue directo contra Aonung quien tiraba con fuerza de la cola de su amigo, lo tomó fuertemente del cabello atrayéndolo hacia ella y haciendo que se girara para propinarle un golpe certero en el rostro tumbandolo al suelo para luego repetir la misma acción con el que tenía atrapada pierna de Lo’ak, solo que a este el golpe le cayó en la nariz haciendo que la sangre brotara casi al instante. 

Para terminar los agarro a ambos del cabello, o mas bien del nacimiento de sus Kuru provocando quejidos de dolor y que ambos tratarán de hacer que los soltara, pero una de las ventajas de prácticamente crecer rodeada de guerreros y vivir en lo que era un campamento militar es que tarde temprano recibiría entrenamiento, así que si, ella sabía pelear… y lo hacía muy bien.

—¡Ya basta todos!— Gritó mientras luchaba por mantener contenidos a los muchachos, pero estos no dejaban de retorcerse y sinceramente ella no iba a dejar de apretar su agarre si no se detenían.

—¡Qué está pasando aquí! — El potente llamado hizo que todos (incluso Kiri quien ahora era la que se mofaba y carcajeaba) se quedarán completamente quietos poniendo fin al espectáculo.

Notes:

Nota de autor

¿Cómo están sobrellevando este fenómeno del Niño tan fuerte? Porque sinceramente por mi parte es como vivir cocinándome todos los días y para rematar me dio gripa con fiebre, así que no ha sido una semana fácil.

Entre el calor horrible, la gripe y el cansancio siento que me estoy derritiendo lentamente JSJSJS.

Pero bueno, aquí estamos sobreviviendo y trayéndoles capítulo porque escribir me distrae un poco de sentirme miserable.

Sin más, recuerden tomar mucha awita, cuidarse del calor y descansen.

Con Cariño

La Autora

Notes:

Así que, como saben, aquí cualquier cosa es posible.

Si quieren verlo como una versión alternativa del canon, una historia paralela o simplemente una aventura que se me escapó de la cabeza, cualquiera funciona.

Sin más que decir, espero que este nuevo “proyecto” les agrade tanto como a mí volver a escribirlo.

Recuerden tomar awita, cuidar sus ojitos y disfrutar la lectura.

Con cariño

La autora